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Fortalezas y debilidades del Plan de Cambio Climático de Chile

Santiago, martes 9 de diciembre de 2008, por Luis Alberto Gallegos M., Editor del Boletín GAL.-  El Plan Nacional de Cambio Climático dado a conocer el 4 de diciembre pasado por el gobierno es concreción práctica y cumplimiento de los compromisos adquiridos por Chile, respecto al artículo 4.1(b) de la Convención Marco de Cambio Climático, CMNUCC, que señala que “las Partes deberán formular, aplicar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y, según proceda, regionales, que contengan (…) medidas para facilitar la adaptación adecuada al cambio climático”.(1)

 

Probablemente una de las ausencias notables –entre otras- de este Plan sea que no se haya explicitado suficientemente su origen y sentido. Por ello es que quizá haya cierta confusión respecto a su papel, atribuciones y funcionalidades.

 

El Plan de cambio climático es –o mejor dicho, debería ser- un proceso de corto, mediano y largo plazo, transversal e interactivo, y constantemente evaluable, flexible y perfeccionable. Es un proceso de permanente praxis y conocimiento. Este tipo de Plan debe entenderse como un concepto y metodología de la planificación ascendente y descendente. La planificación ascendente es el proceso de tránsito de lo local a lo global, de lo particular a lo general, con la amplia inclusión y participación de todos los actores. La planificación descendente, en cambio, es el flujo de lo global a lo local y de lo general a lo particular, cuyo primer paso es el diseño y generación estratégica del propio Plan.

 

En este sentido no es malo que este plan sea un “plan de planes”, como se le ha calificado desde algunas lecturas. Por el contrario, ese es su espíritu: constituirse en una herramienta que apoye la generación de planes locales, institucionales, sectoriales, sistémicos y organizacionales. No sólo debe ser un instrumento de permanente actualización del conocimiento técnico científico sobre el cambio climático en el país, las regiones y las comunas -particularmente las más vulnerables-, si no que debe constituirse en el eje rector de la planificación y gestión ascendente -institucional y ciudadana- y de las políticas públicas y sociales en mitigación, adaptación y fomento de capacidades.

 

Fortalezas…

 

El objetivo general del Plan es “Minimizar los impactos adversos al cambio climático, a través de acciones integradas que permitan determinar la vulnerabilidad país y las medidas de adaptación para enfrentarlos adecuadamente, aportando al mismo tiempo, a la mitigación de gases de efecto invernadero”.(2)

 

Una de sus primeras fortalezas –en análisis comparado con los planes climáticos de algunos países de América Latina, Unión Europea y Asia (3)-, lo constituye el uso de una estructura lógica muy bien afinada y estandarizada a otras experiencias internacionales. También lo es su avanzado estado del arte en el diagnóstico en materia científica acerca del impacto del cambio climático en Chile, sus regiones y localidades. Aunque en algunos casos –como, por ejemplo, los índices percápita de emisiones- se haya basado en datos desactualizados (4).

 

Asimismo, otro aspecto destacable es su concreción en cuanto a determinar plazos y responsabilidades, al punto de disponer de una carta Gantt muy precisa. Sin embargo, llama la atención algunas metas a corto plazo cuyos períodos de ejecución prácticamente estarían en la actualidad a un 50% de lo programado, no habiéndose ejecutado todavía política alguna al respecto.

 

Una fortaleza relevante del Plan es cuando señala, en materia de adaptación: “El Estado debe abordar el cambio climático de una manera explícita en las distintas políticas sectoriales e instrumentos de gestión que tienen relación con este problema global, de manera de contemplarlo como un eje estratégico en todos los ámbitos de la política pública” (5). Es decir, bajo este tenor, a partir de su publicación, este instrumento sobre el cambio climático se constituye en el eje articulador, transversal, estratégico y prioritario de las políticas públicas nacionales, regionales y locales. Es la primera vez que en nuestro país se plantea el tema del cambio climático bajo esta definición. La pregunta inevitable es: ¿hasta qué punto los servicios públicos del Estado y las municipalidades asumirán como vinculante esta definición?

 

Otra de sus fortalezas tiene que ver con el rediseño de la institucionalidad de cambio climático en el país a objeto de hacerla coherente con los propósitos del Plan. Allí se señala: “Es necesario revisar a la luz de la Estrategia y de la implementación de este Plan de Acción, el mandato y composición del Comité Nacional Asesor, así como ver mecanismos de hacer más activo su involucramiento en las decisiones de política pública en materia de cambio climático”(6). Este asunto es clave. Es indispensable generar una institucionalidad que permita realizar un efectivo monitoreo, evaluación y seguimiento del desarrollo de este Plan. El Comité Nacional habría agotado sus posibilidades y resulta indispensable crear otro organismo o refundar el mismo, de modo que adquiera más poder de gestión y coordinación del Plan incorporando a nuevos sectores clave, como la ciudadanía organizada.

 

El Plan señala: “Un aspecto central en el ámbito de la educación será la de relevar la problemática del cambio climático en la malla curricular de los distintos niveles educacionales del país, desarrollando los correspondientes programas educativos a nivel básico y medio, enmarcados en un Programa Nacional de Educación para el Cambio Climático” (7). Esto es fundamental. El cambio climático tendrá sus momentos peak en el 2025, 2050 y 2100. Y ello supone que las nuevas generaciones adopten sensibilidad, información y formación en torno a este tema, de modo que sean capaces de adoptar las decisiones apropiadas y eficaces en el momento oportuno. Decisiones que las generaciones anteriores no pudimos llevar a cabo.

 

Y debilidades…

 

En cuanto a las debilidades, lo más destacable es el insuficiente compromiso en materia de mitigación. En efecto, el Plan indica que “cabe señalar que, si bien nuestra contribución al aumento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero es baja (0,2%), según los datos obtenidos de inventarios anuales nacionales, las emisiones del país aumentaron un 300% en un período de 20 años (1984-2003), y que en estas estadísticas, el sector energía es el que mayores aumentos ha generado y generará al país” (8). Estas aseveraciones indican, por tanto, que resulta indispensable adoptar medidas drásticas y urgentes en esta materia.

 

No obstante, el Plan se atiene solamente a “efectuar un análisis para determinar el potencial total y sectorial estimado de reducción de emisiones que el país podría alcanzar, para un horizonte de tiempo dado (i.e., 2015, 2020, 2025 y 2030)” (9) y a enumerar algunas acciones en materia de eficiencia energética y energías renovables que resultan insuficientes para modificar sustancialmente la matriz energética del país (10). Ello a pesar de que existen estudios y propuestas mucho más audaces y ambiciosas de reducción de emisiones y política energética, tanto en el escenario internacional como nacional.

