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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2013.

Bachelet y la gestión ambiental

Santiago, viernes 5 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.- La campaña de Bachelet se ha iniciado en los escenarios locales, junto a la ciudadanía y las autoridades municipales. Este proceso, al parecer, se desarrolla acorde a lo que los tiempos políticos nacionales demandan. Y eso está bien. Es sano para la comunidad y el país. No obstante, del mismo modo a cómo los comandos de la ex Presidenta y los partidos que la respaldan diseñan, conducen y ejecutan su estrategia, sería preciso que la ciudadanía también diseñe, conduzca y ejecute su propia estrategia de diálogo y participación en estos encuentros, no solo con la candidata Bachelet, sino con todos los candidatos presidenciales y parlamentarios del país.

 

Nueva Era

 

Los ejes centrales de los discursos recientes de la ex presidenta Bachelet hablan de cómo enfrentar la desigualdad, nueva mayoría social y política, programa ciudadano, fin de lucro en la educación, entre otros. Al decir de Pepe Auth, estos ejes dan señales de que su próximo gobierno podría ser el inicio de una nueva era política en el país. Sin embargo, hay temas como el medio ambiente, que no han sido señalados.

 

Naturalmente, a breves discursos de campaña no se les puede exigir cubrir toda la gama de temas pendientes en la agenda nacional. No obstante, el tema ambiental es clave y, junto con el energético, hídrico, descentralización e indígena, constituyen la matriz de un gran número de conflictos socio ambientales de los últimos años.

 

Privilegiar el escenario local y vecinal

 

Nos parece bien que la metodología de consulta, diálogo y participación ciudadana, organizada por su comando haya privilegiado los encuentros comunales, junto a las organizaciones vecinales y las autoridades locales. Es una potente señal respecto a privilegiar el escenario local como el espacio en donde se presentan y se dirimen los temas más relevantes y sensibles del país.

 

Dentro de este escenario, nos parece pertinente considerar, por parte de los participantes vecinales y las autoridades municipales, algunos temas que van más allá de los propios problemas y conflictos que tiene cada comuna visitada por Bachelet.

 

Nos referimos a temas que, siendo nacionales, nos involucran a todos como los del medio ambiente, para no reiterar otros ya mencionados.

 

Preguntas pertinentes

 

A su llegada al país, Bachelet señaló: “Ustedes saben que es muy importante lo que se hace, pero también cómo uno hace las cosas. Yo creo firmemente en eso. Yo creo que ustedes tienen buenas ideas y proyectos”.

 

Y, en efecto, desde la perspectiva ambiental, sería interesante y valdría la pena hacerle llegar a la candidata Bachelet en sus próximos encuentros comunales, algunas consultas como las que siguen:

 

¿Cómo piensa reinstalar en su eventual próxima administración, el compromiso que su anterior gobierno asumió en la COP15 o Cumbre de Copenhague de 2009, respecto a la Estrategia 20/20/20, es decir, de reducir las emisiones de CO₂ en 20%, aumentar las energías renovables no convencionales (ERNC) en 20%, para el 2020?

 

¿Cómo piensa potenciar el Plan de Acción Nacional contra el Cambio Climático que se venció el 2012 y hasta el momento no ha sido evaluado, actualizado ni dimensionado suficientemente respecto a la sequía, derretimiento de glaciares, inundaciones y encarecimiento de alimentos agropecuarios? ¿Cómo evitar que nos suceda lo que hoy acontece trágicamente a Argentina?

 

¿Cómo piensa fortalecer y concluir el proceso de instalación de la nueva institucionalidad ambiental: Ministerio del Medio Ambiente, Sistema de Evaluación Ambiental (SEA), Superintendencia, Tribunales y el esperado Servicio de Áreas Silvestres Protegidas que reemplazaría a CONAF?

 

¿Cómo piensa brindarle más protagonismo y darle carácter vinculante a las consultas ciudadanas referidas a temas ambientales, proyectos en el SEA y plebiscitos sobre planes reguladores, ordenanzas ambientales y Pladecos?

 

¿Cómo piensa otorgar más atribuciones –políticas, técnicas y financieras- a los municipios, respecto a los proyectos en el SEA, fiscalización en diversos temas y normativas ambientales y a la gestión ambiental local?

