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Luis Alberto Gallegos

Comunicación y Gestión Ambiental Local (GAL)

 
 
 
 
Comunicación y Gestión Ambiental Local (GAL)

 

 

 

 

 

Por: Luis Gallegos M.

Periodista y Docente

Material de trabajo para los talleres de comunicación ambiental del

Programa GAL II de la CONAMA, PNUD, ACHM, GORE y UAHC

Email: luisalbertogmz@terra.cl
Weblog: http://luisalbertogmz.blogia.com

Santiago, 8 de Agosto de 2005

 

 

 

1.   ¿Porqué comunicación y gestión ambiental local?

 

Cinco ideas subyacen en estas notas.

 

En primer lugar, la gestión de los servicios públicos ambientales sólo puede garantizar eficiencia y éxito en sus estrategias, en la medida que se produzca una articulación entre los gobiernos locales y las organizaciones ciudadanas. Estas articulaciones se construyen bajo el concepto de redes territoriales o temáticas que comparten la co-responsabilidad del cumplimiento de proyectos, planes y estrategias de bien común.

 

En segundo lugar, la articulación en red de los gobiernos locales y la sociedad civil se operativiza en torno a espacios y herramientas de comunicación permanentes, adaptables y diversificables según el carácter de las redes y los desafíos comunes que se asuman. La gestión ambiental sólo es posible si se crean e instrumentalizan mecanismos de comunicación específicos que se constituyan en componentes básicos de la gerencia ambiental local.

 

En tercer lugar, si bien la información ambiental, su acceso y libre disponibilidad es un componente indispensable para la construcción de estas redes de gobernabilidad ambiental, no es suficiente. Una gobernabilidad eficiente y que empodere a la sociedad civil requiere una dinámica interactiva entre los distintos actores involucrados y ello sólo lo puede brindar el uso de herramientas de comunicación entendidas como un sistema de gestión proactiva a nivel local.

 

En cuarto lugar, la única forma de cristalizar los nuevos conocimientos adquiridos en procesos de capacitación y de gestión del conocimiento, es produciendo sincronías articuladas en red de los diversos actores partícipes de dicho proceso: docentes, alumnos y animadores. Estas sincronías articuladas en red garantizan un seguimiento, acompañamiento, validación y retroalimentación a la teoría elaborada y socializada -in situ, a distancia y a nivel local/global-, que le confieren eficacia, validez y concreción a dicho proceso de conocimiento.

 

En quinto lugar, el Capítulo 28 de la Agenda 21 (Río de Janeiro, 1992) sobre “Iniciativas de las Autoridades Locales en Apoyo del Programa 21”, señala que “Las autoridades locales se ocupan de la creación, el funcionamiento y el mantenimiento de la infraestructura económica, social y ecológica, supervisan los procesos de planificación, establecen las políticas y reglamentaciones ecológicas locales y contribuyen a la ejecución de las políticas ambientales en los planos nacional y subnacional. En su carácter de autoridad más cercana al pueblo, desempeñan una función importantísima en la educación y movilización del público en pro del desarrollo sostenible”. Además, recomienda que “Cada autoridad local debería iniciar un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones locales y empresas privadas y aprobar un "Programa 21 local". Mediante la celebración de consultas y la promoción de un consenso, las autoridades locales recibirían aportes de la ciudadanía y las organizaciones cívicas, empresariales e industriales locales y obtendrían la información necesaria para formular las mejores estrategias. El proceso de consultas aumentaría la conciencia de los hogares respecto de las cuestiones relativas al desarrollo sostenible”.

 

2.   ¿Qué es información ambiental?

 

La normativa actualmente vigente en Chile no dispone de una definición exacta de información ambiental. La Convención de Aarhus (Dinamarca, 1998, Art. Nº2, Inc. 3) la define como todo lo relativo al estado de los elementos  del medio ambiente tales como el aire, atmósfera, agua, suelo, tierras, paisaje y los sitios naturales, diversidad biológica y sus componentes incluidos los organismos genéticamente modificados y la interacción entre éstos. Asimismo, es información ambiental todo lo relacionado con los factores que influyen sobre el medio ambiente, tales como las sustancias, la energía, el ruido y las radiaciones; también las actividades o medidas administrativas, los acuerdos relativos a medio ambiente, las políticas, leyes, planes y programas que tengan o puedan tener efecto sobre los elementos del medio. Finalmente, es todo lo referente al estado de salud del ser humano, su seguridad y condiciones de vida, así como el estado de los sitios culturales y de las construcciones en la medida que sean o puedan ser alteradas por el estado del medio ambiente.

 

Según esta definición y considerando los acuerdos suscritos por Chile y la legislación vigente, información ambiental es toda la documentación relativa a los procesos, expedientes, insumos, antecedentes, documentos, presupuestos, datos y evidencias tangibles en posesión de los servicios públicos con referencia ambiental. Su acceso es un derecho no sólo de abogados, periodistas, técnicos o especialistas, sino de cualquier ciudadano. Es un derecho que incluye tanto a la información que está a disposición pública de modo permanente en los índices o registros de los servicios públicos o el Diario Oficial, como también a aquella información que no está disponible al público de modo permanente. Este concepto obliga a entregar información a ministerios, intendencias, gobernaciones, servicios públicos, Contraloría, Banco Central, Fuerzas Armadas, Orden y Seguridad, gobiernos regionales, municipalidades y empresas públicas. Se exceptúa al Congreso y Poder Judicial por tener sus propias normas.

 

3.   Información para tomar decisiones adecuadas y empoderar a la ciudadanía

 

Para realizar sus proyectos y planes, los gobiernos locales y la ciudadanía requieren adoptar decisiones acertadas y oportunas. Para tomar decisiones adecuadas se necesita tener información exacta y suficiente acerca del propósito, circunstancias y entorno del proyecto o actividad a ejecutar. Sin información veraz, integral, de calidad, actualizada y oportuna no hay decisión adecuada ni proyecto exitoso. Sin información no hay manera de formarse opinión propia, tomar las decisiones adecuadas y sentirse parte de un proceso de gestión ambiental. No hay identidad ni menos interés o motivación alguna para ejercer el derecho a la ciudadanía ambiental. Sin información no hay participación social alguna. Es más, la desinformación, expresa, encubierta o por ineficiencia, es la mejor manera de desincentivar la participación social y de engendrar formas de verticalismo, descontrol, ingobernabilidad y finalmente de autoritarismo.

 

La capacidad de tomar decisiones sobre el medio ambiente expresa el grado de empoderamiento ciudadano. Y no hay empoderamiento sin facultades de decisiones. No existe participación ciudadana ambiental alguna, sin empoderamiento, sin poder. A mayor poder político, mayor capacidad de decidir ambientalmente. De no disponer la ciudadanía de estas atribuciones de decisión sobre temas ambientales, su participación resulta irrelevante y estéril. En la misma medida que la ciudadanía dispone de información veraz, de facultades de decisión y de empoderamiento, entonces su accionar tendrá impacto en las agendas públicas ambientales.

 

Según el Principio 10 (Río de Janeiro, 1992): “El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes”.

 

4.   Las barreras y los avances en el Derecho de Acceso a la Información Pública ambiental en Chile

 

En las comunicaciones toda interferencia que impide que los receptores reciban fiel y verazmente la información requerida, se le denomina “ruido”. En el procesamiento de la información y la comunicación ambiental existen “ruidos” que afectan, limitan o distorsionan el mensaje o el acceso al mismo. Uno de esos “ruidos” son las dificultades y obstáculos para que la ciudadanía acceda libremente a la información ambiental en los propios establecimientos municipales o de servicios públicos.

 

A estas limitantes se les denomina en Chile “Causales de reserva legal” (Olmedo, Juan Pablo, 2005; Sánchez, Moisés, 2005), que consisten en la reserva de determinados actos y documentos de naturaleza pública justificada debido a razones de orden público, seguridad nacional y derechos de terceros. Estas reservas son fuente de restricción general del ejercicio de los derechos democráticos fundamentales. Estas causales de reserva legal se encuentran establecidas en el Artículo Nº13 Inciso Nº4 del DFL Nº 1/19.653 y se circunscriben a “la reserva o secreto establecidos en las disposiciones legales o reglamentarias”; “que la publicidad impida o entorpezca el debido cumplimiento de las funciones del órgano requerido”; “la oposición deducida en tiempo y forma por los terceros a quienes se refiere o afecta la información contenida en los documentos requeridos”; “el que la divulgación o entrega de los documentos o antecedentes requeridos afecte sensiblemente los derechos o intereses de terceras personas, según calificación fundada efectuada por el jefe superior del órgano requerido"; y “el que la publicidad afecte la seguridad de la Nación o el interés nacional”. El estatuto que regula al sector privado incorpora barreras adicionales de restricción, considerando que se trate de una empresa que preste un servicio público, que la información solicitada sea de interés público, que haya sido entregada en el ejercicio de las facultades fiscalizadoras; y que no afecte el debido funcionamiento de la empresa.