 

Hoy en Poznan, Polonia, se debaten novedosas propuestas en este rubro, principalmente del Reino Unido que será el primer país del mundo en hacer obligatorias las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% hasta 2050 (11) y la UE que reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero un 30% en 2020 y un 80% en 2050 (esto supone que cada habitante emitirá dos toneladas de dióxido de carbono al año, el nivel de los países más pobres actualmente) (12).

 

De otro lado, en el plano nacional conocidas son, entre otras, las interesantes e innovadoras propuestas del Programa Chile Sustentable respecto a este tema que perfectamente pudieran constituirse en insumos de las políticas públicas en esta materia (13).

 

En un aspecto clave, el de la reducción de las emisiones o mitigación, el Plan resulta poco ambicioso y promisorio. En definitiva, en materia de compromisos de reducción de emisiones, el Plan se empantana en ambigüedades allí en donde se debe ser absolutamente preciso y exigente. No es posible ampararnos en consideraciones ya añejas del protocolo de Kyoto que no obligan a nuestro país a reducciones de emisiones.

 

En este sentido nos parece que supeditar nuestros compromisos como país en materia de mitigación al apoyo tecnológico y financiero de los países industrializados podría entenderse como parte del proceso negociador en las cumbres internacionales pre-Copenhague (14). Pero en nuestra política interna es preciso dar un salto adelante que evidencie voluntad política, propósitos ambiciosos en reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y dar señales de liderazgo coherente en el escenario regional latinoamericano en esta materia. Ello cuando precisamente se habla de responsabilidades comunes y diferenciadas en este rubro. Toda decisión o indecisión en este ámbito, tiene un impacto global. Y es hora que seamos consecuentes entre nuestra palabra y nuestros gestos.

 

Otra de las debilidades sustanciales del Plan se refiere a la participación ciudadana en la adaptación y generación de capacidades ante el cambio climático. Definitivamente, el Plan no considera a la sociedad civil como un actor fundamental en su desarrollo. Tal como señaláramos en una consulta ciudadana en doce regiones del país en octubre 2008, la adaptación al cambio climático es centralmente tarea ciudadana, por que es en el mundo social donde reside la mayor vulnerabilidad y los mayores riesgos ante su impacto. Por ende, es preciso fortalecer el protagonismo de la sociedad civil con acciones asociativas en torno a este tema. El actor ciudadano requiere socializar en su propio lenguaje el conocimiento técnico científico sobre el cambio climático. Requiere dotarse de formas modernas de cooperación y asociatividad en red. Y, sobre todo, requiere de la capacidad de participar, proponer e incidir en las decisiones de las políticas públicas y en las agendas locales y regionales vinculadas al cambio climático.

 

Una debilidad crucial del Plan es la ausencia de políticas públicas sobre adaptación al cambio climático a nivel local. No hay manera de enfrentar este fenómeno global, si no es desde la Gestión Ambiental Local, GAL. Y este tipo de gestión o Agenda Local 21, debe urgentemente incorporar el cambio climático a la actividad socio-política-ambiental de la comuna, el barrio y la Región. El Plan debe constituirse en una herramienta de fomento y de articulación de los planes locales, institucionales, sectoriales, sistémicos y organizacionales. Y estos planes particulares deben tener como funciones las siguientes:

 

  1. Levantar mapas de fuentes de emisión local de GEI
  2. Levantar mapas de vulnerabilidad en la comuna o el barrio
  3. Diseñar Planes de Mitigación y Adaptación Local-Comunal
  4. Incluir el cambio climático en las políticas públicas locales: Pladecos, Ordenanzas, normativas
  5. Generar espacios públicos de diálogo sobre el cambio climático
  6. Organizar campañas de información a la ciudadanía
  7. Promover la educación climática formal y no formal
  8. Organizar mecanismos de fiscalización ciudadana de fuentes emisoras locales de GEI
  9. Gestionar y ejecutar proyectos socioeconómicos locales de Mecanismos de Producción Limpia
  10. Generar una cultura climática mediante formación, nuevos hábitos y estilos de vida que contribuyan a adaptarse al cambio climático

 

Las prácticas innovadoras respecto a estas Agendas Locales de Cambio Climático ya se visualizan en las experiencias de la Red de Cambio Climático de América Latina de 2004, con 294 miembros (15); con la campaña contra la desertificación de El Canelo de Nos en la IV Región desde 2005 (16); con los proyectos regionales de Casa de la Paz en 2007 (17); con la recientemente constituida Alianza por la Justicia Climática por 14 ONGs chilenas (18); por los Diálogos Ciudadanos de Cambio Climático del IEP en 12 regiones en 2008 (19) y por los casi 200 proyectos locales de cambio climático financiados por el Fondo de Protección Ambiental, FPA, para 2009 por la CONAMA. Son estas experiencias de gestión ambiental local sobre cambio climático que el Plan debe potenciar, articular, recoger experiencia, sistematizar y fomentar para su réplica en el país.

 

Otras debilidades del Plan se relacionan con notables ausencias de temas con indiscutible peso específico en este escenario:

 

1)       La identificación de ecosistemas, especies de la flora y la fauna más vulnerable al cambio climático en nuestro país no está lo suficientemente explicitado.

2)       Los bosques como los grandes sumidores de CO2 y los glaciares como las grandes reservas de agua para Chile, no están instalados como prioridades en las políticas públicas del Plan para su urgente protección.

3)       Las formas de adaptación de la agricultura y una posición clara ante los organismos genéticamente modificados -que para algunos países y sectores aparecen como formas de adaptación-, no están en el Plan.

4)       El turismo no figura, a pesar de que nuestro país tiene un potencial enorme en este rubro, e incluso en la última cumbre mundial de turismo de hace unos meses en Lima, el tema de agenda central era, precisamente, el impacto del cambio climático en estas actividades.

5)       El ordenamiento territorial y los planes reguladores aparecen sólo en lo relativo a zonas costeras vulnerables, cuando estos temas debieran ser considerados en la actualización de todas las normativas y ordenanzas comunales y regionales sobre esta materia.

6)       Las migraciones o refugiados ambientales o climáticos tampoco se incluyen, cuando nuestro país y la Región están procesando flujos migratorios cuyas motivaciones ya no sólo serían económicas, sino también ambientales.