 

¿Cómo piensa fortalecer políticamente al Ministerio del Medio Ambiente y consolidar técnica y financieramente a dos de sus programas íconos más relevantes a nivel local: Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) y Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE)?

 

¿Cómo piensa garantizar que la participación ciudadana no siga haciendo el papel de “pariente pobre” y sin poder alguno en las decisiones de políticas públicas ambientales a nivel local, regional y nacional?

 

Podríamos añadir numerosas otras preguntas actualmente vigentes. El propio Censo 2012 indica alarmantemente que el 73,4% de la población no hace o no sabe sobre reciclaje. Lo que revela el enorme desafío en torno al medio ambiente.

 

Estos temas, entre otros, son cruciales si efectivamente se aspira a que el eventual próximo gobierno de Bachelet inaugure un nuevo ciclo en la historia de este país. Solo su correcta interpretación, compromiso y voluntad política, podría permitir que se conviertan en políticas públicas con sello renovador, ciudadano y con cara al Siglo XXI.

 

Se trata de temas –y la ex presidenta Bachelet lo debe saber mejor que nadie por su experiencia en ONU Mujeres- que atraviesan globalmente a todos los países, gobiernos y pueblos del Planeta.

 

Confiamos que, con su experticia global y nacional y con su buen olfato e intuición política, sepa ponerse a tono con lo que la Ciudadanía de Chile del Siglo XXI espera de ella en estas materias, las incluya sabiamente en su programa de gobierno y sepa generar equipos asesores y operativos, sensibles, sintonizados y eficientes en estos tópicos.

06/04/2013 16:21 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lo que la participación ciudadana está enseñando a la clase política

Santiago, lunes 15 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- La gigantesca marcha ciudadana nacional del 11 de abril no debiera asustar ni preocupar a nadie, menos a quienes pertenecen a la centroizquierda. Es solo la prístina expresión de la gente, de quienes hoy empiezan a ser reconocidos a carta cabal como la sociedad civil.

 

Lo que ocurre es que luego de tantos años de una dictadura militar represiva en lo social y de la acción de algunos integrantes de la Concertación que mitigaron o le pusieron sordina a la iniciativa ciudadana, podemos apreciar que en casi 50 años, al decir de Gramsci, las clases subordinadas de Chile retoman su rol histórico. Y este papel es un catalizador potente que no solo está destinado a remecer sensibilidades, conciencias, programas y políticas públicas, sino sobre todo está remeciendo una manera de hacer política, una manera de desarrollar praxis política, y una manera de construir institucionalidad política, como lo ha sido hasta ahora mediante los partidos.

 

La clase política, en particular los actores con mayor empatía ciudadana, debiera sentirse interpelada, atenta y agradecida que hoy los estudiantes –como siempre lo han sido en las grandes crisis y nuevas opciones políticas globales- sean quienes los saquen al pizarrón y les den lecciones de cómo hacer las cosas en políticas públicas. En particular en cuando a educación se refiere.

 

Solo la imberbe arrogancia de quienes desean seguir apernados al poder podría enceguecerlos como para pretender desacreditar este movimiento, buscar excluirlo, subordinarlo o, peor aún, criminalizarlo.

 

Este movimiento es lo más sano, hermoso e innovador que Chile ha podido producir en materia de participación ciudadana en las últimas décadas. Aprender del mismo, apoyarlo, incentivarlo a seguir siendo propositivo, comprometido, creativo y audaz, es lo mejor que podría hacer la clase política progresista y de izquierda.

 

Es más, este movimiento le plantea a los partidos una tarea en su calidad de intelectuales orgánicos, al decir, nuevamente de nuestro Gramsci. En tal calidad, a los partidos les corresponde estudiar, sistematizar y extraer las mejores lecciones político-sociales que les pueda ofrecer este movimiento social. La tarea de hoy de reflexionar es de los partidos y sus conducciones políticas, no solo de algunos politólogos, expertos y opinólogos, que a veces suelen aparecer cual general después de la batalla dando lecciones de lo que debió o no hacerse.

 

A pesar que la opinión pública y las encuestas tienen a los partidos y a la institucionalidad política muy abajo en sus preferencias y credibilidad, hoy es el momento oportuno para producir un viraje y humildemente empezar a aprender la lección y tratar de volver a hacer las cosas de otro modo.

