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Luis Alberto Gallegos

COP 19: Vergüenza global

Santiago, Chile, lunes 25 de noviembre de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- Como era de esperarse, la COP 19 ha culminado sin pena ni gloria, sin acuerdos ni documentos ni borradores significativos en materia de cambio climático. Se veía venir este desenlace. Los expertos y científicos del IPCC y del mundo académico lo avizoraban; los jefes de gobierno y decidores de políticas públicas lo intuían -sin ánimo propio de coraje y audacia-; y la ciudadanía global nuevamente apretaba los dientes de rabia e impotencia.

 

Presiones y hegemonismo descarado

 

Y esta es la segunda vez que los EEUU lo hace. Ya en diciembre de 2009, en la COP 15 de Copenhague, la administración norteamericana avergonzó a los líderes de la ONU al pasar sobre ellos y articular una reunión paralela -en la habitación de un hotel- con los delegados de las mayores potencias mundiales para hacerles suscribir un documento alternativo al que se discutía en la plenaria de la cumbre. Naturalmente, un documento regresivo ante el cambio climático y que, al intentar que fuera refrendado por la plenaria, se ganó el rechazo inmediato de los asistentes. La COP 15 culminó en un desastre, con un cuestionamiento a la capacidad de la ONU de poder garantizar mecanismos democráticos y transparentes y con severas medidas represivas a las organizaciones ciudadanas europeas e internacionales que allí se hicieron presentes.

 

Ahora, los EEUU nuevamente repite el plato en la COP 19 de Varsovia. Pero ya no con una reunión paralela, sino con un memorando dirigido a diplomáticos destinados en varias embajadas de países y donde presionaba para evitar que el capítulo sobre daños y pérdidas del cambio climático fuera incluido como un nuevo eje para enfrentar el cambio climático, del mismo modo que el de mitigación y adaptación. Claro, la administración Obama presionó para ello a fin que las responsabilidades por altas emisiones no recayeran en los EEUU y, de ese modo, zafarse de culpa alguna y tener que pagar costos por los daños y pérdidas multimillonarias que el calentamiento global ocasiona, tal como lo señaló el delegado filipino al denunciar el superciclón Haiyan que su nación sufrió. Como suele ocurrir, este memorando se filtró a la prensa internacional y los EEUU nuevamente quedaron al descubierto como una administración no solo regresiva ante el cambio climático –a pesar de las enormes tragedias que ya ha sufrido su propia gente por huracanes y sequías-, sino como un actor político con un estilo de gestión retorcido, antidemocrático y maquiavélico.

 

Obama y las corporaciones

 

A pesar que recientemente Obama ha dado la instrucción para el desarrollo de un plan de acción contra el calentamiento global a través de su Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), lo cierto es que ese mismo instructivo tiene pocas posibilidades de concretarse debido a los obstáculos y presiones que las grandes corporaciones de combustibles fósiles y del propio partido Republicano ejercen sobre la administración norteamericana.

 

Por tanto, pretender que los EEUU se puedan sumar hoy, el próximo año o en el 2015 a acuerdos de recortes sustanciales de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), de medidas drásticas de adaptación -sobre todo al sector agricultura y alimentación- y de apoyo financiero a los países vulnerables, en riesgo o directamente afectados por tragedias, es una ilusión.

 

Los poderes fácticos de los EEUU disponen de su propia estrategia que les conduce a ejercer una especie de poder paralelo al de Obama y, lo más grave, un poder paralelo y omnímodo al de la ONU y las propias cumbres climáticas. Tal como se señala en un artículo en esta misma edición, son 90 las corporaciones económicas que están detrás de este poder global paralelo que se propone evitar éxitos de todas las COP y administrar las decisiones políticas climáticas y ambientales hacia la extinción del Planeta.

 

Las opciones de la ciudadanía ambiental global

 

En este desalentador escenario, podría inferirse que es bien poco lo que los pueblos, ciudadanías y naciones del mundo pudieran hacer. Pero no es así. La historia la hacen los pueblos no los gobernantes ni los monopolios económicos. Este paradigma vigente de la historia de la humanidad a veces se nos queda en las tinieblas ante tanta barbarie y oscurantismo.

 

En lo concreto, el 2014 es un año decisivo que puede constituirse en un punto de inflexión crucial de todo este proceso global. La realización de la COP 20 en diciembre de ese año en Lima, Perú, podría convertirse en un evento de alteración sustancial de la correlación de fuerzas dentro de la ONU, de la propia cumbre y de una presencia legítima de la ciudadanía climática y ambiental global. América Latina no es Europa, ni Lima es Copenhague ni Varsovia.

 

Una primera opción es la necesidad de que las organizaciones ciudadanas presionen a fin de exigir posiciones claras de sus gobiernos en algunos temas concretos sobre el cambio climático. El primero y fundamental es el respaldo irrestricto de la cumbre de Lima al conjunto del V Informe del IPCC –que para diciembre 2014 ya debe haberse publicado en su integridad-. Sobre esta línea base es posible diseñar una estrategia –de tres ejes: mitigación, adaptación y daños y perjuicios-, que sea el documento borrador del futuro Protocolo de París, que en 2015 reemplace al Protocolo de Kioto.

 

Una segunda opción es ejercer el derecho ciudadano global del Principio 10 y lo estipulado en la Agenda 21 de la Cumbre de Río de Janeiro de 1992, respecto a la participación ciudadana en la información e incidencia en las políticas públicas ambientales de sus respectivos gobiernos. Este asunto es fundamental a fin que la ciudadanía organizada puede disponer de condiciones políticas, financieras y logísticas no solo para generar espacios de diálogo, organización y participación dentro de sus respectivos países, sino también para ampliar, garantizar e institucionalizar los mismos derechos dentro de los espacios y mecanismos de la COP 20 de Lima, de la COP 21 de París y de las siguientes que organice la ONU.

 

Caso de Chile

 

Chile tiene un compromiso global y con la ONU adquirido el 19 de diciembre de 2009 en la COP 15 o cumbre de Copenhague, consistente en ejecutar la Estrategia 20/20/20. Esta estrategia reside en el compromiso de Chile de reducir en 20% las emisiones de GEI, en aumentar en 20% las energías renovables no convencionales (ERNC) y todo ello para el año 2020.

 

El actual gobierno ha promulgado la Ley 20/25 que significa aumentar las ERNC en 20% para el año 2025. No obstante, el compromiso de reducción de emisiones no ha sido asumido por la administración del presidente Piñera. Al contrario, los diversos proyectos en carpeta de termoeléctricas a carbón solo conducirían a un incremento notable de las emisiones a tal punto que la propia Comisión Nacional de Energía (CNE) indica que, de seguir la actual tendencia y aprobación de proyectos termoeléctricos a carbón, podríamos cuadriplicar al 2020 las emisiones de GEI, pasando de 0,2% a 0,8% globales.

 

La nueva y eventual administración de Michelle Bachelet tendría, por tanto, varios desafíos en esta materia: cumplir con el compromiso de la Estrategia 20/20/20 que se suscribió durante su anterior administración en la COP 15 por la entonces ministra de Medio Ambiente Ana Lya Uriarte y enviar al parlamento un proyecto modificatorio de la Ley 20/25 adaptándola a la estrategia antes señalada.

 

Además, respecto al Principio 10, le correspondería al nuevo gobierno  generar espacios y mecanismos eficaces de participación ciudadana ambiental que permitan su incidencia en las propuestas que se elaboren y diseñen como país para la COP 20 de Lima y la COP 21 de París; asimismo, le correspondería al próximo gobierno el garantizar el acceso a la información, organización y asistencia de las organizaciones ciudadanas y socio-ambientales a las respectivas cumbres climáticas indicadas.

 

En este sentido, es una buena señal lo señalado por el Jefe de la Delegación chilena en la COP 19, Waldemar Coutts, Director de Medio Ambiente y Asuntos Marítimos de la Cancillería, cuando dice:

 

En relación al proceso para alcanzar este acuerdo post-2020, queremos mencionar la importancia de la COP de Lima. Ella se erige como un hito estratégico de cara a la adopción del nuevo régimen climático en 2015. Como país latinoamericano y miembro de AILAC, al igual que Perú, nuestro país está comprometido con la COP 20 y con la adopción de un nuevo régimen climático” (ver nota aparte en esta misma edición).

 

Ciudadanía climática y ambiental

 

Consideramos que a las organizaciones socio ambientales, ciudadanas y de productores de nuestro país, les puede corresponder un papel de primer orden en este proceso. Se han realizado movilizaciones, protestas y propuestas respecto a la sequía, heladas y otros impactos del cambio climático en diversas regiones del país. Y hasta el momento no han tenido los resultados que permitan enfrentarlos con eficacia.

 

El Estado no ha contribuido debidamente a informar y realizar las conexiones respectivas de tales desastres con el calentamiento global, salvo excepciones honrosas como la Comisión Nacional de Riego (CNR) y la Dirección General de Aguas (DGA). Por una simple razón: no generar pánico o atribuir estas situaciones a procesos temporales y focalizados.

 

De explicitar estas conexiones, a las autoridades les correspondería admitir que se trata de un fenómeno no temporal, sino de décadas, y que no se trata de casos focalizados, sino de un proceso con incremento de la temperatura de 4°C-5°C en el clima del país, del aumento del nivel del mar e inundaciones de ciudades costeras hasta 82 cms., del derretimiento de glaciares que dejaría sin agua al mismo Santiago por la extinción del glaciar Echaurren, de sequías y desertificación que nos obligaría a modificar la estructura agropecuaria y/o adaptarla; en fin, en el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente, se explica en detalle todos estos graves impactos.

 

Les invitamos a generar procesos de diálogo, propuestas y asociatividad indispensables para producir un salto cualitativo en la participación ciudadana ambiental en el próximo 2014. (FIN)

Cambio climático y COP 19: Entre tifones globales y sequías locales

Santiago, miércoles 13 de noviembre de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Este pasado lunes 11 ha empezado la COP 19 sobre cambio climático en Varsovia, Polonia. El telón de fondo local del país sede es la incongruencia denunciada por ambientalistas de realizar un evento de esta naturaleza en una nación altamente contaminante y donde el 90% de su demanda energética la obtiene del carbón, uno de los combustibles fósiles o gases de efecto invernadero (GEI) responsables del cambio climático. El telón de fondo global de esta cumbre es la tragedia provocada en Filipinas y países aledaños por el supertifón Haiyan debido al calentamiento de más de 28°C del agua oceánica y que ha ocasionado miles de muertos y millones en pérdidas.