7)       La política de biocombustibles y la nuclear sólo se les menciona sin profundizar en sus reales implicancias como fuentes energéticas y como supuestas panaceas al cambio climático.

8)       La gestión de riesgos, políticas de prevención y papel de los sistemas de seguros tampoco se han considerado, cuando en otros países este aspecto ya se ha instalado en la generación de planes ante desastres, alertas tempranas y revisión de las coberturas de aseguradoras.

9)       Las comunicaciones y la información en los sistemas y medios de difusión no aparecen como uno de los instrumentos claves en la generación de una nueva cultura climática.

10)    El rol y políticas del Estado ante las mujeres, indígenas, trabajadores y tercera edad, en cuanto segmentos sociales vulnerables al cambio climático, brillan por su ausencia.

11)    Los eventuales beneficios que el cambio climático podría conllevar para ciertos procesos productivos silvoagropecuarios, no se mencionan.

 

En definitiva, este Plan contiene fortalezas que hay que afirmar y perfeccionar, pero también tiene severas debilidades que deben ser subsanadas a la brevedad. Es indispensable generar en el país un gran movimiento de diálogo, información, debate y participación ciudadana respecto al Plan Nacional de Cambio Climático. Es preciso organizar consultas ciudadanas en todas las regiones y comunas.

 

Los medios de comunicación no se han hecho eco de este proceso y, salvo excepciones, han obviado de sus agendas este urgente tema. Es momento propicio a que se fomente el papel y participación activa de los medios locales, regionales y ciudadanos. Los grandes medios se han autoexcluido de esta enorme tarea. Hay que privilegiar a los medios que sí están cercanos a la gente.

 

Finalmente, el Instituto de Ecología Política, IEP, ha realizado una primera versión de estas consultas en doce regiones de Chile. Se disponen de instrumentos, metodologías y diseño de propuestas ciudadanas que están a disposición de las autoridades pertinentes y de la sociedad civil. Pero ello no basta. Ahora el Estado debe promover que las organizaciones ciudadanas emitan su opinión respecto a este diseño estratégico de planificación descendente y le imprima su sello social en forma ascendente. Es hora de actuar. Nadie sobra en este proceso. Ahora llega el momento propicio de la voz ciudadana en el tema del cambio climático.

 

NOTAS

 

(1)       www.humboldt.org.co/download/cambioclima.pdf , p. 7

(2)       Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, 2008-2012, p. 40.

(3)       Ver Planes de Cambio Climático de Argentina, Bolivia, Perú, México, Venezuela, Canadá, España y China en: http://www.radioclima.org/nweb_portal/site/lista_archivo.php?id=43

(4)       El Plan señala: Por otro lado, Chile aparece en la posición 90 respecto a las emisiones de CO2 per cápita en el mundo para el año 2004, con un valor de 3.9 ton CO2/habitante, de acuerdo al “Informe sobre desarrollo humano 2007-2008: la lucha contra el cambio climático”, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (2007). En el contexto sudamericano, Chile aparece como el segundo país más alto en cuanto a este indicador de emisiones de CO2 per cápita”. ibidem. P. 17. No obstante, según otros estudios, “Chile ha ido aumentando las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por persona en toneladas métricas al año: 2001, 3,53; 2002, 3,45; 2003, 3,66; 2004, 4,06; 2005, 4,14”. http://paises.enerclub.es/guia_ampliada/Chile--36/Energ%EDa--

7/Emisiones%20de%20CO2%20per%20c%E1pita--97/index.html

(5)       Ibidem, p. 32

(6)       Ibidem, p. 25. Este Comité Nacional Asesor sobre Cambio Global tiene por “objetivo central asesorar y coordinar a las distintas instituciones vinculadas a los temas de cambio climático y de cambio global, y en especial al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Comisión nacional del Medio Ambiente”. Diario Oficial/Normas Generales/Año 1996/DO 29/05/1996. Docto 466 1996 Ministerio de Relaciones Exteriores. Asimismo, el Plan dice: Con el propósito de cumplir los compromisos adquiridos en materia de cambio climático, como el desarrollo de comunicaciones nacionales, en 1996 se creó el Comité Nacional Asesor sobre Cambio Global, que actúa como órgano consultivo nacional para abordar la temática en Chile. La presidencia le corresponde a CONAMA, la vicepresidencia al Ministerio de Relaciones Exteriores y lo integran, además, el Ministerio de Agricultura, la Comisión Nacional de Energía, la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante, la Dirección Meteorológica de Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, y la Academia Chilena de Ciencias. El decreto de creación indica que el Comité puede invitar a sesionar a otras instituciones e individuos, según sea necesario”. Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, 2008-2012, p. 23

(7)       Ibidem, p. 36.

(8)       Ibidem, p. 34

(9)       Ibidem, p. 51

(10)    Según el Plan se llevarán a cabo las siguientes acciones específicas en materia de eficiencia energética y energía renovable: “1. Mejorar las estimaciones del potencial de ahorro y eficiencia energética a escala nacional y regional, por sector de consumo. Para ello, se cuantificará el potencial de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, con la aplicación del plan de acción 2007-2015 de Programa País de Eficiencia Energética, cuyo objeto es limitar el crecimiento del consumo de energía en sectores como: transporte, industria, minería, público y residencial. Adicionalmente, se establecerá el potencial de reducción de dicho programa respecto de la línea de base.

2. Fortalecer el Programa País de Eficiencia Energética, conforme a los resultados del potencial de ahorro y eficiencia energética, a objeto de reforzar las acciones en materia de eficiencia energética en el sector de construcción, comercial, residencial, industrial y de transporte, y evaluar su potencial de mitigación futura.

3. Estudiar el potencial de generación energético renovable. Para ello, se obtendrá y cuantificará el potencial de limitación del crecimiento de emisiones de gases de efecto invernadero, producto de las nuevas inversiones que se realicen en este ámbito, como resultado de las acciones de promoción del desarrollo de energías renovables no convencionales en el país y de las adecuaciones regulatorias realizadas.

4. Realizar un monitoreo permanente de la evolución de la línea de base actual y proyectada, a efectos de dar cuenta de la evolución natural del crecimiento de la demanda, así como las nuevas condiciones que se presenten en la oferta energética.

5. Crear el Centro de Energías Renovables, como apoyo a la definición de políticas y de orientación a los inversionistas.