 

Otra de las razones por las que se presentan barreras para la libre disponibilidad de información ambiental a la ciudadanía son las indefiniciones de las funciones de los responsables de los servicios públicos involucrados en este proceso. La División de Organizaciones Sociales (DOS) ha identificado los siguientes obstáculos: indefinición del concepto de información ambiental; información costosa; demora en la respuesta; indefinición de quién entrega la información; tecnicismo en la información; y barreras geográficas.

 

Según un estudio internacional elaborado este año 2005 por la Open Society Institute y la Corporación Participa, nuestro país tiene el más alto porcentaje de solicitudes de información pública sin respuesta por parte de la autoridad. Chile registra un 69% de respuestas negativas, lo que confirma la “tradición de secreto” que impera en el Estado y que dificulta la posibilidad de que los ciudadanos ejerzan control sobre los actos administrativos, cuestión básica para la participación ciudadana, la fiscalización, la transparencia y probidad. Este estudio establece que de los 6 ministerios investigados, 8 municipalidades, 2 instituciones del Poder Judicial y dos empresas privadas, en un 69% de las solicitudes ni siquiera hubo respuesta a los requeridos, mientras que un 5% la negativa se dio por escrito. Sólo en un 17% de los casos la información solicitada fue recibida. Según los resultados, tanto el gobierno central como los gobiernos locales alcanzan niveles similares de secretismo. Mientras el primero no responde solicitudes en un 26%, las municipalidades no lo hacen en un 29%. En el ranking de instituciones que más niegan información, cuatro se encuentran en el primer lugar con un 87,5% de no respuestas: los ministerios de Defensa y Justicia y la Corte Suprema y el Primer Juzgado Civil de Santiago. Le sigue Mideplan con un 75% de solicitudes que no fueron contestadas. En el caso de las municipalidades Ñuñoa es la que no contesta en un 87,5 % de los casos, seguida por Lo Espejo y Lo Prado. En cambio, las municipalidades que registran el mejor índice de respuestas entregadas son Pedro Aguirre Cerda, Lo Barnechea, Vitacura y La Reina con casi un 50% de solicitudes tramitadas satisfactoriamente.

 

Aparte de todo lo anterior, también existen los “ruidos” comunicacionales provenientes de la carencia, restricciones, insuficiencias o ineptitudes respecto a las tecnologías de la información y comunicación (TIC), expresadas en computación, acceso a Internet, mensajería electrónica y sistemas multimediales. Por ejemplo, en la Web de la Asociación Chilena de Municipalidades, no se dispone de una sección ambiental específica. La gran mayoría de municipalidades del país dispone de su propio portal, pero con grandes limitaciones para actualizarlas o administrarlas adecuadamente. En las Web municipales que existen, las informaciones locales ambientales, salvo excepciones, son débiles, escuetas o se encuentran dispersas y desperfiladas –quizá reflejo de la institucionalidad ambiental municipal-, en otras áreas, departamentos y secciones, sin lograr destacar adecuadamente. De las 31 municipalidades que participan en el Programa GAL, sólo 25 disponen de Web.

 

No obstante, se están produciendo algunos avances significativos en el Derecho de Acceso a la Información Pública. Según un Proyecto de Ley sobre Acceso a la Información Pública propuesto por los senadores Hernán Larraín y Jaime Gazmuri y que está actualmente en discusión en la comisión de Gobierno,  Descentralización y Regionalización de la Cámara alta, se plantea la exigencia de fijar por ley las causales por las cuales una información sería considerada reservada o secreta. Este reconocimiento constitucional del Derecho de Acceso a la Información Pública obligaría a la modificación de la norma que faculta a las distintas reparticiones públicas a fijar a discreción qué materias serán consideradas como reservadas o secretas. La división jurídica de la subsecretaría general de la Presidencia confirmó que, al aprobarse la indicación que exige una ley de quórum calificado para establecer causales de secreto o reserva, será necesario modificar las normativas de menor jerarquía legal. Esto afecta directamente al Decreto Supremo nº 26/2001, el cual permite que cada servicio público determine qué materias quedarán fuera del escrutinio público.

 

Otro avance significativo se produjo cuando cinco organizaciones ciudadanas instaron al Gobierno a hacer cumplir un dictamen de la Contraloría General de la República que obliga a más de 80 servicios públicos y municipalidades a revisar las casi 90 resoluciones y decretos dictados en virtud del Decreto nº 26. La solicitud fue presentada por Defendamos la Ciudad, Centro Ecocéanos, Ciudad Viva, Oceana y Fundación Terram y buscaba que el Ministerio Secretaría General de Gobierno instruya a las distintas reparticiones a ajustar sus normativas al criterio fijado por la Contraloría en el Dictamen Nº 49883 del 04/10/2004, “que aclaró y limitó los alcances de la normativa de secreto y reserva, ordenando a las distintas reparticiones que reexaminaran dichas resoluciones, y las modificaran de acuerdo a los principios señalados en el cuerpo de dicho pronunciamiento”, según indica el texto de la presentación.  El gobierno accedió a este reclamo y confirmó que se enviará a todas las reparticiones públicas un oficio en el cual “se indicarán orientaciones de política en esta materia, con recomendaciones concretas a seguir en el proceso de modificación de las resoluciones de secreto, para evitar caer en vicios de legalidad” (Sánchez, Moisés, Blog, junio 2005).

 

5. La comunicación como herramienta pedagógica ambiental local/global

 

La comunicación ambiental tiene una triple misión, de la cual no se puede sustraer y debe atender con el mismo grado de calidad: informar con alto nivel de conocimiento científico, ser un factor educativo y fomentar la participación ciudadana. La comunicación ambiental busca una lectura en profundidad de los sucesos ambientales, una visión crítica de los hechos y su contexto, que genere reflexión y criterio propio en el público. En ese sentido, la comunicación ambiental puede constituirse en una herramienta pedagógica para el gobierno local y la ciudadanía a la que se dirige.

 

La comunicación ambiental debe utilizar las diversas plataformas donde se combina una diversidad de medios escritos, audiovisuales, electrónicos y presenciales. El eficiente uso de estos modernos recursos en forma interactiva, podría reforzar notablemente el impacto comunicacional. Asimismo, la educación ambiental encuentra en las tecnologías de la información y comunicación (TIC), las mejores herramientas para articular la educación presencial con la virtual. La sala de clases se traslada desde el establecimiento educativo físico a la sala de clases del ciberespacio. El pizarrón es reemplazado por el escritorio electrónico. Este proceso es creciente y exige adaptar a las organizaciones ciudadanas y a las municipalidades rápidamente a esta modernidad. La alfabetización digital ha reemplazado a la alfabetización letrada. El concepto de “ventanilla única” para los servicios públicos y ambientales de las municipalidades se constituye en ventanilla única electrónica.

 

De otro lado, la comunicación ambiental es un extraordinario potencial espacio para conjugar lo local con lo global. Parafraseando a León Tolstoi quien decía: “Si deseas ser universal, entonces escribe sobre tu aldea”, podemos decir, si deseamos ser globales, entonces hablemos de nuestra realidad ambiental local. Todo acontecimiento de impacto ambiental tiene orígenes, incidencias, conexiones y proyecciones locales y globales, por tanto, la comunicación ambiental debe hacerle un seguimiento en ambas dimensiones a los hechos que la convoca.

 

El término comunicación del latín se puede derivar de  comunis facere, hacer juntos, con lo que se entiende que los mensajes intercambiados entre los diversos actores son el producto de una actividad conjunta. Para otros, la etimología del término proviene sólo de communis, común, o de communicare, sinónimo de comulgar.

 

Tanto el latín como los idiomas romances han conservado el especial significado de un término griego (el de Koinoonia) que significa a la vez comunicación y comunidad. También en castellano, común es compartido por los términos comunicación y comunidad. Ello indica a nivel etimológico la estrecha relación entre “comunicarse” y “estar en comunidad”. En otras palabras,  se “está en comunidad” porque “se pone algo en común”, se comparte algo,  a través de la “comunicación”, que puede tomar varias formas.; palabras escritas o expresadas verbalmente, gestos o símbolos visuales, con mensajes que se transmiten a través de la acción, el tacto o el sonido. Estos diferentes métodos de transferir información hace de la comunicación un proceso dinámico y complejo. Comunicación es una acción humana, un proceso social, que genera relaciones de interdependencia.

 

Sin comunicación no hay vida posible. En biología, la ósmosis a nivel microscópico permite el flujo interactivo líquido y gaseoso a través de la membrana celular y entre las moléculas que posibilita el desarrollo y reproducción de la vida. La simbiosis en las especies permite que los individuos, animales o vegetales vivan juntos e interactúen favoreciéndose mutuamente en su desarrollo. En la escala más alta, el género humano crea una cultura interactiva en base al cuerpo, el lenguaje y las emociones. En síntesis, estos tres grados de interacción de los seres vivos constituyen sistemas dinámicos de comunicación y autoorganización. Es lo que Humberto Maturana define bajo el concepto de autopoiesis (El árbol del conocimiento, Santiago, 1994; De máquinas y seres vivos, Santiago,1995). Un sistema autopoiético en una escala superior, es la asociatividad de la especie humana en una cultura basada en un espacio de conversaciones. Una cultura es una red de conversaciones, es un sistema de comunicación. Una cultura es un ecosistema de comunicación y de vida.