 

Otro telón de fondo local, para el caso de Chile, es la sequía y las recientes heladas que han ocasionado unos US$ 600 millones de pérdidas en el sector agropecuario y que tienen a 102 comunas en emergencia hídrica.

 

Todos estos fenómenos están relacionados entre sí: altas emisiones de GEI en Polonia, tifones en Filipinas y sequías en Chile, tienen un denominador común, el cambio climático.

 

La globalidad ahora nos involucra de manera ineluctable y estamos conectados inevitablemente los trabajadores polacos contaminados, las familias filipinas con sus hábitats inundados y los agricultores chilenos con sus tierras cada vez más áridas, en una suerte de convergencia trágica y climática. El drama del cambio climático ahora nos une, sin proponérnoslo, a todos quienes sufrimos los embates de este fenómeno antropogénico denominado calentamiento global.

 

Nadie en nuestro planeta se puede excluir de los efectos climáticos de este proceso. De una u otra manera, más tarde o más temprano, nos va a tocar la puerta. En como aquella clásica e histórica frase que dice: cuando finalmente vienen a buscarme, ya nadie podía salvarme (*).

 

Qué podemos hacer en lo global

 

La COP 19 de Varsovia, lamentablemente, es muy probable que resulte un nuevo y falaz intento de acercar posiciones de los 192 países respecto a compromisos de reducción de emisiones de GEI. Lo más viable sería que sus 12 días de sesiones, culminen sin pena ni gloria. Ni las grandes potencias ni el país sede de la cumbre tienen real interés en suscribir acuerdos de reducción de emisiones. Lo que veremos son solo largos y estériles discursos.

 

Quizá lo que sí es posible que pueda obtenerse -debido a las presiones de Filipinas y a las agencias de la ONU-, sean recursos humanitarios para atender la emergencia del tifón Haiyán. Pero, tener expectativas de mayores acuerdos, sería ingenuo.

 

Y ello debido a que las miradas estratégicas y las decisiones claves de las grandes potencias y la propia ONU están focalizadas en la COP 20 en Lima, Perú y, sobre todo, en la COP 21 en París, Francia.

 

En la COP 21 debe reemplazarse el Protocolo de Kioto -donde las naciones industrializadas se comprometieron a reducir sus emisiones de GEI en un 5% de 1990 hasta 2012-, por uno nuevo, en este caso, sería el Protocolo de París.

 

Y en la COP 20, de Lima, será la cumbre global que le antecederá y en donde deberá avanzarse de manera sustancial en el borrador decisivo para ser suscrito en París.

 

Además, esta última cumbre, sería la ocasión más propicia para que los gobiernos progresistas –como eventualmente lo podría ser la administración de Bachelet-, generen propuestas y alianzas regionales y globales que contrapesen los bloques y resistencias de los países industrializados que evitan reducciones sustanciales de GEI.

 

Asimismo, la COP 20 en Lima, es la oportunidad de oro para que la ciudadanía ambiental y climática de América Latina y otros continentes, presionen a sus respectivos gobiernos a generar propuestas y alianzas sustentables y, sobre todo, producir una movilización climática de la sociedad civil de tal magnitud que supere, en calidad y cantidad, a la realizada en la COP 15 de Copenhague en el  2009.

 

Qué podemos hacer en lo local

 

En Chile tenemos desafíos pendientes, como gobierno y como ciudadanía, que nos permitan avanzar como país, como Nación y como Estado, en enfrentar el cambio climático.

 

Si bien se ha promulgado la Ley 20/25, que establece una nueva exigencia de la proporción de energías renovables no convencionales (ERNC) en la matriz energética, con un crecimiento de un 6% en el 2014 hasta el 20% el año 2025, ello no es suficiente. Además, hay un compromiso como país con la Estrategia 20/20/20 que fue adoptada por Chile en 2009 en la COP 15 de Copenhague. Esta Estrategia nos obliga a una reducción en un 20% en las emisiones de GEI, para el año 2020. Ello significa -concordante con la redefinición de la composición de la matriz energética respecto a las ERNC, según la Ley 20/25-, el reducir las emisiones de GEI provenientes de combustibles fósiles como el carbón (termoeléctricas), petróleo y gas.

 

Otro desafío es, como gobierno, generar el Segundo Plan de Acción Nacional de Cambio Climático. En el 2012 ya se venció el primer plan (**), ahora corresponde realizar un balance y evaluación de lo logrado y de lo que queda pendiente de dicho plan, de modo oficial y, sobre todo, con participación ciudadana.

 

Finalmente, otro desafío fundamental tiene que ver con abrir y desarrollar espacios de diálogos ciudadanos sobre información y educación sobre este tema y, en particular, promover la generación de propuestas de la sociedad civil, agricultores, gobiernos locales, entre otros actores de la gestión ambiental local, que les permita ser partícipes ciudadanos proactivos en las propuestas que el gobierno  diseñe para las COP 20 y la COP 21; y específicamente, en la elaboración de las propias propuestas ciudadanas para tales eventos.

 

Según la Agenda 21 y el Principio 10, a los Estados les corresponde promover que la ciudadanía acceda y tenga una participación activa en los procesos ambientales de sus respectivos países. Esta es una ocasión propicia a que el próximo gobierno –eventualmente de la candidata Bachelet-, pueda ser coherente con las promesas ciudadanas y ambientales que ha desplegado en sus discursos.

 

2014

 

El año 2014 es una ocasión propicia para que la próxima administración se destaque a nivel internacional como el gobierno de Chile que sabe cumplir con sus compromisos ambientales y climáticos, se perfile como líder regional y de bloques como un factor asociativo clave y fortalezca su inserción en la tendencia de los países con estrategias sustentables.

 

Al mismo tiempo, el 2014 es una oportunidad para que la ciudadanía ambiental de Chile se desarrolle y genere amplias alianzas con otras organizaciones similares de la Región y de otras latitudes, en torno a iniciativas relacionadas al cambio climático y otros temas ambientales. Algunas de ellas podemos  incluir al Movimiento Ciudadano Frente al Cambio Climático y la Red de Comunicación Ambiental de América Latina y El Caribe (FIN)

 

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(*) "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí". 1945, Martín Niemöller, (pastor protestante, 1892-1984). Frase erróneamente atribuida a Bertolt Brecht.

 

(**) El plan de acción nacional de cambio climático 2008-2012 (PANCC) fue elaborado a partir la estrategia nacional de cambio climático presentada el 2006 por el comité nacional asesor sobre cambio global, y fue lanzado públicamente en diciembre de 2008, por la Ex Presidenta de la República, Michelle Bachelet. El objetivo plateado en el plan fue "minimizar los impactos adversos al cambio climático, a través de acciones integradas que permitan determinar la vulnerabilidad país y las medidas de adaptación para enfrentarlos adecuadamente, aportando al mismo tiempo, a la mitigación de los gases de efecto invernadero."

Los componentes ambientales del programa de Bachelet

Santiago, miércoles 16 de octubre de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- Entre las 50 medidas de los primeros 100 días anunciadas por el comando de Bachelet figuran 2 medidas ambientales: un proyecto sobre biodiversidad y un plan de descontaminación.

 

El Boletín GAL señaló a dicho comando sus apreciaciones. Los encargados del medio ambiente respondieron que tales medidas eran parte de las primeras 50 y que habría que esperar los pasos siguientes. Solicitaron, además, un listado de pasivos ambientales del país.

 

En este medio electrónico aceptamos y asumimos tal respuesta como válida, a la espera del conjunto del programa ambiental. Asimismo, entregamos el listado de pasivos ambientales o conflictos socio-ambientales, que más abajo reproducimos de modo ampliado para ustedes.

 

Reiteramos ejes

 

En un editorial anterior (1) –también en respuesta al comando ambiental de Bachelet- propusimos 7 temas que, estimamos, pudieran constituir una base de diálogo para debatir los componentes ambientales del programa de Bachelet. Seguimos sosteniéndolos y ahora comentamos parte de ellos.

 

Los 7 componentes señalados tienen un común denominador transversal: todos, de manera directa o indirecta, están relacionados con los 3 ejes de la estrategia nacional sobre cambio climático: mitigación de los gases de efecto invernadero, adaptación a los impactos de este fenómeno y generación de capacidades en la sociedad, la política, economía y cultura, frente al calentamiento global.

 

Las potentes y dramáticas señales de los efectos del cambio climático en nuestro país lo estamos viendo hoy ante nuestros ojos: la sequía, heladas y temperaturas extremas. No entenderlas como expresión local de este grave fenómeno global, es simplemente ceguera política o desconocimiento científico.

 

Los científicos del IPCC –entre ellos 5 destacados chilenos-, ya han dicho su palabra y han publicado parte de su 5º Informe el 27 de septiembre pasado en Estocolmo, Suecia. Ellos mismos lo señalan: ahora les corresponde a los decidores de las políticas públicas adoptar las estrategias y medidas pertinentes.

 

¿Considerará el componente ambiental del programa de Bachelet este contexto global y local? Esperamos fervientemente que sí.

 

Compromisos de Chile a nivel global y local

 

El próximo gobierno de Bachelet tiene dos compromisos: uno, herencia de su anterior administración, con la comunidad internacional y la ciudadanía local; y otro, avanzar en un Chile sustentable y descarbonizado o libre de gases de efecto invernadero (GEI), como herencia para las próximas generaciones.

 

Respecto al primer compromiso, el viernes 19 de diciembre de 2009, en Copenhague, Dinamarca, en el marco de la COP 15 o Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, la entonces Ministra del Medio Ambiente de Bachelet, Ana Lya Uriarte, empeñó el honor y la palabra de Chile al suscribir la Estrategia 20/20/20.

