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Luis Alberto Gallegos

Cambio climático: Escenarios propicios para enfrentarlo

Santiago, viernes 5 de julio de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- La ONU ha designado a Perú como sede de la COP 20 para el 2014. Esta es una buena noticia para la ciudadanía ambiental y climática de Perú y América Latina. Es una ocasión favorable para retomar el tema del cambio climático en las agendas gubernamentales, ciudadanas, públicas y comunicacionales. Es, en definitiva, una buena nueva para el Planeta por las potencialidades que significa realizar esta Cumbre en una Región clave en cuanto a vulnerabilidad y en cuanto a capacidad de gestión pública y ciudadana sobre la materia.

 

¿Por qué Perú?

 

Es indudable que este país merece ser sede de la COP 20 debido a los avances que ha realizado en materia de políticas e iniciativas que ha desplegado respecto al cambio climático, tanto desde las autoridades del ramo como de las acciones ciudadanas. Y, sobre todo, debido a la voluntad política y social que ha mostrado para producir avances en estos temas. Perú se convierte así en el tercer país de América Latina en albergar la COP. Buenos Aires fue sede de la COP 4 y la COP 10 y el balneario mexicano de Cancún fue el escenario de la COP 16.

 

¿Por qué COP 20 es clave?

 

Debido a que es la cumbre planetaria previa a la de París en el 2015, en donde debe suscribirse un gran acuerdo global que comprometa a todos los Estados a reducir sus gases de efecto invernadero a fin de lograr la meta de evitar llegar a la fatídica cifra de 2°C de calentamiento del planeta. Por tanto, de lo que se avance, decida y apruebe en la cumbre en Perú, depende mucho lo que se suscriba en París. La COP 19, a realizarse este fin de año en Varsovia, resultaría poco relevante en relación a estos acuerdos. A menos, por supuesto, que haya sorpresas interesantes que, en este caso, podrían provenir de los EEUU, debido a las recientes decisiones de Obama en materia de lanzar un audaz plan sobre el cambio climático, evadiendo al Congreso norteamericano.

 

Ocasión propicia

 

La COP 20 es una ocasión oportuna para enfrentar el cambio climático a nivel Local, Regional y Global. Inspirándonos en el maestro Sun Tzu, para diseñar una estrategia contra el calentamiento global debemos elegir el mejor escenario donde haya destacadas ventajas para el éxito y sobre las que se tiene buen conocimiento; concentrar fuerzas y recursos que aseguren el éxito del objetivo; elegir el momento propicio donde estén presentes las condiciones más adecuadas para el éxito de los objetivos; y promover alianzas para concretar la estrategia.

 

Tres niveles

 

En este marco de reflexión, se nos ocurren tres dimensiones sobre las cuales podría actuarse para participar exitosamente en el proceso de la COP 20.

 

Una primera –el mejor escenario-, es sensibilizar, motivar y promover la más amplia participación ciudadana de Chile y los países de América Latina en torno a la necesidad de enfrentar el cambio climático, como uno de los riesgos y amenazas más severas que hemos tenido como humanidad en los últimos siglos. Para ello, es indispensable que acudamos a la principal herramienta que disponemos: las comunicaciones. Por ello, en Chile y en otros países hermanos, hemos iniciado este proceso de unidad de los comunicadores y medios que posibilite el diseño y desarrollo de estrategias en la información, educación y la comunicación sobre el cambio climático.

 

Compromisos de Gobierno

 

Una segunda –concentrar fuerzas-, es presionar e involucrar a nuestros respectivos gobiernos de modo que se comprometan a presentar propuestas en la COP 20 que incidan favorablemente en acuerdos globales de reducción de emisiones que evite llegar al aumento de 2°C global. Para ello, en el caso de Chile, requiere que las comunidades afectadas y en riesgo por la sequía, aumento del nivel del mar y desastres derivados del cambio climático puedan ser atendidas e incorporadas a procesos de gestión del conocimiento y educación climática, hídrica y energética que deriven en compromisos y propuestas de planes contra el cambio climático a nivel local, regional y nacional.

 

En Chile, el anterior gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) se comprometió en la COP 15 de Copenhague de 2009, con la Estrategia 20/20/20, que significa reducción de emisiones en 20% y aumento de energías renovables no convencionales (ERNC) a 20% para el año 2020. Esto fue ratificado recientemente por el actual gobierno y Ministra del Medio Ambiente en cuanto a la reducción de emisiones. Este es, por cierto, un buen punto de partida para obtener la reiteración y/o ampliación del compromiso nacional y global del próximo gobierno de Chile por esta estrategia contra el cambio climático.

 

Redes ciudadanas

 

Una tercera dimensión –promover alianzas-, es la necesidad de generar y participar en amplias redes ciudadanas a nivel local, regional, nacional y global que coincidan en la estrategia que consensuemos sobre este tema.

 

En cada país ya existen redes y plataformas ambientales y ciudadanas a las que podríamos invitar o integrarnos en este proceso de unir esfuerzos climáticos. Un potente instrumento que ya existe son las organizaciones y mesas de diálogo ciudadano que vienen siendo impulsados exitosamente en Perú, como el Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático, Mocicc,  que pudiera ser el eslabón coordinador de la cadena de redes que se tejieran en la Región y a nivel Global.

 

Hoy, más que nunca, debemos tener una mirada global respecto al cambio climático. La exitosa participación ciudadana en la Cumbre de Copenhague de 2009, es un hito que hoy, con vista a la COP 20, debiera servir de referente y de punto de partida para decuplicarla. La participación de la sociedad civil en la COP 20 es fundamental y decisiva. De no producirse, dejaremos esta Cumbre a merced de las corporaciones globales y su lobby ante los gobiernos.

 

Red de comunicadores

 

También disponemos de otra importante herramienta que es la Red de Comunicación Ambiental de América Latina y El Caribe (RedCalc), que perfectamente pudiera participar activamente en este proceso.

 

En Chile, tenemos diversas redes regionales que se han organizado frente a la sequía y por el derecho al agua. Son comunidades y organizaciones que están luchando contra el cambio climático y la sequía. De las más de trescientas comunas existentes, más de cien han sido declaradas en emergencia hídrica. Un tercio del país está en crisis hídrica por el calentamiento global. Estas redes ciudadanas debieran participar activamente en propuestas con miras a la COP 20.

 

Los gobiernos locales

 

Del mismo modo, existe un segmento muy importante que también es sensible y está involucrado en el tema del cambio climático: los gobiernos locales. Los municipios generalmente son los primeros en recibir los reclamos y demandas de la ciudadanía respecto a los problemas que el cambio climático genera a nivel local. Antes de la COP 16, en Cancún, México, numerosos municipios del planeta se reunieron para analizar y elaborar propuestas específicas respecto a sus roles ante el cambio climático. Quizá hoy nuevamente los municipios deban hacer lo propio ante la COP 20. Desafío nuestro es apoyar estas iniciativas y esfuerzos.