 

No se trata de ser autoflagelante, sino simplemente político, con mayúsculas: aprender de la gente y no ufanarse de que la clase política se las sabe todas. La verdad no es patrimonio de la clase política ni de ninguna persona en particular. La verdad está repartida, como conocimiento, en el conjunto del mundo colectivo, de ese colectivo social que hoy en Chile se llama ciudadanía y que se ha puesto de pie, nuevamente. La verdad, sea científica, humanista o política, siempre y en última instancia, es colectiva.

 

Y la verdad colectiva nos induce a corregir lo que haya que corregir y fortalecer lo que haya que fortalecer. Y si hay que pedir perdón, pidamos perdón. Eso es a lo que la historia llama a los partidos. Y es lo que la gente espera de sus líderes.

 

Por lo demás, en la ciencia política los partidos saben que los grandes maestros, como Sun Tzu, enseñan que la mejor estrategia es la que permite el desarrollo de nuevas ideas y la innovación; y que las crisis y las amenazas hay que convertirlas en oportunidades.

 

La historia de Chile le vuelve a dar una nueva oportunidad a los partidos políticos. Y así y solo así podremos abrir un nuevo ciclo o período en la historia del siglo XXI en nuestro país.

12/04/2013 20:58 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Agua: Un tema de sobrevivencia

Santiago, lunes 22 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.- El tema del agua ya no es solo un tema ambiental y su escasez ya no podemos considerarla simplemente como un inevitable efecto del cambio climático. Hoy el tema del agua es un tema de sobrevivencia de la humanidad. Sobrepasa –aunque las incluye- las decisiones de las autoridades locales y las políticas públicas nacionales, y hoy, lo estamos viendo en todo Chile y en el mundo entero, es un tema de una nueva gestión hídrica y climática de municipios y organizaciones sociales.

 

Las soluciones que el gobierno chileno está desarrollando –estimulación de nubes, construcción de nuevos embalses, inyección de napas subterráneas, desalinización del agua del mar y el acueducto sur-norte-, no necesariamente son soluciones estratégicas que nos aseguren un abastecimiento de largo plazo.

 

Este es un tema global y su solución tiene diversos componentes. Uno de ellos, fundamental, es la generación de políticas que vayan a la raíz del problema: el cambio climático. Y en este ámbito, están involucradas voluntades y decisiones con incidencia en materia local, regional, nacional y global.

 

Estamos viendo que los municipios de diversas regiones del país, junto a sus comunidades, buscan enfrentar este tema desde sus propias perspectivas y posibilidades. Vemos los esfuerzos de los gobiernos regionales por implementar planes hídricos, vemos el esfuerzo del gobierno nacional por convertir a la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, en un ente creativo, ejecutivo y eficaz en este rubro. `

 

Pero ello no es suficiente. El tema de la sequía es efecto de un problema global. Y, en esa dimensión, solo soluciones globales –junto a las locales- pueden efectivamente resolver este asunto.

 

El fondo de este grave problema y desafío hídrico es el aumento de las emisiones de CO₂ de las grandes potencias que están acelerando el calentamiento global. Uno de los países que se va convirtiendo en el mayor emisor de CO₂ es China, junto con EEUU, Emiratos Árabes, Australia, Rusia, India, Alemania y Japón.

 

Chile pronto dejará de ser un emisor del 0,2% global de CO₂, porque, según datos de la propia Comisión Nacional de Energía, el uso del carbón en las próximas termoeléctricas cuadriplicará nuestras emisiones al 2030. Con ello, Chile se pondrá en la misma tendencia que las grandes potencias.

 

¿Qué sentido tiene generar cinco políticas públicas para enfrentar la sequía cuando a nivel energético estamos contribuyendo al aumento del CO₂, el cambio climático y sus efectos de sequía, derretimiento de glaciares, aumento del nivel del mar, entre otros?

 

La solución –si optimistamente podemos hablar de ello en estos momentos- es evitar que la temperatura no suba 2°C globales para los próximos 30 años y tratar de volver a los 350 ppm de CO₂ en la atmósfera planetaria.

 

Y ello significa decisiones políticas nacionales y globales drásticas. Lo demás son solo paliativos o analgésicos para una humanidad en agonía. O sino, como algunas corporaciones globales y científicos indican, habrá que buscarse otro planeta donde emigrar.

