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Luis Alberto Gallegos

Los desafíos del movimiento ambiental ciudadano 2012

Santiago, Chile, miércoles 30 de marzo de 2011, por Luis Alberto Gallegos, editor de Boletín GAL.-  Interesantes y apasionantes los tiempos que vivimos. No hay duda que el 21 de diciembre de 2012 deja percibir sus señales. Señales de cambio. Señales de cambio y reflexión. Señales de cambio, reflexión y esperanza.

 De las lecciones globales a las acciones locales

De lo malo puede salir algo bueno.

Esta ley de la vida se confirma hoy más que nunca. De la tragedia nuclear de Japón está saliendo un poder político verde potente en Alemania. De la crisis nace la oportunidad. Que en esta ocasión se podría convertir en un vendaval de oportunidades en diversas latitudes. Y este proceso es global y local. Pronto, es probable que toque las puertas de Chile y América Latina.

No obstante, el proceso es complejo, diferenciado y matizado. La ciudadanía ambiental en Chile avanza hoy en zigzag, como en todas las dimensiones de la existencia.

Luego de haber logrado nuestra ciudadanía cambios notables en las decisiones públicas de los poderes políticos y económicos en uno de los casos emblemáticos de una termoeléctrica gracias a sus protestas locales y nacionales, pasó a constituirse en un movimiento de sensata reflexión. Los recientes resultados de las encuestas sobre la energía nuclear al parecer así lo demuestran.

Lo de las termoeléctricas fue una reacción masiva por no aceptar la degradación de los territorios y entornos propios de la comunidad.  Lo nuclear fue un rechazo instintivo ante un tipo de energía considerada peligrosa.

Pero, ambos procesos no dejan de ser episódicos, locales, dispersos y espontáneos. Los logros ciudadanos obtenidos en esta materia son valiosísimos, pero insuficientes. Son excelentes experiencias de aprendizaje de participación ciudadana. Pero aún falta la práctica final y decisiva.

Poder Político

La ciudadanía ambiental sin poder social y político no será sino un actor testimonial en la historia de este país. Las generaciones venideras le agradecerán su estoicismo y perseverancia, pero las políticas públicas ambientales no habrán cambiado sustancialmente. Habría energía nuclear y habría termoeléctricas. Chile sería un país desarrollado y uno de los grandes emisores globales de CO2.

Para incidir y producir cambios en las políticas públicas ambientales, la ciudadanía requiere poder socio-político. Sin ello, sólo hablamos de buenos discursos y experiencias épicas, aunque transitorias. Y, en nuestro sistema democrático, el poder político emerge de los Partidos. ¿O hay otra forma?

¿Qué hacer?

Difícil tarea. Los problemas, conflictos y políticas ambientales son transversales. Los alemanes aprendieron que la dicotomía derecha-izquierda es ya un mito. Y, así, ganaron dos estados.

¿Y en Chile? También el ambiental es un tema transversal. Si los alemanes dijeron que “lo verde es lo conservador más genuino”  podemos parafrasearlo en Chile señalando que “la conservación es lo más transformador que tenemos” en materia ambiental.

No obstante, en Chile existen estructuras e institucionalidades anquilosadas en el mundo partidario que restringen el acceso ciudadano y los temas socioambientales a las agendas de trabajo. Algunos partidos, salvo honrosas excepciones, no han tenido la sensibilidad que posibilite que la ciudadanía organizada en torno a temas ambientales adquiera peso y poder político. Hay de todo: recelos, suspicacias y temores; ¿por qué compartir el poder?

El poder no se concede, se gana

El escenario que se le presenta en 2012 para el movimiento ciudadano ambiental es particularmente exigente por tres razones, locales y globales.

UNO. El debate energético y efervescencia social se acrecentarán respecto a los proyectos termoeléctricos en proceso; y el tema nuclear –al compás de lo que ocurra en Fukushima y a nivel global-, seguirá su espiral ascendente. Ello requiere de propuestas creativas, interactivas  y sinérgicas que la ciudadanía diseñe y lleve adelante en conjunto con otros actores socio-políticos-económicos que permitan avanzar en una nueva matriz energética efectivamente limpia para el país.

DOS. El próximo año es un período de elecciones municipales que permite abrir un abanico de opciones ambientales a nivel local. Ya los municipios han acelerado la actualización de sus planes reguladores. Del mismo modo, habría que hacer lo propio con los planes ambientales locales o la Agenda 21 Local en cada comuna.  Lo local-ambiental hoy, más que nunca, se presenta como la forma específica de avanzar en resolver los grandes temas ambientales globales.

TRES. En mayo del 2012 se realizará la Cumbre Río + 20 que permite que, desde local, se desarrolle un proceso de balance de los logros obtenidos en materia ambiental desde 1992 en la cumbre de Río o Cumbre de la Tierra y de las propuestas locales y globales a implementar para los próximos años.

En este complejo y apasionante escenario político-ambiental, es razonable considerar que no necesariamente está a la orden del día la partidarización, institucionalización o generación de nuevas orgánicas ambientales.

Pero, lo que las circunstancias actuales sí nos imponen, es rediseñar, actualizar y empoderar la Agenda 21 a nivel local, nacional y global. En otras palabras, los escenarios actuales y venideros nos invitan a la construcción de amplias alianzas transversales en torno a los temas ambientales sensibles y estratégicos para las comunas y el país.

La ciudadanía tiene la palabra y la iniciativa.

¿Cómo hacer para que los Acuerdos de Cochabamba se hagan realidad?

Santiago, Chile, viernes 16 de abril de 2010, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.-  La Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático en Bolivia la próxima semana es la ocasión propicia para generar una propuesta global sobre el cambio climático en términos democráticos, sensatos y razonables.

 

No hay caso, las potencias persisten en su terca carencia de voluntad política para adoptar decisiones y resoluciones que permitan despejar opciones para un acuerdo global sobre el cambio climático.

 

Los EEUU no sólo presionan a Ecuador y Bolivia (1) para que –bajo amenazas de no apoyarles financieramente-  suscriban su acuerdo de Copenhague que, tal como lo dice el gobierno de Ecuador, no tiene mayor significado si no es vinculante (2). En los acuerdos de la Cumbre Nuclear en Washington no aparece ni un solo párrafo que permita entender este tema en el marco de la lucha contra el cambio climático y del debate sobre la matriz energética. La reciente reunión de negociación de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático realizada el 9-11 de abril en Bonn (3), no produjo ni un avance significativo en esta materia. Es decir, obviamente hay un estancamiento de la institucionalidad global frente al cambio climático, por responsabilidad principal de las grandes potencias.

 

Pero no sólo de negligencias está sembrado este camino. También de operaciones encubiertas. Las propias corporaciones transnacionales han pasado a la ofensiva intensificando sus lobbies en contra de los científicos del IPCC para desacreditar los estudios hasta ahora realizados por la ONU. Por otro lado, desde Bolivia se ha advertido que "hay que cuidarse del capitalismo, el imperialismo tiene sus mecanismos para hacer fracasar esta reunión (Cumbre de Cochabamba). El capitalismo tiene tantos tentáculos para hacer fracasar y no podemos ser instrumentos del imperialismo" (4)

 

Producto de las maquinaciones políticas y mediáticas de los grandes emisores de GEI, las encuestas que se han realizado en algunos países como, por ejemplo, en Inglaterra arrojan que la opinión pública ha aumentado su escepticismo frente al cambio climático. Según estos sondeos, “el porcentaje de británicos que creen que el cambio climático es una realidad ha bajado del 44% al 31% desde el año pasado, según un sondeo de Ipsos Mori. Un 29% también lo cree, pero no está tan seguro” (5). Por cierto, las encuestas también son instrumentos para estos propósitos

 

En este contexto, la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático en Bolivia la próxima semana es la ocasión propicia para generar una propuesta global sobre el cambio climático en términos democráticos, sensatos y razonables. Una propuesta de los pueblos del mundo que sea la alternativa a la que las potencias dominantes han pretendido imponer a su antojo y transgrediendo la institucionalidad de la ONU, como ocurrió en la capital danesa.

 

La ciencia ya ha dicho su palabra. Los líderes globales han tenido su oportunidad en la Cumbre de Copenhague. Y, sin embargo, hasta ahora no hay opciones vinculantes ni acuerdos con fundamento científico que permitan a las naciones del Planeta entender, asumir y ejecutar políticas climáticas con sentido común.

 

Cochabamba es la opción que los pueblos del mundo han elegido para generar propuestas concretas en torno a 18 mesas temáticas de trabajo: Causas Estructurales; Armonía con la Naturaleza; Derechos de la Madre Terra; Referéndum; Tribunal de Justicia Climática; Migrantes Climáticos; Pueblos Indígenas; Deuda Climática; Visión Compartida;  Protocolo de Kioto; Adaptación; Financiamiento; Desarrollo y Transferencia Tecnológica; Bosques; Peligros del Mercado de carbono; Estrategias de Acción ; Agricultura y Soberanía Alimentarias; y Conflictos Socioambientales.

 

Falta aún considerar los temas de Agua, Glaciares, Energía y Reforma de la ONU que son componentes esenciales en el problema y en la solución del cambio climático a nivel local y global. Quizá en el desarrollo del evento se generen estas nuevas mesas de trabajo.

 

La Cumbre de Cochabamba se configura como una de las escasas y brillantes ocasiones que la Humanidad tiene para decir su palabra y presentar su manera de crear nuevos caminos para resolver temas globales.