 

6. Una propuesta de gobernabilidad y comunicación en red desde y con la ciudadanía

 

Los medios que hasta el momento el Estado ha utilizado para que la ciudadanía acceda a la información ambiental son el registro de las oficinas de información de los servicios público, el Diario Oficial, las inserciones de prensa, la Biblioteca del Congreso, el Sistema Nacional de Información Ambiental (SINIA) y las páginas Web en Internet. Son herramientas importantes. El Estado de Chile ha avanzado en el desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento y actualmente tiene un rol relevante en América Latina en el acceso a digitalización de la información. Las propias municipalidades han avanzado notablemente en el concepto y operatividad de la “ventanilla única” vía Internet para los servicios públicos.

 

Pero obviamente son esfuerzos aún insuficientes. El índice o registro de las oficinas de información de los servicios públicos muy pocos lo conocen, están desactualizados o no existen; el Diario Oficial lo leen los expertos; las inserciones pasan desapercibidas; la Biblioteca del Congreso es compleja; la documentación impresa y digital no es de alcance masivo; y los portales Web aún no se han masificado en su uso y se hace más distante con la aún persistente “brecha digital”.

 

Las comunicaciones en los servicios públicos son la neta expresión del carácter de gobernabilidad que se establece con la ciudadanía. Allí se manifiesta el grado de transparencia, probidad, eficiencia y co-responsabilidad en el ejercicio democrático. En la gobernabilidad moderna el Estado no sólo está llamado a facilitar el acceso a la información ciudadana acerca de la administración pública, sino además está obligado a promover dicho acceso. Y en la promoción de dicho acceso debe hacerse cargo de crear los medios apropiados para que el derecho ciudadano sea ejercido de la manera más eficaz y participativa posible.

 

Según estudios contemporáneos (Prats, Joan Oriol, 2003; Messner, Dirk, 2003; Courbet, Jaume, 2003), desde los años 90 ha ido emergiendo en el mundo una opinión creciente en torno a que la eficacia y la legitimidad del actuar público se fundamenta en la calidad de la interacción entre los distintos niveles de gobierno y entre éstos y las organizaciones empresariales y de la sociedad civil. Estos nuevos modos de gobernar tienden a ser reconocidos como gobernanza, gobierno relacional o en redes de interacción público-privado-civil a lo largo del eje local/global. Los procedimientos de los servicios públicos pasan a ser considerados desde la lógica de su contribución a las redes de interacción o estructuras y procesos de gobernanza, al gobierno local interactivo, al gobierno emprendedor, al gobierno socio o facilitador. Las redes tienden a expresar esta realidad: la práctica cotidiana de los servicios públicos pasa por crear y gerenciar estas redes de actores diversos, autónomos e interdependientes sin cuya colaboración resulta imposible enfrentar los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. El nuevo paradigma de la gobernanza admite que los gobiernos locales no son los únicos actores que enfrentan las grandes cuestiones sociales, sino que también son desafíos para la sociedad civil y las empresas. Este paradigma supone un cambio en la concepción hasta entonces vigente de la relación entre estado y sociedad: no se niega la autonomía de ambas, pero se reconoce su interdependencia y la necesidad de la cooperación para la definición y realización de los intereses generales. Desde esta perspectiva, no hay monopolio de los intereses generales por las organizaciones gubernamentales. Con el concepto de gobernanza se redescubre y revaloriza la política a la vez que se reconceptualiza la gestión pública. La política ya no puede pretender tener un fundamento exclusivamente legal y técnico. Su legitimidad parte del reconocimiento de que hacer política es optar entre bienes públicos igualmente valiosos y que la decisión responde a juicios de valor, interés, oportunidad y otros que no sólo son sino que deben ser siempre discutidos en la esfera pública. En este sentido, sólo mediante la creación de estructuras y procesos sociopolíticos interactivos que estimulen la comunicación entre los actores involucrados y la creación de responsabilidades comunes, además de las individuales y diferenciadas, puede hoy asegurarse la gobernabilidad legítima y eficaz. La misión fundamental de la dirección política y administrativa de los gobiernos locales consiste, entonces, en la creación de tales estructuras y procesos, es decir, en la construcción de gobernanza.

7. La Agenda 21 y las Informaciones Ambientales

 

El Capítulo 40 de la Agenda 21 (Río de Janeiro, 1992) sobre “Información para la Adopción de Decisiones”, señala que para velar que las decisiones ambientales se basen en información fidedigna hay dos esferas de programas que deben aplicarse: a) Reducción de las diferencias en materia de datos; y b) Mejoramiento del acceso a la información.

 

Respecto a la Reducción de las diferencias en materia de datos, la Agenda 21 recomienda:

a)       Lograr una reunión y evaluación de datos más económica y pertinente mediante una mejor determinación de los usuarios y de sus necesidades de información en los planos local, nacional, regional y mundial;

b)       Fortalecer la capacidad local, provincial, nacional e internacional de reunión y utilización de información multisectorial en los procesos de adopción de decisiones y reforzar la capacidad de reunión y análisis de datos e información para la adopción de decisiones, en particular en los países en desarrollo;

c)       Crear o fortalecer los mecanismos locales, provinciales, nacionales e internacionales que garanticen que la planificación del desarrollo sostenible en todos los sectores se base en información fidedigna, oportuna y utilizable;

d)       Dar acceso a la información pertinente en la forma y en el momento en que se precise para facilitar su uso.

 

Además, señala que los gobiernos deberían considerar la posibilidad de introducir los cambios institucionales necesarios en el plano nacional para lograr la integración de la información sobre el medio ambiente y sobre el desarrollo. Asimismo, con la asistencia de las organizaciones internacionales, se debería establecer mecanismos de apoyo para suministrar a las comunidades locales y a los usuarios de recursos la información y los métodos que necesitan para que, en la ordenación del medio ambiente y de los recursos sostenibles, apliquen los conocimientos y los enfoques tradicionales y autóctonos, cuando proceda. Esto reviste particular importancia en el caso de las poblaciones rurales y urbanas y los grupos indígenas, de mujeres y de jóvenes.

 

Respecto a la Mejoramiento del acceso a la información, la Agenda 21 recomienda reforzar los sistemas y servicios de información en los sectores relacionados con el desarrollo sostenible en los planos local, provincial, nacional e internacional. Se debería insistir en que se transforme la información existente en formas que sean más útiles para la adopción de decisiones y en orientarla hacia diversos grupos de usuarios. Se deberían establecer o reforzar los mecanismos para convertir las evaluaciones científicas y socioeconómicas en información adecuada para la planificación y la información pública. A ese respecto, se deberían utilizar medios electrónicos y no electrónicos. Los gobiernos deberían considerar la posibilidad de apoyar a las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales en sus esfuerzos por elaborar mecanismos para el intercambio eficiente y armónico de información en los planos local, provincial, nacional e internacional, incluidos la revisión y el establecimiento de las clases de datos, de acceso y de difusión y la interconexión de las comunicaciones.  Establecimiento y fortalecimiento de la capacidad de formación de redes electrónicas para apoyar el intercambio de información, proporcionar acceso a las bases de datos y a otras fuentes de información, facilitar la comunicación para satisfacer objetivos más amplios.

 

8. Ideas y sugerencias para el caso de Chile

 

En el caso de Chile, el ejercicio del derecho al acceso de la ciudadanía a la información ambiental tiene una doble dimensión.

Por un lado, aprendiendo y replicando la experiencia y  perspectiva de las mencionadas cinco organizaciones ciudadanas que obtuvieron recientemente que más de 80 servicios públicos y municipalidades revisaran las casi 90 resoluciones y decretos dictados en virtud del Decreto nº 26, es imprescindible proseguir en dotar a la ciudadanía de instrumentos que permitan avanzar en esta estrategia fiscalizadora.

 

Por otro lado, debemos visualizar que este ejercicio democrático es necesario para adquirir destrezas en la gobernabilidad ambiental y, sobre todo, en la gobernabilidad de las agendas públicas del país. El proyecto democrático de Chile no sólo es construir un Ciudadano Ambiental, sino construir un Ciudadano Integral con aptitudes y empoderamiento de gobernabilidad local y global.

 

El acceso de la ciudadanía a la información ambiental no es sólo un acto administrativo funcional a la gestión ambiental local, sino que es uno de los componentes de los nuevos procesos de Gestión del Conocimiento Ciudadano que conjuga ciencia, gobernabilidad y participación. Es preciso resituar la información, la comunicación y el conocimiento científico como los componentes que permitan renovar nuestras formas de hacer política y de construir gobernanza.