6. Ejecutar el fondo de garantía estatal para inversión en energías renovables y eficiencia energética.

7. Impulsar la instalación de sistemas solares térmicos o para generación de electricidad, en los sectores público, comercial, residencial e industrial, aprovechando al máximo los recursos solares que Chile posee.

8. Proveer la infraestructura y seguridad necesarias para el uso masivo y habitual de la bicicleta como medio de transporte”. Ibidem, p. 51

(11)    http://ania.urcm.net/noticia.php3?id=26183

(12)    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Europa/afronta/dividida/cumbre/clima/elpepisoc/20081207elpepisoc_6/Tes

(13)    Ver Aporte potencial de: Energías renovables y no convencionales y eficiencia energética a la matriz eléctrica 2008-2025 en: http://www.chilesustentable.net/

(14)    “La aplicación de la responsabilidad del conjunto de los países no Anexo I, debe darse en un marco de decidido apoyo tecnológico y financiero, por parte de los países Anexo I y de construcción de capacidades en los propios países no Anexo I, conjugando las circunstancias y capacidades nacionales. Estas últimas serán evidentes en la medida en que existan estudios que posibiliten una adecuada toma de decisiones”. Documento presentado por la delegación chilena en la Cumbre de Poznan, p. 2. Ver Boletín GAL 696 del martes 9 de diciembre de 2008.

(15)    http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/?yguid=129096281 Esta red se constituyó en diciembre de 2004 por representantes de 40 organizaciones ciudadanas, quienes emitieron la Declaración de Santiago: Los miembros de ONG, universidades, municipalidades, empresas y entidades de comunicación, expresamos:
1.- Compartimos el consenso científico de que el Cambio Climático se altera y se debe a las actividades humanas que modifican la composición atmosférica que expone principalmente las áreas más vulnerables de la sociedad, la economía, la flora, la fauna y las vidas de nuestros compatriotas.
2.- Sostenemos que para enfrentar el cambio climático ya actuante en Chile, es indispensable la revisión de algunos paradigmas y abrir nuevos espacios de reflexión y participación.
3.- Nos comprometemos a integrar nuestras voces particulares a un espacio más grande, a través de organizaciones y redes como la que estamos formando actualmente.
4.- Nuestras propuestas para el efecto del cambio climático se basan en Mapas Conceptuales.
5.- Nos comprometemos a crear una Estrategia sobre el Cambio Climático, que permita incidir en el nivel político, a nivel de la gobernabilidad, y permita avanzar en la creación de una Masa Crítica identificada con su entorno.
6.- Nos comprometemos a generar una Metodología de Estudio y Conocimiento sobre el Cambio Climático.
7.- Nos comprometemos a crear una Red de Cambio Climático independiente, con un propósito propio y sin tildes organizacionales.
8.- Compartimos el criterio de que el tema del cambio climático lo contextualizamos en el amplio tema ambiental, entendiéndolo como una amplia gama, un gran abanico donde juegan factores como el político, el económico, el filosófico y el religioso.
9.- Reiteramos que es necesario crear una Estrategia Educativa a Largo Plazo con una Visión Holística.
10.- Convenimos en presentar esta Declaración ante la sociedad civil de Chile, América Latina y El Caribe.
Santiago, 2 de Diciembre del 2004.
Adolfo Cortés (CODELCO), Alejandro González (CODEP), Bernardo Reyes (IEP), Carlos Díaz (CODEP), Carmen Blumberg (IEP), Carolina Heidke (Universidad de Valparaíso), Carolina Silva (Casa de la Paz), Cecilia Araya (CODEP), Claudia Martínez (Municipalidad de Huechuraba), Claudia Quezada (Universidad de Valparaíso), Cristián Villalobos (CODEFF), Cristián Villarroel (IEP), Domingo Valdebenito (Universidad de Playa Ancha), Erick Maturana (Universidad ARCIS), Estela Ospina (Consultora Ambiental), Felipe Oyarzún (Municipalidad de San Bernardo), Flavia Bustos (CODEFF), Fresia Figueroa (RENACE), Gisela Sanhueza (Colegio La Inmaculada de Peñaflor), José Luis Barías (Consultor Ambiental), Juan Orellana (Municipalidad de San Bernardo), Juan Pablo Muñoz (Universidad ARCIS), Karl Böhmer (Universidad ARCIS), Luis Gallegos (Coordinador del Seminario), Marlen Soto (Universidad de Valparaíso), Melania Paredes (Universidad de Valparaíso), Miriam Pinto (CODEFF), Orlando Ruz (CODEFF), Oscar Ponce Universidad ARCIS), Pamela Garay (Universidad de Valparaíso), Paula Solar (Municipalidad de Pudahuel), Paulina Aldunce (Universidad de Chile), Rodrigo Mellado (CODEFF), Rosa Flores (CODEFF), Rosita Garay (Universidad de Chile), Roxana Bórquez (Universidad de Chile), Sofía Merino (Universidad de Valparaíso),  Ximena Salinas (CODEFF), Lake Sagaris (VP, Ciudad Viva), Rubén Cárdenas Galindo (Estudios Agrarios Ancud)

(16)    http://www.elcanelo.cl/nweb_portal/proyectoriohurtado/documentos.php?codCategoria=1

(17)    http://www.casadelapaz.cl/casadelapaz/publico/portada.htm

(18)    www.justiciaclimatica.cl

(19)    http://radioclima.org/usuarios/intranet-lista.php?id=1 Este proyecto lo realizó el Instituto de Ecología Política en doce regiones con el apoyo de la DOS: Región de Los Ríos, Región de Arica-Parinacota, Región de Tarapacá, Región de Antofagasta, Región de Coquimbo, Región de Atacama, Región de O`Higgins, Región del Maule, Región de BioBio, Región de La Araucanía, Región de Aysén, Región Metropolitana. Participaron 552 líderes sociales y se  elaboraron 11 Planes Regionales de Cambio Climático que se pueden descargar del portal indicado.

(20)    http://www.fpa.conama.cl/efpa/nomina.php?id_expediente=730980&nomina=proyecto_admisibilidad

 

11/12/2008 07:15 Luis Gallegos Enlace permanente. Cambio Climático No hay comentarios. Comentar.

Prólogo al Manual Ciudadano de Cambio Climático

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Por: Luis Alberto Gallegos Mendoza

Periodista, Responsable del Proyecto de Cambio Climático del IEP

Santiago, Agosto de 2008.