 

Sin embargo, una pregunta que todo ciudadano o ciudadana se pudiera hacer es: ¿Qué peso podrían tener los acuerdos que se generen en Cochabamba que permita modificar la tendencia que las grandes potencias le han impreso a este proceso sobre el cambio climático? ¿No existe el riesgo de tener un excelente evento global en donde se resuelvan y acuerden estupendas conclusiones pero sin capacidad de ejecución? ¿En qué medida esta Cumbre será ejecutiva y no sólo declarativa? ¿De qué manera combinar la negociación con la lucha directa de la ciudadanía local, nacional y global? En otras palabras, ¿Cómo hacer para que los acuerdos de Cochabamba se hagan realidad?

 

El Grupo virtual de Trabajo 16 de Estrategias de Acción se planteó desde el inicio de su actividad claramente esta cuestión: “El resultado de una negociación es la expresión de una determinada correlación de fuerzas. Sólo es posible enderezar el curso actual de las negociaciones con una activa participación propositiva y movilizada de los pueblos del mundo. ¿Qué plan de acción debemos acordar en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra? ¿Qué medidas de movilización, organización, comunicación, capacitación, acción legal, parlamentarias, cabildeo y otras debemos desarrollar a nivel local, regional, internacional para incidir desde adentro y desde afuera de la negociación de cambio climático? ¿Los problemas del cambio climático se van a resolver sólo con una negociación exitosa en México? ¿Qué otras medidas de acción son necesarias?” (6)

 

Este es el punto clave.

 

La ciudadanía ya ha tenido más que suficientes discursos de los líderes mundiales en quienes se depositó una expectativa y esperanza. Y sólo obtuvo frustración.

 

En este período, la ciudadanía ya no está para más discursos y argumentos científicos. La ciencia ya dio su palabra. Ya se ha dicho lo suficiente y lo sólido en este sentido. La ciudadanía tampoco está para más declaraciones líricas y brillantes retóricas. Hoy es el momento de las decisiones políticas y las acciones concretas. Y, considerando que los líderes de los gobiernos en la reunión de Copenhague no lograron ningún resultado eficaz, hoy la posta está en manos de la ciudadanía y los pueblos del mundo.

 

Preguntas claves:

 

¿Cómo construir un amplio movimiento ciudadano en lo local, nacional y global que haga realidad los acuerdos de Cochabamba?

 

¿Cómo diseñar y ejecutar un razonable y viable plan de trabajo para Cancún (2010) y Sudáfrica (2011)?

 

¿Cómo crear amplias alianzas locales, nacionales y globales con autoridades, instituciones públicas y privadas y gestores socio-ambientales?

 

¿Cómo articular compromisos concretos de gestión y gobernabilidad climática con los decidores de las políticas públicas climáticas locales, nacionales y globales?

 

¿Cómo generar campañas de sensibilización de la opinión pública y de denuncia contra los responsables de emisiones de GEI a nivel local, nacional y global?

 

¿Cómo difundir masivamente los acuerdos de Cochabamba en la prensa, eventos y en las redes?

Podríamos sumar muchas otras preguntas. Pero lo importante son las respuestas. Y éstas las tienen los participantes en la Cumbre.

 

Los integrantes del foro del Grupo 16 de Estrategias han tenido un apasionante diálogo sobre estas materias, que se resume en nota aparte de esta edición. Pero aún falta debate y ponerle “músculos” al “esqueleto” diseñado. Quizá más que elaborar un extenso listado de acciones por hacer, habría que sintetizarlas en dos o tres campañas potentes de aquí a diciembre de 2010, para cuando se realice la COP 16 en Cancún, México.

 

Quizá habría que considerar con meticulosidad en la estrategia y táctica la necesidad de construir una orgánica ciudadana sólida a nivel global, con expresiones nacionales y locales, que se constituya en una fuerza social y política contundente para presionar con formas diversas, creativas y eficaces a los gobiernos más recalcitrantes a adoptar acuerdos sobre los puntos más álgidos y sensibles del cambio climático.

 

Del mismo modo que se construya y desarrolle una fuerza ciudadana que interpele, denuncie y presione a los defensores del modelo económico que genera el cambio climático, simultáneamente habría que convocar con persuasión inclusiva, holística y generosa a todos aquellos potenciales aliados en esta larga y compleja lucha. Y en ambos casos, hay que negociar y llegar a compromisos y acuerdos vinculantes y no sólo declarativos. La gestión del conocimiento y la gestión climática nos invitan a ser firmes y duros en nuestras convicciones, pero también a ser flexibles en las negociaciones de resolución de conflictos que, por tratarse de intereses multilaterales, hacen de este escenario una situación altamente compleja.

 

 

Vayan nuestros mejores deseos de éxito a la Cumbre Mundial de los Pueblos. Confiamos en la sabiduría de sus organizadores y participantes. Sapiencia que proviene, lo sabemos con certeza, de los sabios ancestros de nuestra Madre Tierra. En todos ellos y ellas están puestas las esperanzas de nuestra Humanidad contemporánea: hallar “la llave maestra” para superar este episodio nefasto de nuestra historia.

 

Notas:

(1)       http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/04/100410_0031_bolivia_critica_recorte_ayuda_clima_estados_unidos_lf.shtml

(2)       http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=179140&Itemid=1

(3)       http://www.informador.com.mx/internacional/2010/192410/6/estados-unidos-y-china-rivalizan-en-alemania.htm

(4)       http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2010040106

(5)       http://www.publico.es/ciencias/301264/escepticismo/hacia/cambio/climatico/crece/reino/unido

(6)       http://cmpcc.org/category/grupos-de-trabajo/16-estrategias-de-accion/

Chile y los desafíos regionales ante desastres sísmicos y climáticos

Santiago, Chile, miércoles 10 de marzo de 2010, por Luis Alberto Gallegos, Editorial Boletín GAL.- La cadena de desastres naturales de los últimos tiempos no cesa: Nueva Orleans (1), Ica (2), Haití (3) y ahora Chile. Y, al parecer, esta seguidilla de eventos tampoco tiene visos de cesar. El cambio climático y el desplazamiento de las placas tectónicas se han convertido en los emisarios de las calamidades de esta época moderna.

 

En todos ellos, en mayor o menor medida, hay elementos en común. Han sido eventos con un alto impacto en pérdida de vidas y con abrumadores costos materiales; han puesto de relieve, una vez más, que las primeras y las más vulnerables víctimas son los pobres de la sociedad; han demostrado nuevamente que, con distintos niveles, las autoridades no han estado del todo prevenidas para ejecutar una eficaz gestión de riesgo y de desastre; y, finalmente, su reflexión nos remite a la imperiosa necesidad de actualizar los estándares de respuesta temprana y de revisión del concepto de la estrategia y geopolítica de los desastres.

 

Los terremotos en Chile

 

A la fecha, las víctimas en Chile podrían acercarse, según el Ministerio del Interior, al umbral del medio millar. Los costos de daños estimados por empresas privadas como la aseguradora Eqecat y por autoridades, podrían ascender al 10% del Producto Interior Bruto de Chile -unos 17 mil millones de dólares- y la reparación de todo lo afectado podría oscilar entre 15 mil y 30 mil millones de dólares. Según la presidenta Bachelet, la etapa de reconstrucción podría demorar entre tres y cuatro años. Es decir, casi todo el siguiente período presidencial. Chile quizá deba agregar nuevos planes a los que ya tenía en ese plazo y rehacer lo que la naturaleza destruyó.

No obstante, algunos han catalogado en Chile la existencia de dos terremotos, uno sísmico y otro social. Sobre el primero hay cifras, réplicas y responsabilidades. Entre estas últimas destacan las que se refieren a quienes se han hecho cargo o no de los errores de información y de las alertas no emitidas de tsunami. Cuestión que ya cortó algunas cabezas en la Armada e intervenciones en la Oficina Nacional de Emergencia, ONEMI.

 

El otro terremoto, el social, es el expresado en descontentos, saqueos, desórdenes e impaciencias. Este otro sismo, si bien se ha aplacado con la declaratoria de Estado de Catástrofe y la intervención de las Fuerzas Armadas en regiones del Sur, queda pendiente en su análisis profundo y en su resolución cabal a futuro. Hay quienes consideran que, aún constatando la presencia de lumpen entre los saqueadores, existe una alta probabilidad de que hayan participado sectores sociales excluidos, pobres, críticos y refractarios al sistema socioeconómico que los subordina. Claro, hallaron grietas no sólo tectónicas sino grietas en la institucionalidad local sin autoridad visible alguna e hicieron de las suyas. No sería la primera vez que un desastre deja al descubierto las desigualdades sociales, las inequidades en la distribución de la riqueza y la peor cara del sistema socioeconómico imperante. Fueron aplacados por la autoridad y el toque de queda, pero ¿desaparecen? ¿o esperarán otras grietas futuras para reaparecer? ¿qué podría hacer el Estado al respecto?