 

Estos son nuestros desafíos ante el 2013-2014 respecto al cambio climático. De lo que hagamos y conquistemos en este período depende de lo que las próximas COP tendrán como nueva línea base climática. Y de ello, depende la sobrevivencia de nuestra Tierra. (FIN)

Editorial: 2013, un año político y sobre todo ciudadano

Santiago, viernes 10 de mayo de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Hoy la ciudadanía tiene la oportunidad de aportar propuestas programáticas comunales, regionales y nacionales que sean incluidas en los respectivos programas de gobierno de los candidatos. Es necesario generar diálogos ciudadanos en cada comuna en torno a los temas socio ambientales más sensibles y relevantes y proponer iniciativas a los candidatos presidenciales y parlamentarios a fin que sean asumidas por ellos.  Estamos en el momento propicio. Hoy es el tiempo de las decisiones. Hoy es el momento de la participación ciudadana. Esta es la hora de las EcoComunas y los EcoBarrios. Ahora es el tiempo para los cambios que todos y todas esperamos desde abajo, desde lo local.

 

 

Una habitual lectura de los acontecimientos que nos depara este 2013 es aquella que tendremos probablemente un recambio en el poder político, con el eventual retorno de Bachelet a la presidencia de la República. Naturalmente, tal como se percibe en el proceso de diseño programático, se trataría de un retorno recargado: con más experticia global, con más inclusión de temas ciudadanos en sus ejes programáticos y, al parecer, una nueva manera de hacer política. Incluso se habla de un punto de inflexión en la historia republicana del país en materia política. Un nuevo ciclo y un nuevo período se estarían larvando en este proceso. Bien por el país.

 

No obstante, ello no resultaría suficiente ante los nuevos procesos que se han desatado con la irrupción de los movimientos sociales de regiones, estudiantiles y socio ambientales. No se percibe aún en el armado de los candidatos una sinergia estratégica, programática y orgánica entre el diseño electoral y el versátil movimiento social que nuevamente se despliega en todos lados.

 

Lo más relevante en este año que inicia

 

El movimiento regional del Norte se va reestructurando mejor con la inclusión más activa de las 20 municipalidades de Arica, Parinacota y Atacama este 2 de abril y 3 de mayo pasados, al conformar su propio referente contra el centralismo, las centrales contaminantes y la mala distribución de la riqueza minera.

 

El movimiento por el Agua y contra el cambio climático tuvo su máxima expresión en la Marcha por el Agua este 22 de abril, Día de la Tierra, y la conformación de la Asociación de Municipalidades de la V Región Cordillera el 12 de abril con sus demandas centrales de luchar por el Agua, la educación y la salud.

 

El movimiento de los trabajadores que este 1 de mayo con la Central Única de Trabajadores (CUT) tuvo demandas claras respecto a un paro nacional el 11 de julio por reforma tributaria, un cambio al código laboral y mejorar el sistema previsional.

 

El movimiento de los estudiantes este 11 de abril nuevamente ha remecido al país, a la clase política y al gobierno con sus demandas de cambios en el sistema educativo del país, y prepara nuevas marchas y movilizaciones para el 8 y el 21 de mayo.

 

La Marcha de los Enfermos de este sábado 4 de mayo se ha constituido en la primera movilización ciudadana por la salud para pedir cambios en la política pública en temas de salud y subvención de los medicamentos y tratamientos a las enfermedades que no están dentro del plan AUGE.

 

Es decir, estamos no solo ante un año político, sino que estamos ante un año fundamentalmente ciudadano. Esa es la marca histórica que las elecciones de noviembre y la gestión del próximo gobierno van a tener. Este es el Año de la Ciudadanía. No solo de la clase política.

 

¿Cómo asume la ciudadanía su año protagónico?

 

Por tanto, la pregunta es: ¿en qué condiciones la ciudadanía asume y enfrenta su año? Y cuando hablamos de condiciones hablamos de estrategias, propuestas programáticas, formas de organización, diseño de alianzas y metodologías.

 

El veloz aprendizaje que nos están mostrando las diversas expresiones ciudadanas son únicas e inéditas en este Chile post-dictadura. Nunca, desde el período de Salvador Allende, ha habido tanta creatividad, ingenio, imaginación y fuerza en el movimiento social. Hoy, es la hora de la ciudadanía. No aprovecharla y no convertirla en logros sólidos y contundentes, sería farrearse oportunidades históricas que pocas veces se presentan.

 

En este contexto, es bueno conocer y aprender de otras experiencias propias y ajenas.

 

Un primer aprendizaje es quizá aquel que nos indica que la división entre organizaciones comunitarias territoriales y organizaciones comunitarias funcionales, ya no es suficientemente operativa. Hoy lo que la realidad nos muestra es una transversalidad de temas, problemas y conflictos comunes tanto en unas como en otras.

 

Por tanto, tenemos que replantearnos esta fórmula y generar una nueva manera de organización vecinal, en donde se conjuguen transversalmente los distintos temas que atraviesan las comunas, los barrios y los procesos locales.

 

Las nuevas y actuales modalidades organizativas generadas al fragor de las movilizaciones, quizá habría que convertirlas en las fórmulas más operativas y eficaces que deban ser legitimadas en algún momento y de algún modo.

 

Pero también hay otras.

 

Nuevos paradigmas

 

Desde la perspectiva ambiental en que este medio electrónico se sitúa, nos parece pertinente considerar algunos diseños que perfectamente pudieran servirnos para alimentar y consolidar este proceso ciudadano.

 

Uno de ellos tiene que ver con otorgarle a este disímil movimiento social un componente unificador y coherente. Si bien es cierto que la riqueza de este movimiento actual es su diversidad, también es cierto que ello no basta. Hay que generar sinergias, alianzas y rescatar elementos comunes que lo potencien como un movimiento único y sólido.

 

Y, en este sentido, es pertinente considerar que el conjunto de demandas que hoy los diversos segmentos ciudadanos de Chile exigen, se enmarcan en una nueva convivencia nacional, en una nueva manera de vivir como país. Es lo que nuestro Manfred Max-Neff denomina desarrollo a escala humana. Es lo que en otros países se le ha denominado la estrategia del Buen Vivir y lo que algunos expertos como Eduardo Gudynas y la ONU estudian como nuevo paradigma y alternativa de desarrollo.