 

Este compromiso ambiental consiste en reducir las emisiones de GEI en 20%; en aumentar en 20% las energías renovables no convencionales (ERNC) en la matriz energética; y cumplir todo ello para el año 2020.

 

¿Cumplirá la palabra empeñada ante la comunidad internacional la candidata Bachelet? Esperamos que si. Ella sabe –por su impecable actuación en ONU Mujeres, que los compromisos ante la comunidad internacional, son sagrados y que, más allá de las formalidades y protocolos, ha podido comprobar que los impactos del cambio climático en las mujeres del planeta y de Chile, es de la mayor vulnerabilidad, urgencia y riesgo.

 

Pero, sobre todo, es un compromiso con la ciudadanía de Chile: con los agricultores que hoy sufren heladas; con las comunidades que padecen sequía; con las localidades costeras en riesgo de inundaciones por aumento del nivel del mar; con las comunas rurales que perderán tierras fértiles por la desertificación; con las municipalidades que tendrán que lidiar con nuevos conflictos socio-ambientales; con los actores económicos vulnerables que verán incrementar la huella de carbono de sus productos o servicios.

 

El próximo período de gobierno es clave

 

Simultáneamente con este compromiso global-local pendiente, hay otro elemento clave en materia ambiental: sentar las bases de un país sustentable y descarbonizado (2).

 

Además, de reafirmar a Chile como gestor de buenas prácticas ambientales y climáticas a nivel interno, podría ser probable que Bachelet pudiera hacer de nuestro país uno de los líderes en la Región latinoamericana respecto al tema de cambio climático.

 

El año 2014 se realizará en Lima, Perú, la COP 20 o Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas. Este evento planetario es extraordinariamente importante debido que es la ocasión clave para avanzar en acuerdos globales y en documentos-borradores para un nuevo protocolo que reemplace al de Kioto (3).

 

La ONU ha determinado que el protocolo de Kioto sea reemplazado por otro más actualizado científicamente (4) y que ello ocurra en diciembre del 2015 en la COP 21 a realizarse en París, Francia.

 

Es decir, en el fondo, de aquí a diciembre de 2015, la humanidad se juega las últimas opciones para adoptar acuerdos claves -y ojalá vinculantes- acerca del cambio climático. De no ocurrir ello, entonces, según los propios científicos del IPCC, nos podríamos encontrar en un escenario global –y local- de impredecibles consecuencias.

 

Lo de impredecible es un decir.

 

Los científicos chilenos ya han pronosticado que, de no haber cambios profundos en las decisiones políticas respecto al cambio climático a nivel global, nacional y local, y no haber una reducción drástica de los GEI, Chile estaría expuesto a un aumento de la temperatura de hasta 5°C en la zona Centro-Norte y de 4°C en la zona Centro-Sur. Y, además, del aumento del nivel del mar en 82 cms. en toda la costa chilena.

 

Por tanto, los desafíos y tareas están a vista. ¿Incluirá Bachelet decisiones sensatas, urgentes y acordes a los requerimientos de las circunstancias en su programa y gestión de gobierno? Esperamos que sí.

 

Lo que está en juego trasciende las opciones de la Nueva Mayoría de constituirse en un nuevo bloque histórico ciudadano y un factor que genere un nuevo ciclo político en materia ambiental y social en el país; también la podría colocar en sintonía global con las tendencias de búsqueda de una humanidad en armonía con la naturaleza y con el reencuentro con una ética biocéntrica y más humana.

 

Conflictos socio-ambientales derivados, directa o indirectamente, del cambio climático

 

Este es el listado –ampliado y actualizado- que compartimos con ustedes y que, en parte, le hicimos llegar al comando de Bachelet. Entre los más relevantes y actuales conflictos socio-ambientales en Chile tenemos los que a continuación se indican. En negrita se indica los que consideramos que cumplen cuatro (4) consideraciones:

 

a)       Se trata de demandas extremadamente sentidas por las comunidades involucradas, por su impacto en su calidad de vida, sustentabilidad y desarrollo de principios normativos de una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE).

b)       Disponen de amplia representatividad ciudadana, asociatividad, alianzas y respaldo local.

c)       Sus demandas constituyen temas comunes con otros movimientos del país, por lo que atenderlos es, de alguna manera, desarrollar políticas públicas para todos ellos y aplicación concreta de la EAE.

d)       Sus contenidos tienen un profundo sentido estratégico para la gestión ambiental en diversos niveles de la gobernabilidad ambiental, sentido de largo plazo en políticas ambientales del Estado y respeto a compromisos internacionales adquiridos.

 

Son:

 

  1. 1.       ARICA: Afectados por contaminación por polimetales en cerro Chuño.
  2. 2.       ARICA: Rechazo de pueblos aymaras a proyecto Los Pumas por intervenir área protegida como reserva de la biósfera y contaminar aguas del río Lluta 
  3. 3.       AYSÉN: El rechazo de la ciudadanía de Aysén contra la Central Cuervo
  4. 4.       AYSÉN: Rechazo de la comunidad al proyecto HidroAysén
  5. BULNES: Agricultores de Ñuble se oponen a la central termoeléctrica a gas natural Octopus
  6. CAIMANES: Comunidad en oposición al Proyecto de Minera Los Pelambres 
  7. 7.       CALAMA: El movimiento regional  por los recursos naturales de Calama
  8. CALBUCO: Conflicto de la comunidad Pepiukelén en Parwua, territorio afectado directamente por la industria salmonera
  9. CHAÑARAL:  Comunidad pide soluciones para el “ecocidio permanente” que ha significado el manejo de residuos de las minas Potrerillos y El Salvador
  10. CHILOÉ: Conflicto de comunidades Williche de Chiloé por la aplicación de la Ley Lafklenche
  11. COCHAMÓ: Rechazo al proyecto hidroeléctrico Central de Pasada Mediterráneo en la comuna de Cochamó
  12. CONCÓN: Rechazo a la construcción en el campo dunar de Concón
  13. CONSTITUCIÓN: Acción Ciudadana Pro-defensa de la Costa del Maule se opone a la instalación, por AES Gener S.A. de la Central Termoeléctrica Los Robles en el Sector Faro Carranza, entre Constitución y Chanco.
  14. COPIAPÓ: Rechazo a la termoeléctrica Castilla en Punta Cachos al sur de Copiapó
  15. CORONEL: La oposición de los vecinos de Coronel a la termoeléctrica de Bocamina II
  16. FREIRINA: Rechazo al proyecto agroindustrial Agrosuper por malos olores
  17. 17.   HUASCO: Habitantes de Huasco rechazan termoeléctrica Punta Alcalde en Huasco
  18. 18.   HUASCO: Rechazo al proyecto minero Pascua Lama
  19. LINARES: Vicios en el proceso ambiental de la central hidroeléctrica de Achibueno.
  20. LLICO: Caleta de pescadores que muere de sed: no cuentan con agua potable, y está enmarcada entre la basura y la contaminación del lago.
  21. MEHUÍN: El conflicto Celco en Mehuin por contaminación del río Cruces
  22. MULCHÉN: El rechazo de la comunidad indígena contra la central de paso de Mulchén
  23. OSORNO: Comunidades huilliches en defensa del agua en Osorno contra hidroeléctricas
  24. PAILLACO: Vecinos de Paillaco protestan contra instalación de Planta Incineradora de Residuos.
  25. PANGUIPULLI: La oposición de la comunidad y mapuche contra el proyecto hidroeléctrico Neltume
  26. PETORCA: La defensa del agua por los vecinos de Petorca y La Ligua
  27. PICHIDEGUA: Los proyectos de termoeléctrica e hidroeléctrica en Pichidegua
  28. POZO ALMONTE: Proyecto Cerro Colorado de BHP Billiton amenaza el agua, los humedales de Pampa Lagunilla y el poblado de Cancosa
  29. PUERTO AYSÉN: Oposición de la comunidad al proyecto de la empresa australiana de energía integrada Origin Energy en joint venture con Xstrata Copper
  30. 30.   PUCHUNCAVÍ: Contaminación en La Greda por la refinería Ventanas de Codelco y AES-GENER
  31. PUNTA ARENAS: El proyecto Mina Invierno en Isla Riesco en Magallanes
  32. PUTAENDO: Vecinos de Putaendo protestan por agua contra Colbún
  33. QUELLÓN: Pescadores bentónicos de Quellón contra la Ley de Pesca
  34. REQUÍNOA: Vecinos de Requínoa protestan contra una planta de residuos químicos
  35. SAAVEDRA: Conflicto de la Costa en la Isla Huapi, comuna de Saavedra, entre comunidad  indígena y forestales
  36. 36.   SAN JOSÉ DE MAIPO: Rechazo al proyecto Alto Maipo de AES GENER en el Cajón del Maipo y defensa del agua de la Región Metropolitana
  37. SAN FABIÁN: Oposición ciudadana a proyectos Embalse Punilla y Central Hidroeléctrica Ñuble
  38. TALCA: Los Agricultores de Talca por la defensa del Agua contra Endesa
  39. TEMUCO: El conflicto en comunidades mapuche a causa del proyecto aeropuerto internacional en Temuco.
  40. VALPARAÍSO: Rechazo a Central Termoeléctrica Energía Minera.

 

………………

(1) Ver 7 Propuestas Ambientales al Comando de Bachelet

(2) El gobierno ha promulgado la Ley 20/25, que significa, aumentar las ERNC en 20% para el 2025, modificando el compromiso internacional señalado.

(3) El protocolo de Kioto de 1997, suscrito en Japón en la COP 3 por 37 países, culminó su vigencia en el 2012 y, aunque obligaba tibiamente a la reducción de los GEI a apenas a un 5% y no fue suscrito por las grandes potencias, su significado pionero hoy debe ser renovado.

(4) De allí que el 5º Informe del IPCC se entregue en sus 2 partes restantes durante el año 2014, obviamente a fin que sirva de insumo científico para el proceso de preparación de los nuevos acuerdos y las decisiones políticas de los gobiernos.