 

Pero también hay otro terremoto que sigue remeciendo las conciencias: es la percepción de que algunas certezas de autoimagen de país exitoso, eficiente y de élite, se han resquebrajado (4). Y es quizá una percepción transversal a toda la sociedad e institucionalidad del país. La pertenencia reciente a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, (5) no ha eximido a Chile del reconocimiento de que la emergencia pudo enfrentarse desde el primer minuto de un modo distinto, de un modo más eficiente, puntual y coordinado. Por cierto, en 20 años de gobiernos de la Concertación hubo prioridades y aciertos sobre desarrollo económico, fortalecimiento de la institucionalidad democrática y gobernabilidad estable. Pero no se hizo lo propio con la seguridad y la prevención sobre un fenómeno ante el cual Chile es precisamente muy vulnerable: la sismicidad. Ninguno de los hábiles estrategas técnicos y políticos del gobierno –ni siquiera académicos y científicos del mundo entero- estuvo en condiciones de advertir mínimamente que, a escasos días del término de su gobierno, la presidenta Bachelet tuviera que lidiar con una calamidad de esta magnitud y ante la cual el sistema creado en el país no estaba debidamente preparado.

 

Un cuarto sismo, quizá el más importante, es el que desde el mismo sábado 27 de febrero se organizó y está recorriendo el país y el mundo global: el de la solidaridad humana. Si es impactante el nivel de desastre creado por el remezón geológico, es extraordinariamente impresionante comprobar el remezón social, valórico y de afecto que se ha producido a raíz de este desastre en Chile. Desde extenderle la mano de apoyo al vecino hasta crear redes ciudadanas virtuales globales, la gente de este país ha vuelto a sus fueros fraternos que hoy se ha manifestado en toda su expresión. La solidaridad ha activado campañas, cadenas, redes y ha removido las entrañas de este país. Es esta fe, esperanza y generosidad la que hace vislumbrar que Chile de nuevo y pronto se pondrá en pie.

 

De la geopolítica de la seguridad nacional…

 

La dictadura privatizó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) que fue creada precisamente para preparar al país ante este tipo de descalabros, y con ello asestó un severo golpe a la seguridad de Chile. Paradójicamente, siendo una élite militar desmanteló un componente clave no sólo para situaciones de emergencia y desastre como el actual, sino para situaciones de conflicto bélico. Hay quienes sostienen que lo ocurrido en este terremoto, con las fallas garrafales que se han manifestado en materia de comunicaciones estratégicas para el mundo civil y el mundo militar, reveló una debilidad alarmante: “buena parte del país quedó completamente incomunicado durante días, y mejor ni pensar qué ocurriría en caso de conflicto militar” (6).

 

Los desastres tienen enormes implicancias geopolíticas. El cambio climático, por ejemplo, desde hace tiempo se ha constituido en un factor desestabilizador de economías, sociedades y regímenes políticos, en particular de los países más vulnerables. Los EEUU así lo han percibido y han dado instrucciones precisas a sus agencias de inteligencia y seguridad de que tomen con urgencia este tema en sus manos. El Director de la CIA, León Panetta, ha afirmado que “aquellos que son responsables de tomar decisiones, necesitan información y análisis sobre el cambio climático y sus efectos en la seguridad” (7).

 

… a la geopolítica de la prevención de desastres

 

La geopolítica tiene diversas concepciones sujetas a corrientes ideológicas de la historia (8). Luego de este severo terremoto interesaría que Chile –y los países ubicados particularmente sobre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana- ingresara a una seria reflexión sobre una acepción de la geopolítica relacionada con el medio ambiente, la geografía, la estructura de suelos y la seguridad ciudadana.

 

Del mismo modo, sería ocasión propicia para que el análisis y rediseño de la planificación urbana –vía Planes Reguladores- incluyeran mapas de riesgo y prevención ante el cambio climático. Habría que recordar que la ONU califica a Chile con siete de las nueve mayores vulnerabilidades en esta materia a nivel mundial.

 

En otras palabras, sería recomendable que estos países en alto riesgo accedieran a la concepción del papel de la geopolítica desde la óptica de los desastres naturales  -como los sismos-, o los desastres antropogénicos -como lo es el cambio climático-. Es decir, a la percepción, diagnóstico y gestión de la geopolítica entendida como protección y seguridad del territorio en donde habita la ciudadanía.

 

Resultaría crucial que, junto a la emergencia y la reconstrucción, se desarrollara “una cultura que permita a las autoridades y a la ciudadanía en general, entender los riesgos naturales para planificar el desarrollo de la ciudad, minimizando la exposición de sus habitantes a desastres que puedan afectar sus vidas y su patrimonio” (9).

Reflexionar acerca de las lecciones que deja este desolador panorama en Chile, en el corto, mediano y largo plazo significaría rediseñar estudios y planes de prevención en todos los niveles del Estado, en conjunto con la participación activa de la ciudadanía. No es posible que Chile siga operando con siete sismólogos y con ausencia o precariedad de equipo científico necesario (10). Es necesario generar capital humano experto y reorientar recursos públicos y privados (11). Sería preciso reformular la cultura de la prevención de desastres, en autoridades y ciudadanía, reconceptualizando la geopolítica de los desastres naturales.

 

Se ha dicho que, luego del 27 de febrero, Chile no será igual que antes. Esta aseveración puede tener dos derroteros: o se toma con decisión una estrategia nueva y diferente de gestión y prevención de desastres, o se deja que las cosas se encaminen por una inercia o negligencia paralizante. Tal como lo señaló un periodista español: “puede suponer el inicio de una reconstrucción eficaz que lleve a Chile a un futuro próspero o abrir la senda de una pronunciada decadencia” (12). Confiamos que Chile sabrá decidir por la primera opción.

 

NOTAS:

(1)       Wikipedia: Nueva Orleans[ ]es la ciudad más grande del estado de Luisiana, en los Estados Unidos. Es también el principal puerto del río Misisipi. En el año 2000, su población era de 484.674 habitantes. Tras ser parcialmente destruida por el huracán Katrina en 2005, la población disminuyó considerablemente por evacuación o defunción y en 2006 la población era aproximadamente la mitad, entre 192.000 y 230.000 habitantes. http://es.wikipedia.org/wiki/Nueva_Orleans

(2)       Wikipedia: El Terremoto del Ica de 2007 registrado el 15 de agosto de 2007 a las 18:40:57 (hora local) tuvo una duración de 2 min 55 s. Su epicentro se localizó en las costas del centro del Perú a 40 kilómetros al oeste de Chincha Alta y a 150 km al suroeste de Lima, y su hipocentro se ubicó a 39 kilómetros de profundidad. Fue uno de los terremotos más violentos ocurridos en el Perú en los últimos años; el más poderoso (en cuanto a intensidad y a duración), pero no el más catastrófico, desde ese punto de vista el terremoto de 1970 produjo miles de muertos.[] El siniestro, que tuvo una magnitud de 8,0 grados en la escala sismológica de magnitud de momento, dejó 519 muertos, casi 1,291 heridos, 76.000 viviendas totalmente destruidas e inhabitables y 431 mil personas resultaron afectadas. http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_del_Per%C3%BA_de_2007

(3)       Wikipedia: El terremoto de Haití de 2010 fue registrado el 12 de enero de 2010 a las 16:53:09 hora local con epicentro a 15 km de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo habría tenido una magnitud de 7,0 grados y se habría generado a una profundidad de 10 km. Este terremoto ha sido el más fuerte registrado en la zona desde el acontecido en 1770.  Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados a 25 de enero superan los 150.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200.000. También habría producido más de 250.000 heridos y dejado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia. http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Hait%C3%AD_de_2010

(4)       Solari, Ricardo, http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2010/03/04/nuevos-temores-nuevas-fortalez.asp

(5)       OECD, http://www.oecd.org/document/12/0,3343,es_36288966_36287974_36316364_1_1_1_1,00.html

(6)       Escobar, Santiago, http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/03/05/los-que-perdieron-la-guerra/

(7)       Gutiérrez, Bernabé, http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_1561_ESP.asp

(8)       Barreto Sánchez, Heiber, http://www.monografias.com/trabajos/geopolitica/geopolitica.shtml

(9)       Cadena Montenegro, José Luis, http://www.articuloz.com/medio-ambiente-articulos/geopolitica-de-los-desastres-naturales-401736.html

(10)    Campos, Jaime, http://diario.elmercurio.com/2010/03/05/nacional/especial/noticias/00D53487-5264-4D9F-B142-6020566DE9AB.htm?id=%7b00D53487-5264-4D9F-B142-6020566DE9AB%7d

(11)    Pérez Vera, Víctor, Rector de la U. de Chile: "Creemos que este país habría resistido mejor de haberse seguido las recomendaciones de nuestros investigadores del campo de las ciencias de la tierra sobre cómo debiera implementarse en Chile una red nacional sismológica, la necesidad de más especialistas y técnicos calificados". http://www.uchile.cl/uchile.portal?_nfpb=true&_pageLabel=not&url=59156

(12)    Muller, John, http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/03/04/la-curva-de-aprendizaje-de-chile/

Cambio climático: Es hora de la ciudadanía

Ica, Perú, lunes 8 de marzo de 2010, por Luis Alberto Gallegos, Revista Comisión de Derechos Humanos de Ica, Perú, CODEHICA.- Hace un tiempo, los integrantes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU dijeron que la ciencia, respecto a este tema, ya había hecho lo que tenía que hacer, ya la ciencia climática había realizado su tarea investigativa, ahora le tocaba a los políticos y gestores de las decisiones públicas hacer la suya: adoptar las políticas públicas necesarias. Lamentablemente, en la fracasada Cumbre de Copenhague de diciembre pasado, los políticos no hicieron caso.

Parafraseando al IPCC, ahora quizá debamos decir, que considerando que los políticos no han hecho como debían su tarea de políticas públicas, entonces ahora le toca a la ciudadanía hacer la suya. Hoy, al parecer, le llegó su hora a la sociedad civil local, nacional y global de hacer oír su voz y hacer conocer sus planteamientos acerca del cambio climático.