 

El acceso de la ciudadanía a la información ambiental no sólo debe ser en calidad de receptora de datos, sino que debe al mismo tiempo suscitar y crear el rol de re-emisora de esa misma información, a efecto de diseminarla, multiplicarla e involucrar a nuevos actores. Ello supone crear sistemas de comunicación ciudadanos (radio, televisión, Internet, multimedia, espacios abiertos de interacción) con el apoyo del Estado. No solo hay que crear el MENSAJE, sino también hay que crear el MEDIO.

 

La ciudadanía tiene el derecho de crear sus propios sistemas de información ambiental. El Estado no sólo debe facilitar el acceso a la información ambiental, sino que también debe promover que la ciudadanía participe en este proceso informativo. Coherentes con el Principio 10, los convenios internacionales suscritos y el propio compromiso con la ciudadanía, el Estado, por tanto, debe brindar los instrumentos, recursos, infraestructura y todas las facilidades para que la ciudadanía participe y genere su propio Sistema de Información Ambiental.

 

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LAS RADIOS COMUNITARIAS COMO HERRAMIENTAS PARA LA ACCIÓN AMBIENTAL

Ponencia
“Las Radios Comunitarias como Herramientas para la Acción Ambiental”
 
II Seminario Internacional de la Red de Comunicación Ambiental de América Latina y El Caribe
Asunción, 23-24 de Mayo del 2002
 
 
 
 

I.- PERÍODO CON MÁS DEBILIDADES QUE FORTALEZAS.-

“El optimista proclama que vivimos en el
mejor de todos los mundos posibles, y el 
pesimista teme que esto sea cierto”
- James Branch Cabell (1879-1958)
(Manual del Pesimista, Eric Marcus)

En los primeros años de la década de los 90 el movimiento ambientalista latinoamericano tuvo grandes expectativas respecto al desarrollo de políticas ambientales y de avances no menores en algunas áreas. No obstante, este período no ha sido precisamente exitoso para la gestión de un medio ambiente sano y limpio, y en particular en los temas que constituyen la preocupación y quehacer cotidiano del movimiento ciudadano, medios de comunicación comprometidos y redes no gubernamentales ambientales.

En América Latina, el patrimonio y calidad de los recursos naturales se han revertido en casi todas las áreas. Por ejemplo, desde el punto de vista de la fauna marina, las ocho especies más importantes continúan en riesgo real de extinción -como en el caso de las ballenas-, donde su depredación continúa casi intacta por parte de flotas y factorías extranjeras. El cambio climático global ha provocado situaciones de riesgo de desastres o catástrofes de inundaciones o sequías en varias zonas, así como ha acelerado el deshielo en la Antártida.

En el caso de la contaminación de los océanos y el agua dulce, casi la totalidad de los recursos hídricos superficiales y subterráneos está de alguna manera afectada por la presencia de residuos sólidos o tóxicos industriales y mineros. Asimismo, la amplia variedad de especies forestales nativas se ha visto desplazada frente a la política de arrasamiento y destrucción de los aserraderos y las plantas de procesamiento industrial. El tratamiento de los residuos sólidos domiciliarios e industriales en las grandes ciudades no clasifica, no recicla, ni logra crear un sistema de recolección eficiente y limpio del procesamiento, por lo que continúa siendo un problema sin resolver en sus causas de fondo y para el largo plazo. La calidad del aire en algunas capitales permanece dentro de los graves rangos de contaminación atmosférica, por incidencia del transporte masivo urbano y el no uso de energías limpias y renovables en el parque automotor.

El modelo económico de imperante en la región no ha logrado hasta el momento sortear con éxito el anhelado equilibrio entre el denominado libre mercado y políticas ambientales sanas y limpias. Eso lo indican los estudios elaborados por organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas. Al parecer, el modelo neoliberal es consustancial intrínsecamente a una gestión ambiental precaria, vulnerable y adversa a un desarrollo efectivamente sustentable.

Uno de nuestros observadores contemporáneos más sensibles y agudos ante lo que ocurre en nuestro mundo actual, Eduardo Galeano, señala que las empresas más exitosas del mundo son también las más eficaces contra el mundo. Esas empresas, las más desvastadoras del planeta, figuran entre las que más dinero ganan. Su representante, el presidente George Bush, lo explicó claramente en 1992 al negarse los EE.UU. a firmar la Convención de Biodiversidad en Río de Janeiro: “Es importante proteger nuestros derechos, los derechos de nuestros negocios”. El siglo veinte, artista cansado, termina pintando naturalezas muertas. El exterminio del planeta –continúa Galeano-, ya no perdona a nadie. Ni siquiera al norte triunfal, que es el que más contribuye a la catástrofe y, a la hora de la verdad, silva y mira para otro lado.

Lo que está en marcha desde hace muchos años es, en verdad, una verdadera agenda global anti-ambiental, aunque los representantes económicos y políticos de las empresas del norte –y también del sur- se llenen la boca con floridas palabras acerca del “desarrollo sustentable”, destinen millones de dólares en publicidad “limpia” y en gestos de filantropía ambiental.

II.- MEDIOS FUNCIONALES A UNA AGENDA ANTI-AMBIENTAL.-

“En esta economía, 
no hay bien que por
mal no venga”
- Titular de la revista Business Week,
9 de mayo de 1992
(Manual del Pesimista, Eric Marcus)

Otro elemento presente en este contexto es el rol que han cumplido los medios de comunicación masivos generadores de las agendas públicas. Los temas ambientales parecen tener dificultades para posicionarse en una economía de mercado. Por tanto, salvo contadas excepciones, no son prioridades de los medios. De ahí que las agendas que crean opinión ciudadana no incluyan suficientemente el tema ambiental en sus pautas diarias. Habitualmente el tratamiento que se brinda en los medios a estos temas es sensacionalista o con enfoques superficiales. No hay seguimiento en profundidad de las noticias ambientales, reportajes de investigación ni líneas editoriales que se adelanten o prevean los sucesos de esta índole. Menos aún hay una política  editorial conducente a la educación y la generación de una cultura ambiental en la ciudadanía.

Además, hay un componente en los medios de comunicación que amerita destacarlo -válido también para los líderes de opinión y la clase política de los países del Área-, y que explica parte de la débil cobertura y pobre presencia de los temas ambientales. Salvo excepciones, no existe suficiente información, especialización, investigación, capacidad de reflexión, interacción con la ciudadanía y conciencia crítica de los periodistas y comunicadores de los medios masivos y de líderes de opinión del ámbito social y político, acerca de los temas ambientales. A propósito de lo cual, amerita también una evaluación de nuestra Red. Todo ello impide un acercamiento apropiado a estos tópicos. Simplemente no se los jerarquiza como corresponde o hay insuficientes o débiles diseños y propuestas que vayan al fondo del asunto.

Por todas estas razones, como balance podemos concluir que el período transcurrido desde nuestro evento internacional fundacional, América Latina  ha tenido una gestión ambiental con más debilidades que fortalezas. En este marco corresponde, también, que nuestra Red también haga su propio balance y evaluación, respecto a sus aciertos, inacciones o debilidades.
 
III.- LA GLOBALIZACIÓN AMBIENTAL.-

 

“Más que en cualquier otro tiempo de la
 historia, la humanidad se encuentra
ante una encrucijada. Una senda lleva hacia la 
desesperación y la total desesperanza; 
la otra hacia la extinción total. 
Recemos para que tengamos la cordura 
de escoger correctamente”
-Woody Allen
(Manual del Pesimista, Eric Marcus)

 

Según Marcelo Sarlingo, destacado antropólogo argentino, los grandes poderes mundiales reconocen la emergencia de constricciones al desarrollo del capitalismo del siglo XXI. Una de estas constricciones, entre otras, serían los límites que plantea la desestructuración de la base material de las sociedades. Estas constricciones son clasificadas como problemáticas ambientales y pueden ser analizadas mediante un abanico de información que va desde la escala local -como el impacto en el ambiente natural y cultural que puede tener un proceso de cambio-, hasta la escala mundial -como la desaparición del ozono atmosférico o al calentamiento global-.

 

En opinión de Sarlingo, para comprender las bases de la crisis ambiental contemporánea -sin precedentes en el ritmo de destrucción de recursos y sin antecedentes en su escala, ya que no queda ningún rincón del planeta sin contaminantes producidos por la civilización industrial-, es necesario entender la agudización del proceso de capitalización de la naturaleza. La conflictividad de este proceso habría llevado a convertir a la crisis ambiental como la Segunda Gran Contradicción de la sociedad capitalista: si la primera es el antagonismo entre el Capital y el Trabajo  -que creó las condiciones para la aparición del Movimiento Obrero-, no menos importante resulta la contradicción entre el Capital y la Naturaleza -que creó las condiciones para la emergencia del Movimiento Ambientalista-.