SCAM-PEAM: Cuando la pedagogía ambiental es experiencia humana

Santiago, viernes 4 de octubre de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial del Boletín GAL.-  Este jueves 3 de octubre 2013 terminamos un hermoso Curso del Programa de Educación Ambiental Municipal y Ciudadana (PEAM) del Instituto de Ecología Política (IEP), en uno de los municipios emblemáticos ambientalmente y muy vulnerable al cambio climático, como es La Florida.

 

Deseamos agradecer a su alcalde, directores de las diversas áreas y funcionarios municipales ambientales que nos acompañaron y participaron con un excepcional nivel de creatividad, originalidad y aportes a la gestión ambiental municipal y comunal.

 

Los productos de este Curso resultaron ser -aparte de las calificaciones sobresalientes-, varios innovadores proyectos ambientales que, de aprobarse por la autoridad municipal, financiarse y ejecutarse, incrementarían notablemente la eficiencia de la gestión ambiental municipal.

 

Sobre todo, debemos agradecer el grado de compromiso, voluntad y calidad humana que todos los funcionarios, directivos y organizadores mostraron en esta experiencia humana, educativa, ambiental e institucional.

 

Este Curso PEAM, valga decirlo, se hizo en el marco del proceso del Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) en el que la municipalidad de La Florida participa y que es impulsado por el Departamento de Gestión Ambiental Local del Ministerio del Medio Ambiente.

 

Varias lecciones nos deja esta experiencia pedagógica ambiental que, entre otras semejantes en diversas municipalidades del país, viene realizando el Instituto de Ecología Política (IEP) en el marco institucional del SCAM.

 

Holisticidad de lo ambiental

 

Cuando hablamos de la necesidad de transversalizar el tema ambiental en la institucionalidad municipal, y ocasionalmente consideramos, a priori, que a los funcionarios municipales no les interesa lo ambiental, a veces podemos pecar de prejuicios sin respaldo alguno.

 

Nuestra percepción como capacitadores y educadores, en cambio, es que los integrantes de la comunidad municipal están involucrados en este tema por dos sencillas razones: una, en su calidad de ciudadanos y ciudadanas que observan, testimonian y son partícipes de los mismos problemas socio-ambientales que los de sus vecinos de al lado; y otra, porque su rol de integrantes de una institucionalidad de gobierno local, los hace sentirse corresponsables de las decisiones y políticas públicas del respectivo gobierno local en donde prestan servicios.

 

No es fácil para un servidor municipal deshacerse de lo que percibe de problemas y/o conflictos socio-ambientales de su sector ciudadano -por un lado-, y de sus propios roles y responsabilidades que -por otro lado-, le corresponde adoptar o compartir en una gobernabilidad local que tiene la atribución y obligación de tomar decisiones y ejecutar acciones para resolverlas. Hay, en el fondo de todo ello, una holisticidad de vida. Para un funcionario municipal lo holístico del tema ambiental, le viene desde su propia existencia vital.

 

Esta sensibilidad municipal ante los conflictos socio-ambientales locales tiene, definitivamente, un componente clave: la adopción de un compromiso personal-institucional que le impele a contribuir, de alguna manera, a resolverlos de modo eficaz.

 

En este sentido, el rol de un funcionario municipal no es, necesariamente, exactamente el mismo o equivalente a un funcionario estatal de algún ministerio u otro nivel estatal. Respetando y guardando las distancias, las percepciones son distintas. Y ello se explica en un solo sentido: la empatía. La sinergia que puede generarse desde un municipio con su comunidad no es exactamente la misma que puede producirse entre un ministerio y sus usuarios.

 

Nuestro aprendizaje

 

Desde esta perspectiva, para quienes ejercemos el papel de capacitadores o educadores ambientales en el ámbito municipal y social –en el marco del SCAM o no-, nos corresponde el desafío de poder reconocer, en primer lugar, la distinción de papeles antes señalados. Y, en segundo lugar, el rol de acompañadores en procesos socio-ambientales que se aperturan y que significan el seguimiento, monitoreo, apoyo y asesoría en la gestión ambiental que se desarrollarán eventualmente en adelante.

 

Como nos enseña el legado del maestro y pedagogo Paulo Freire, el educador también necesita ser educado. Parafraseándolo, podemos señalar que los educadores ambientales también necesitamos ser educados por los educandos de municipios y organizaciones sociales con quienes nos toca interactuar.

 

SCAM como terreno fértil

 

El SCAM, admitimos, es un programa del Ministerio del Medio Ambiente que, probablemente, ha sido considerado a menos dentro del sistema de gestión ambiental local y nacional e incluso no ha sido suficientemente valorado y visibilizado por los medios de comunicación.

 

No obstante, el espacio que apertura el SCAM permite las posibilidades de generación de líneas base y diagnósticos ambientales comunales, las opciones de diseño de estrategias ambientales locales y los estímulos que genera son las bases  y los peldaños básicos para lo que en otros países ha permitido avanzar en procesos ambientales denominados procesos de Ecocomunas o Ecobarrios.

 

Hoy, que asistimos a la publicación en Estocolmo de los resultados alarmantes de los estudios científicos del IPCC de la ONU en materia de cambio climático, la gestión ambiental local y la construcción de Ecocomunas y Ecobarrios, se constituyen en las herramientas clave para enfrentar el cambio climático y asumir los desafíos de los problemas y conflictos socio-ambientales de nuestras comunas.

 

SCAM global y local

 

La gestión ambiental global –incluida la adaptación planetaria al cambio climático- tiene su sustento en la labor local. No hay gestión global que no tenga su fundamento en la gestión ambiental local. Ello lo señalan los propios científicos del IPCC: la adaptación local es la mejor forma de la adaptación global.

 

En esta misma línea de reflexión, podemos inferir que las certificaciones ambientales municipales y locales, se constituyen en la expresión específica de los procesos de certificaciones ambientales del nivel global.

 

Aunque existan certificaciones globales, como la ISO 14.001 (eficiencia ambiental), o la ISO 14.066 (huella de carbono) o la ISO 50001 (gestión de energía), aún no se ha creado sistema alguno de certificación ambiental municipal o social que estandarice este tipo de gestión. Ello debido a que los gobiernos locales o las organizaciones socio-ambientales, no son parte del sistema de mercado.

 

Por tanto, estamos ante un interregno inédito, novedoso e innovador: la certificación ambiental municipal no dispone aún de ISO.

 

La certificación ambiental municipal no es ISO, es ciudadana

 

En esta perspectiva, la certificación ambiental o, mejor dicho, la validación de un proceso de gestión ambiental municipal no necesariamente depende de la aprobación o calificación de una institucionalidad privada que la legitime. Depende, sobre todo, de la aprobación y validación de la ciudadanía del sector poblacional o ciudadano involucrado. En otras palabras, la certificación ambiental de un proyecto o gestión ambiental municipal depende del visto bueno de las comunidades involucradas en su entorno.

 

Por tanto, cuando hablamos del SCAM, la certificación y calificación ambiental de un municipio depende en gran medida de la validación que le otorga la comunidad de su entorno. Esta es la clave de todo proceso SCAM.

 

SCAM y Paulo Freire

 

Entonces, volviendo al principio, los gestores del SCAM, los auditores del SCAM, los docentes y capacitadores ambientales de los municipios y comunidades de los procesos SCAM, se constituyen en los educadores que también les corresponde ser educados.

 

En concreto, ello significa estar dispuestos a también ser educados por los educandos, sean funcionarios municipales o los integrantes de las organizaciones socio-ambientales de las comunas.

 

En concreto, ello implica desarrollar un proceso co-laborativo, una actividad colectiva de seguimiento y continuidad de un proceso pedagógico ambiental que no se acaba con el cierre del curso o la entrega de diplomas, sino que se proyecta en el tiempo y en el espacio.

 

Hoy, cuando en Chile estamos inaugurando procesos nuevos como la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) –tema integrante e indispensable en los Cursos PEAM-, es más que nunca indispensable introducir sistemas y mecanismos de acompañamiento que involucre a funcionarios municipales, autoridades, ciudadanía, ONGs ambientales y actores económicos en procesos socio-ambientales de generación de territorios sustentables, sean Ecocomunas o Ecobarrios.

 

Cambio climático y crisis actual

 

Antes de terminar esta nota, no podemos desligar el SCAM y el Curso PEAM de las alarmantes informaciones que provienen de los efectos de las heladas en la agricultura chilena, y de las preocupantes constataciones que los científicos del IPCC han publicado este 27 de septiembre pasado.

 

Estamos ante una crisis que, como toda crisis, tiene sus altibajos. Y hoy les toca el turno a los agricultores de la zona central de Chile, debido a las heladas que, como expresión de los climas extremos que genera el cambio climático global, están padeciendo una severa pérdida de sus cultivos.

 

Como lo hemos visto en nuestros cursos del PEAM, el cambio climático nos pronostica para el 2100, según el 5º Informe del IPCC, un aumento de un 4,8°C de la temperatura global; y, según los científicos de la U. de Chile, en nuestro país podría tener un aumento de hasta 5,2°C.

 

Del mismo modo como lo hemos abordado en los cursos PEAM, la EAE debe prevenirnos de los escenarios futuros más complejos en materia ambiental y del cambio climático, a fin de adoptar las medidas estratégicas de adaptación más apropiadas. Por ejemplo, hoy en el senado se debate un presupuesto fiscal 2014 con un monto de US$600 millones de libre disponibilidad para casos que lo ameriten, como las emergencias. Y, sin embargo, los costos que se evalúan de las presentes heladas en la agricultura ya ascienden entre unos US$1.000 y US$1.500 millones. ¿Acaso la crisis climática no ameritaría un fondo de libre disponibilidad mucho mayor para 4 años? ¿Acaso no habría que crear un fondo especial para adaptación al cambio climático? ¿Estamos realmente siendo conscientes de los costos del cambio climático y sus severos impactos?