Fenómeno de El Niño

El Niño, ese travieso fenómeno que a los peruanos nos hace tiritar cuando nos visita cada período de unos 5 años, nuevamente hoy está haciendo de las suyas. Como se sabe, El Niño con su “calentura” –a diferencia de La Niña que es más bien “fría”- nos está enviando más lluvias  e inundaciones. El Niño es un cómplice del cambio climático y ambos son los responsables de los desastres recientes (1).

Junto a ello, a nuestro país se le agrega que tengamos el 84% de la variedad climática del mundo. Tenemos 28 de los 32 climas globales. Esa es una virtud natural que nos ha otorgado la Madre Tierra para ser más productivos y depositarios de una riqueza natural que debemos saber administrar (2). Pero esa riqueza climática local también nos expone a la vulnerabilidad climática global: somos un país con alto riesgo ante el cambio climático. Al igual que Chile, nuestro vecino del Sur, la ONU nos califica con 7 de las 9 vulnerabilidades ante este fenómeno (3).

Impactos del cambio climático en el Perú

Según la Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009 elaborada por el MINAM, los siguientes son los impactos más notables del cambio climático en nuestro país:

1.        Retroceso glaciar, que actualmente se viene manifestando con una disminución del 22% de la superficie glaciar en los últimos 22 a 35 años.

2.         Agudización del período de estiaje y disminución de la disponibilidad de agua para consumo humano, uso agrícola, uso industrial y generación eléctrica.

3.        Aumento del riesgo de desastres naturales como sequías, heladas, huaycos, deslizamientos e inundaciones en zonas costeras por la elevación del nivel del mar.

4.        Aumento en la intensidad de Fenómenos El Niño.

5.        Aumento en la intensidad de las heladas tendrá mayor incidencia en la salud de la población poco preparada.

6.        Aumento en las temperaturas podría permitir el cultivo de algunos productos a mayores altitudes.

7.        Disminución de la disponibilidad de fitoplancton en el mar y, en consecuencia, menor productividad pesquera primaria y disponibilidad de recursos pesqueros.

8.        Sabanización de bosques tropicales como consecuencia de la disminución del agua en los suelos.

9.        Impacto sobre el nivel de producción, superficie cultivada y productividad agrícola.

10.     Pérdida de biodiversidad y extinción de especies. Extinción absoluta de especies de flora y fauna (p.e. cedro - cattleya rex).

11.     Pérdida de especies endémicas de fauna (p.e. mono cola amarilla, gallito de las rocas).

12.     Pérdida del PBI por impacto del cambio climático. (4)

 

Según el MINAM, en el Perú, en los últimos 42 años, hemos tenido las siguientes variaciones del clima:

1.        La precipitación presenta incrementos en la costa y sierra norte y disminución en la selva norte, sin mayores patrones definidos en el resto del territorio.

2.        Las temperaturas máximas y mínimas se han incrementado hasta en 0,2 °C/década en casi todo el territorio.

3.        Los períodos secos (días consecutivos sin lluvia) están incrementándose en mayor intensidad que los períodos húmedos (días consecutivos con lluvia) a nivel nacional.

4.        La intensidad de las precipitaciones está incrementándose en la costa y sierra norte, mientras que disminuye en la sierra central. La sierra sur presenta variaciones moderadas en ambos sentidos.

5.        La frecuencia de lluvias moderadas e intensas se ha incrementado en la costa y sierra norte, mientras que ha disminuido en la sierra central.

6.        En general, el número de días fríos tiene una marcada tendencia a disminuir, mientras que los días cálidos están incrementándose en los últimos 42 años, en gran parte del país, especialmente en la sierra sur y central.

7.        Las noches frías están disminuyendo, paralelamente al incremento de noches cálidas, de manera especial a lo largo de la sierra. A su vez, el índice del número de días con heladas está disminuyendo en las partes altas de Arequipa e incrementándose en localidades adyacentes del lago Titicaca.

8.        Las sequías no muestran tendencias, pero la región de la selva y la sierra sur han presentando la mayor frecuencia de sequías moderadas y severas.

9.       Los factores locales o regionales (topografía, exposición de laderas, entre otros) modulan la distribución espacial de las variables meteorológicas, presentando en zonas muy cercanas, discrepancias en los diferentes indicadores (5)

 

Vulnerabilidad país

Perú es uno de los países más vulnerables del planeta ante el cambio climático, después de Honduras y Bangladesh. Según los análisis del MINAM en el mapa de la vulnerabilidad de las regiones del Perú, se puede constatar que todas las regiones del Perú son vulnerables al cambio climático. El 30% de la población nacional y 10 de las 25 de regiones presentan vulnerabilidad climática crítica y muy crítica. Las regiones de mayor vulnerabilidad están en la sierra peruana que alberga al 32% de la población total (6).

Ica está involucrada al lado de Ayacucho y Huancavelica, consideradas las dos zonas muy críticas en el cuadro nacional de vulnerabilidad. Son las dos zonas de mayor riesgo de todo el país.

Cambio climático y la sequía en Ica

Nuestras reservas de agua en el Perú y en Ica están instaladas principalmente en los glaciares y en los acuíferos. Como otro regalo de la Madre Tierra, nuestro país dispone de  3,044 glaciares. Una virtud. Los deshielos andinos regulan los flujos hídricos de nuestra árida costa y en Ica dependemos de ello para nuestra agricultura y uso doméstico.

El Perú, cuenta con la mayor disponibilidad per cápita de agua dulce renovable en América Latina (74,546 M3/persona al año), pero la distribución de los recursos hídricos es muy asimétrica en sus tres vertientes hidrográficas.

Según el MINAM “algunos de los ríos perennes del país están alimentados por glaciares que están desapareciendo rápidamente debido al cambio climático. El Perú ha registrado una de las tasas de retroceso de glaciares más rápidas del mundo. Entre 20% y 30% del área cubierta por los glaciares ha desaparecido en los últimos tres decenios, extensión que equivale al total de la superficie glacial de Ecuador. Desde 1980, los glaciares peruanos han perdido un 22% de su superficie (500 km2), el equivalente cerca de diez años de suministro de agua para Lima” (7).

Debido al calentamiento global, se ha perdido el 22% de glaciares en los últimos 35 años y se calcula que para el 2015 ó 2020, todos los glaciares por debajo de los 5 mil metros podrían desaparecer por efecto del cambio climático (8). De seguir el mal uso del agua y el derretimiento de los glaciares, los expertos pronostican que en 40 años Perú perderá el 40% del agua.

Pero no hay que esperar al 2015 ó 2020. Las reservas de agua de los glaciares ya están agotándose. En Ica se puede apreciar que este 2010, según expertos, es un año “que hasta ahora parece tener todos los rasgos de una sequía” (9).

Emisiones de gases de efecto invernadero

Perú está sufriendo ya por la escasez de agua. Y en ello hay responsabilidades globales, pero también locales.

El cambio climático se debe al calentamiento de la atmósfera por las mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. Como país y como personas, somos responsables de esas emisiones de GEI. Si bien el Perú solo emite el 0.4% de los GEI de todo el planeta, desde 1994 a 2009 hemos aumentado nuestras emisiones de dióxido de carbono en un 20.9 %. Cada uno de nosotros, como peruanos, emitimos 4.7 toneladas de dióxido de carbono al año (10).

Pero lo más grave es que la deforestación –que eufemísticamente se le denomina “Conversión de bosques y silvicultura” y que no es sino la quema y tala de árboles-  representa para el año 2000 el 47.5% de las emisiones de GEI. Le sigue el sector energía con el 21.2%, la agricultura con el 18.9%, la industria 6.6% y desechos 5.7% (11). La deforestación de la Amazonía representa casi la mitad de las emisiones de GEI del país.

Cuatro zonas de la Amazonía: Pucallpa, Iquitos, Satipo y Tarapoto, son las más afectadas y en donde el año 2000 la deforestación ascendió a 7 millones de hectáreas (ha). La superficie deforestada, acumulada al año 2000 para la Amazonía peruana, es de 7’172,554 ha, lo que representa el 9,25% de la superficie de los bosques amazónicos y el 5,58% del territorio nacional (12). La deforestación de la Amazonía al 2000 equivale a 3.36 veces la superficie del departamento de Ica.

El gobierno actual, frente a la gravedad del problema y para “blanquear” su imagen internacional, ha comprometido al Estado peruano que la tala de bosques primarios de la Amazonía se reducirá a cero en el 2021 (13).

Algunas actividades agrícolas y pecuarias, como en el caso de Ica, también “contribuyen con la emisión de gases de efecto invernadero, ya sea por prácticas culturales o por factores inherentes a los procesos productivos. En este sector se ha considerado las emisiones de GEI de 6 fuentes: fermentación entérica, manejo de estiércol, suelos agrícola, quema prescrita de sabanas y quema en campo de residuos agrícolas” (14).

Planes de adaptación y mitigación

El país cuenta con una Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) elaborada por el gobierno que consideramos válida, perfeccionable y una apropiada herramienta para enfrentar este fenómeno. (15). Dentro de los desafíos presentes está la necesidad de elaborar el Plan Nacional de Adaptación.

Como se sabe, adaptarse consiste en generar los procesos, actividades y productos que permitan resistir el impacto del cambio climático en el país. En tanto que la mitigación consiste en los procesos, actividades, metas y resultados de la reducción de emisiones de GEI.