 

Todas las demandas ciudadanas de los distintos movimientos socio ambientales, no son sino componentes de una sola estrategia: Un Chile democrático y realmente preocupado del desarrollo de la calidad de vida de su gente. No solo de un crecimiento del PIB.

 

Es más, los desafíos de los movimientos ciudadanos de hoy residen en convertir este año en un paso más en hacer de la estructura del Estado una expresión constitucional efectiva de la sociedad civil, y no del poder de las grandes corporaciones y representantes de una clase política anclada en una Constitución a imagen y semejanza de la dictadura.

 

Ecocomunas y Ecobarrios

 

Nuestra sugerencia para el diálogo actual tiene una denominación: debemos incluir en nuestros debates ciudadanos los nuevos paradigmas que hoy se abordan a nivel global. Uno de ellos es el llamado proyecto de Ecocomunas impulsado por el sueco Torbjörn Lahti, quien ha estado en nuestro país y ha difundido su conocimiento y experiencia en diversos continentes.

 

Lo señalábamos en una nota anterior, “las EcoComunas y Ecobarrios consisten en un sistema de gobernabilidad socio ambiental que busca contribuir a una administración eficiente y sustentable de la comuna o del barrio, en el marco de la denominada Agenda Local 21”.

 

En las actuales circunstancias y las presentes exigencias de Chile, esta estrategia ya no solo incluye demandas socio ambientales. Sus componentes son exactamente los mismos que los diversos movimientos sociales hoy levantan y defienden en el ámbito laboral, educacional, salud, calidad de vida y el Buen Vivir. Es más, la estrategia de Ecocomunas y Ecobarrios debiera abordar la economía, tecnología, participación ciudadana y otros temas relevantes para la esfera local.

 

En las circunstancias globales donde los organismos internacionales poco pueden hacer de modo eficaz en materia de desarrollo humano, medio ambiente, cambio climático y la desigualdad social -debido principalmente a las presiones de las grandes corporaciones internacionales-, son las organizaciones de la sociedad civil y las municipalidades las que adquieren un valor nuevo; tienen las posibilidades de incidir en la gestión local con políticas públicas efectivas y ejercer presiones a los gobiernos regionales y nacionales para hacer cumplir promesas y compromisos.

 

Hoy la globalidad es decidida por la gestión local

 

Lo que a veces no se puede hacer a nivel global, es posible conseguirlo desde lo local.

Hoy la ciudadanía tiene la oportunidad de aportar propuestas programáticas comunales, regionales y nacionales que sean incluidas en los respectivos programas de gobierno de los candidatos. Es necesario generar diálogos ciudadanos en cada comuna en torno a los temas socio ambientales más sensibles y relevantes y proponer iniciativas a los candidatos presidenciales y parlamentarios a fin que sean asumidas por ellos.

 

Estamos en el momento propicio. Hoy es el tiempo de las decisiones. Hoy es el momento de la participación ciudadana. Esta es la hora de las EcoComunas y los EcoBarrios. Ahora es el tiempo para los cambios que todos y todas esperamos desde abajo, desde lo local.

Educación ambiental: Herramienta de participación ciudadana y gestión municipal

Santiago, miércoles 24 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, Editorial de Boletín GAL.- En el contexto del debate nacional sobre la educación, es apropiado incluir un aspecto que no se ha explicitado en los diálogos, debates y propuestas: la educación ambiental. No es parte de las movilizaciones, no es componente de los cambios constitucionales ni normativas legales que hoy son una demanda, pero para segmentos importantes de nuestro país la educación ambiental es un aspecto importante. Estamos hablando de los centros educativos que participan o postulan al Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educativos (SNCAE), de los municipios que participan o postulan al Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) y las organizaciones ciudadanas que son parte y actores de los conflictos socio ambientales en todo Chile.

 

Sin embargo la educación ambiental tiene aristas clave para una exitosa gestión ambiental local. Y ello tiene que ver con los fundamentos pedagógicos con que se le entiende y se le desarrolla. El Ministerio del Medio Ambiente señala respecto a la educación ambiental:

 

Ésta debe ser entendida como el proceso educativo, en sus diversos niveles, a través de la transmisión de conocimientos y de la enseñanza de conceptos modernos de protección ambiental, orientados a la comprensión y toma de conciencia de los problemas ambientales, debiendo incorporar la integración de valores y el desarrollo de hábitos y conductas que tiendan a prevenirlos y resolverlos”. (Ley Nº 19.300, de Bases Generales del Medio Ambiente, Art 6°, http://www.mma.gob.cl/educacionambiental/1319/w3-propertyvalue-16421.html).

 

Esta percepción pedagógica y ontológica de la educación ambiental no es suficiente para un país que hoy transita por amplios debates y conflictos socio ambientales. Y no es suficiente porque no se hace cargo del conocimiento ambiental como un potente componente de los cambios sociales, la transformación sustentable y de la activa participación de la sociedad civil en estas materias.

 

La educación es un instrumento para la adquisición de conocimientos que nos permitan como humanidad ser capaces de transformar nuestro entorno y las condiciones adversas. No es solo transmisión de conocimientos –supuestamente del educador al educando-, sino que es también recuperar y sistematizar los conocimientos que los educandos y los participantes del proceso educativo, han cultivado y han adquirido por sus propias buenas prácticas y por la herencia de la sabiduría de las generaciones anteriores y culturas ancestrales.

 

La educación ambiental es aprender a conocer, compartir y reflexionar acerca de las buenas –y también de las no tan buenas- prácticas ambientales de nuestros educandos y participantes del proceso educativo. En este sentido, la educación ambiental es más horizontal que vertical, al decir de Paulo Freire (Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Paulo_Freire).

 

En esta perspectiva, resulta más coherente la versión que señala:

 

“La educación (ambiental) como un instrumento de transformación social, es un camino viable para generar cambios favorables frente a los conflictos ambientales, no solo creando conciencia, sino que facilitando el espacio de formación para personas intrínsecamente conscientes de los daños ambientales y de las posibilidades de solucionar problemas al respecto”. (Educación Ambiental en Chile: Una necesidad ineludible, Patricia Leal Figueroa, 2010, p. 8, http://dungun.ufro.cl/~ticedu/documentos/1edicion/articulos/educacion/educacion_ambiental.pdf).

 

La educación ambiental en el Chile de hoy tiene los siguientes desafíos:

 

1. Dotar de las capacidades cognoscitivas a los educandos o participantes del proceso educativo, de modo que los habilite no solo para acceder a un conocimiento local y global de los procesos ambientales, sino fundamentalmente que les dote de aptitudes y herramientas para generar, recrear y desarrollar sus propios conocimientos individuales y colectivos que les haga capaces de ser autónomos y solidarios en la gestión del conocimiento ambiental en su medio local y territorial.