 

Gracias

 

Les agradecemos a los participantes del proceso educativo ambiental de La Florida, del mismo modo como le agradecemos a los de Lampa, Lo Espejo, El Carmen, entre otros municipios, la oportunidad que nos brindan para aprender de sus experiencias y para trabajar juntos todos estos temas (ver programa). Es, como lo indicamos en La Florida, un aprendizaje del alma. (FIN)

5º Informe del IPCC, comunicación y adaptación ciudadana ante el cambio climático

Santiago, Chile, miércoles 25 de septiembre de 2013, por Luis Alberto Gallegos M., editorial del Boletín GAL.- El Panel Intergubernamenal sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), luego de sus anteriores cuatro informes publicados desde 1990, prepara este próximo viernes 27 de noviembre en Estocolmo, Suecia, la entrega de su 5º Informe. Este importantísimo hecho, por cierto marcará las agendas gubernamentales y, ojalá, las pautas mediáticas globales. Los alarmantes diagnósticos que han trascendido a la prensa evidencian cuatro escenarios extremadamente preocupantes en cualquiera de sus versiones (Ver artículos siguientes en esta misma edición).

 

Simultáneamente a ello, se puede constatar también un insuficiente o negativista papel de los grandes medios de comunicación globales respecto al cambio climático, tanto a nivel internacional como en Chile. Salvo notables excepciones, la prensa escrita, audiovisual o informática no necesariamente se ha constituido en un factor de información veraz o educativa frente a uno de los flagelos más terribles de estos tiempos.

 

La conflagración contemporánea

 

Si estuviéramos en otras circunstancias, quizá las guerras estarían en las primeras páginas de los medios globales. No obstante, estando exactamente ante un conflicto del mismo o mayor calibre que semejantes hechos, es muy poco lo que se brinda en cobertura comunicacional a un proceso económico-socio-ambiental que genera los mismos o peores riesgos a la vida de la humanidad desde 1880, como es el calentamiento global.

 

Si en la 2ª guerra mundial el enemigo estaba claramente definido en los nazis, hoy está identificado no bélica sino científicamente hacia los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que ocasionan el calentamiento global. Y en este eventual holocausto contemporáneo hay responsables o nuevas formas de genocidas: las nuevas corporaciones que hoy sostienen a los combustibles fósiles y quienes son sus representantes políticos y sus expresiones mediáticas.

 

Hoy a nivel global, el planeta se ha dividido entre quienes son las víctimas del cambio climático –países vulnerables, civilizaciones en riesgo y comunidades afectadas-, y quienes estimulan negligentemente, por acción u omisión, las emisiones de gases de efecto invernadero, GEI, que generan el calentamiento global. En el planeta Tierra estamos ante una guerra: entre quienes sufren las sequías, inundaciones, huracanes, subidas del nivel mar, migraciones forzadas, alteraciones bruscas del clima, y entre quienes se empeñan en preservar –económica, política y comunicacionalmente- un modelo económico basado en matrices energéticas carbonizantes o alimentadoras del dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, entre otros gases de efecto invernadero. No reconocer este grave y agudo conflicto que atenaza la sobrevivencia del planeta, es simplemente pretender tapar el sol con un dedo ante el conocimiento científico o defender torpemente intereses corporativos de un sistema basado en el petróleo y sus derivados.

 

Generación de capacidades

 

En este escenario -donde lo más probable es que la Tierra quizá pudiera adaptarse naturalmente a los desastres del cambio climático, y donde la especie humana sea posiblemente la que menos sea capaz de acondicionarse ante las nuevas y altas temperaturas planetarias y sus efectos-, es fundamental abastecer de la información, conocimiento y capacidades, a fin que la ciudadanía sepa generar sus propias formas de sobrevivencia, con el apoyo de políticas públicas de los distintos niveles del Estado.

 

Y, en ello, no basta la educación oficial (*) y los procesos culturales de los organismos de los Estados y gobiernos. Es indispensable el rol de los medios de comunicación que, precisamente, generan opinión y moldean la cultura ciudadana.

 

Es poco verosímil que los grandes medios de comunicación pudieran ejercer un papel activo y educador en este proceso. Por el contrario, lo más probable es que, salvo excepciones, la prensa corporativa se incline a defender a los emisores de los gases de efecto invernadero y a pretender desacreditar los informes del IPCC y a convertirse en negativistas del cambio climático antropogénico. La publicidad y la rentabilidad del mercado serían los factores decidores en esta opción comunicacional.

 

Los medios ciudadanos y comunitarios y cambio climático

 

Los esfuerzos de la ONU, el IPCC y de las diversas organizaciones socio-ambientales-culturales que se propongan informar verazmente y educar en lo que se refiere al proceso del calentamiento global, solo podrían tener eco en los medios de comunicación desvinculados de los intereses corporativos o defensores del mercado de los combustibles fósiles.

 

Y aquí estamos hablando de los medios de comunicación locales, comunitarios y ciudadanos.

 

No existe forma de contrarrestar la desinformación y las versiones anticientíficas sobre el cambio climático, si no es mediante el concurso de los medios de comunicación que protejan a las poblaciones y que responden a intereses de la comunidad y a los sectores sociales afectados por el calentamiento global.

 

En este sentido, el diseño de una estrategia contra el cambio climático o la actualización del próximo Plan de Acción Nacional de Cambio Climático del 2013-2017 en Chile, debieran incluir necesariamente el apoyo a los medios de comunicación ciudadanos y comunitarios -sean impresos, radiofónicos, digitales o audiovisuales-, que sostengan compromisos con una opción contra el cambio climático y de construcción de una cultura ambiental sustentable y climática.

 

Mesas de trabajo y capacitación comunicacional

 

En esta perspectiva, una propuesta básica reside en que el Estado de Chile debiera generar un espacio de diálogo y participación de los medios de comunicación ciudadanos y comunitarios dispuestos a generar capacidades ante el cambio climático. Así mismo, debiera apoyarse técnica, institucional y financieramente a las organizaciones sociales que se inclinen a incluir en sus planes de trabajo el tema del cambio climático, con fondos especiales que trasciendan al Fondo de Protección Ambiental, FPA.

 

En particular, el Estado, los organismos internacionales y específicamente el Ministerio del Medio Ambiente, MMA, debiera fomentar y apoyar –tal como en otros países se realiza actualmente- la generación de Mesas de Medios de Comunicación sobre Cambio Climático, a fin de asistir con elementos de capacitación, conocimiento técnico y de apoyo a procesos de investigación y reportajes sobre el calentamiento global, su impacto en Chile y las formas de adaptación y mitigación ante sus efectos.

 

COP 20 y desafíos del próximo gobierno de Chile

 

En particular, hoy se presenta una oportunidad excepcional para conjugar esfuerzos públicos y privados en este proceso de información, conocimiento y gestión eficaz ante el cambio climático, para el próximo año 2014 cuando se realice la Cumbre de las Partes, COP 20, sobre Cambio Climático en Lima, Perú.

 

Chile puede y debe constituirse en uno de los países que, aparte de promover en la región latinoamericana la defensa y ejecución de la Estrategia 20/20/20 –consistente en reducción de 20% de emisiones, aumentar en 20% las energías renovables no convencionales, para el año 2020-, pudiera fomentar y estimular la participación ciudadana climática.

 

Para ello, es preciso que el próximo gobierno de Chile –eventualmente de Michelle Bachelet- tome la iniciativa de crear un espacio de diálogo y de coordinación, en donde las organizaciones ciudadanas y los medios de comunicación comunitarios, diseñen y ejecuten líneas periodísticas respecto al cambio climático y de mesas propositivas de mitigación, adaptación y generación de capacidades sobre este tema.

 

Finalmente, sería apropiado que los propios medios de comunicación ciudadanos y comunitarios de Chile, organicen Mesas de Trabajo sobre el Cambio Climático, en donde se sugieran, diseñen y ejecuten estrategias de comunicación, planes y asociatividades que contribuyan a enfrentar el calentamiento global.

 

Una herramientas clave, en este sentido, es la convergencia que pudiera generar alianzas y destacar el papel proactivo de la Red Ambiental de Comunicación de América Latina y El Caribe-Capítulo Chile, Redcalc, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias-Capítulo Chile, Amarc-Chile, la Red de Televisiones Comunitarias y Populares de Chile, RTP Comunitarias y la Asociación Nacional de Radiodifusores de Radios Comunitarias y Ciudadanas de Chile, Anarcich, entre otros medios y organizaciones comunicacionales existentes en el país. (FIN)

 

………………

(*) PLAN DE ACCIÓN NACIONAL DE CAMBIO CLIMÁTICO, CHILE

 

4.3 CREACIÓN Y FOMENTO DE CAPACIDADES

Lineamiento general de creación de capacidades: “Difundir y crear conciencia en la ciudadanía frente a los problemas ambientales y, en particular, a aquéllos derivados del cambio climático, fomentando la educación, sensibilización e investigación en esta temática en Chile”.

 

Lo anterior permitirá generar información de calidad y accesible en cambio climático, lo que a su vez mejorará la toma de decisiones, publicas y privadas, y aportará en la formulación de la posición de nuestro país en el concierto internacional. En función de crear capacidades y de reforzar aquellas ya instaladas en el país para abordar el cambio climático de manera integral y en el largo plazo, se describen a continuación, las acciones que se generarán bajo este lineamiento.

 

4.3.1 Elaboración de un Programa Nacional de Educación y Sensibilización en Cambio Climático.

 

La incorporación de la problemática del cambio climático en la malla curricular de los distintos niveles educacionales (básico y medio) del país, así como la profundización de las acciones y medidas orientadas a la sensibilización del público sobre el cambio climático y sus efectos, resultan gestiones vitales para educar y crear conciencia sobre este asunto.

 

Línea de acción: Desarrollar un Plan Nacional de Educación y Sensibilización en Cambio Climático, relevando la temática en los planes curriculares de todos los niveles educacionales. Institución ejecutora: Ministerio de Educación. Período de Ejecución: 2009-2010 (Página 54)

 

Las lecciones de la encuesta CEP

Santiago, viernes 30 de agosto de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- Las encuestas siempre son relativas, sobre todo cuando se trata de una como la del Centro de Estudios Públicos, CEP, cuya propiedad y conducción responden a intereses de Luksic, Matte, Paulmann y Harald Beyer. No obstante, aún así sería un grave error menospreciarla. Incluso en tales condiciones, es un instrumento útil y referencial.