Se requiere un Plan Nacional de Adaptación que se constituya en la “referencia para las actividades de evaluación de impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático (…) con una vigencia mínima de 5 años, que deberá ser revisado de manera periódica y redefinido a medida que se reduce la incertidumbre y se identifica la necesidad de mayor información” (16).

Ya existe una estrategia nacional de mitigación con 3 líneas de acción: la integración dentro de un esfuerzo internacional con metas ambiciosas de mitigación; un enfoque en las áreas donde existen co-beneficios y sinergias; y un incremento en la capacidad del Estado y la administración pública para enfrentar el problema (17).

Las ausencias y desafíos

Una de las ausencias de este Plan Nacional de Adaptación se encuentra en un componente clave: la participación ciudadana (18). Y también en el débil desarrollo de capacidades a nivel regional y local.  Como el MINAM lo admite, “es importante tener en cuenta que la información en el Perú todavía se encuentra a un nivel macro, nacional y en menos medida regional, con muy pocos ejemplos a nivel local” (19).

En este sentido es muy importante tener en cuenta la construcción de una Estrategia Regional de Cambio Climático que permita avanzar en los Planes de Desarrollo Estratégico de las Regiones, Planes de Acción Ambiental Regionales y las Agendas Ambientales Regionales. Del mismo modo, es crucial avanzar en el diseño de los instrumentos de planeamiento estratégico, de largo y corto plazo respectivamente, definiendo -con la participación de la ciudadanía- las principales acciones a realizarse para enfrentar los problemas ambientales en cada región.

El diseño y elaboración de la Estrategia Regional de Cambio Climático se han identificado las siguientes etapas:

1.        Convocatoria a instituciones y actores locales

2.        Elección e instalación del Grupo Técnico Regional de Cambio Climático

3.        Elaboración del diagnóstico

4.        Consolidación de la información

5.        Redacción y presentación de propuesta

6.        Revisión y aprobación por parte del Gobierno Regional

7.        Publicación de la Estrategia Regional de Cambio Climático (20)

 

Papel de la ciudadanía

Hay tres momentos sumamente claves para impulsar la participación ciudadana sobre el cambio climático, hoy en América Latina, Perú y específicamente en Ica:

1.        El lanzamiento en este mes de marzo de 2010 del programa de acción, adaptación y mitigación del cambio climático en el Perú - tal como lo anunció el ministro del Ambiente, Antonio Brack-, que debe proporcionar los insumos para un pronunciamiento y un rol de la sociedad civil (21)

2.        Participar con representación propia en la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático que se realizará el 19 de abril próximo en Cochabamba, Bolivia (22)

3.        Analizar la realización de una Audiencia Regional de Ica sobre Cambio Climático, que, del mismo modo que otras que se han realizado en varias regiones del país, permita elaborar propuestas de la ciudadanía local sobre este tema.

 

En el marco de este último punto es importante considerar los acuerdos establecidos en la Audiencia Nacional realizada en Lima el 17 de octubre de 2009:

1.        Es impostergable la modificación del actual modelo de crecimiento, con la puesta en práctica de normas y políticas claras para el adecuado manejo de los recursos naturales hacia un desarrollo sostenible e inclusivo, con principios éticos que destierren la corrupción y promuevan estilos de vida solidarios y en armonía con la naturaleza.

2.        El Gobierno peruano debe asumir un rol efectivo y protagónico exigiendo a los países industrializados, principales responsables del calentamiento global,  compromisos de reducción de emisiones de al menos un 40% al 2,020 con programas graduales y concretos a partir de este momento. Además, inhibirse de suscribir créditos en nombre del cambio climático porque no debemos pagar deudas que no nos pertenecen. Los países industrializados deben asignar recursos sustanciales no reembolsables a los países más vulnerables, y que son poseedores de gran biodiversidad y productoras mundiales de oxígeno y agua, para que implementen sus planes y estrategias de adaptación y mitigación.

3.        El concepto de Justicia Climática debe ser asumido oficialmente a nivel internacional para señalar las responsabilidades que tienen los países industrializados con el propósito de que indemnicen a los países afectados. Los resultados y los casos simbólicos presentados en las audiencias y los tribunales de justicia climática a nivel global apuntan en esa dirección para que no queden impunes los delitos contra la vida.

4.        Deben primar políticas de Estado coherentes, firmes y soberanas en temas claves: gestión sostenible del agua, ordenamiento territorial,  protección de las cabeceras de cuencas, de la Amazonía y de las áreas naturales protegidas; planes de prevención y gestión de riesgos, reducción del uso de combustibles fósiles, eficiencia energética y fomento de energías renovables que no afecten el medio ambiente y las formas de vida de las poblaciones. Asimismo, que se respeten los derechos consuetudinarios de las comunidades y pueblos indígenas en la gestión de los recursos naturales y sus conocimientos y saberes ancestrales.

5.        Revisión del marco jurídico nacional relacionado al uso de los recursos naturales, que viene generando formas irracionales de extracción de nuestros bosques, aguas  y tierras  y, en consecuencia, mayor contaminación. En lo que resulte lesivo a los intereses y derechos de la población, debe revisarse los contratos de las concesiones mineras, proyectos de industrias y actividades extractivas así como megaproyectos (IIRSA, Camisea e Inambari).

6.        Fomentar y desarrollar investigación científica, social y económica sobre las vulnerabilidades que enfrentan las regiones frente al cambio climático, así como  las posibilidades de adaptación y mitigación que pueden desarrollarse. Para ello, los diversos niveles de gobierno, la sociedad civil en su conjunto y las instituciones académicas deben trabajar en alianza, de manera articulada.

7.        Implementar un sistema nacional de observación climática y biológica que incorpore, además de la información de las estaciones científicas, el registro de la información, observación y percepciones de las comunidades a nivel local.

8.         Los gobiernos regionales y locales deben incorporar en sus políticas y planes de desarrollo, los escenarios futuros y riesgos del cambio climático incluyendo las estrategias de adaptación a nivel comunitario, local y regional. Es vital que estos procesos se desarrollen de manera participativa recogiendo los conocimientos ancestrales de nuestros pueblos. Asimismo, cualquier proyecto de mitigación debe beneficiar y garantizar la consulta a las comunidades involucradas.

9.        Fortalecer capacidades en todos los niveles, respetando los usos y costumbres, considerando las percepciones, experiencias y aspiraciones de los (as) ciudadanos(as) y avanzando colectivamente hacia la construcción de una nueva forma de vida y una política nacional para enfrentar el desafío del cambio climático (23)

 

NOTAS:

1.        Tierramérica. “La región está bajo los efectos de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), que se presenta periódicamente cuando se calientan las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, con repercusiones en todo el mundo. La mayoría de expertos aseguran que su presencia desata precipitaciones en la costa norte de Perú y sequías en la sierra sur. Diecisiete de las 25 regiones peruanas soportan los destrozos de las lluvias que empezaron a caer en diciembre. Al cierre de esta edición, el Instituto Nacional de Defensa Civil reportaba más de 22.700 personas sin techo y más de 108.000 afectadas por daños parciales a sus viviendas, cultivos u otros bienes”. http://www.tierramerica.info/nota.php?lang=esp&idnews=3547

2.        MINAM, Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009. “El Perú es uno de los 16 países más megadiversos del mundo, tiene el segundo bosque amazónico más grande después de Brasil, la cadena montañosa andina más extensa, el 71% de los glaciares tropicales del mundo, 84 de las 117 zonas de vida identificadas en todo el planeta, y 28 de los 32 climas del mundo”. http://www.minam.gob.pe/  p. 20

3.        MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009. “El Perú se caracteriza por ser un país particularmente vulnerable al cambio climático, porque cuenta con cuatro de las cinco características reconocidas por la CMNUCC, y porque además, estas características son reflejo de la mayor parte de su territorio y de su población; asimismo, presenta 7 de las 9 características relacionadas a países cuyas necesidades y preocupaciones deben ser atendidas. Las mismas se describen a continuación para el Perú”. http://www.minam.gob.pe/  p. 77.

4.        MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009 http://www.minam.gob.pe/  p. 76

5.        MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009 http://www.minam.gob.pe/  p. 82

6.        MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 96.

7.        MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 102.

8.        MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) 2009. http://www.minam.gob.pe/ p. 22.

9.        Bayer, David, ¿La sequía en Ica? “Los informes de toda la gente en las quebradas y cabeceras de la cuenca de Ica (2000- 3500 metros), desde Santiago de Chocorvos, Cordova, Laramarca, Ocabamba, Llauta, y hasta el Ingenio, reportan que no hay lluvias o hay muy poca lluvia. Las lluvias fuertes están en el vertiente del Atlántico, en las alturas de Huancavelica (4000 metros +). La laguna de Choclococha está llena pero Ccaracocha está en la mitad según los informes de esta segunda semana de Febrero”. http://blog.pucp.edu.pe/item/88145

10.       MINAM.  Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 49

11.       MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 48

12.       MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p.49

13.      El Comercio. http://elcomercio.pe/impresa/notas/marzo-se-lanza-programa-enfrentar-cambio-climatico/20100224/418990

14.      MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 49

15.       MOCICC. “Como sociedad civil consideramos que la ENCC debe convertirse en una herramienta eficaz para la defensa del derecho a la vida de la población peruana y de las futuras generaciones, asimismo, debe relacionarse con el ejercicio de nuestra responsabilidad en el cuidado de nuestra Pacha Mama, hoy amenazados por el Calentamiento Global y el Cambio Climático”. http://www.mocicc.org/noticia_detalle.php?id_noticia=25

16.      MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 138

17.      MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 167.  

18.      MOCICC. “Es indispensable que la ENCC, elaborada e implementada en forma participativa y transparente, incluya acciones de corto, mediano y largo plazo, convocando de la manera más amplia posible a todos los sectores del Estado y la sociedad”. http://www.mocicc.org/noticia_detalle.php?id_noticia=25

19.      MINAM. Segunda Comunicación Nacional  a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)  2009 http://www.minam.gob.pe/ p. 167.