 

2. Generar las condiciones para que el conocimiento ambiental adquirido se autoreproduzca, replique y enriquezca con la más amplia participación de la comunidad educativa, la institucionalidad municipal y las organizaciones ciudadanas sensibles y participantes de la gestión ambiental local.

 

3. Convertir los conocimientos ambientales adquiridos a procesos prácticos capaces de ser desarrollados en propuestas e iniciativas que puedan transformarse en componentes de la gestión ambiental local y que puedan convocar a la comunidad educativa, a la colectividad municipal y a la ciudadanía local, a una praxis ambiental colectiva y eficiente.

 

4. Contribuir a lo que algunos expertos nos invitan: convertir nuestra conciencia espontánea en conciencia lúcida, científica y transformadora  –Filosofía de la Praxis, Adolfo Sánchez Vázquez, Ed. Grijalbo 1967, México, http://booklens.com/adolfo-s%C3%A1nchez-v%C3%A1zquez/filosof%C3%ADa-de-la-praxis, es decir, hacer de nuestras experiencias ambientales cotidianas y prosaicas, un conocimiento ambiental local y global capaz de diseñar y ejecutar procesos y proyectos sustentables, estratégicos y armónicos con el medio ambiente.

 

En este sentido, lo que hemos aprendido en nuestra labor docente universitaria y en municipalidades sobre educación ambiental, es constatar que los participantes, sean estudiantes universitarios o funcionarios municipales, poseen enormes voluntades y capacidades para hacerse cargo de una pedagogía ambiental proactiva, participativa y creadora.

 

En estos casos, por ejemplo, los tradicionales exámenes de evaluación finales -se trate del término del ramo o del taller-, se convierten en propuestas prácticas y concretas expresadas en proyectos ambientales locales necesarios, viables, aplicables y transformadores, que condensan los temas relevantes que se han abordado durante todo el proceso educativo.

 

En definitiva, la educación ambiental no solo se debe insertar en el contexto de los cambios educativos en el país que propugna una educación de calidad, gratuita y universal, sino que sus contenidos deben reformularse y replantearse en la educación formal y no formal, produciendo nuevos conceptos, paradigmas, pedagogías e instrumentos que inserten al conocimiento ambiental chileno en las tendencias globales que hoy se debaten en el planeta.

Agua: Un tema de sobrevivencia

Santiago, lunes 22 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.- El tema del agua ya no es solo un tema ambiental y su escasez ya no podemos considerarla simplemente como un inevitable efecto del cambio climático. Hoy el tema del agua es un tema de sobrevivencia de la humanidad. Sobrepasa –aunque las incluye- las decisiones de las autoridades locales y las políticas públicas nacionales, y hoy, lo estamos viendo en todo Chile y en el mundo entero, es un tema de una nueva gestión hídrica y climática de municipios y organizaciones sociales.

 

Las soluciones que el gobierno chileno está desarrollando –estimulación de nubes, construcción de nuevos embalses, inyección de napas subterráneas, desalinización del agua del mar y el acueducto sur-norte-, no necesariamente son soluciones estratégicas que nos aseguren un abastecimiento de largo plazo.

 

Este es un tema global y su solución tiene diversos componentes. Uno de ellos, fundamental, es la generación de políticas que vayan a la raíz del problema: el cambio climático. Y en este ámbito, están involucradas voluntades y decisiones con incidencia en materia local, regional, nacional y global.

 

Estamos viendo que los municipios de diversas regiones del país, junto a sus comunidades, buscan enfrentar este tema desde sus propias perspectivas y posibilidades. Vemos los esfuerzos de los gobiernos regionales por implementar planes hídricos, vemos el esfuerzo del gobierno nacional por convertir a la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, en un ente creativo, ejecutivo y eficaz en este rubro. `

 

Pero ello no es suficiente. El tema de la sequía es efecto de un problema global. Y, en esa dimensión, solo soluciones globales –junto a las locales- pueden efectivamente resolver este asunto.

 

El fondo de este grave problema y desafío hídrico es el aumento de las emisiones de CO₂ de las grandes potencias que están acelerando el calentamiento global. Uno de los países que se va convirtiendo en el mayor emisor de CO₂ es China, junto con EEUU, Emiratos Árabes, Australia, Rusia, India, Alemania y Japón.

 

Chile pronto dejará de ser un emisor del 0,2% global de CO₂, porque, según datos de la propia Comisión Nacional de Energía, el uso del carbón en las próximas termoeléctricas cuadriplicará nuestras emisiones al 2030. Con ello, Chile se pondrá en la misma tendencia que las grandes potencias.

 

¿Qué sentido tiene generar cinco políticas públicas para enfrentar la sequía cuando a nivel energético estamos contribuyendo al aumento del CO₂, el cambio climático y sus efectos de sequía, derretimiento de glaciares, aumento del nivel del mar, entre otros?

 

La solución –si optimistamente podemos hablar de ello en estos momentos- es evitar que la temperatura no suba 2°C globales para los próximos 30 años y tratar de volver a los 350 ppm de CO₂ en la atmósfera planetaria.

 

Y ello significa decisiones políticas nacionales y globales drásticas. Lo demás son solo paliativos o analgésicos para una humanidad en agonía. O sino, como algunas corporaciones globales y científicos indican, habrá que buscarse otro planeta donde emigrar.

 

En el 2009, el gobierno de la candidata Bachelet se comprometió en la Cumbre de Copenhague sobre Cambio Climático, a la Estrategia 20/20/20, que significa, reducir en 20% las emisiones del CO₂, aumentar en 20% las energías renovables no convencionales (ERNC), todo ello para el 2020. Era un compromiso nacional sensato y acorde a la tendencia global. Incluso ahora existen compromisos de países como Alemania que ya superan esa meta.

 

Esa es la vía fundamental.

 

Y no solo se trata de generar compromisos internacionales, sino políticas públicas nacionales coherentes que lo expresen. Y también, por cierto, una ardua y perseverante acción gubernamental en promover alianzas y gestión regional en América Latina y a nivel global para presionar a las grandes potencias a respetar los acuerdos internacionales y a aceptar compromisos de reducción de emisiones.

 

Considerando que el presente gobierno de Piñera ya no tiene muchas posibilidades de incidir en este proceso, solo queda esperar que la próxima y eventual presidenta Bachelet asuma la dimensión de este problema, adopte las políticas nacionales pertinentes y proponga las iniciativas regionales e internacionales que vayan a la raíz del problema y no solo a paliar sus efectos.