 

 

En Chile la información, conocimiento y diálogo sobre el cambio climático han estado limitados al ámbito académico, científico y gubernamental. Hay un vacío informativo sobre este tema que, en un lenguaje comprensible, acceda al nivel de la ciudadanía. La gente sencilla aún no logra tener suficiente acceso a tecnicismos y cientificismos de la esfera académica. Faltaba “traducir” el lenguaje científico climático, en una versión de lenguaje ciudadano.

 

Si ello ocurre en la esfera de los códigos de conocimiento, mucho menos acceso e incidencia tiene aún la ciudadanía en las políticas públicas sobre el cambio climático. La participación requiere estar informada y ser consciente. En una encuesta realizada por el IEP en enero de 2008 en la Región Metropolitana de Santiago, el 97,2% señaló que se encuentra al tanto de que estamos ante un fenómeno mundial, aunque sólo un 32,9% indicó que conoce las causas y consecuencias del cambio climático

 

La incidencia ciudadana en el tema del cambio climático, podría hacer más eficaz la gestión de agendas climáticas en los ámbitos locales, regionales y nacionales. La ciudadanía tiene un aporte que brindar a la estrategia de gobernabilidad climática y a los planes de adaptación al cambio climático en cada país. Por tanto, es indispensable informar y educar a la ciudadanía y promover su participación activa en la gestión de políticas públicas para la adaptación al cambio climático.

 

Impacto del cambio climático en Chile

 

Según la Comisión Nacional para el Medio Ambiente de Chile, CONAMA, en su documento “Amenazas y Oportunidades para Chile, ESTRATEGIA NACIONAL DE CAMBIO CLIMÁTICO 2006”, la temperatura superficial global promedio de la atmósfera aumentó en 0.6°C durante el siglo 20. Las proyecciones y consecuencias serán cambios en la temperatura superficial de la atmósfera de 1.4 a 5.8°C y en los patrones de precipitación para los próximos 100 años. Debido a ello, habrá aumentos en el nivel del mar entre 8 y 88 cms; intensificación de eventos climáticos extremos (fuertes precipitaciones, inundaciones, olas de calor y sequías). Asimismo, habrá derretimiento de glaciares, erosión de bordes costeros, la aparición explosiva de epidemias,  daños en cultivos y en la biodiversidad, déficit del recurso hídrico y búsqueda de nuevas formas de energía.

 

La vulnerabilidad de Chile se debe a que tiene zonas costeras bajas; zonas áridas y semiáridas; áreas susceptibles a la deforestación o erosión, a los desastres naturales, a la sequía y la desertificación; áreas urbanas altamente contaminadas, y ecosistemas frágiles. Los estudios nacionales proyectados al 2040 indican la intensificación de aridez en zona norte, avance del desierto hacia el sur, reducción hídrica en zona central y aumento de precipitaciones al sur.

 

Desafíos ciudadanos

 

La CONAMA señala además que, entre otros, los principales desafíos de Chile en esta materia es difundir en la ciudadanía la problemática del cambio climático y desarrollar tres ejes de una Estrategia Nacional de Chile frente a este fenómeno: 1) Adaptación a los Impactos del Cambio Climático; 2) Mitigación de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero; y 3) Creación y Fomento de Capacidades en Cambio Climático. Dentro de este último eje, un objetivo central de esta estrategia es difundir el cambio climático y crear conciencia en la ciudadanía; fomentar la educación e investigación; generar información de calidad y accesible para la toma de decisión; y desarrollar capacidades institucionales para la mitigación y adaptación.

 

En esta perspectiva, los desafíos clave a nivel de la sociedad civil, es generar formas inclusivas en la Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático, creando en la ciudadanía redes sustentables de educación, información, asociatividad y participación activa en las agendas y políticas públicas ambientales regionales y locales. Se deben formar y capacitar líderes sociales y ambientales en el conocimiento técnico-científico. Se debe avanzar en la constitución de mesas de trabajo con actores ciudadanos, económicos y de gobiernos locales con el fin de analizar las consecuencias y la adaptación al cambio climático. Se debe construir redes ciudadanas sustentables a nivel comunal, intercomunal e interregional, que participen activamente en las estrategias, agendas públicas locales, planes y acciones de adaptación al cambio climático. Se deben crear sistemas masivos, de alto impacto e interacción, de información y comunicación ciudadana sobre el cambio climático. Y, finalmente, se debe organizar campañas educativas que promuevan una nueva cultura climato-energética y nuevos hábitos de adaptación al cambio climático.

 

Redes ciudadanas

 

La adaptación al cambio climático es centralmente social y ciudadano, por que allí reside la mayor vulnerabilidad. Por ende, es preciso fortalecer el protagonismo de la sociedad civil dentro de las acciones asociativas sobre este tema. El actor ciudadano requiere socializar en su propio lenguaje el conocimiento técnico científico sobre el cambio climático. Requiere dotarse de formas modernas de cooperación y asociatividad en red. Y, sobre todo, requiere de la capacidad de incidir en las decisiones de las políticas públicas y en las agendas locales y regionales vinculadas al cambio climático.

 

Todo ello demanda de fortalezas ciudadanas propias y autónomas. Hay que privilegiar la construcción de redes ciudadanas sobre cambio climático, tanto en forma presencial (talleres, encuentros, actos públicos, campañas, agendas y compromisos, etc.) como también en forma virtual, es decir, conectadas vía Internet. Redes sustentables mediante la participación interactiva, en donde las decisiones sean horizontalmente colaborativas y no verticales o impuestas. La sustentabilidad de una red ciudadana se expresa y consolida en la medida que las decisiones ciudadanas son tomadas en cuenta y los ciudadanos tienen la fortaleza suficiente para hacerse oír y participar en las agendas locales.

 

Gobernanza climática

 

La gobernanza climática es, en rigor, el componente político del proceso de adaptación al cambio climático. Cada mesa de trabajo de gobernabilidad climática es una alianza amplia con participación de las organizaciones ciudadanas, los representantes de gobiernos locales y el empresariado local.

 

Estas mesas de trabajo asociativas constituyen una forma de gobernanza con el fin de analizar las consecuencias del cambio climático, así como elaborar agendas públicas locales y planes para cada sector sobre la adaptación a dichos cambios. Su peculiaridad se expresa en que cada sector coloca sobre la mesa, sus intereses y estrategias específicas respecto al cambio climático, en lo local y regional. Del mismo modo, su fortaleza radica en que esta alianza se manifieste y sostenga en Actas de Compromisos y Agendas Locales comunes respecto al cambio climático. No son simples declaraciones formales o buenas intenciones. Son acuerdos de acciones concretas comunes y asociativas para adaptarse a este fenómeno a nivel local y regional. Serían mesas básicamente operativas y con capacidad de incidir en decisiones públicas sobre cambio climático.