 

Nadie sabe para quien trabaja

 

El senador Juan Antonio Coloma (UDI) tiene razón cuando destaca el resultado referido a la candidatura de la Nueva Mayoría, que alcanzó 44% en la pregunta abierta sobre quien le gustaría que fuera el próximo mandatario: “A pesar del esfuerzo que el comando de (Michelle) Bachelet hacía para que tuviera más del 50% claramente no es la mayoría del país”. Y tiene razón porque, en efecto, tales resultados son un campanazo no para el triunfalismo, sino para el compromiso con humildad y responsabilidad, tal como lo ha indicado el comando de Bachelet.

 

La gran diferencia, es que a Michelle Bachelet le hace falta 7 puntos para ser mayoría en el país y ganar en primera vuelta, mientras que a la candidata de la UDI y RN, Evelyn Matthei, le hace falta 32,06% para siquiera acercarse al resultado que su bloque obtuvo en el 2009. Esto ya no es un campanazo, es simplemente un batacazo.

 

Lo ambiental en la CEP

 

Ante la pregunta de los tres problemas más relevantes que atender por parte de la autoridad, los encuestados respondieron en la encuesta CEP con un 47% seguridad ciudadana, 47% salud y 44% educación. El tema ambiental quedó relegado a un 8%, apenas un punto superior a la medición de nov.-dic. 2012, que fue de 7%.

 

Podríamos inferir, por tanto, que a los encuestados por CEP lo medio ambiental les tiene casi sin cuidado, en comparación a los tres primeros problemas. Tales resultados, sin embargo, no concuerdan con otras mediciones.

 

Por ejemplo, IV Encuesta sobre Percepción y Actitudes hacia el Medioambiente, elaborada por el Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello y Estudios Cuantitativos UNAB, que incluyó a más de 1.075 personas de las Regiones de Valparaíso, Metropolitana y Biobío y se realizó en abril de 2013, arrojó que el 34% de los chilenos declara reciclar versus el 16,9% de los hogares que señalaron separar basura en el último Censo 2012.

 

Asimismo, la encuesta Ipsos y WWF, realizaron una medición entre el 8 y el 19 de Marzo de 2013, a una población de chilenos y chilenas, usuarios de internet, mayores de 18 años y residentes de Santiago y regiones, la que reflejó que el 49% de ellos conoce campañas ambientales como la Hora del Planeta, y un 26%, lo que equivale a un millón 600 mil personas, realizó alguna actividad medioambiental en torno a ella.

 

En ambos casos, estos instrumentos expresan una preocupación real  de la población acerca del tema ambiental y, además, una actitud y respuesta ante tales problemas. En este sentido, es probable que la medición del CEP haya estado mal direccionada.

 

También hay que anotar que es posible que el tema ambiental haya estado subsumido en otros temas con mayor representatividad cuantitativa como, por ejemplo, la salud, pobreza e incluso derechos humanos. Vale señalar que entre los temas consultados por el CEP no figura, como tales, la ciudadanía y los problemas socio-ambientales de las regiones. De haber estado formulado en estos términos es muy probable que los resultados del ítem ambiental no sean de un 8% sino de mucho más. Lo medioambiental se ha convertido hoy en Chile en un asunto, tema, problema o conflicto transversal y más amplio que el que la encuesta arroja.

 

 

Sistema de alianzas

 

En la ciencia y la praxis política la clave de toda estrategia es el sistema de alianzas. Saber construirla de modo coherente, sólida y eficaz, es la llave que abre las puertas a éxitos en el avance de un programa político estratégico.

 

Hoy en Chile, estamos asistiendo a una reedición ampliada y corregida de una política de alianzas como la que llevó a Salvador Allende al poder con los socialistas, comunistas y radicales en 1970. Incluso, la actual es más amplia, donde encontramos al Partido Socialista (PS), Partido Demócrata Cristiano (PDC), Partido por la Democracia (PPD), Partido Radial Socialdemócrata (PR), el Partido Comunista (PC), la Izquierda Cristiana (IC), el Movimiento Amplio Socialista (MAS) e independiente de centroizquierda.

 

Hoy, esta alianza es la más sólida, diversa y representativa del abanico político de centroizquierda que podamos registrar en la historia republicana de Chile. Jamás se ha tenido un sistema como el que la Nueva Mayoría expresa. Es un logro de la oposición en su conjunto, pero sobre todo es el artificio político de un personaje fundamental: Michelle Bachelet.

 

Este solo hecho de por sí ya bastaría para considerar a esta alianza política de centroizquierda como uno de los éxitos más grandes en América Latina, en materia de acuerdos políticos. Que sepamos, no existe un sistema de alianzas de centroizquierda que se le asemeje en nuestro continente, con una articulación de organizaciones con diversas ideologías, misiones y visiones, como la que Nueva Mayoría representa. Ello, será materia de estudio de las ciencias políticas futuras.

 

Orígenes

 

Es de Perogrullo admitir que los orígenes del surgimiento de este nuevo sistema de alianzas políticas de centroizquierda hoy en Chile, tiene nombre y apellido.

 

Es de lamentar que no haya sido producto de un proceso de balance, sistematización y reelaboración estratégica de los propios partidos involucrados. Pero, en política, hay siempre actores impredecibles o subterráneos que, en su momento, surgen a la luz, cual topo de la historia.

 

En este caso, los protagonistas no son componentes necesariamente partidarizados, sino la sociedad civil, la ciudadanía. Ha sido la gente de los movimientos estudiantiles, regionales y socio-ambientales, quienes se han convertido en el gran actor y decidor que este proceso político hoy en Chile se esté dando como se está desarrollando. De ellos es el mérito.

 

Las percepciones y decisiones que la alianza Nueva Mayoría extrae de este proceso político-social resultan cruciales y representativas de este movimiento social. Incluyendo sus conflictos internos y diferencias naturales, los líderes de esta alianza han sido notoriamente perspicaces, intuitivos y asertivos. Falta convertirlo en programa de gobierno.

 

Bloque histórico

 

En realidad, hoy estamos asistiendo en Chile al diseño y construcción de un nuevo bloque histórico. Un conglomerado muy diverso de intereses sociales, económicos, culturales y políticos que podrían transformar este país en uno totalmente distinto.

 

Y cuando hablamos de un bloque histórico no lo hacemos tan solo de los partidos políticos de la alianza Nueva Mayoría. Hablamos del peso específico de los componentes de la sociedad civil que la hizo posible. En definitiva, son los actores ciudadanos los que incidieron en forma determinante en el diseño y construcción de esta nueva sinergia, y porque sus demandas y exigencias son las que podrían o deberían marcar a fuego el programa de gobierno que los represente.

 

En otras palabras, cuando hablamos de un nuevo bloque histórico en el Chile del siglo XXI, hablamos de la hegemonía social, política y cultural de los diversos estamentos ciudadanos, hombres y mujeres, que han gatillado la conformación de la Nueva Mayoría, que le dan sustento ideológico y le brindan un soporte estructural en la sociedad.

 

De preservar este soporte social como el gran capital de la alianza Nueva Mayoría, respondiendo y proyectando sus demandas hacia el futuro, entonces podríamos decir que la nueva hegemonía socio-política de centroizquierda de Chile se instalaría en el poder y se consolidaría como gobierno y, probablemente, como Estado.

 

Estrategia inclusiva

 

De obtener esta alianza Nueva Mayoría un triunfo electoral, ello representaría el primer paso hacia transformaciones sustantivas en el país, tanto en lo económico, social, político y cultural. Aunque, hay que reconocer, que cuatro años es un período muy reducido para ejecutar un programa de gobierno de alcance e incidencia estratégica.

 

Este hecho obliga a ampliar el sistema de alianzas para asegurar el diseño y ejecución de una estrategia de transformación de largo plazo.

 

Este cerrojo estratégico solo se logra mediante la inclusión de nuevos sectores sociales, ambientales, étnicos, políticos y económicos.

 

Y, naturalmente, ello equivale a atraer a fuerzas políticas tanto de centro como de la izquierda.

 

Significa disputarle a la derecha significativos sectores de centro. Este proceso, no exento de agudos procesos de conflictos políticos, podría implicar considerar demandas del centro socio-político. Asimismo, también podría significar incluir a las fuerzas políticas extra-sistema o de izquierda dura, con exigencias que pudieran considerarse en un programa de gobierno.

 

Ambientalistas

 

En este contexto, en el marco de una política inclusiva del nuevo bloque histórico en Chile, los sectores ambientalistas tienen un rol relevante. Y ello se debería a que los problemas y conflictos socio-ambientales podrían tener la tendencia a mantenerse -e incluso incrementarse- simultáneamente a una eventual no ejecución pronta de una política de desarrollo sustentable, limpia, no contaminante y reductor de la huella de carbono.

 

En este caso, no solo estamos hablando de las organizaciones políticas ambientalistas, ecologistas o verdes que existen o que pudieran crearse en el futuro cercano –al compás de la agudización del cambio climático y la carbonización del Producto Interno Bruto (PIB)-, sino que hablamos sobre todo de los movimientos socio-ambientales que se han multiplicado en las regiones del país.

 

De no generarse políticas públicas que superen la tendencia hasta ahora vigente de una economía acoplada al consumo energético, de un modelo de desarrollo no sustentable y depredador y una institucionalidad ambiental subordinada y sin empoderamiento en sus decisiones, entonces se debilitarían las opciones de una alianza sólida con las organizaciones ambientales y socio-ambientales de regiones.

 

La Nueva Mayoría tiene la opción y posibilidad de incluir a estas organizaciones socio-ambientales en su sistema de alianzas, considerándolas como sus aliados naturales. Porque, en verdad, los ambientalistas y movimientos regionales y locales debieran, por derecho propio y de forma natural, ser parte de esta alianza. Por ejemplo, en el abanico integrante de la Nueva Mayoría podría estar presente perfectamente el Partido Ecologista y otros movimientos ambientalistas. Pero, las desconfianzas persisten por un efecto político de inercia. Quizá en el proceso de gobernabilidad ambiental próximo, podría ser posible revertir esta tendencia.