 

Solo en una gestión simultánea a nivel global y nacional, es posible que podamos en las próximas décadas mitigar las emisiones de CO₂ y reducir los impactos del cambio climático. Es lo menos que podemos heredarles a las próximas generaciones de este planeta: certeza de sobrevivencia.

 

Mientras tanto, en este período de dos a cinco décadas próximas, sabemos que esta generación, los agricultores, los viñateros, los ganaderos, los trabajadores y la ciudadanía en general, tendremos que asumir las consecuencias de sequía, aumento del nivel del mar, inundación de zonas costeras, derretimiento de los glaciares, inundaciones, violentos huracanes y el incremento de las temperaturas extremas. No hay alternativa. Habrá que crear planes de emergencia temporales, provisorios y también estratégicos. O, acudir para quienes puedan, a opciones que ya algunas empresas se preparan a ofrecer, de refugios de sobrevivencia climática.

 

El apocalipsis lo creamos nosotros mismos, los humanos. Pero también nosotros mismos, podemos redimirlo. El apocalipsis, si podemos hablar en tales términos, lo generan las grandes corporaciones quienes detentan el poder económico y político de la gobernabilidad global. Y quienes puedan disponer de las aptitudes, si así y solo así se lo propongan, de confrontarlo, evitarlo o mitigarlo, es la ciudadanía. Hoy, ese es nuestro desafío como ciudadanía global y como ciudadanía chilena.

Lo que la participación ciudadana está enseñando a la clase política

Santiago, lunes 15 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- La gigantesca marcha ciudadana nacional del 11 de abril no debiera asustar ni preocupar a nadie, menos a quienes pertenecen a la centroizquierda. Es solo la prístina expresión de la gente, de quienes hoy empiezan a ser reconocidos a carta cabal como la sociedad civil.

 

Lo que ocurre es que luego de tantos años de una dictadura militar represiva en lo social y de la acción de algunos integrantes de la Concertación que mitigaron o le pusieron sordina a la iniciativa ciudadana, podemos apreciar que en casi 50 años, al decir de Gramsci, las clases subordinadas de Chile retoman su rol histórico. Y este papel es un catalizador potente que no solo está destinado a remecer sensibilidades, conciencias, programas y políticas públicas, sino sobre todo está remeciendo una manera de hacer política, una manera de desarrollar praxis política, y una manera de construir institucionalidad política, como lo ha sido hasta ahora mediante los partidos.

 

La clase política, en particular los actores con mayor empatía ciudadana, debiera sentirse interpelada, atenta y agradecida que hoy los estudiantes –como siempre lo han sido en las grandes crisis y nuevas opciones políticas globales- sean quienes los saquen al pizarrón y les den lecciones de cómo hacer las cosas en políticas públicas. En particular en cuando a educación se refiere.

 

Solo la imberbe arrogancia de quienes desean seguir apernados al poder podría enceguecerlos como para pretender desacreditar este movimiento, buscar excluirlo, subordinarlo o, peor aún, criminalizarlo.

 

Este movimiento es lo más sano, hermoso e innovador que Chile ha podido producir en materia de participación ciudadana en las últimas décadas. Aprender del mismo, apoyarlo, incentivarlo a seguir siendo propositivo, comprometido, creativo y audaz, es lo mejor que podría hacer la clase política progresista y de izquierda.

 

Es más, este movimiento le plantea a los partidos una tarea en su calidad de intelectuales orgánicos, al decir, nuevamente de nuestro Gramsci. En tal calidad, a los partidos les corresponde estudiar, sistematizar y extraer las mejores lecciones político-sociales que les pueda ofrecer este movimiento social. La tarea de hoy de reflexionar es de los partidos y sus conducciones políticas, no solo de algunos politólogos, expertos y opinólogos, que a veces suelen aparecer cual general después de la batalla dando lecciones de lo que debió o no hacerse.

 

A pesar que la opinión pública y las encuestas tienen a los partidos y a la institucionalidad política muy abajo en sus preferencias y credibilidad, hoy es el momento oportuno para producir un viraje y humildemente empezar a aprender la lección y tratar de volver a hacer las cosas de otro modo.

 

No se trata de ser autoflagelante, sino simplemente político, con mayúsculas: aprender de la gente y no ufanarse de que la clase política se las sabe todas. La verdad no es patrimonio de la clase política ni de ninguna persona en particular. La verdad está repartida, como conocimiento, en el conjunto del mundo colectivo, de ese colectivo social que hoy en Chile se llama ciudadanía y que se ha puesto de pie, nuevamente. La verdad, sea científica, humanista o política, siempre y en última instancia, es colectiva.

 

Y la verdad colectiva nos induce a corregir lo que haya que corregir y fortalecer lo que haya que fortalecer. Y si hay que pedir perdón, pidamos perdón. Eso es a lo que la historia llama a los partidos. Y es lo que la gente espera de sus líderes.

 

Por lo demás, en la ciencia política los partidos saben que los grandes maestros, como Sun Tzu, enseñan que la mejor estrategia es la que permite el desarrollo de nuevas ideas y la innovación; y que las crisis y las amenazas hay que convertirlas en oportunidades.

 

La historia de Chile le vuelve a dar una nueva oportunidad a los partidos políticos. Y así y solo así podremos abrir un nuevo ciclo o período en la historia del siglo XXI en nuestro país.

Bachelet y la gestión ambiental

Santiago, viernes 5 de abril de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.- La campaña de Bachelet se ha iniciado en los escenarios locales, junto a la ciudadanía y las autoridades municipales. Este proceso, al parecer, se desarrolla acorde a lo que los tiempos políticos nacionales demandan. Y eso está bien. Es sano para la comunidad y el país. No obstante, del mismo modo a cómo los comandos de la ex Presidenta y los partidos que la respaldan diseñan, conducen y ejecutan su estrategia, sería preciso que la ciudadanía también diseñe, conduzca y ejecute su propia estrategia de diálogo y participación en estos encuentros, no solo con la candidata Bachelet, sino con todos los candidatos presidenciales y parlamentarios del país.

 

Nueva Era

 

Los ejes centrales de los discursos recientes de la ex presidenta Bachelet hablan de cómo enfrentar la desigualdad, nueva mayoría social y política, programa ciudadano, fin de lucro en la educación, entre otros. Al decir de Pepe Auth, estos ejes dan señales de que su próximo gobierno podría ser el inicio de una nueva era política en el país. Sin embargo, hay temas como el medio ambiente, que no han sido señalados.

 

Naturalmente, a breves discursos de campaña no se les puede exigir cubrir toda la gama de temas pendientes en la agenda nacional. No obstante, el tema ambiental es clave y, junto con el energético, hídrico, descentralización e indígena, constituyen la matriz de un gran número de conflictos socio ambientales de los últimos años.