 

¿Qué podemos hacer como ciudadanos frente al cambio climático?

 

En diciembre de 2004, a propósito de un seminario en Santiago de Chile, hacíamos las siguientes reflexiones que consideramos aún vigentes:

 

“Si nos quedamos sólo con la información parcial de las cifras macro de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) de las grandes industrias, corporaciones y países, lo más probable es que arribemos también a conclusiones parciales. Es obligación de los gobiernos, las empresas, las instituciones globales y las organizaciones ambientales hacerse cargo de estas cifras macro, e implementar políticas y estrategias nacionales y globales que enfrenten el cambio climático. Ese es uno de los principales objetivos del Protocolo de Kyoto”.

 

No obstante, esa no es toda la realidad. La otra parte de la verdad, en las cifras micro, es que cada uno de nosotros cotidianamente también somos responsables de nuestras cuotas de emisión. Por tanto, debemos hacernos cargo de esa parte de la verdad. Tenemos el derecho a vivir en un ambiente saludable, y también tenemos el deber de contribuir como individuos a mejorar nuestra calidad de vida. No podemos excluirnos de nuestro propio papel en la gestión ambiental local y global. Según estudios, Chile ha ido aumentando las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por persona en toneladas métricas al año: 2001, 3,53; 2002, 3,45; 2003, 3,66; 2004, 4,06; 2005, 4,14. Esa, es nuestra propia responsabilidad individual.

(Ver: http://paises.enerclub.es/guia_ampliada/Chile--36/Energ%EDa--7/Emisiones%20de%20CO2%20per%20c%E1pita--97/index.html)

 

Construirnos como ciudadanos climáticos incluye, por ende, participar, dialogar y exigir a los gobiernos, empresas y entidades internacionales que cumplan con los acuerdos globales y que se implementen políticas nacionales frente al cambio climático. Pero también significa comprometernos con nuestra cuota personal para generar una cultura climática de ahorro energético, hábitos ambientalmente saludables y uso de alternativas de vida adaptables al cambio climático, entre otras muchas opciones. Eso sería actuar tanto en lo global como en lo local.

 

Capitalismo depredador: la fuente del cambio climático

 

Hoy el tema del cambio climático se ha instalado en las agendas mediáticas de Chile y el planeta. Ya no se discuten ni se objetan los fundamentos científicos que le dan sustento, aunque siempre hay quienes defienden sus intereses corporativos y tratan de desvirtuar la ciencia climática y morigerar su impacto.

 

No obstante, en el tratamiento público de su diagnóstico hay un tema nodal que pasa desapercibido o simplemente se le trata de subsumir en otros: las causas profundas de este fenómeno.

 

El cambio climático es la expresión condensada de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción de la modernidad y postmodernidad contemporáneas. A distinción de otros grandes temas ambientales, éste resume pristinamente en sí mismo las contradicciones insalvables de un capitalismo depredador del capital humano y del capital natural. Al llevar la acumulación de capital a su máxima expresión la expoliación de los recursos económicos, este sistema pone en riesgo inevitable la sobrevivencia no sólo de los actores productivos involucrados, sino del planeta en su conjunto. Al hacer un uso intensivo y extensivo de los combustibles fósiles como fuente energética y principales emisores de gases invernadero, este modo de crear bienes y servicios ha colocado en riesgo a toda la humanidad.

 

Esta contradicción vital se convierte, por tanto, en una contradicción transversal en la medida que atraviesa y afecta a todas las esferas de la vida de nuestras sociedades: el medio ambiente, la economía, la sociedad civil, la política, la cultura y la ciencia en su conjunto. Hoy por hoy no hay empresario, político, ciudadano o científico que honesta y conscientemente se pueda sentir lejano, extraño o ajeno a este tema. Todos estamos involucrados, querámoslo o no. Y si aún hay resistencia a aceptarlo y asumirlo, más tarde o más temprano todos lo haremos, debido a que su núcleo es la sobrevivencia o no de nosotros mismos y las generaciones futuras.

 

La razón de esta resistencia, indiferencia o inacción es obvia. Temas universales y complejos de este tipo van extendiendo su comprensión consciente en el mundo público, privado y social de manera desigual y diferenciada. El conocimiento científico aún no se ha traducido suficientemente en un conocimiento masivo y en un lenguaje ciudadano que permita acelerar este proceso cognitivo.  No se ha convertido aún en opinión pública. El debate y las iniciativas para su educación y difusión, recién están larvándose.

 

Por tanto, la estrategia contra el cambio climático debe considerar medularmente el núcleo central que lo ha ocasionado, desde la revolución industrial a la fecha. Es decir, se trata de una estrategia que, finalmente, debe imponerse como interpeladora y severamente crítica al sistema socioeconómico que ha predominado en el mundo como alterador del clima y generador de la inequidad y vulnerabilidad que todos conocemos. De no adoptar esta perspectiva, estaremos simplemente reeditando en materia climática las mismas fórmulas reformistas inviables con las que se ha maquillado la pobreza de nuestra gente.

 

Tiene razón el ex presidente Ricardo Lagos cuando dice que el tema del cambio climático es un tema político. Porque en definitiva son los decidores de las políticas públicas los que finalmente tienen la capacidad de generar las agendas, normativas y planes específicos para mitigar y adaptarse al cambio climático en cada país, región y planetariamente. Pero no sólo es político. Es también un tema económico que debe considerar la reestructuración de los sistemas productivos, matrices energéticas, modalidades de consumo y organización territorial del hábitat. Y allí está el meollo o el quid del asunto, porque está en cuestión el modelo neoliberal al que algunos apuestan como la panacea a nuestro sufrimiento y subdesarrollo.

 

Tiene razón Al Gore cuando dice que el tema del cambio climático es un tema moral y ético. Porque en definitiva se trata de un tema acerca del sentido y futuro de nuestra humanidad. Pero, precisamente por ser un tema ético, requiere de coherencia. Si una estrategia climática realmente pretende abordar de raíz el tema del cambio climático, no puede apelar a remedios que podrían ser peor que la enfermedad o, en el mejor de los casos, paliativos anestésicos. Porque, en rigor, los biocombustibles, tan preciados por el señor Al Gore, podrían provocar similares emisiones de gases invernadero, calamidades tóxicas, alteraciones transgénicas y, sobre todo, modificación de la estructura agrícola con severo impacto en las reservas alimentarias del planeta.