20.       MINAM. Guía para la elaboración de la Estrategia Regional frente al Cambio Climático, Ministerio del Ambiente, Segunda Comunicación Nacional de Cambio Climático, 2009,  http://www.minam.gob.pe/  P. 32 y siguientes.

21.       El Comercio. http://elcomercio.pe/impresa/notas/marzo-se-lanza-programa-enfrentar-cambio-climatico/20100224/418990

22.       Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático. www.cmpcc.org

23.       MOCICC. http://www.mocicc.org/contenido_subcategoria.php?id_subcategoria=7

Chile: Una derrota reversible

Santiago, martes 19 de enero de 2010, por Luis Alberto Gallegos, editorial de Boletín GAL.- Quizá el del domingo 17 haya sido el mejor desenlace para la Concertación y para el país, en las actuales circunstancias. A pesar de los pronósticos que confiaban ciegamente en una victoria, en su fuero íntimo los líderes demócratas intuían un fracaso electoral.

Sin embargo, una derrota no tiene mucho significado en sí misma, si no en cómo ésta se produce.

En esta derrota, la Concertación pierde las elecciones por estrecho margen y con un alto porcentaje de apoyo; la ciudadanía que la apoyó e incluso la que no la apoyó con su voto percibe que en veinte años las políticas públicas y sociales de esta coalición le ha favorecido; su última gobernante, Michelle Bachelet, se retira en marzo con un abrumador respaldo ciudadano; y porque esta derrota -excepto por el efecto centrífugo de la opción de Marco Enríquez-Ominami-, la Concertación ha preservado hasta ahora el espíritu unitario de sus componentes.

En estas condiciones, esta derrota es perfectamente reversible. Su fuerza, aún luego de las inevitables réplicas que se produzcan en el futuro inmediato, está intacta.

Para decirlo de otro modo: esta derrota, en los términos planteados, es quizá lo mejor que pudo haberle pasado a la Concertación. Distinto hubiera sido que todos estos indicadores estuviesen a la baja.

Veinte años

Veinte años es mucho tiempo para cualquier coalición de gobierno. Y se ha dicho hasta la saciedad: la Concertación está agotada. Y no es para menos. Ha sido el bloque más exitoso en sus políticas públicas y ha sido el factor protagónico para terminar con la dictadura y hacer avanzar al país, pero veinte años desgasta.

Además, tal como también se ha dicho, veinte años hace perder o descuidar el olfato ciudadano y de los cambios suscitados por el topo de la historia: la sociedad civil. Veinte años en el poder, resolviendo los requerimientos técnico-políticos de un aparato de Estado exigente, agota y entumece otros sentidos de la política: la política del que camina y la que se hace en la calle y en el barrio. Aunque hayamos tenido gobernantes todo-terreno, al parecer ello no ha sido suficiente. Porque quizá se requirió de funcionarios todo-terreno en todos los niveles de los servicios públicos.

Tres debilidades

Hubo quizá tres aspectos que no se hicieron suficientemente o se realizaron tardíamente.

Uno.  Énfasis en la participación ciudadana.  Es probable que los balances que se hagan partidariamente arrojen que las políticas públicas de incentivo al quehacer ciudadano, no hayan sido lo suficientemente audaces, perseverantes y perspicaces. Probablemente no sólo desde el Estado fue débil –reconociendo y valorando en este sentido la enorme labor de la División de Organizaciones Sociales, DOS, Conama y organismos afines-, sino sobre todo desde los partidos políticos de la Concertación y desde las propias orgánicas de la sociedad civil. No basta con distribuir -vía fondos concursables-, recursos financieros para las organizaciones de la sociedad civil (1). Es necesario un acompañamiento constante a nivel social y político. El nuevo rol que la gente espera de sí no sólo incluye el ser usuario o beneficiario del sistema del Estado, sino también el pleno ejercicio ciudadano. Y este acompañamiento a la ciudadanía, al parecer, no fue suficiente con lo que se hizo. Quizá de haberlo cumplido en los veinte años, el instinto político ciudadano no hubiese girado hacia el centro y la derecha. Quizá se hubiese reforzado y extendido la ciudadanía hacia la izquierda: lo cual tarde se intentó hacer con la alianza con el Juntos Podemos.

Dos. Acceso ciudadano a las políticas públicas. Con mucha debilidad y tardanza se colocaron sobre la mesa instrumentos legales clave en fomentar iniciativas como el Proyecto de Ley sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública (2) y la Iniciativa Popular de Ley en el marco de la reforma constitucional (3). Es probable que, de haberse dado la prioridad que estas herramientas requerían, otra pudo haber sido la experiencia ciudadana ante la gestión del Estado y otra su decisión electoral.

Tres. Implementación de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Este necesario instrumento empezó a operar a menos de un año del término del gobierno de Michelle Bachelet y con debilidades sustanciales, no sólo en el ámbito de recursos, sino sobre todo en su instalación, capacitación y gestión por parte de la propia ciudadanía. (4)

Un necesario sacudón

No obstante, es probable que los resultados de este domingo 17 de enero hayan sido necesarios para producir un remezón en las estrategias y en las prioridades de los partidos de la Concertación. Y es posible que hasta sean necesarios cuatro años para producir los ajustes necesarios. Ajustes que no sólo tienen que ver con las nuevas generaciones o en el ingreso de las juventudes, lo cual, por cierto, es necesario. Si no sobre todo tiene que ver con reactivar el olfato ciudadano de la Concertación, en el instinto no sólo animal de la política, si no sobre todo el lado humano del quehacer público.

Un periodista, a propósito de reflexiones acerca de este episodio electoral, comenta recientemente la impresión que le produjo la película Invictus, en relación a estos resultados del balotaje. Un film de Clint Eastwood que recrea las ganas, las expectativas, los sueños de años de maltrato que tienen los que acompañan a Mandela al gobierno. Les brillan los ojos, les salta la sonrisa sin provocación, hablan de utopías, de símbolos renovados, de un mundo por reconstruir. Ese fuego de ganas y expectación lo vi mucho más presente en la campaña de Piñera que en la de Frei”. (5). Y no le falta razón.

No he visto Invictus, pero hace un tiempo leí conmovido la obra que le dio origen, El factor humano, del británico John Carlin (6) y, coincidentemente con la percepción del colega periodista citado, también percibí que si Nelson Mandela logró superar el desgarro, la división y el odio racial del apartheid uniendo a toda la nación sudafricana, ¿por qué no podríamos lograr hacer lo propio en Chile? Si Mandela hizo un milagro en su país, es probable que nosotros también podamos hacer milagros. Nos quedan cuatro años para avanzar y construir nuestros propios sueños.

Notas:

(1)       http://www.participemos.cl/index.php/destacados/113-fondo-para-el-desarrollo-de-la-sociedad-civil-experiencias-exitosas-2009

(2)       http://www.accionag.cl/archives/1194

(3)       http://www.participemos.cl/index.php/destacados/122-candidato-eduardo-frei-qen-materia-de-participacion-tenemos-una-deuda-con-el-pais-y-la-sociedad

(4)       http://www.consejotransparencia.cl/prontus_consejo/site/artic/20090813/pags/20090813160513.html

(5)       http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/01/18/tres-razones-para-una-victoria-o-derrota-historica/

(6)       http://www.seix-barral.es/fichalibro.asp?libro=1101

Elaboran planes comunales de cambio climático en la Región Metropolitana de Santiago de Chile

Santiago, miércoles 29 de julio de 2009, por Luis Alberto Gallegos, Boletín GAL.- Empezaron los Talleres del proyecto sobre Gestión Ambiental Local y Cambio Climático, del Fondo de Protección Ambiental, FPA, 2009.

 

En Maipú, Santiago, Padre Hurtado, Recoleta, La Pintana, Melipilla,  El Bosque, Cerro Navia, Quinta Normal, Peñaflor, Lampa y Talagante se dio inicio a la secuencia de talleres que se realizarán hasta septiembre en diversas comunas de la Región Metropolitana, y que capacitará a 390 participantes entre funcionarios municipales, líderes sociales, docentes y comunicadores de 26 comunas de la RM.


Alta vulnerabilidad de la Región Metropolitana

La Región Metropolitana, RM, es muy vulnerable a los efectos del cambio climático debido a la alta contaminación del aire por dióxido de carbono industrial y del transporte; debido a los procesos de desertificación en las comunas de la zona norponiente; debido al riesgo de desastres en las comunas de la zonas precordilleranas y ribereñas a ríos; debido al impacto que sufrirá la producción agrícola por temperatura y sequía; debido al riesgo de carencia hídrica por el derretimiento de los glaciares que la abastecen; y debido a un ordenamiento territorial en los planes reguladores que no contempla este tipo de situaciones. Por ello, es indispensable que la gestión ambiental local incluya planes concretos de mitigación, adaptación y generación de capacidades frente al cambio climático.