 

Privilegiar el escenario local y vecinal

 

Nos parece bien que la metodología de consulta, diálogo y participación ciudadana, organizada por su comando haya privilegiado los encuentros comunales, junto a las organizaciones vecinales y las autoridades locales. Es una potente señal respecto a privilegiar el escenario local como el espacio en donde se presentan y se dirimen los temas más relevantes y sensibles del país.

 

Dentro de este escenario, nos parece pertinente considerar, por parte de los participantes vecinales y las autoridades municipales, algunos temas que van más allá de los propios problemas y conflictos que tiene cada comuna visitada por Bachelet.

 

Nos referimos a temas que, siendo nacionales, nos involucran a todos como los del medio ambiente, para no reiterar otros ya mencionados.

 

Preguntas pertinentes

 

A su llegada al país, Bachelet señaló: “Ustedes saben que es muy importante lo que se hace, pero también cómo uno hace las cosas. Yo creo firmemente en eso. Yo creo que ustedes tienen buenas ideas y proyectos”.

 

Y, en efecto, desde la perspectiva ambiental, sería interesante y valdría la pena hacerle llegar a la candidata Bachelet en sus próximos encuentros comunales, algunas consultas como las que siguen:

 

¿Cómo piensa reinstalar en su eventual próxima administración, el compromiso que su anterior gobierno asumió en la COP15 o Cumbre de Copenhague de 2009, respecto a la Estrategia 20/20/20, es decir, de reducir las emisiones de CO₂ en 20%, aumentar las energías renovables no convencionales (ERNC) en 20%, para el 2020?

 

¿Cómo piensa potenciar el Plan de Acción Nacional contra el Cambio Climático que se venció el 2012 y hasta el momento no ha sido evaluado, actualizado ni dimensionado suficientemente respecto a la sequía, derretimiento de glaciares, inundaciones y encarecimiento de alimentos agropecuarios? ¿Cómo evitar que nos suceda lo que hoy acontece trágicamente a Argentina?

 

¿Cómo piensa fortalecer y concluir el proceso de instalación de la nueva institucionalidad ambiental: Ministerio del Medio Ambiente, Sistema de Evaluación Ambiental (SEA), Superintendencia, Tribunales y el esperado Servicio de Áreas Silvestres Protegidas que reemplazaría a CONAF?

 

¿Cómo piensa brindarle más protagonismo y darle carácter vinculante a las consultas ciudadanas referidas a temas ambientales, proyectos en el SEA y plebiscitos sobre planes reguladores, ordenanzas ambientales y Pladecos?

 

¿Cómo piensa otorgar más atribuciones –políticas, técnicas y financieras- a los municipios, respecto a los proyectos en el SEA, fiscalización en diversos temas y normativas ambientales y a la gestión ambiental local?

 

¿Cómo piensa fortalecer políticamente al Ministerio del Medio Ambiente y consolidar técnica y financieramente a dos de sus programas íconos más relevantes a nivel local: Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) y Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE)?

 

¿Cómo piensa garantizar que la participación ciudadana no siga haciendo el papel de “pariente pobre” y sin poder alguno en las decisiones de políticas públicas ambientales a nivel local, regional y nacional?

 

Podríamos añadir numerosas otras preguntas actualmente vigentes. El propio Censo 2012 indica alarmantemente que el 73,4% de la población no hace o no sabe sobre reciclaje. Lo que revela el enorme desafío en torno al medio ambiente.

 

Estos temas, entre otros, son cruciales si efectivamente se aspira a que el eventual próximo gobierno de Bachelet inaugure un nuevo ciclo en la historia de este país. Solo su correcta interpretación, compromiso y voluntad política, podría permitir que se conviertan en políticas públicas con sello renovador, ciudadano y con cara al Siglo XXI.

 

Se trata de temas –y la ex presidenta Bachelet lo debe saber mejor que nadie por su experiencia en ONU Mujeres- que atraviesan globalmente a todos los países, gobiernos y pueblos del Planeta.

 

Confiamos que, con su experticia global y nacional y con su buen olfato e intuición política, sepa ponerse a tono con lo que la Ciudadanía de Chile del Siglo XXI espera de ella en estas materias, las incluya sabiamente en su programa de gobierno y sepa generar equipos asesores y operativos, sensibles, sintonizados y eficientes en estos tópicos.

Ciudadanía 2012: Los conflictos socio ambientales que se avecinan

Santiago, martes 3 de enero de 2012, por Luis Alberto Gallegos, editorial del Boletín GAL.-  En la parte I de esta entrega inferíamos que el escenario ciudadano de este 2012 se va configurando en como uno de los más complejos en Chile. Pero, a su vez, uno de los más interesantes, entretenidos y prometedores. Ello, válido para este país, pero también para América Latina.

 

En esta parte II veamos porqué es así desde la perspectiva ambiental, que es la que nos convoca en este medio electrónico. La óptica educacional y laboral las dejamos a sus propios gestores y comentaristas.

 

El 2011 ha dejado en Chile numerosos conflictos latentes o, como algunos lo prefieren catalogar, conflictos en proceso de maduración o maceración.

 

Entre los más relevantes tenemos el proyecto HidroAysén; el proyecto Alto Maipo de AES GENER en el Cajón del Maipo; la termoeléctrica Castilla en Punta Cachos al sur de Copiapó; el proyecto minero Pascua Lama; la contaminación de La Greda en la Bahía de Quintero; el proyecto Mina Invierno en Isla Riesco en Magallanes; la construcción  en el campo dunar de Concón; el proyecto hidroeléctrico Central de Pasada Mediterráneo en la comuna de Cochamó; el proyecto agroindustrial Agrosuper en la comuna de Freirina en el Valle del Huasco; los proyectos de termoeléctrica e hidroeléctrica en Pichidegua; y las modificaciones a la Ley de Pesca, entre otros. 

 

La mayoría de estos conflictos ambientales se refieren al tema energía.

 

Todos estos proyectos energéticos -más otros que están en carpeta- que generan estos conflictos, según datos del Ministerio de Energía cuadriplicarán las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) para el Chile del 2030, pasando de los 70 millones de toneladas de emisiones anuales actuales, a cerca de 300 millones. Es decir, la emisión anual per cápita de CO₂ saltaría de 4,3 a 17,6 toneladas. La matriz energética se carbonizaría más, la huella de carbono se dispararía y Chile se convertiría en un aportante global significativo de gases de efecto invernadero (GEI) que ocasionan el actual cambio climático.

 

Por cierto, hay otros problemas vinculados también al calentamiento global que podrían constituirse en conflictos ambientales: la sequía, la escasez y contaminación del agua.