 

En esta línea de pensamiento, el reconocimiento de la crisis ambiental a escala planetaria estaría sirviendo como factor de reestructuración política y económica al sistema capitalista en su conjunto. Con el objeto de remozarse y autolegitimarse, el capitalismo habría construido un nuevo concepto: el uso racional y sostenible de la naturaleza. “Paradigma” que ha sido fácil y rápidamente adoptado y digerido por algunos sociólogos, politólogos y ambientalistas modernos. El concepto de Desarrollo Sustentable, apunta a convertirse en una nueva ideología del desarrollo o, más bien, en una variante ideológica "aggiornada" del desarrollismo de los '50. Es el concepto a partir del cual se pretendería adornar una fase nueva de crecimiento del capitalismo globalizado. No obstante, este remozamiento aparecería como respuesta ante el ostensible problema de oferta que acarrea la disminución de los recursos naturales y la degradación de los servicios ambientales que se requieren para sustentar la producción de bienes de consumo. Aunque, hay que admitirlo, este remozamiento, también es respuesta a la resistencia por parte de comunidades y de sociedades enteras a la degradación ecológica y cultural provocada por la expansión del capital. Todo este proceso es lo que Martin O'Connor denomina una mutación lógica: lo que antes se consideraba un ámbito externo y explotable, ahora se redefine como un stock de capital. El resultado de esta camaleónica alteración o actualización del capitalismo, no sería precisamente la búsqueda de la armonía, el equilibrio o la conservación, sino el incremento de la despreciable competividad en la apropiación de los recursos naturales recurriendo a cualquier medio y sin ningún tipo de escrúpulos.

 

El resultado –como lo indica Eduardo Galeano-, es la profundización del proceso de expansión planetaria depredatoria de la civilización occidental. La globalización -otra denominación que ahora se le da al imperialismo- tiene como una de sus aristas, una agenda anti-ambientalista en proceso. Una agenda impuesta, moderada y animada por las grandes potencias.

 
En opinión de David Icke, ese brillante e ingenioso guionista del film Matrix, el progreso contemporáneo se hace en la medida que las sociedades se dan cuenta que el mundo está rápidamente yendo en una dirección que no es buena para la gente. Según Icke, necesitamos darnos cuenta dónde está el poder real anti-ambientalista y empezar a pensar un poco más claramente acerca de nuestra propia actitud. La manera de avanzar no es con violencia es, desde su perspectiva, dejando de cooperar con este sistema. El sistema solo existe porque cooperamos con él. Si el sistema comenzara a colapsar es porque estaríamos, al menos, deteniendo o llevando a término nuestra cooperación con un sistema que esta ahí solo para controlarnos y explotarnos. 
 
Desde nuestra perspectiva comunicativa, necesitamos informar y educar a la gente sobre lo que hemos descubierto en términos de cómo la agenda anti-ambientalista trabaja -quién está detrás de ella y con qué fin-. Y señalar que este edificio de poder es un castillo de naipes que está de pie porque estamos de alguna manera sosteniéndolo, porque existen medios funcionales al mismo.
 
Este proceso tiene que ser una acción local, global y en masa. No hay soluciones fáciles. Va a ser un difícil viaje durante los próximos años cruciales.  Necesitamos una protesta creativa que genere el modo que atraiga la atención pública. Sólo es posible informar a la gente cuando tienes su atención. Y atraer la atención de la gente es la clave. Cuando los gobiernos o los medios nos dan ciertas versiones de sucesos ambientales, la pregunta decisiva es: ¿quién se beneficia cuando creemos en lo que están diciendo? 
 

Según Icke, somos gente que crea este mundo con nuestros pensamientos. Cambiamos los pensamientos, cambiamos el mundo. Somos la imaginación de nosotros mismos y, más aún, este mundo es una "imaginación colectiva de nosotros mismos". Así, entenderemos la manera que tenemos para cambiar la prisión en paraíso. Trabajar sobre nosotros mismos es también trabajar en el mundo, porque somos el mundo, y el mundo somos nosotros.


 

IV.- LA EDUCACIÓN SE PUEDE CONDENSAR EN UN GÉNERO: EL REPORTAJE.-

 

“Ya pasó la edad de los caballeros; la
han sucedido la de los sofisticadores, la 
de los economistas y la de los calculadores”
- Edmund Burke (1729-1797)
(Manual del Pesimista, Eric Marcus)
 

En las comunicaciones no es difícil hacer educación. Al contrario, los medios son las herramientas ideales para ello. Lo que ocurre es que la formación que las universidades brindan a las generaciones de comunicadores y periodistas, no incluye una visión multidisciplinaria, transversal y holística. Por lo tanto cuesta hacer conexiones entre las disciplinas y generar conocimientos que descubran lecturas y facetas inéditas en nuestro entorno. Estamos acostumbrados a un tipo de conocimiento lineal, esquemático y unidimensional del mundo.

 

No solo las facultades nos predisponen a un uso no educativo de lo mediático, también las empresas propietarias de la prensa, agencias de  noticias, agencias de publicidad, radio, cine, cable, TV, editoriales y servidores de Internet, son algunos de los obstáculos para hacer de los medios de comunicación, herramientas educativas. El conocimiento y la educación son de por sí intrínsecamente subversivos de la realidad. La cuestionan e interpelan constantemente. Y para los sostenedores del orden establecido y de las agendas públicas cotidianas, ello no es permisible. Es como ponerse la soga al cuello. El conocimiento es subversivo.

 

Educar es transformar al individuo y a la sociedad. No es solo un trasvasije de ilustración e información. Educar es subvertir permanentemente la visión que tenemos de las cosas y de nosotros mismos y es comprometernos a su transformación en armonía con los cambios que suceden a cada segundo en el mundo. Es transitar desde lo fenoménico a lo sustancial, de lo superficial a lo profundo. La educación y el conocimiento debieran ser transversales en todas las programaciones de los medios de comunicación. O por lo menos de los reportajes. Los reportajes podrían constituirse en un género educativo por excelencia. En un género subversivo del conocimiento.

 

Marcelo Sarlingo se pregunta, ¿Qué es lo que encontramos si miramos los temas que hegemonizan la relación Cultura/Naturaleza en medios masivos de comunicación y en aparatos educativos? En toda Latinoamérica, es posible ver una clara hegemonía de una representación de lo ambiental como un temática secundaria y subordinada a las cuestiones de la economía de mercado. El mundo al revés, como dice Galeano, “para que las infamias puedan ser convertidas en hazañas (...) Octava maravilla del mundo, décima sinfonía de Beethoven, undécimo mandamiento del Señor: por todas partes se escuchan himnos de alabanza al mercado libre, fuente de prosperidad y garantía de democracia.”

 

Para Sarlingo, la década del ‘60 se caracterizó por un discurso de los medios de comunicación como la década del conservadurismo. Luego, en los ’70 se habló del ecologismo, con un enfoque que tendía a acercarse a lo social. En la década del ‘80 el rótulo va cambiando hasta la denominación de ambientalismo, que agrupa una complejísima diversidad de movimientos, ideas y prácticas sociales. Los ‘90 se presentó, en cambio, como la década de la sustentabilidad. Resulta interesante ver cómo la aparición en los medios de estas categorizaciones y de la producción simbólica que se agrupa bajo ellas, contribuye a desatar efectos movilizadores.

 

Subyacente a estos discursos comunicacionales existe, por cierto, una pedagogía y un concepto educativo. Las comunicaciones no están exentas o no son asépticas del proceso educativo. Por el contrario, los mensajes de la comunicación son reproductores de la propia imagen que tiene el emisor del mundo y de sí mismo, son transmisores de conductas y tendencias sociales e individuales, locales y globales. También, dichos mensajes son generadores de una cultura envolvente de los mismos actores involucrados en este proceso. El eterno y académico debate acerca de la objetividad o subjetividad del mensaje aquí es irrelevante. Todo mensaje tiene de ambos. Para Sarlingo, este proceso de conocimiento es conflictivo, no es lineal. No se aplica la idea, siempre presente en el sentido común, de la famosa "toma de conciencia". La concientización aparece como un paso fundamental en el proceso, pero sin la construcción de experiencias de intervención, no resuelve nada por sí misma. Es más, abona el terreno para que las personas esperen el cambio de estructuras de manera pasiva, porque se piensa que a la larga todo se ecologizará.

 

El cambio proviene de nosotros mismos, no de vectores externos a nuestro ser. La concientización es, en definitiva, el primer paso para la subversión de nosotros mismos y de nuestro entorno. Tal como nos invita la chilena Patricia May: “la conciencia sistémica es como si después de ascender por tres millones de años llegáramos a la cima de un monte y viéramos, por primera vez desde arriba, como un nodo de una red multidimensional, visión del todo, como células que se dan cuenta que forman parte del mismo órgano, de un sistema, de un cuerpo, y comenzaran a vibrar ya no con un propósito separado, sino con un sentido que se engrana en el propósito del cuerpo. En este caso, ese cuerpo es la humanidad y el planeta entero como una unidad, nos enlazamos, ya no nos importa solo nuestra vida, sino la vida de todo, de todos y comenzamos a vibrar con las necesidades de todos los seres”.