Las mujeres constituyen el segmento más vulnerable al cambio climático por sequías, inundaciones, derrumbes, huracanes, escasez de alimentos y epidemias. Las mujeres en casos de desastre y Gestión de Riesgo, son un pilar fundamental para la reconstitución del hogar, la familia y la comunidad. Pero, pocas veces se le brinda información y capacitación como líder comunitario y gestora de procesos sociales de reconstrucción. Esta iniciativa pretende brindar las capacidades para que las mujeres estén con mejores aptitudes para asumir su rol en equidad y con eficiencia la mitigación, adaptación y generación de capacidades contra el cambio climático.

Objetivo de este proyecto

El objetivo de este proyecto es centralmente informar, capacitar y generar habilidades en los participantes a fin de que diseñen planes comunales de cambio climático que desarrollen como parte de su gestión ambiental local. Este objetivo posibilitará que la ciudadanía acceda al diseño y ejecución de políticas públicas sobre cambio climático en sinergia con las autoridades locales, como asimismo contribuir a una nueva cultura climática que eduque y genere hábitos y conductas ambientales sustentables en la población.

En 2008, el IEP realizó un proyecto similar a nivel nacional en doce regiones, que permitió avanzar en el diseño de propuestas ciudadanas para la elaboración de Planes Regionales de Cambio Climático en las regiones indicadas. Estas propuestas fueron entregadas a la Ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, el jueves 12 de marzo de 2009, a fin que las considere en las estrategias y planes futuros.

En particular esta iniciativa se propone también entregar instrumentos técnicos a los participantes, que les permita calcular la cuota de las emisiones de dióxido de carbono en sus domicilios, escuelas, empresas o municipalidades. Asimismo, busca habilitar a los asistentes con herramientas que les permita reducir tales emisiones de gases de efecto invernadero, mediante la eficiencia energética y con un mecanismo de compensación de emisiones. Es lo que se denomina la estrategia de CEROCO2.

Iniciativa apoyada por el FPA 2009

Este proyecto es novedoso e innovador. Permitirá la posibilidad de asociatividad de municipios de la RM que tienen las mismas vulnerabilidades y desafíos frente al cambio climático; permitirá que se genere nueva experticia en las organizaciones sociales frente a este tema, tal como lo vienen demostrado los Ecobarrios en Maipú y otras comunas; colaborará con la adquisición de capacidades para que las Municipalidades incorporen planes de eficiencia energética en sus comunas, tal como la Municipalidad de Santiago lo está haciendo; y permitirá la generación y fortalecimiento de redes ciudadanas en torno a planes comunales de cambio climático.

Es un proyecto apoyado por el Fondo de Protección Ambiental, FPA 2009, de CONAMA RM, que ejecuta el Instituto de Ecología Política en asociación con la Municipalidad de Maipú, Municipalidad de Lampa y el Instituto Técnico de Formación Ambiental, IDMA.

Más información:
http://radioclima.org/nweb_portal/site/lista_archivo.php?id=45
www.ceroco2.cl
www.radioclima.org

Cumbre Mundial de Cambio Climático: De Copenhague I a Copenhague II

Santiago, Chile, jueves 5 de noviembre de 2009, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Las miradas ambientales del mundo político y ciudadano están puestas hoy en la Reunión de Barcelona. Allí, se define esta semana lo que se ha calificado como la “arquitectura” de un acuerdo global sobre el cambio climático a debatirse en la Cumbre de Copenhague del 7 al 18 de diciembre próximo.

 

Las señales que emite la reunión de Barcelona, al parecer, configura un escenario en donde se han agudizado notablemente las contradicciones y conflictos entre los diversos actores que la componen. Es más, podríamos advertir que Barcelona es, de alguna manera, un ensayo de laboratorio o entrenamiento y ejercicio de lo que será la Cumbre de Copenhague.

 

África, por ejemplo, golpeó la mesa al boicotear las sesiones iniciales a fin de producir un efecto de impacto y de severa crítica a los países industrializados que se resisten a definir montos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). África apenas contribuye con el 3,7% de las emisiones globales, pero es la región más afectada por el impacto del cambio climático en cuanto a sequías, desertificación, hambrunas, epidemias y migraciones. África está, por decirlo de algún modo, al borde de la desesperación por lo que percibe será escenario de graves consecuencias humanitarias y conflictos sociales debido a este fenómeno. Lo mismo podrían decir las islas Tuvalú y Maldivas debido al aumento del nivel del mar que las inundaría totalmente.

 

No obstante, los líderes de las grandes decisiones políticas globales en esta materia como EEUU, Comunidad Europea, China y Japón, al parecer están atrapados en sus propios problemas o con sus propias prioridades o estrategias.

 

Líderes mundiales discordantes en sus compromisos

 

El gobierno de los EEUU está relativizando la importancia que los científicos y la ONU le atribuyen a la Cumbre de Copenhague y preferiría entenderla como un primer paso a ratificar en el 2010 ó en años venideros. El gobierno de Barack Obama está a merced del lobby y presión de las grandes corporaciones y del boicot del partido Republicano que, desde la Cámara Alta, quizá pudiera otorgarle un plan de acción para Copenhague, pero no le brindará una Ley Ambiental antes de fin de año ni la autorización para sellar mayores acuerdos climáticos. Obama está atado de manos.

 

La Unión Europea (UE)  ha venido liderando propuestas audaces y ambiciosas en compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de hasta el 20% para el 2020, pero no está en condiciones de actuar sola. Requiere de los EEUU. Y ello se lo ha dicho la canciller federal alemana, Angela Merkel, en reciente visita a Washington. La UE no está dispuesta a asumir sola el cúmulo de responsabilidades que significa la reducción de emisiones y el aporte financiero para la adaptación de los países en desarrollo, a pesar de que sus ofertas hayan sido hasta el momento bastante generosas.

 

China hasta el momento parecer estar jugando el papel de líbero y más interesada en defender el crecimiento de su PBI que la mitigación de GEI. A pesar de haberse constituido en el país emisor más grande del planeta, China no tiene el ánimo de asumir sus responsabilidades globales. Espera -con el pretexto de perpetuar el protocolo de Kioto que no le obliga a reducción de emisiones-, conocer, en su calidad de país no industrializado, qué le pueden ofrecer a cambio en materia de recursos financieros para la adaptación.

 

Japón mostró disponibilidad con su nuevo primer ministro de centroizquierda a reducir en un 25% sus emisiones de GEI para 2020, pero tampoco desea dar pasos sin tener la certeza de contar con otros aliados como los EEUU.

 

América Latina no atina

 

Latinoamérica no dispone de una voz ni una propuesta común. A pesar del intento confrontacional de los países agrupados en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), del empeño de los gobiernos del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), de la presión de los pueblos originarios y de los débiles reclamos del Mercosur, esta región -considerada altamente vulnerable al cambio climático por la pérdida de glaciares, deforestación, subida del nivel del mar y sequías-, no ha podido articular una estrategia definida. Una pena.

 

Brasil, uno de los mayores emisores de GEI, no ha logrado articular un movimiento regional. En un momento ha pretendido aliarse con Alemania en torno a este tema, con el propósito quizá de consolidar su política de exportación de biocombustible antes que un intento serio de reducción de GEI. Lo más rescatable es, en todo caso, su decisión de revertir la deforestación de la selva amazónica con compromisos de reducirla hasta en 73% para el 2017.

 

Venezuela ha estado muy discreto en las negociaciones de las reuniones globales previas a Copenhague. La razón probable es que sus intereses petroleros están más por encima que los intereses globales del cambio climático. Incongruencias de un gobierno bolivariano.

 

Chile ha tenido una ocasión de oro para posicionarse en este tema del cambio climático en la región latinoamericana. Pero la ha desaprovechado hasta el momento. Las atenciones internas concedidas al proceso legislativo de la institucionalidad ambiental y las urgencias de cumplir con los compromisos y requerimientos para acceder a la OCDE, se han constituido en prioridades antes que el diseño y ejecución de una política líder en América Latina respecto al cambio climático. Aún hay tiempo. Liberado sustancialmente del tema de la institucionalidad ambiental con el avance en los acuerdos legislativos con la oposición, Chile podría despejar opciones para asumir de un modo más eficiente y con liderazgo el tema del cambio climático a partir de 2010.

 

En este escenario global, lo más probable es que la actual Reunión de Barcelona no pase de ser un símil de lo que ha ocurrido en las reuniones globales de Bali, Bonn y Bangkok: interesantes debates, con voluminosos documentos y con grandes temas sin resolver (en corchete). Quizá pudiera avanzarse en definir una “arquitectura” de un acuerdo y de articular alianzas previas a Copenhague, pero no hay que hacerse muchas expectativas.

 

¿Qué nos depara la Cumbre de Copenhague?

 

Sin pretender ser pesimista, lo más realista es entender la Cumbre de Copenhague de diciembre próximo como una ocasión en donde probablemente se apruebe un acuerdo político básico plagado de  buenas intenciones, aunque no vinculante. Una oportunidad en donde no necesariamente se definan cifras precisas de porcentajes de reducción de emisiones de GEI de los países industrializados, ni tampoco dónde se establezcan compromisos numéricos acerca de recursos financieros para la adaptación en países en desarrollo, ni menos en donde los países en desarrollo asuman en verdad sus “responsabilidades comunes, pero diferenciadas” en materia de emisiones.