 

La sequía actual está afectando a las comunidades de Coquimbo, Copiapó, Valparaíso, Elqui, Limarí, Choapa, Petorca, La Ligua, San Felipe, Quillota, Los Vilos, Quilpué, Polpaico, Til Til, Santo Domingo, San Antonio, Región del Maule, O'Higgins y del Bio Bio.

 

Según el Ministerio de Agricultura, este verano y el año 2012 serán complicados respecto a recursos hídricos. Las autoridades están creando planes de emergencia para abordar el déficit del agua. Pero no hay diseño de soluciones a largo plazo. Los propios incendios forestales tienen, en el fondo, el mismo origen, el calentamiento global que vulnerabiliza zonas de bosque nativo.

 

Este déficit hídrico en Chile tiene su explicación en el cambio climático antropogénico que el planeta actualmente atraviesa. Chile es un país de alto riesgo ante los efectos del cambio climático. Tal como lo señala Manuel Jara, Jefe de Fomento de la Comisión Nacional de Riego, la sequía “es la demostración de las consecuencias del cambio climático”.

 

A pesar que los medios de comunicación han silenciado o le han puesto sordina a este problema, el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2008-2012, advierte hace años que, debido al cambio climático, habrá disminución de lluvias y sequía en la zona Central y Centro-Sur; habrá desertificación de tierras agrícolas, aumento de aridez en el norte y centro del país, hasta la Octava Región.

 

La Segunda Comunicación de Chile sobre cambio climático de julio del 2011 prevé una preocupante situación de disponibilidad hídrica en algunas cuencas, afectando la generación de electricidad, la provisión de agua potable y de actividades industriales, minería y agroindustriales.

 

Como observamos, nuestros reales o potenciales conflictos socio ambientales están vinculados directa o indirectamente al cambio climático. Pretender invisibilizarlos o “mirar para el lado” solo lo harán más graves.

 

Estamos ante un escenario si no catastrófico, muy difícil. Y debemos asumirlo: tenemos problemas y conflictos socio ambientales serios y complejos en este año 2012. Y la ciudadanía es la que recibe las peores consecuencias e impactos de ellos.

 

Arquitectura política unitaria

 

El vórtice de flujo de la mayoría de los problemas y conflictos socio ambientales hoy en Chile converge en el cambio climático. Sea en su calidad de emisores de GEI o de zona de impacto del calentamiento global, los proyectos de estos conflictos demandan una gestión eficiente por parte de los actores y decidores en su resolución a dos niveles: el político y el cultural.

 

La gestión ambiental en el nivel político ha tenido algunos logros importantes en casos muy focalizados, gracias a la perseverancia y acción ciudadana, como fue el caso de la gigantesca marcha de 80.000 personas contra HidroAysén y la relocalización de la termoeléctrica Barrancones en la localidad de Punta Choros en la Cuarta Región.

 

Sin embargo, en la mayoría de los conflictos la ciudadanía ambiental, pese a sus movilizaciones, protestas, marchas, campañas de comunicación y variadas formas de presión social, no ha podido producir los cambios necesarios en las políticas públicas de las grandes decisiones. A la ciudadanía ambiental le ha faltado fuerza política.

 

Y esta debilidad se puede entender quizá por que ha faltado una plataforma política que potencie, unifique y brinde una arquitectura estructural a un movimiento ambiental aún disperso, desagregado y desarticulado. En este sentido, quizá valdría la pena aprender del movimiento estudiantil y de su capacidad orgánica nacional que supo brindarle golpes contundentes a su oponente.

 

En este contexto, quizá el ambientalismo, en todas sus formas, temas, problemas, actores y territorios, deba adoptar modalidades más unitarias, eficaces, creativas e inteligentes de acción política de corto y mediano plazo.

 

Gestión cultural ambiental

 

Una reciente consulta ciudadana de la Universidad Andrés Bello señala que existe una incongruencia entre el discurso y la práctica ambiental cotidiana. Asimismo, una encuesta del 2011 del Instituto de Ecología Política realizada a dirigentes ambientales y funcionarios municipales, indica que el 30% reclama más información y educación ambiental.

 

En ambos casos estamos acusando recibo de una necesidad cultural a nivel ambiental. Del mismo modo que los conflictos socio ambientales que se avecinan podrían requerir para la obtención de éxitos y avances de una nueva arquitectura orgánica a nivel político, es probable que la ciudadanía también requiera -si es que se propone realmente incidir efectivamente en las políticas públicas sustentables-, de una nueva arquitectura cultural ambiental.

 

Es probable que estemos requiriendo nuevos instrumentos para ciudadanizar la ciencia y la cultura ambiental. Es probable que necesitemos hoy de renovadas formas de gestión del conocimiento colaborativo en el ámbito ambiental.

 

A nivel global los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU han hecho un excelente trabajo de fundamentar científicamente las causas y efectos del calentamiento global, y han dotado de un potente soporte de conocimiento para la adopción de políticas globales sobre este tema. Pero al parecer a nivel nacional aún hay un déficit en esta materia. No existe aún una cultura ambiental o climática lo suficientemente difundida. La educación ambiental aún es un desafío.

 

Finalmente, concordamos con Manuel Guzmán cuando señala que los efectos del cambio climático no sólo es detenerse en las partes por millón de CO₂ en la atmósfera, sino también hay que extender la mirada sobre los fundamentos culturales que han conducido a la humanidad a depender de los combustibles fósiles para su desarrollo. El tema ambiental sólo es un asunto técnico-científico, sino también cultural y ontológico.

Municipalidades 2012: Las novedades de la gestión ambiental local

Santiago, jueves 5 de enero de 2012, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.-  En la parte I de esta serie de entregas hablamos del contexto político del 2011, en donde la ciudadanía se encumbró en Chile y a nivel global como la protagonista central en el escenario socio ambiental.

 

En la parte II señalamos las posibilidades que, ante la debilidad política del movimiento socio ambiental, este año pudiera revertirse mediante el diseño de alguna forma de arquitectura estructural política y cultural.

 

En esta parte III veremos el rol jugado por las municipalidades en la gestión ambiental y lo que probablemente el 2012 les depare.

 

Certificación ambiental

 

Dos son las grandes líneas de acción ambiental desplegadas por las municipalidades en este 2011. Una primera se refiere a las buenas prácticas realizadas por un número muy significativo de gobiernos locales.