 

Finalmente, cuando hablemos y diseñemos una estrategia y planes que contemplen la densidad y la transversalidad ambiental, socio-económica, política y cultural del cambio climático, podremos entonces, al decir del señor Al Gore, convertir esta crisis planetaria en una oportunidad de transformación. Hoy, es imprescindible oponer a la crisis global, una estrategia integral.

 

Y si de transversalidad hablamos, entonces, por cierto estamos también hablando de voluntades políticas inclusivas en donde estén todos los que tienen que estar: ciudadanos, gobiernos y actores económicos. No hay agendas climáticas eficaces si no se establecen estrategias y planes en donde cada uno de ellos se involucre consciente y activamente. No hay salida posible si esta crisis climática no la transformamos en una oportunidad de cooperación transversal que contribuya a nuevas formas de gobernanza ambiental. Es más, no hay desafío global que no tenga un decisivo tratamiento local.

 

 

Agradecemos a la División de Organizaciones Sociales, DOS, del Ministerio Secretaría General de Gobierno el apoyo que nos ha brindado para la ejecución de este manual ciudadano y del proyecto sobre cambio climático. Sin ello no hubiera sido posible disponer de este material y de este proceso de participación ciudadana en este candente tema actual.

 

Agradecemos asimismo, a las organizaciones ciudadanas co-ejecutoras, a las autoridades y expositores de los temas especializados en cambio climático y a todos los ciudadanos y ciudadanas que participaron activamente en la generación de capacidades sociales y los espacios de diálogo e información sobre el cambio climático en sus respectivas regiones.

 

Agradecemos, del mismo modo, al Instituto de Ecología Política y a su director Manuel Baquedano la disposición de comprometerse con esta iniciativa ciudadana, su visión estratégica en este tema y su crucial apoyo institucional para el éxito de este proceso.

 

Finalmente, agradecemos a Mónica Rodríguez, la autora de este texto y a todo el equipo que desde diversas actividades han apoyado el desarrollo de este proceso ciudadano en la esfera del cambio climático: Ignacio Almonacid, José Altamirano, Ivonne Almazábal, Rosa María Moreno, Cristian Arismendi, Manuel Cortés, Cristian Villarroel, Anna Karin Gauding, Richard Pacheco, Juan Miranda y Marcelo Miranda.

 

 

24/07/2008 10:16 Luis Gallegos Enlace permanente. Cambio Climático No hay comentarios. Comentar.


Preparan estrategias de adaptación al cambio climático en Chile

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Universidades, Municipalidades y Organizaciones Sociales de Chile:

Preparan estrategias de adaptación al cambio climático

Por: Luis Gallegos
Santiago, 18 de Marzo del 2005

Las Universidades Bolivariana y Academia de Humanismo Cristiano, junto a la Asociación de Municipalidades y la Red de Municipales de Atención Primaria Ambiental, convocan al Seminario Taller sobre “Cambio Climático Global y Adaptación Local”, este 20-21-22 de Abril del 2005

En este evento se estudiarán los principales impactos del cambio climático en Chile y América Latina que, según estudios científicos recientes, se expresarían en alteraciones climáticas con fuertes lluvias, sequías, desastres hídricos, el desplazamiento de las siembras a zonas menos fértiles y la disminución de la producción de alimentos. Según estos mismos estudios, se estaría produciendo el deshielo de los glaciares y la crecida del mar, debido a lo cual muchas familias perderían sus hogares porque decenas o cientos de metros de costa desaparecerían en los próximos 100 años.

Según estos pronósticos el calentamiento global del planeta podría provocar el desplazamiento de más de 150 millones de personas hacia el año 2050. Serían «refugiados del clima» que huyen de la subida del nivel de las aguas del mar o abandonan las tierras estériles para la agricultura. Según estos estudios, los refugiados ambientales serían el principal problema del siglo XXI porque la subida del mar comportaría la desaparición de ciudades enteras.

En consideración a que el 16 de febrero pasado entró en vigencia el Protocolo de Kioto y varios gobiernos anuncian que están trabajando en una nueva estrategia de adaptación para hacer frente a la problemática del cambio climático, los organizadores señalan que es necesario que en América Latina se adopten urgentes medidas de mitigación y adaptación.

Para reflexionar, intercambiar experiencias y generar propuestas se organiza este Seminario-Taller con la participación de destacados expositores como José Javier Gómez, de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL; Humberto Peña, de la Dirección General de Aguas, DGA; Javier García, de la CONAMA; Dr. Jorge Carrasco, de la Dirección Meteorológica de Chile; Dr. Alberto Maturana, de la ONEMI; Jessica Mualim, Alcaldesa de Municipalidad de María Pinto y Presidenta de la Comisión del Medio Ambiente de la Asociación Chilena de Municipalidades; y Marcelo Corral, de la CONAMA.

También expondrán Mario González, de la Universidad Bolivariana; Mónica Ihl, de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano; Manuel Baquedano, del Instituto de Ecología Política, IEP; Patricio Lanfranco, de Ciudad Viva; Solange Daroch, del Programa Ciudadanía Ambiental de CONAMA/PNUMA/PNUD; Suad Chahín, de la División de Organizaciones Sociales y Rodrigo Cerda, del Instituto del Medio Ambiente, IDMA.

Este evento se realizará en la sede central de la Universidad Bolivariana, Lucrecia Valdéz Nº 360, Alt. Huérfanos 2900, Santiago. Mayores informaciones al fono: 56-2-2775390 / Móvil: 09-5674472, o al Email: luisalbertogmz@terra.cl Web: http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/

23/02/2005 19:20 Enlace permanente. Cambio Climático No hay comentarios. Comentar.

Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL

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Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL
Santiago de Chile, 20-21-22 de Abril del 2005

En Conmemoración del Día de la Tierra (22 de Abril) 35º Aniversario “Protegiendo nuestra Salud Infantil y nuestro Futuro” y del Día Mundial del Agua (22 de Marzo) Decenio Internacional ONU 2005-2015 "El agua, fuente de vida"

La Décima Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP 10), que en diciembre del 2004 reunió en Buenos Aires a delegaciones de 148 naciones, ha vuelto a poner de manifiesto el contradictorio desarrollo del sistema económico mundial, que alienta un crecimiento generador de irrecuperables pérdidas a los países por la degradación medioambiental, el agotamiento de los recursos naturales y los efectos del cambio climático.