 

No solo de los partidos o grupos ambientalistas estamos hablando. Hablamos de las organizaciones y movimientos ciudadanos de las casi tres decenas de conflictos socio-ambientales regionales que hoy operan o están latentes en el país. Hablamos de las más de un centenar de comunas en emergencia hídrica, casi la tercera parte de las comunas de Chile. En todos o casi todos estos casos, las demandas ciudadanas están vinculadas a asuntos no resueltos satisfactoriamente de contaminación del aire, impactos de la minería en suelos y napas, deforestación de empresas forestales, contaminación de aguas, sequía, desertificación, destrucción de glaciares, instalación de proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos, entre otros.

 

Es decir, curiosamente, estamos hablando de todos los movimientos ciudadanos que han dado origen a este nuevo sistema de alianza política que se denomina Nueva Mayoría.

 

Y volvemos al principio. Si la alianza Nueva Mayoría no es capaz de responder positiva, eficientemente y de asumir la solución de los problemas socio-ambientales de la propia ciudadanía que le dio origen, entonces estamos ante un fenómeno de incoherencia y de renuncia a las fuentes primigenias.

 

De producirse este escenario, entonces, estaríamos asistiendo a los funerales prematuros de esta novedosa alianza. Sería, al decir de García Márquez, la crónica de una muerte anunciada. Esperemos que, ojalá, no sea así.

 

Opciones estratégicas

 

A nuestro juicio, tres consideraciones se desprenden de estos enunciados:

 

1.  La Nueva Mayoría debería ampliar la composición de su directiva incorporando a todas las organizaciones partidarias que la sustentan –superando y ampliando la actual directiva que proviene del antiguo conglomerado Concertación por la Democracia-, con igualdad de derechos y obligaciones. Es preciso brindar una señal de democracia interna en el nuevo soporte de alianzas.

 

2.  Establecer un Consejo Ambiental Nacional, con carácter vinculante, que reemplace al Comité de Ministros por la Sustentabilidad (CMS), conformado por representantes del Ministerio del Medio Ambiente; Comisiones de Medio Ambiente de Diputados y Senadores; Superintendencia del Medio Ambiente, Tribunales Ambientales, organizaciones socio-ambientales, ONG ambientales y la academia.

 

3. Conformar Consejos Ambientales Regionales que expresen la misma representatividad a nivel regional lo que expresa el Consejo Ambiental Nacional. (FIN)

Certificación de la gestión ambiental municipal y local: Llegó la hora de evaluar

Santiago, viernes 2 de agosto de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- El Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) es uno de los programas emblemáticos del Ministerio del Medio Ambiente. Acorde y sintonizado con los avances de los procesos ambientales a nivel internacional y aprendiendo de sus buenas prácticas, el SCAM se ha configurado como uno de los instrumentos fundamentales para la gestión ambiental local y municipal. Este 2013, a este proceso  de las 125 municipalidades  les ha llegado la hora de ser evaluado y transparentado ante las comunidades municipales y ante la ciudadanía. Es lo que se denomina el proceso de Auditorías.

 

¿Qué es el SCAM?

 

Según el Ministerio del Medio Ambiente, “La Certificación Ambiental Municipal, SCAM, es un sistema holístico de carácter voluntario que permite a los municipios instalarse en el territorio como modelos de gestión ambiental, donde la orgánica municipal, la infraestructura, el personal, los procedimientos internos y los servicios que presta el municipio a la comunidad integran el factor ambiental en su quehacer”.

 

¿Cuáles son los beneficios de participar en el SCAM?

 

Nuevamente, según el Ministerio del Medio Ambiente, los beneficios de los municipios que se integren al SCAM son: “prestigio institucional frente a la comunidad; involucramiento de los funcionarios(as) y ciudadanos(as) favoreciendo la gobernanza ambiental; apoyo en la difusión ambiental  y concientización ambiental; optimización del uso de la energía, eficiencia hídrica de agua y disminución de los desperdicios; estabilidad del sistema gestión ambiental independiente de los cambios de autoridades; mayores oportunidades para capacitación funcionaria y la inyección de recursos mediante puntajes adicionales; y e ingreso y prioridad en los convenios internacionales en materia de GAL”.

 

¿Nada más?

 

Bueno, en realidad si tan solo tuviéramos municipios desarrollando todas estas definiciones y procesando o siendo adjudicatarios de los beneficios del SCAM, tendríamos gobiernos locales potentes y actores fundamentales en la gestión ambiental local y en el desarrollo sustentable del país.

 

Pero, el SCAM no es solo ello. Es probable que incluso sus propios creadores en la Europa de los 70 o sus promotores en América Latina, no hayan visualizado suficientemente las diversas potencialidades de este proceso.

 

Por ejemplo, en varias Cumbres sobre Cambio Climático o también denominadas Cumbres de las Partes, COP, las reuniones globales de las autoridades municipales que en algunas ocasiones les ha precedido, han significado una sensibilización acerca de este tema y la adopción de compromisos para generar procesos de gestión climática local que apunten a la mitigación de gases de efecto invernadero, la adaptación al calentamiento global y el acceso a recursos técnicos y financieros de la ONU para solventar estas actividades.

 

Lo mismo podríamos decir acerca de las cumbres municipales globales sobre el agua, energía, residuos sólidos y planificación territorial, entre otros temas referidos al desarrollo sustentable. Y en ello, los municipios o gobiernos locales, han tenido un papel clave.

 

Lo global se expresa en lo local

 

Lo importante es admitir que los municipios, participantes de procesos de certificación o no, son los componentes claves de la nueva gobernanza ambiental en este planeta. Gobernanza que incluye a las autoridades locales, a la ciudadanía y a los actores económicos.

 

Hoy, es una realidad constatada por los expertos, que la gestión ambiental global –que a veces no resulta tan eficaz como se espera-, se manifiesta sustancialmente en el ámbito local. Es más, los avances en la gestión ambiental global, parte en primera instancia en los avances en la gestión ambiental local. Es su soporte, es su fundamento.

 

Estrategia clave

 

El papel de los municipios y de los procesos SCAM apunta a una estrategia que trasciende los propios sistemas de certificación ambiental municipal.

 

Hoy pareciera ser que el énfasis en la gestión ambiental municipal radica en el cumplimiento de sus compromisos y metas y en poder ascender de una fase a otra del sistema SCAM. Y claro, es así, porque es un proceso institucional que debe cumplirse y que permite desarrollar capacidades de gestión ambiental municipal que son muy importantes.

 

No obstante, la estrategia va mucho más allá de obtener la meta de un municipio sensibilizado, capacitado y eficiente en gestión ambiental.

 

La estrategia reside en transitar -al culminar el proceso de certificación ambiental-, hacia un proceso de desarrollo de las Ecocomunas, en territorios donde las municipalidades hayan obtenido relevantes logros y éxitos en su gestión ambiental local. Es decir, allí donde las municipalidades se hayan constituido en Ecomunicipios.

 

Las Ecocomunas

 

El concepto y experiencia de Ecocomunas se han desarrollado especialmente en Suecia. Repensando nuestra estrategia de las Ecocomunas, desde la perspectiva chilena, podemos señalar lo siguiente.

 

La construcción de una Ecocomuna significa generar un proceso de desarrollo sustentable a nivel comunal que involucre a los tres actores clave de toda gobernanza ambiental: autoridad local, ciudadanía y los actores económicos.

 

Una Ecocomuna es una unidad territorial donde en todo el sistema ambiental –subsistema natural, subsistema construido y subsistema socio-cultural- el concepto y praxis del desarrollo sustentable ha sido generado o se le procesa exitosamente, aplicado con eficiencia y validado ante eventuales certificaciones y transparencias ciudadanas.

 

Por cierto, el proceso de construcción de una Ecocomuna significa un camino mucho más complejo que el de una certificación ambiental municipal o comunal, pero es el desafío necesario luego de obtener el nivel o fase de excelencia del SCAM.

 

Por ejemplo, una tarea indispensable en la construcción de una Ecocomuna es el diseño y ejecución de una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), un concepto y política pública recientemente asumidos por el Ministerio del Medio Ambiente y que deberá ser desarrollado en su momento a nivel comunal.

 

Los desafíos de hoy: Auditorías SCAM

 

En el escenario actual, lo que nos corresponde es cumplir y validar los avances y logros que los municipios han logrado en materia de gestión ambiental local y específicamente en los compromisos asumidos en el marco del SCAM.

 

Y para ello, hay un instrumento: las Auditorías SCAM.

 

En este segundo semestre 2013 los municipios involucrados en el proceso SCAM de diversas regiones, deben cumplir con responder con las Auditorías Ambientales respectivas. Y ello es un compromiso indicado en las normativas del Ministerio del Medio Ambiente y de la propia institucionalidad municipal.

 

No es un examen de evaluación al estilo clásico. No es una fiscalización externa de la gestión ambiental municipal. No es un proceso sancionatorio. No es una auditoría al estilo tradicional.

 

Las Auditorías SCAM es un proceso de validación de los avances de los municipios involucrados en el proceso de gestión ambiental local y en el cumplimiento de las metas y compromisos asumidos con el Ministerio del Medio Ambiente y con la comunidad. Es un instrumento similar al FODA que todos los funcionarios de los municipios conocen y manejan. Es una herramienta de apoyo que permite conocer las debilidades y fortalezas ambientales de las municipalidades. Es fundamentalmente un soporte de apoyo para identificar dónde prestar atención y dónde optimizar la gestión ambiental municipal. Es, como señala el Maestro  Sun Tzu, una manera de afinar y reajustar nuestra estrategia ambiental a las nuevas circunstancias locales, nacionales y globales.

 

Nuestro aporte

 

Este boletín ambiental y el Instituto de Ecología Política (IEP) tienen un largo compromiso con los municipios y la ciudadanía en sus procesos de gestión ambiental local. Ahora, en el marco del SCAM, lo reiteramos.

 

Ofrecemos nuestros servicios de generación de capacidades para fortalecer los procesos municipales y ciudadanos en el SCAM, brindamos nuestros aportes profesionales ambientales que contribuyan a optimizar el desarrollo de las Auditorías SCAM y, sobre todo, nos ponemos en disponibilidad de apoyo de convertir estratégicamente vuestras comunas en Ecocomunas.