 

Llama positivamente la atención que las buenas y mejores prácticas ambientales de las municipalidades que han sobresalido en 2011, hayan estado vinculadas estrechamente a los procesos de certificación ambiental o también llamado Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM)

 

Según el Ministerio del Medio Ambiente, la Certificación Ambiental Municipal es un sistema voluntario que permite a los municipios instalarse en el territorio comunal como modelo de gestión ambiental, en forma endógena (hacia dentro del municipio) y exógena (con la participación ciudadana). El SCAM es un sistema que empezó en Chile en el año 2009 basado en los estándares internacionales de certificación ISO 14.001 y el EMAS (Reglamento Comunitario de Ecogestión y Ecoauditoría). Tiene tres fases: básico, intermedio y de excelencia.

 

Los municipios certificados a nivel intermedio son 4: La Pintana, Melipilla, Calera de Tango y María Pinto. Los certificados a nivel básico son 7: La Reina, Maipú, Cerro Navia, Colina, San Antonio, Torres del Paine y San Pedro de Atacama.  Actualmente postulan 21 municipios al nivel básico, dependiendo del resultado de las auditorías, presentación de expedientes y evaluaciones técnicas del Ministerio; son: Vitacura, Santiago, Renca, Recoleta, Peñalolén, Paine, Huechuraba, Buin, Gorbea, Villarrica, San Pedro de La Paz, Chillán, Santa Cruz, Placilla, San Fernando, Chimbarongo, Chépica, Palmilla, Nancagua, Mejillones y Antofagasta. De los 345 municipios de Chile, tenemos a 32 participando en este proceso de certificación ambiental.

 

Este proceso de certificación ha permitido que las municipalidades hayan destacado y fortalecido su gestión ambiental en 2011, generando mecanismos de diagnóstico ambiental, estrategias, líneas de trabajo en torno al reciclaje, eficiencia energética, ahorro de agua, adaptación al cambio climático, capacitación de los funcionarios en temas ambientales; y el desarrollo de instrumentos de participación ciudadana. Un valor agregado que en este proceso se puede visualizar es el aporte a la gobernabilidad ambiental local y a la inclusión en ella a las escuelas –en particular a las que participan de su propio Sistema Nacional de Certificación de Establecimientos Educacionales, SNCAE-, y los actores económicos.

 

Institucionalidad ambiental

 

Otro y segundo rasgo importante de la gestión ambiental municipal en el 2011, se refiere al esfuerzo por actualizar su institucionalidad ambiental a las nuevas normativas generadas en el país.

 

De acuerdo a la nueva Ley Nº 20.417 de enero del 2010 que crea el Ministerio, el Servicio de Evaluación Ambiental y la Superintendencia del Medio Ambiente, las normativas institucionales ambientales de las municipalidades cambian y modifican la Ley Nº 18.695 Orgánica Constitucional de Municipalidades. Las antiguas estructuras denominadas Unidad de Aseo y Ornato, ahora se transforman en Unidad de Medio Ambiente, Aseo y Ornato.

 

Con ello, ahora las municipalidades estarán encargadas de: el aseo de las vías públicas, parques, plazas, jardines y, en general, de los bienes nacionales de uso público existentes en la comuna; el servicio de extracción de basura; la construcción, conservación y administración de las áreas verdes de la comuna; el proponer y ejecutar medidas tendientes a materializar acciones y programas relacionados con medio ambiente; el aplicar las normas ambientales a ejecutarse en la comuna que sean de su competencia; y elaborar el anteproyecto de ordenanza ambiental.

 

Es de anotar que las municipalidades que mejor y más a prisa se han incorporado a esta nueva institucionalidad ambiental son precisamente las que participan del proceso SCAM.

 

Debilidades y limitaciones

 

Estos cambios administrativos e institucionales son parte del proceso de actualización y modernización de los municipios a las nuevas tendencias ambientales de los servicios públicos de Chile. Proceso que no necesariamente está exento de complicaciones y limitaciones.

 

Claudio Arriagada, Alcalde de La Granja y Vicepresidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, ACHM, señala que “el nuevo marco legal es insuficiente”. Añade: “el mundo municipal tiene una serie de limitaciones y desafíos pendientes. Una buena estructura de planta, con escalafones adecuados y buenas remuneraciones permitiría que tuviéramos en Chile municipios, al menos, con direcciones de medio ambiente con un profesional responsable y un equipo que le permita hacer gestión”.

 

Y no se equivoca: los municipios requieren dotarse de capacidades técnicas y de recursos para ejecutar una gestión ambiental eficiente de acuerdo a la nueva ley. En una consulta realizada en 2011 por el Instituto de Ecología Política a funcionarios municipales y dirigentes socio ambientales, el 30,8% demanda más información y educación ambiental. En otras palabras, solicitan más capacitación técnico-científica en temas ambientales.

 

Exactamente lo mismo sostiene Marco Quintanilla, Presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la ACHM y Concejal de la municipalidad de San José de Maipo. Y no es para menos, si bien la ACHM se ha preocupado de profesionalizar a los funcionarios municipales en diversos tópicos mediante seminarios, foros y las Escuelas de Capacitación de Verano, hay aún déficits y desafíos pendientes en materia ambiental. Recordemos que el empeño más sistemático y de mayor envergadura realizado por la ACHM para capacitar en asuntos ambientales a sus funcionarios data de octubre de 1995, cuando editó su Manual Didáctico para la Gestión Ambiental Municipal. Por cierto, 17 años es mucho el tiempo transcurrido.

 

Desafíos

 

Este 2012 la gestión ambiental municipal se va a desarrollar permeada por las elecciones municipales de octubre próximo, que se constituye en una extraordinaria oportunidad para fortalecer y brindar sentido estratégico y de largo plazo a la gestión ambiental municipal.

 

Dándole proyección a lo realizado en el 2011, las municipalidades y específicamente sus Unidades de Medio Ambiente, Aseo y Ornato, tienen en 2012 la ocasión propicia para diseñar su estrategia y consolidar su trabajo de gestión ambiental local.

 

Es muy probable que, con un apropiado manejo por parte de las fuerzas políticas en competencia electoral municipal y la incidencia de las organizaciones ciudadanas a nivel comunal, se pueda generar espacios de participación y establecer formas creativas de gobernanza ambiental comunal o mesas de diálogo ambiental.

 

Hay condiciones excepcionales para la actualización de las políticas públicas locales: Agendas Locales 21, Pladecos, ordenanzas y normativas ambientales; crear mecanismos de fiscalización ambiental municipal y ciudadana; aplicar las 3R (reducir, reutilizar y reciclar); reducir el consumo de energía con eficiencia energética; disminuir el consumo del agua; fortalecer los procesos de certificación ambiental municipal; e incentivar la cultura y educación ambiental.

 

En definitiva, en materia ambiental en este 2012, la palabra la tiene la ciudadanía y las municipalidades.