 

Estas denominadas experiencias de intervención –aunque preferiríamos calificarlas como prácticas comunicacionales y ambientales-, tienen diversas versiones y muchos senderos. Las construidas por el denominado ecologismo popular aparecen como fuente de significados de mayor riqueza, en tanto los desarrollos del movimiento verde del mundo desarrollado alcanzan una interesante profundidad teórica. También podríamos incluir aquí a los segmentos o núcleos de ciudadanos que espontáneamente participan en acciones locales ambientales o en manifestaciones globales por todo el planeta. Uno de estos senderos es, por cierto, el de las radios comunitarias, verdadera práctica de intervención local con una extraordinaria potencialidad de intervención global. De ello, hablaremos en detalle en otra ocasión. (FIN)

 

 

 

Santiago de Chile, día de San Isaías, 9 de mayo de 2002.

 

 

Luis Alberto Gallegos

 

Los desafíos del Boletín GAL para el futuro

Santiago, lunes 2 de marzo de 2009, por Luis Alberto Gallegos, Editor.- El boletín GAL es uno de los productos de los proyectos GAL II y GAL III de la CONAMA RM y el IEP mejor posicionados en cuanto a su incidencia en agendas, cobertura periodística, pluralidad, cobertura de difusión, visibilidad pública, puntualidad y regularidad.

 

Estas características, confirmadas en diversas encuestas y evaluaciones a las que se le ha sometido, apuntan a considerar a este medio de comunicación como un efectivo instrumento de información para la gestión ambiental local.

 

Sus aciertos

 

El boletín GAL se ha constituido en una herramienta indispensable para muchos segmentos de actores decidores de las políticas públicas, ciudadanas y privadas del medio ambiente. Es probable que en Chile y América Latina existan pocos medios con antecedentes similares a los de este medio de comunicación. Ha llenado un vacío periodístico ambiental y se ha convertido en un referente e insumo informativo para el ordenamiento de algunas agendas y decisiones en los temas ambientales relevantes.

 

Sus debilidades

 

La principal debilidad del Boletín GAL es su escasa retroalimentación con sus usuarios. Existe un alto número de lectores y lectoras, aunque su función es casi exclusivamente en el rol de receptores y muy excepcionalmente de emisores. Es decir, no se cumple con el doble papel en la comunicación de receptor-emisor. Ello revierte en el insuficiente uso del Boletín GAL como instrumento de visibilización de las experiencias de gestión ambiental local, tanto de las comunas y barrios, como del proyecto GAL III. Y, también, en la débil interacción entre sus actores.

 

Este primer hecho redunda en que la construcción de las 37 redes comunales del proyecto GAL III no se han activado lo suficiente como para ser actores protagónicos de los espacios del Boletín GAL. Las redes presenciales y virtuales en donde este medio se ha instalado, no juegan un papel lo suficiente activo como apropiarse de este espacio y darle un uso de acuerdo a sus propios intereses y perspectivas ciudadanas.

 

En este sentido, si bien es cierto que el boletín GAL es un componente de la web www.galrm.cl y se inscribe en el formato de la denominada Web 2.0 o Web de Redes o Web Social, este rol no lo ha cumplido a cabalidad. Ha sido un instrumento unidireccional en su operatividad y no precisamente lo que debería ser su vocación y método: ser bidireccional.

 

Para entender estas falencias hay tres razones. Una primera es percatarnos que la sociedad civil y la ciudadanía ambiental de la Región Metropolitana –principal territorio en donde se afinca el Boletín- es muy débil en su actuación y organicidad. Y sus opciones de acción dejan poco margen para una actuación comunicacional en los términos que el Boletín GAL requiere.

 

Una segunda es por no haber potenciado suficientemente una plataforma tecnológica basada en las TIC, que posibilite accesibilidad, amigabilidad y motivación suficiente para promover esta participación de los usuarios. La plataforma del sistema GMAIL es útil y agradecemos enormemente su acceso, pero no es suficiente para los fines aquí propuestos. La propia plataforma del portal www.gmail.cl es insuficiente para ello.

 

Finalmente, una tercera razón es el débil y escaso equipo humano que produce periodística y tecnológicamente el Boletín GAL, debido principalmente a escasos recursos y a la dependencia de este medio de proyectos del IEP, CONAMA RM y la Unión Europea.

 

Sus desafíos para el futuro

 

Uno cuantitativo, es incrementar su cobertura de distribución a los 50 mil usuarios a fin de incorporar a muchos ciudadanos con o sin acceso a las Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, mediante campañas de suscripción gratuitas y a través de la creación de una versión radiofónica del boletín GAL para los medios comunitarios y locales de radioemisoras de la Región Metropolitana, en particular en sus zonas rurales.

 

Una vertiente de esta última posibilidad es la de poder producir programas semanales resumidos que puedan ser instalados en el portal del proyecto, www.galrm.cl  y desde allí escuchados o descargados para usuarios individuales o radiofónicos. Es decir, se trata principalmente del desafío de crear el Boletín GAL en Radio.

 

Una propuesta interesante que se nos ha hecho llegar es la posibilidad de generar una versión del Boletín GAL dirigido para los niños y jóvenes: Boletín GAL Infantil. Considerando que su formato actual está dirigido al mundo adulto y en consideración de que la información y educación ambiental debe ser impartida en la esfera de la educación formal y no formal, esta iniciativa propuesta es brillante. Es una extraordinaria idea que se considerará en este año 2009.

 

Un segundo desafío es cualitativo y tiene que ver con el poder generar sus propias informaciones de carácter local, nacional o global, a través de la generación de una amplia y pluralista Red de Reporteros, Corresponsales y Colaboradores: Boletín GAL en Red. No es suficiente con que los usuarios y usuarias de este medio se hayan conformado en receptores, también es necesario que se constituyan en emisores, que visibilicen sus experiencias, opiniones, propuestas, denuncias y debates en torno a los temas de la gestión ambiental local.

 

Este desafío es muy importante y clave. Hasta el momento, los insumos informativos del boletín GAL lo han constituido las fuentes periodísticas locales, nacionales y globales que, en forma seleccionada y jerarquizada, se recopilan y entregan a segmentos de lectores y lectoras exigentes en sus requerimientos informativos ambientales.

 

No obstante, es necesario que el boletín GAL se constituya en un medio ciudadano con una extensa y plural participación de todas aquellas personas que deseen publicar sus opiniones, comentarios, notas informativas, reportajes, ensayos, notas culturales y artísticas respecto a los grandes y pequeños temas de la vida y el desarrollo sustentable. Es decir, se trata de que el Boletín GAL sea apropiado por la propia ciudadanía ambiental para el uso de su propia gestión ambiental local.

 

Con la entrada en vigencia de la Ley 20.285 de Acceso a la Información Pública, este mes de abril próximo, se abren amplias posibilidades para que la ciudadanía ejerza su derecho a solicitar todo tipo de información –incluida la ambiental- a los servicios públicos. El Boletín GAL se puede constituir en un apropiado instrumento para facilitar este proceso, difundirlo, capacitar a la ciudadanía y una plataforma para socializar los requerimientos ciudadanos en cuanto  información pública.

 

Finalmente, una propuesta que también está en carpeta es la generación de una biblioteca virtual con la compilación de los 722 volúmenes del Boletín GAL. Desde hace cinco años que este medio se ha constituido en una plataforma de resumen y recopilación de informaciones ambientales locales, nacionales y globales, las cuales pueden ser material de consulta periodística, académica y ciudadana para diversos fines. Se trata de de organizar el Boletín GAL Biblioteca Virtual, que sistematice, clasifique e instale en el portal www.galrm.cl no sólo las 722 ediciones y siguientes, sino las ordene por orden temático y alfabético de fácil acceso.

 

Es de mencionar que el Boletín GAL en el mes de diciembre de 2008 ha recibido el Premio al Aporte en las Comunicaciones a la Sociedad Sustentable, otorgado por la Casa de la Paz en ocasión de la conmemoración de sus 25 años. Acto que se celebró en la sede de la CEPAL.

 

La Ley de Acceso a la Información Pública es el marco de desarrollo del Boletín GAL, el portal www.galrm.cl y el Proyecto GAL III de CONAMA RM

Santiago, lunes 11 de Agosto de 2008, por Luis Alberto Gallegos, editor Boletín GAL.- Saludamos con beneplácito la promulgación de la Ley 20.285 de Acceso a la Información Pública. La ciudadanía ahora dispone de una herramienta fundamental para conocer con transparencia todos los procesos administrativos del Estado y, en esa misma medida, participar con mayor incidencia en la gestión de las políticas públicas. Tal como lo señaló la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, esta Ley “va a marcar un hito en la historia del sistema político y administrativo del país” y “cambiará drásticamente la manera en que se relacionan los ciudadanos con el Estado”.

 

En efecto, esta Ley, junto con otras dos normativas aún en debate parlamentario, la Ley de Iniciativa Ciudadana y la Ley de Asociatividad y Participación Ciudadana, constituyen una triada que marcan un antes y un después en el proceso de democratización del país y de fomento a la participación ciudadana. Este es uno de los mejores aportes que el gobierno de la Presidenta Bachelet está realizando para la promoción de una ciudadanía informada, consciente y proactiva en la gobernabilidad de Chile.