 

Más informaciones: luisalbertogmz@gmail.com

7 propuestas ambientales al Comando de Bachelet

Santiago, miércoles 21 de agosto de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Los irrebatibles datos cuantitativos y cualitativos del escenario político y las tendencias del proceso eleccionario, nos permiten avizorar un desenlace donde el nuevo bloque histórico (*) emergente hoy podría instalar en noviembre próximo a Michelle Bachelet en el gobierno de Chile. Frente a ello, resulta indispensable contribuir a visualizar los temas ambientales que hoy se imponen como desafíos. Entre ellos, consideramos que podrían ser los siguientes:

 

1. El cambio climático es hoy el tema más relevante a nivel global, nacional y local. Asumirlo requiere el concurso de los tres actores clásicos de toda gestión ambiental, las autoridades políticas, la ciudadanía y el empresariado. Para ello, sería preciso considerar la necesidad de generar propuestas que expresen una suerte de gobernanza climática.  Esta nueva gobernabilidad específica en nuestro país podría considerar sinergias, acuerdos y planes respecto a la gestión climática local, regional y nacional, en torno a acciones que señala el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, tanto en su versión 2008-2012, como con el que probablemente le suceda para el período 2013-2017. Asimismo, esta gobernanza climática podría incluir en su acción las responsabilidades que nos corresponden como país en relación a las Conferencias de las Partes COP Nº 19, en este próximo mes de diciembre 2013 en Varsovia, la COP Nº 20, de diciembre del 2014 en Lima, y la COP Nº 21 de diciembre del 2015 en París. Esta última COP es clave, porque allí se debe decidir por un nuevo acuerdo global que reemplace al Protocolo de Kioto y genere compromisos nuevos y audaces en un eventual Protocolo de París. Chile tiene hoy la oportunidad y el reto de constituirse en uno de los países líderes en América Latina en esta materia, de hacerse cargo de sus responsabilidades comunes pero diferenciadas, y manteniendo y profundizando la misma línea de compromiso que el anterior gobierno de Bachelet expresó en la COP Nº 15 de diciembre de 2009, donde se presentó la Estrategia 20/20/20.

 

2. La gestión de recursos hídricos es una urgencia a abordar prioritariamente. La sequía y las crisis hídricas de 102 comunas del país ponen este tema en la agenda ambiental de modo fundamental para el próximo gobierno de Bachelet. Es de Perogrullo señalar que la sequía actual de Chile –semejante a la que globalmente se percibe en diversas latitudes- es un efecto del calentamiento global que trae aparejado procesos de desertificación, carencias hídricas, alteraciones en los procesos agropecuarios y riesgos alimentarios. Las políticas de Piñera en esta materia (construcción de embalses, inyección de napas subterráneas, inducción de nubes y construcción de un acueducto de Sur a Norte), hay que revisarlas en su eficacia y rediseñar una política de Estado que, del mismo modo que en el cambio climático, genere una nueva gobernanza hídrica que comprometa a los tres actores indicados. Hay que pensar en innovadoras tecnologías que permitan que en el Norte de Chile –zona más vulnerable ante la sequía-, se pueda acceder a nuevas formas de obtención de agua potable, como, por ejemplo, con plantas desalinizadoras destinadas para consumo humano y no solo para uso industrial o minero. Asimismo, es preciso repensar y potenciar la política agropecuaria y alimentaria del país generando la adaptación al cambio climático, tal como lo viene impulsando el Instituto de Investigaciones Agrarias, INIA, y la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, del Ministerio de Agricultura, MINAGRI.

 

3. La energía y la vulnerabilidad energética del país impone la necesidad de reformular la composición de la matriz energética, inyectando nuevo rol a las energías renovables no convencionales, ERNC, y ampliando su participación del 3,4% a un efectivo 20% de la misma en un período razonable que bien pudiera ser el 2020, manteniendo la Estrategia 20/20/20 de diciembre del 2009. Limpiar la matriz energética y desarrollar la eficiencia energética, va de la mano con resolver el tema de la descarbonización de la producción, desacoplar el Producto Interno Bruto, PIB, del consumo de energía, y también en prevenir y resolver adecuadamente los conflictos socio-ambientales que pudieran extenderse en el siguiente período. Aquí, por cierto, el tema de las termoeléctricas es un caso urgente a atender.

 

4. Los residuos sólidos domiciliarios (RSD) y los 384 kilogramos de basura per cápita al año que produce cada chileno actualmente, nos coloca muy por encima del promedio de otros países de América Latina, de 230 kilos. Además, es un tema fuente de conflictos locales y municipales. La solución que propone la actual Subsecretaría de Desarrollo Regional, Subdere, es que se deben construir al menos 27 nuevos  rellenos sanitarios, además de los 25 que ya existen en el país. A nuestro juicio, es posible pensar también en otras opciones. Por ejemplo, fomentar mayores tasas de reciclaje en la nueva Ley General de Residuos, incluyendo a los recicladores en dicha normativa, fomentando la organización y desarrollo empresarial de los actuales 60.000 recicladores, impulsando fuertemente la RSE de las empresas respecto a sus residuos o la denominada Ley de Responsabilidad Extendida al Productor (REP); y, sobre todo, apoyando la generación de plantas de biogás en las comunas que tengan condiciones territoriales propicias, donde hayan ventajas comparativas mayores, sinergias intercomunales y voluntades políticas favorables por parte de los municipios.

 

5. El Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) del Ministerio del Medio Ambiente, junto con el Sistema Nacional de Certificación de Establecimientos Educacionales (SNCAE), se ha convertido en uno de los programas claves y emblemáticos de gestión ambiental local del ramo. Hay que impulsarlo de forma potente generando amplias y eficaces sinergias con otros actores locales, inyectando recursos para desarrollo técnico, participación ciudadana, difusión y eficaces estrategias de educación ambiental. En particular, el SCAM se configura como la antesala de experiencias de gestión ambiental local expresadas en las Ecocomunas y Ecobarrios, prácticas tan exitosas en otros países. El 2014 es, quizá, el momento apropiado para brindar un potente impulso a este tema.

 

6. La participación ciudadana es un tema candente y controvertido en los diferentes procesos ambientales del país, desde el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA, hasta la gestión ambiental local. No solo es perceptible que se carece de una política de gestión de controversias y conflictos socio-ambientales, sino que no existen políticas, instrumentos y capacidades para resolverlos. La ciudadanía percibe que no está participando como corresponde o que sus opiniones o decisiones son adoptadas solo de modo consultivo y que no tienen carácter vinculante. Quizá habría que generar un amplio debate ciudadano –que pudiera incluir una consulta plebiscitaria- en donde se reciban propuestas de la ciudadanía de los modos, profundidad y mecanismos más expeditos para repensar y generar políticas públicas más asertivas en esta materia. Hoy en día, tanto en Chile como en diversos países de América Latina, la participación ciudadana se expresa fundamentalmente en el desarrollo de conflictos socio-ambientales y en las demandas de la gente por un entorno limpio, calidad de vida digna y el rechazo a proyectos contaminantes y depredadores principalmente mineros, forestales y termoeléctricos. En esta perspectiva, uno de los aspectos en donde la participación ciudadana no está definida suficientemente es en lo referente a los Planes de Cierre mineros (**). Y, definitivamente, donde hay riesgos de mayor conflicto es en las comunidades indígenas donde sus derechos están vinculados con la educación, uso de los recursos naturales y llegar a acuerdos con ellas para el desarrollo de proyectos mineros, geotérmicos, etc. Los pueblos originarios son los que con mayor sensibilidad perciben que sus derechos son vulnerados sin respetar el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que establece la consulta obligatoria a los pueblos originarios a medidas que los afecten. Hoy, en Chile, la participación ciudadana ambiental, debe ser reformulada en nuevas políticas públicas que garanticen a la ciudadanía que su voz, opinión y decisiones se respeta por parte del Estado y el gobierno.

 

7. La institucionalidad ambiental ha sido modificada con la Ley Nº 20.417. Entre las diversas razones que se esgrimió para modificar la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente o Ley Nº 19.300, se señaló que se debía a la necesidad de dotar al sector de una estructura legal moderna, acorde a los nuevos requerimientos del tema ambiental y otorgarle mayor poder de fiscalización y accionar político. No obstante, siendo un gran avance, la nueva normativa preserva aún el carácter de una institucionalidad híbrida, en donde el Ministerio del Medio Ambiente tiene poderes limitados y quien posee toda la autoridad para las grandes decisiones resulta ser el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad. Asimismo, la nueva institucionalidad, si bien otorga o agrega tres nuevas responsabilidades ambientales a los municipios sumándolas a las tres tareas ya preexistentes en la Ley Orgánica de Municipalidades, LOC, no les brinda los suficientes recursos técnicos y financieros a los gobiernos locales. Esta situación amerita repensar y diseñar correctivos que normen estas deficiencias y potencien al Ministerio del Medio Ambiente como un efectivo instrumento político empoderado, técnicamente eficiente y con suficientes recursos.

 

Estos siete puntos son -entre otros que, por cierto, pudieran perfectamente agregárseles-, a nuestro juicio, los más relevantes y urgentes a repensarse, incluirse en un programa de gobierno y desarrollarse en una eventual próxima administración de Bachelet. Este podría ser un proceso de políticas públicas que debiera gestarse del mismo modo cómo se pretende desarrollar la actual campaña electoral: desde abajo, con la participación de la gente, con consultas públicas y con transparencia. (FIN)

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(*)  http://www.socialismo-chileno.org/febrero/Biblioteca/portelli.pdfm

(**) El Cierre y Abandono es el conjunto de actividades que deben ejecutarse para devolver a su estado inicial las zonas intervenidas por una instalación minera. Un punto que no se ha abordado bien en el SEIA es sobre los Planes de Cierre. Si bien, existe un punto vinculado a la Participación Ciudadana, sólo es informativa y no permite a la comunidad evaluar el cierre de las faenas para que permita una verdadera “Licencia Social para Salir”.