 

En el 2009, el gobierno de la candidata Bachelet se comprometió en la Cumbre de Copenhague sobre Cambio Climático, a la Estrategia 20/20/20, que significa, reducir en 20% las emisiones del CO₂, aumentar en 20% las energías renovables no convencionales (ERNC), todo ello para el 2020. Era un compromiso nacional sensato y acorde a la tendencia global. Incluso ahora existen compromisos de países como Alemania que ya superan esa meta.

 

Esa es la vía fundamental.

 

Y no solo se trata de generar compromisos internacionales, sino políticas públicas nacionales coherentes que lo expresen. Y también, por cierto, una ardua y perseverante acción gubernamental en promover alianzas y gestión regional en América Latina y a nivel global para presionar a las grandes potencias a respetar los acuerdos internacionales y a aceptar compromisos de reducción de emisiones.

 

Considerando que el presente gobierno de Piñera ya no tiene muchas posibilidades de incidir en este proceso, solo queda esperar que la próxima y eventual presidenta Bachelet asuma la dimensión de este problema, adopte las políticas nacionales pertinentes y proponga las iniciativas regionales e internacionales que vayan a la raíz del problema y no solo a paliar sus efectos.

 

Solo en una gestión simultánea a nivel global y nacional, es posible que podamos en las próximas décadas mitigar las emisiones de CO₂ y reducir los impactos del cambio climático. Es lo menos que podemos heredarles a las próximas generaciones de este planeta: certeza de sobrevivencia.

 

Mientras tanto, en este período de dos a cinco décadas próximas, sabemos que esta generación, los agricultores, los viñateros, los ganaderos, los trabajadores y la ciudadanía en general, tendremos que asumir las consecuencias de sequía, aumento del nivel del mar, inundación de zonas costeras, derretimiento de los glaciares, inundaciones, violentos huracanes y el incremento de las temperaturas extremas. No hay alternativa. Habrá que crear planes de emergencia temporales, provisorios y también estratégicos. O, acudir para quienes puedan, a opciones que ya algunas empresas se preparan a ofrecer, de refugios de sobrevivencia climática.

 

El apocalipsis lo creamos nosotros mismos, los humanos. Pero también nosotros mismos, podemos redimirlo. El apocalipsis, si podemos hablar en tales términos, lo generan las grandes corporaciones quienes detentan el poder económico y político de la gobernabilidad global. Y quienes puedan disponer de las aptitudes, si así y solo así se lo propongan, de confrontarlo, evitarlo o mitigarlo, es la ciudadanía. Hoy, ese es nuestro desafío como ciudadanía global y como ciudadanía chilena.

20/04/2013 00:16 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Educación ambiental: Herramienta de participación ciudadana y gestión municipal

Santiago, miércoles 24 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, Editorial de Boletín GAL.- En el contexto del debate nacional sobre la educación, es apropiado incluir un aspecto que no se ha explicitado en los diálogos, debates y propuestas: la educación ambiental. No es parte de las movilizaciones, no es componente de los cambios constitucionales ni normativas legales que hoy son una demanda, pero para segmentos importantes de nuestro país la educación ambiental es un aspecto importante. Estamos hablando de los centros educativos que participan o postulan al Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educativos (SNCAE), de los municipios que participan o postulan al Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) y las organizaciones ciudadanas que son parte y actores de los conflictos socio ambientales en todo Chile.

 

Sin embargo la educación ambiental tiene aristas clave para una exitosa gestión ambiental local. Y ello tiene que ver con los fundamentos pedagógicos con que se le entiende y se le desarrolla. El Ministerio del Medio Ambiente señala respecto a la educación ambiental:

 

Ésta debe ser entendida como el proceso educativo, en sus diversos niveles, a través de la transmisión de conocimientos y de la enseñanza de conceptos modernos de protección ambiental, orientados a la comprensión y toma de conciencia de los problemas ambientales, debiendo incorporar la integración de valores y el desarrollo de hábitos y conductas que tiendan a prevenirlos y resolverlos”. (Ley Nº 19.300, de Bases Generales del Medio Ambiente, Art 6°, http://www.mma.gob.cl/educacionambiental/1319/w3-propertyvalue-16421.html).

 

Esta percepción pedagógica y ontológica de la educación ambiental no es suficiente para un país que hoy transita por amplios debates y conflictos socio ambientales. Y no es suficiente porque no se hace cargo del conocimiento ambiental como un potente componente de los cambios sociales, la transformación sustentable y de la activa participación de la sociedad civil en estas materias.