 

Desde la perspectiva ambiental, esta Ley viene a oxigenar la participación ciudadana en la gestión ambiental local que se promueve a través del Proyecto “Promoción de la Participación Ciudadana y Acceso a Información Ambiental en Comunas de la Región Metropolitana de Santiago”, impulsado por el Instituto de Ecología Política, la Comisión Nacional del Medio Ambiente CONAMA, Región Metropolitana, la Agencia de Cooperación Internacional de Chile, AGCI y la Unión Europea, UE.

 

Más conocido como GAL III, el Objetivo General de este proyecto es Fortalecer el vínculo y articulación, entre las estructuras regionales del Estado en materia ambiental, y las estructuras local, municipal y ciudadana de gestión ambiental local en comunas de la Región Metropolitana de Santiago. Su propósito es garantizar el acceso ciudadano a la información ambiental de manera expedita y oportuna, y para su involucramiento en la gestión ambiental y la toma de decisiones en el ámbito local.

 

En lo específico sus fines son fortalecer las Redes ambientales municipal y ciudadana; facilitar el flujo de información en todos los niveles de la gestión ambiental de la Región Metropolitana, desarrollar el Boletín GAL y el portal Web www.galrm.cl como ventanilla única de gestión ambiental local y ciudadana.

 

Es en este contexto que se han desarrollado Talleres para funcionarios municipales y líderes socioambientales, en donde se ha presentado, como primicia, los lineamientos fundamentales de la ahora promulgada Ley de Acceso a la Información Pública. Funcionarios municipales de las Unidades de Medio Ambiente (UMA), de las Oficinas de Información, Reclamos y Sugerencias (OIR), de bibliotecas, de relaciones públicas y otras áreas se han capacitado inicialmente en estas materias.

 

Del mismo modo se han capacitado líderes de organizaciones comunitarias territoriales y funcionales, ONGs, entidades eco-socio-ambientales, medios de comunicación locales, instituciones cultural-artísticas, comunicadores y periodistas locales.

 

En total 433 funcionarios y líderes se han interiorizado en los conceptos fundamentales de esta Ley, habiendo cubierto, hasta el momento, a las comunas de Lampa, La Pintana, Peñaflor, Talagante, Lo Espejo, Alhué, San Bernardo, Maipú, Calera de Tango, Santiago, Buin, Cerro Navia, Estación Central, Padre Hurtado, Melipilla, Quinta Normal, El Bosque, La Reina y Curacaví.

 

Esta nueva Ley de Acceso a la Información Pública requiere que la propia ciudadanía genere también sus propias capacidades de acceso a la información y produzca sus propios procesos y sistemas de información ambiental. En los Talleres mencionados han surgido numerosas iniciativas en este sentido, como por ejemplo:

 

-          Crear espacios públicos y campañas ciudadanas para conocer, analizar, capacitar y participar en torno a las normativas vigentes y las nuevas que se preparan sobre acceso a la información pública.

 

-          Diseñar Agendas Ambientales Locales que integren estrategias, campañas y planes de información ambiental.

 

-          Crear Sistemas de Comunicación Ciudadanos a nivel comunal, que distribuyan información ambiental mediante prensa escrita, televisión local, Internet, radios comunitarias, arte, cultura o cabildos comunitarios.

 

-          Capacitar en técnicas de comunicación y crear Redes de Reporteros y Reporteras Ambientales comunales que publiquen sus noticias en el Boletín GAL, en el portal www.galrm.cl y en otros medios locales.

 

Invitamos a vuestros lectores a acompañar este proceso de acceso a la información pública y ambiental con sus propias iniciativas y propuestas. En particular les invitamos a escribir y difundir sus noticias y denuncias ambientales y organizar Talleres para conocer más de esta Ley y de cómo utilizarla en sus organizaciones, municipalidades y servicios públicos. El Boletín GAL y el Proyecto GAL III pone a vuestra disposición documentación, materiales y a profesionales que colaboren con ustedes. Más información en: www.galrm.cl,  boletingal@gmail.com o a los teléfonos 7857084, 09-5732334.

REFLEXIONES SOBRE COMUNICACIÓN GLOBAL Y LOCAL

SEMINARIO INTERNACIONAL

TENDENCIAS DE LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN EN AMÉRICA LATINA

 

FEDERACIÓN   LATINOAMERICANA   DE   FACULTADES  DE

COMUNICACIÓN SOCIAL

FELAFACS

Lima, 20 al 22 de julio de 1999

 

TITULO DE PONENCIA

REFLEXIONES SOBRE COMUNICACIÓN GLOBAL Y LOCAL

E IDENTIDAD CULTURAL EN CHILE

Autor: Luis Gallegos M., Periodista, Santiago de Chile

 

 

 

DE LA COMUNICACION GLOBAL...

 

            Interesa, para los fines de esta reflexión, que intentemos aproximarnos a la definición de la comunicación global, que se resume en el concepto de la cultura de masas, definida como la cultura que nace con las comunicaciones de masas que hacen posible la entrega casi simultánea de mensajes idénticos mediante mecanismos de reproducción y distribución rápidos a un número de personas relativamente grande e indiferenciado en una relación anónima. (1).

            Como toda comunicación, la global tiene sus defectos y sus virtudes. Entre los primeros, podemos señalar que tiene una visión generalizante de la cultura. Cada cultura se sustenta en una tradición, lenguaje, códigos y memoria específicos. La globalización de las comunicaciones, en una era de reestructuración de la producción de mercancías culturales, tiende a la estandarización cultural y a la re-creación de estereotipos. La comunicación global, al homogenizar los mensajes, puede derivar en la privación de las culturas. Como diría León Gieco, en esta globalización todos los globos se revientan.

            Sin embargo, la comunicación global también tiene sus virtudes. La principal es disponer de un soporte tecnológico sin precedentes en las comunicaciones. La aspiración de toda cultura es a su universalización. Es su vocación ontológica, su razón de ser. La globalización resulta ser un dispositivo brillante a esta vocación. ¡Cómo hubieran deseado los griegos y otras culturas de la antigüedad disponer de satélites y de Internet! Su expansión y hegemonismo hubiera sido cosa de minutos. Por ello, no es extraño que pueblos indígenas avasallados -como los de Chiapas o los mapuche-, hoy acudan a Internet como un instrumento para difundir sus derechos. El aporte de la globalización comunicacional es obvia para estos menesteres. En el fondo, la cuestión reside en qué cultura está detrás del control de los grandes medios de comunicación globales y cuáles son sus intereses.

            La era de la revolución y mundialización de las comunicaciones ha creado situaciones de desavenencias culturales en otras latitudes. El vertiginoso cambio suscitado en la tecnología de las comunicaciones a través de la televisión abierta, por cable y el satélite obligó desde hace años a países como, por ejemplo, Canadá o Bélgica a proteger mediante programaciones locales, sus propias identidades culturales frente a la intromisión tecnológica y cultural proveniente de países con el mismo idioma. Desde la década de los setenta, Europa -y especialmente Francia- vio reaparecer nuevas formas de nacionalismo cultural de intelectuales, artistas, editores y trabajadores de la prensa, ante la amenaza de la invasión cultural de potencias internacionales (2). La hegemonía que imponen los Estados Unidos en las comunicaciones globales no sólo se expresa en el control del 70% del mercado de las exportaciones de información por computadora y casi el monopolio de la información científica y técnica, sino en la presencia del inglés como el idioma internacional de las redes de información.

            Las comunicaciones que han incidido en este proceso son principalmente la televisión, cine, radio e Internet. En distintos grados y formas, cada uno de estos medios de comunicación ha moldeado el tránsito cultural, acelerándolo en ciertas tendencias o retardándolo en otras. Las comunicaciones globales tienen el efecto de una interculturización a nivel planetario, que puede generar diversas lecturas, impredecibles opciones y múltiples impactos. El intercambio de mercancías, llevado al intercambio de mensajes globales, ha universalizado culturas, aunque también ha subordinado otras.

            Llama la atención, en todo caso, el que la globalización de las comunicaciones, con sus correspondientes impactos en las identidades culturales de localidades, etnias y naciones -salvo excepciones-, no haya generado o incrementado un sostenido movimiento de resistencia que, de algún modo, se pronosticó como inevitable. Más bien ha habido una suerte de adaptación, integración o complementariedad cultural cuyos efectos aún no se pueden identificar claramente.

En América Latina y en Chile, el tránsito acelerado a una globalización de las distintas esferas de la vida económica, política y comunicacional, ha sido de manera aparentemente "natural" para sus actores. Sin aparente oposición, sin la suficiente irrupción de la identidad cultural propia. Es más, pareciera que se necesitaba de un fenómeno de esta naturaleza, sea para expansión de los mercados, sea para disputar liderazgos regionales, sea para reproducir estereotipos o por la necesidad de nuevos paradigmas y mitos.