 

La espada de Damocles que amenaza en este escenario es, en verdad, lo que los científicos han aseverado que, de no acordar reducciones drásticas de las emisiones de GEI – hasta un 40% para el 2020 por parte de los países industrializados-, podría haber un aumento de hasta dos grados Celsius en el calentamiento global con consecuencias catastróficas para el planeta y la humanidad.

 

Copenhague podría ser, a menos que se produzcan eventos notables que alteren las tendencias, una Cumbre en donde los gobernantes de los países ricos prioricen el uso de sus calculadoras políticas y financieras, antes que pongan por delante conductas éticas, sensatas y de sentido común que el desastre del cambio climático nos impone y depara.

 

Copenhague no termina en Copenhague. Esta Cumbre no termina el 18 de diciembre próximo, día de su clausura. Lo más probable es que la Cumbre Mundial del Clima se proyecte al 2010 en búsqueda de mejores condiciones, escenarios y disposiciones de los líderes mundiales y sus países.

 

Incluso, no sería extraño que Copenhague se proyecte para los próximos cinco años venideros o más.

 

El cambio climático –ya lo han dicho los científicos del IPCC-, es de largo plazo y de prolongado aliento. Sus hitos tienen que ver con los escenarios de los años 2020, 2050 y 2100, fechas en donde los decidores de las políticas públicas climáticas y ambientales ya no serán de esta generación de políticos. Las decisiones estarán en manos de nuestros hijos y nietos. Ellos serán, quizá, más sabios que todos nosotros para cuidar este hogar llamado Planeta Tierra. Ojalá, en todo caso, que alcancen a sobrevivir para ello.

 

De la Cumbre Copenhague I a la Cumbre Copenhague II

 

Mientras tanto, ¿es posible hacer algo? Por cierto, sí.

 

La ciudadanía –que es la que realmente sufre ya el impacto de la carencia de agua, desertificación, cambios de sus cultivos, epidemias, inundaciones y migraciones-, tiene en definitiva como siempre lo ha hecho en la historia ante desastres, el instinto y vocación de sobrevivencia y la responsabilidad de contribuir a la mitigación, la adaptación y generación de capacidades frente al cambio climático.

 

A este fenómeno global se le enfrenta, también y sobre todo, en la gestión ambiental local (GAL). El cambio climático está y va seguir afectándonos con mayor énfasis en adelante, atravesando por largos y complejos procesos sociales, políticos y ambientales a nivel global y local.

 

Del mismo modo como algunas organizaciones ambientales ciudadanas protagonizan luchas globales exigiendo drásticas reducciones de emisiones a los países industrializados, asimismo es indispensable que en nuestras organizaciones locales podamos articular fuerzas, ganar experiencia en prácticas innovadoras y obtener resultados visibles y eficaces en la acción local, barrial y comunal.

 

Copenhague y todas las cumbres que vendrán en el futuro en torno al cambio climático, tienen su sentido fundamentalmente en lo que nosotros podamos hacer para enfrentarlo en la casa, escuela, lugar de trabajo, gobierno local y servicio público.

 

Nuestro desafío es que la Cumbre Copenhague I, que hoy es escenario de las decisiones de las grandes potencias –principales causantes del presente cambio climático-, se transforme en el futuro en la Cumbre Copenhague II, en donde la ciudadanía pueda ser realmente protagónica y en donde la política ambiental y climática sea lo que siempre debió ser: una política ética de preservación de lo más sagrado que tenemos, la vida de la humanidad y de nuestro planeta Tierra.

Copenhague: No es fracaso, es indolencia

Santiago, Chile, viernes 18 de diciembre de 2009, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Tal como nuestros lectores deben haber apreciado en estas dos semanas –del 7 al 18 de diciembre-, e incluso desde antes, las señales que las grandes potencias emitían eran claras: no aceptaban un acuerdo vinculante ni compromisos mayores. Por ahora… sólo querían palabras y “compromisos políticos”. Y alguna que otra limosna.

Ustedes son testigos, a través de las páginas de este medio y de la prensa global y local, de las zigzagueantes y frustrantes maniobras y negociaciones que se han venido realizando antes y durante la Cumbre de Copenhague.

Antes de proseguir con esta nota, permítanme saludar con admiración y solidaridad a las decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas que perseverantemente y de manera excepcional se la han jugado en esa ciudad por defender el sagrado derecho humano a la supervivencia de nuestra especie, a pesar de la exclusión y de la represión a las que fueron sometidos. Nuestro reconocimiento, valoración y admiración. Gracias a ellos y a ellas.

Hoy viernes, es muy posible que, tal como China lo ordenó a los organizadores: “hay que hacer un acuerdo, como sea”. Es probable que, con bombos y platillos, se apruebe y suscriba por los más de cien líderes un documento grandilocuente, rebosante de palabrería, ofreciendo migajas a los desposeídos y sin sustancia en las cuotas de reducción de emisiones. Un mamarracho. Un saludo a la bandera para que la audiencia quede tranquila.

Incluso, es probable que desde las relaciones públicas del evento se difunda la idea de que la Cumbre de Copenhague no ha fracasado y que, gracias a algunos líderes iluminados y bienhechores llegados a la hora undécima y que instruyeron algunos puntos de acuerdo que sus subalternos no estaban en condiciones de aprobar, se habría salvado de la ignominia.

Una vergüenza que indigna. Una falta de coraje de los grandes por asumir sus propias responsabilidades históricas en la generación del cambio climático.

El cambio climático, tal como lo dijo la Presidenta Bachelet de Chile, es un desafío ético. Pero, al parecer, la ética no existe cuando se trata de defender negocios y el PBI de los grandes emisores de CO2 y de los responsables de esta catástrofe. Los científicos del IPCC son tajantes en los requerimientos de reducción de emisiones de CO2 y aporte financiero a la mitigación y adaptación. Y no se han cumplido. La ética no sólo son palabras. Son compromisos honorables. Y son hechos.

A todas luces, los EEUU y China son los grandes responsables de este fracaso. Perdón, de esta indolencia.

Una burla a la humanidad. Una bofetada en el rostro a los más pobres, humildes y víctimas del cambio climático.

Se ha profitado con las esperanzas de los pueblos y naciones con los mayores riesgos y vulnerabilidades como Tuvalú, Maldivas, las naciones insulares y los pueblos africanos.

Este es el resultado de un sistema en donde, lamentablemente para la ONU, a pesar de habérsela jugado, no logró los resultados que sus científicos y expertos recomendaban.No obstante, la cosa no va a quedar allí.

La ciudadanía de los propios países responsables de esta debacle se las van a cobrar a sus gobernantes. Se les va a cobrar la palabra empeñada y la deuda social y climática que han contraído con sus propios pueblos y con la humanidad.

No sería nada extraño que los conflictos nacionales y subnacionales respecto al cambio climático, a partir de ahora transiten a nuevos niveles y se constituyan en ejes de grandes movimientos socioambientales.

2010 será un año clave. Sea en junio en Bonn o en diciembre en México, será un año probablemente muy movido de grandes presiones sociales y de potentes emplazamientos a quienes no supieron cumplir sus responsabilidades climáticas en esta Cumbre. La ciudadanía tiene la palabra. Los responsables de esta indolencia, que paguen las consecuencias.

¿Qué hacer?

Luchar. No queda otra.

Nadie supuso que la obtención de metas y compromisos sensatos para enfrentar el cambio climático iba a ser fácil. Pero, al parecer resultó ser más difícil de lo que se esperaba.

Ahora, sólo queda la movilización ciudadana y el honor y la gestión de los gobiernos sensatos –estén en riesgo mayor o menor- que sepan exigir y representar la voz y la voluntad de los más débiles y los más vulnerables ante el cambio climático.

Es probable que se generen amplios movimientos nacionales, regionales y globales. Es probable que frente al cambio climático nuevamente tengamos un escenario de movilización ciudadana del mismo tipo e intensidad que lo tuvo la oposición a la guerra en Vietnam o contra las dictaduras violadoras de los derechos humanos. Es probable que estemos adportas a nuevos movimientos sociales –con la sumatoria de gobiernos de países en alto riesgo-, mucho mayores de lo que hayamos conocido hasta ahora. Copenhague y muchas otras ciudades del mundo ya lo han demostrado a escala local en estos días.

Es probable que esta noble causa global se convierta en potentes gestiones socioambientales locales. Es posible que enfrentar la tozudez y los mezquinos intereses de las potencias conlleve a renovadas estrategias ciudadanas que no se veían desde hace tiempo.

Es probable que la ciudadanía global exija que la Cumbre de Bonn en junio o la de México en diciembre, se constituyan en eventos en donde se suscriba un acuerdo jurídicamente vinculante en torno a severos recortes de emisión de CO2, en torno a montos sensatos de pagos a la deuda climática contraída por los países en desarrollo con los países en vías de desarrollo y en torno a transferencia de tecnología e impulso a las energía renovables no convencionales.

Es probable que la ciudadanía ahora exija que se instale una mesa permanente de trabajo en la ONU que sea representativa con equidad democrática y con participación privilegiada de los países altamente vulnerables como Tuvalú, Maldivas, los insulares y africanos.

Para el caso latinoamericano, es posible que la ciudadanía ahora exija repensar estrategias que hasta el momento no han sido eficaces y mas bien sustituirlas por otras que generen sólidas alianzas con vista a defender, entre otras demandas, la amazonia y los glaciares de la región.