En dicho evento y en estudios realizados, se ha confirmado que el AGUA constituye uno de los vehículos principales de impacto del cambio climático. Para el caso de América Latina, fuertes lluvias, tormentas, sequías, desastres hídricos y el desplazamiento de las siembras a zonas menos fértiles ya se dejan sentir en la agricultura sudamericana, lo que en unos años podría disminuir la producción de alimentos en la región.

En la Conferencia sobre Cambio Climático que reunió a 200 científicos de 30 países en febrero del 2005 en el Servicio Meteorológico de Exeter, Reino Unido, se concluyó que el fenómeno es mucho más serio de lo que se pensaba. El informe reafirma que los ecosistemas muestran los efectos del cambio climático y los cambios en el hielo polar; el deshielo de los glaciares y las alteraciones de los regímenes de lluvia ya ocurren; se agravarían los problemas de la sequía o el acceso al agua potable; habrá daños a la agricultura, más enfermedades, crecidas del mar y muerte de bosques Muchas familias perderán sus hogares debido a que decenas o cientos de metros de costa desaparecerán en los próximos 100 años. El calentamiento del planeta podría provocar el desplazamiento de más de 150 millones de personas hacia el año 2050. Serán «refugiados del clima» que huyen de la subida del nivel de las aguas del mar o abandonan las tierras estériles para la agricultura. Según estudios, los refugiados ambientales serán el principal problema del siglo XXI porque la subida del mar comportará la desaparición de ciudades enteras.

Este 16 de febrero se inicia el Protocolo de Kioto y varios gobiernos anuncian que están trabajando en una nueva estrategia para hacer frente a la problemática del cambio climático: ADAPTACIÓN. Señalan que impulsar la nueva estrategia podría ser de gran contribución para destacar las prioridades en los próximos años. Sin embargo, según el Índice de Desastres Locales (IDL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –que calcula los riesgos sociales y ambientales provocados por desastres de pequeña escala, e incluye número de víctimas, personas perjudicadas y daños a viviendas y cultivos-, América Latina y el Caribe siguen siendo muy vulnerables a sufrir grandes pérdidas humanas y económicas por desastres naturales; según este Índice, todos los países de la región están prácticamente reprobados, pues ninguno alcanza una efectividad de 60 por ciento para enfrentar catástrofes.

Frente este panorama, es necesario que en América Latina se adopten urgentes medidas de mitigación y adaptación. Un primer frente son los recursos hídricos, donde es preciso identificar cuáles son los mayores riesgos a que el cambio climático nos expone. Un segundo frente es la gobernabilidad ambiental local, que es donde con mayor rigor, eficiencia y capacidad de gestión puede organizarse la adaptación al cambio climático. Y, finalmente, un tercer frente es la educación y la comunicación ciudadana que es, en definitiva, donde se juega la capacidad de la sociedad organizada en diseñar y ejecutar sus propias estrategias frente al cambio climático global.

Para reflexionar, intercambiar experiencias y generar propuestas a, les invitamos a Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL, a realizarse en Santiago de Chile, el 20-21-22 de Abril del 2005.

Programa

Miércoles 20 de Abril:
Primera Mesa Redonda
TEMA: Riesgos, Impactos y Desastres del Cambio Climático vinculados al AGUA
 Cuencas, Sequías e Inundaciones
 Huracanes, Deshielos, Tsunamis y riesgos Costeros
Ponentes:
- Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA
- Organización Panamericana de la Salud, OPS
- Comisión Nacional del Medio Ambiente, CONAMA
- Dirección General de Aguas, DGA, Ministerio de Obras Públicas Transportes y Telecomunicaciones, MOPTT

Segunda Mesa Redonda
TEMA: Estrategias de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en la Gestión LOCAL
 Políticas en el ámbito local y municipal
 Planes de contingencia y mitigación
Ponentes:
- Programa de Gestión Ambiental Local, GAL-CONAMA
- Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior, ONEMI.
- Defensa Civil de Chile, DCCh
- Asociación Chilena de Municipalidades, AchM
- Red Municipal de Atención Primaria Ambiental, Red APA-Chile

Tercera Mesa Redonda
TEMA: Cambio Climático y Participación CIUDADANA
 Educación y Cultura Climática
 Agendas Públicas y las Comunicaciones
Ponentes:
- Mesa de Ciudadanía Ambiental del PNUMA/PNUD, Capítulo Chile
- División de Organizaciones Sociales, DOS, Ministerio Secretaría General de Gobierno, SEGEGOB
- Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF-Chile
- Universidad Bolivariana
- Universidad Academia de Humanismo Cristiano
- Instituto de Ecología Política, IEP

Jueves 21 de Abril:
TALLER: Gestión Local sobre “Mitigación de desastres en sistemas de Agua y Saneamiento”

Viernes 22 de Abril:
TALLER: Gestión Local y Campañas sobre “Pregunta y Opina sobre el Cambio Climático” y “Recomendaciones y Consejos para adaptarnos al Cambio Climático”

CONVOCAN:
 Red Municipal de Atención Primaria Ambiental: Formada el año 1999, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), agrupa a catorce municipios de la Región Metropolitana para la gestión ambiental municipal, creando conciencia de que el nivel local es el espacio preferente de intervención, donde se pueden generar condiciones para establecer un sistema más participativo y abierto a la comunidad. La Estrategia de Atención Primaria Ambiental, permite a los municipios revalorizar el nivel local, integrándolos en el contexto regional, nacional y global.
 SONORADIO Producciones: Es una organización no gubernamental sin fines de lucro con RUT Nº 78.309.190-9. Su objeto es la investigación y realización de proyectos de comunicación. Desarrolla labores de capacitación, educación y difusión, con seminarios, charlas, cursos, simposios, congresos, convenciones, foros, encuentros nacionales o internacionales. Edita, produce y difunde todo tipo de materiales de comunicación audiovisual, encuestas, sondeos de opinión, estudios de marketing, sistematización de estudios, campañas publicitarias y programas radiales.

Informaciones e inscripciones:
Luis Alberto Gallegos
Coordinador General
Fono: 56-2-2775390 / Móvil: 09-5674472
Email: luisalbertogmz@terra.cl
Web: http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/



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