 

La educación es un instrumento para la adquisición de conocimientos que nos permitan como humanidad ser capaces de transformar nuestro entorno y las condiciones adversas. No es solo transmisión de conocimientos –supuestamente del educador al educando-, sino que es también recuperar y sistematizar los conocimientos que los educandos y los participantes del proceso educativo, han cultivado y han adquirido por sus propias buenas prácticas y por la herencia de la sabiduría de las generaciones anteriores y culturas ancestrales.

 

La educación ambiental es aprender a conocer, compartir y reflexionar acerca de las buenas –y también de las no tan buenas- prácticas ambientales de nuestros educandos y participantes del proceso educativo. En este sentido, la educación ambiental es más horizontal que vertical, al decir de Paulo Freire (Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Paulo_Freire).

 

En esta perspectiva, resulta más coherente la versión que señala:

 

“La educación (ambiental) como un instrumento de transformación social, es un camino viable para generar cambios favorables frente a los conflictos ambientales, no solo creando conciencia, sino que facilitando el espacio de formación para personas intrínsecamente conscientes de los daños ambientales y de las posibilidades de solucionar problemas al respecto”. (Educación Ambiental en Chile: Una necesidad ineludible, Patricia Leal Figueroa, 2010, p. 8, http://dungun.ufro.cl/~ticedu/documentos/1edicion/articulos/educacion/educacion_ambiental.pdf).

 

La educación ambiental en el Chile de hoy tiene los siguientes desafíos:

 

1. Dotar de las capacidades cognoscitivas a los educandos o participantes del proceso educativo, de modo que los habilite no solo para acceder a un conocimiento local y global de los procesos ambientales, sino fundamentalmente que les dote de aptitudes y herramientas para generar, recrear y desarrollar sus propios conocimientos individuales y colectivos que les haga capaces de ser autónomos y solidarios en la gestión del conocimiento ambiental en su medio local y territorial.

 

2. Generar las condiciones para que el conocimiento ambiental adquirido se autoreproduzca, replique y enriquezca con la más amplia participación de la comunidad educativa, la institucionalidad municipal y las organizaciones ciudadanas sensibles y participantes de la gestión ambiental local.

 

3. Convertir los conocimientos ambientales adquiridos a procesos prácticos capaces de ser desarrollados en propuestas e iniciativas que puedan transformarse en componentes de la gestión ambiental local y que puedan convocar a la comunidad educativa, a la colectividad municipal y a la ciudadanía local, a una praxis ambiental colectiva y eficiente.

 

4. Contribuir a lo que algunos expertos nos invitan: convertir nuestra conciencia espontánea en conciencia lúcida, científica y transformadora  –Filosofía de la Praxis, Adolfo Sánchez Vázquez, Ed. Grijalbo 1967, México, http://booklens.com/adolfo-s%C3%A1nchez-v%C3%A1zquez/filosof%C3%ADa-de-la-praxis, es decir, hacer de nuestras experiencias ambientales cotidianas y prosaicas, un conocimiento ambiental local y global capaz de diseñar y ejecutar procesos y proyectos sustentables, estratégicos y armónicos con el medio ambiente.

 

En este sentido, lo que hemos aprendido en nuestra labor docente universitaria y en municipalidades sobre educación ambiental, es constatar que los participantes, sean estudiantes universitarios o funcionarios municipales, poseen enormes voluntades y capacidades para hacerse cargo de una pedagogía ambiental proactiva, participativa y creadora.

 

En estos casos, por ejemplo, los tradicionales exámenes de evaluación finales -se trate del término del ramo o del taller-, se convierten en propuestas prácticas y concretas expresadas en proyectos ambientales locales necesarios, viables, aplicables y transformadores, que condensan los temas relevantes que se han abordado durante todo el proceso educativo.

 

En definitiva, la educación ambiental no solo se debe insertar en el contexto de los cambios educativos en el país que propugna una educación de calidad, gratuita y universal, sino que sus contenidos deben reformularse y replantearse en la educación formal y no formal, produciendo nuevos conceptos, paradigmas, pedagogías e instrumentos que inserten al conocimiento ambiental chileno en las tendencias globales que hoy se debaten en el planeta.

20/04/2013 00:18 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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