La globalización también ha tenido un efecto disolvente en el denominado antimperialismo de antaño. En rigor, las actuales son circunstancias donde los EE.UU. ejercen un omnímodo hegemonismo en todas las esferas, incluida la cultural. Más bien son las tendencias liberales las que han dado muestras de disconformidad con esta suerte de sofocación e incluso etnocidio cultural a que la globalización somete a las culturas locales de diversas latitudes.

 

A LA COMUNICACION LOCAL...

 

            En este sentido, es relevante la presencia de actores que, al decir de Marx, han actuado como el topo de la historia: las clases, razas, naciones y género subordinados, marginados y desposeídos. Ellos son los que, desde distintas ópticas y guardando sus diferencias, han dado su voz de alerta y han organizado una incipiente resistencia expresada con diversidad.

Es decir, es la ciudadanía la que, de manera dispersa, inorgánica y aún sin proyecciones estratégicas ha optado por disputar palmo a palmo territorios culturales a las transnacionales de las comunicaciones.

            Una de esas expresiones es la comunicación local que, apropiándose de la tecnología moderna o potenciando los recursos propios, ha intentado revertir parcialmente en espacios focalizados la transnacionalización del pensamiento y el espíritu y ha buscado recuperar la identidad propia de sus orígenes. Experiencias son múltiples: radio, cine y televisión comunitaria, prensa barrial y temática, video popular, teatro callejero, grafittis, arte popular, redes de intercambio, cantores de la calle, peñas folklóricas, religiosidad popular, entre otras.

            Estas expresiones han sido formas diversas de que la gente ha buscado decir su palabra, ante la indiferencia y obstinación de los detentadores del poder de las comunicaciones. Sin embargo, no siempre lo han logrado plasmar. Han habido largos períodos de oscuridad donde esas mayorías silenciosas han sabido guardarse o se les ha impuesto el silencio. Silencio que se expresó muchas veces en la palabra clandestina, en simbologías o en intermediaciones. Silencio que paulatinamente sale de las penumbras y que hoy busca iluminarse y abrirse a los espacios. Silencio que todavía es balbuceante, como cuando Goethe dice "Aún no sé cómo decirlo, porque todavía no nace la palabra...".

            Podemos admitir que en este milenio la confrontación con el neoliberalismo y la mundialización de las comunicaciones podría estar situada particularmente en la escena cultural -especialmente desde la esfera local- con un vigor inusitado y resurgido desde las entrañas más profundas del ser mismo de los actores involucrados (3). Sin embargo, dada la dimensión de segmentos sociales involucrados en estas experiencias, pareciera que la expresión comunicación local quedara corta. Porque ello induce a pensar en lo micro, en lo pequeño, en lo minimizado, en lo focal, cuando en realidad estamos ante una gigantesca multitud de personajes y ante una multifocalidad impresionante.

Habría que proponer más bien el concepto de comunicación ciudadana como la expresión que más se ajusta a la realidad de este fenómeno. Además, porque de todas las experiencias indicadas hay medios para todos los gustos. ¿Cómo definir a una radio comunitaria de 50 kilowats como medio local? Imposible. La potencia y cobertura no determina el carácter del medio. La definición de comunicación ciudadana, además, rescata el sello de lo que ha venido a llamarse el tercer sector de la sociedad. Lo ciudadano como uno de los roles del individuo en su inserción social, en su asunción como ser en relación a, situado y conectado, referenciado por sus nexos con los demás. Lo ciudadano, no sólo en su sentido tardíamente liberal de los derechos y deberes, sino lo ciudadano como el espacio donde se dirime el futuro de la sociedad y, en definitiva, de la humanidad.

            Intentemos explorar y entender el porqué la comunicación local ha sido de modo natural y sin tránsito la que le ha salido, como dicen los comunicadores centroamericanos, como David frente a Goliat, a las transnacionales de la globalización.

            Un primer acercamiento nos induce a admitir que la globalización tiene grandes vacíos y carencias en su propuesta comunicacional que probablemente sean su sino existencial ineluctable. Una de ellas, la fundamental, es -salvo excepciones- la débil participación ciudadana. El acceso del receptor al medio, la recreación permanente de la dualidad emisor-receptor/receptor-emisor, obviamente, el medio globalizado no lo puede hacer a plenitud por su propio carácter. En cambio, la comunicación local o ciudadana tiene la virtud de ser mucho más permeable y flexible a la participación social, de modo tal que se adapta a la realidad de los auditores y receptores. Esto hace que la gente asuma al medio como suyo, lo incorpore a su identidad, se apropie del mismo. No obstante, ello no significa que los medios globales no logren acceder a cierto grado de este tipo de apropiación por parte del receptor. Se pueden presentar situaciones donde algunos de estos medios globalizados efectivamente lo logran, particularmente en la radiodifusión donde la identificación con programas, personajes o con estilos es mucho más frecuente que con la TV o la prensa. Pueden crearse situaciones de co-existencia entre ambos tipos de medios. En sondeos de sintonía se han dado casos donde radio-oyentes dan sus preferencias por radioemisoras satelitales, pero también por la radio local de su comuna, localidad o región. La diferencia radica en el grado de proximidad y empatía que se establece entre el medio y el receptor. Empatía que está cifrada por códigos, lenguaje, memoria, complicidad, sentimiento, en otras palabras, por identificación cultural.

            Como parte de este empoderamiento que el receptor-emisor obtiene del medio local o ciudadano mediante su participación de mil diversas formas, podemos señalar que un aspecto crucial siempre presente, es el de las expectativas de cambio que se desprende de ese tipo de relación medio-receptor. Sean éstos cambios de carácter prosaico -servicios de utilidad pública o doméstica- o sean cambios de carácter estratégico -desarrollo local, calidad de vida, medio ambiente, relaciones de fuerza, acumulación de poder-. El tipo de expectativas que se establezcan, naturalmente, siempre dependerán del grado y tipo de conciencia para sí del receptor. El medio local o ciudadano tiene, a diferencia del medio global que se percibe lejano y parte componente de las estructuras de poder, la virtud de constituirse potencial o efectivamente en el instrumento de transformación de la situación en que se encuentra la ciudadanía. El medio como posibilidad de ser instrumento de poder. Este es el quid del asunto.

            El empoderamiento que el receptor-emisor adquiere en el medio local también tiene una particularidad muy importante: la construcción de espacios democráticos locales o regionales. El acceso de la ciudadanía al ejercicio de la democratización de la sociedad y sus estructuras, tiene más relevancia y fluidez desde lo local, desde lo propio y lo próximo. Por ello los medios locales tienen la excelencia para esta expresión de lo político y lo cultural. Y también en lo económico, cuando se trata de crear la gestión productiva de la población. Sin embargo, esta faceta no se verá cubierta desde el medio global, excepto cuando la ciudadanía irrumpa en desenlaces de hechos políticos de envergadura o simplemente cuando se convierta efectivamente en poder local, regional o, en definitiva, cuando se instale como el nuevo poder del Estado. (FIN PARTE I)

 

...Y LA GESTACION  DEL MITO CULTURAL NEOLIBERAL

 

            En Chile la identidad cultural ha tenido un proceso de transformación paulatina aunque creciente en dos esferas: en los paradigmas o modelos arquetípicos y en las relaciones sociales o en el sentido de pertenencia a un colectivo.

            Históricamente en este país estamos ante la típica expresión cultural de una nación creada a imagen y semejanza de valores propios gestados a costa de mucho ensayo y error. Expresión cultural con definidos rasgos enraizados a un terruño que, aunque apartado geográficamente de los centros de poder mundial, perfiló el carácter y personalidad propias del chileno.

            Cuando Enrique Diez-Canedo definió los rasgos característicos de la fisonomía de la cultura literaria de Chile, señaló que este país "es la historia; sus hombres de letras tienen fisonomía de magistrados. El temblor de su suelo no perturba la severidad del estudio. Su poesía y su novela son también graves, hasta en los juegos" (4).  Por su parte, cuando Marcelino Menéndez y Pelayo estudió a fines del siglo XIX la literatura chilena, "le pareció que el carácter de este pueblo, positivo, práctico, resuelto, se inclinaba más por la historia y las investigaciones líricas. Sin embargo, el maestro añadió previsoriamente: 'Dios hace nacer el genio poético donde quiere'. En efecto, poco después, aparecieron en Chile algunos de los mayores poetas de lengua española y la poesía se convirtió en la actividad sobresaliente de la literatura de ese país." (5).

            Sin embargo, este perfil fue -en la época contemporánea y al compás del emergente modelo neoliberal-, aperturándose al mercado internacional, a las culturas foráneas y a la fascinación del poder propio. Crecientemente, el arquetipo cultural nativo fue trastocándose en otro con mucho de exitismo, consumismo y autocomplacencia. Incluso en algunos casos de prepotencia. Los medios alimentaron un modelo de individuo autosuficiente y autoreferencial. Este nuevo sentido del ser nacional se extendió rápidamente no sólo en la clase dominante, sino en las clases subordinadas que instantánea y mediáticamente adquirieron para sí los nuevos modelos y estereotipos, y los reproducían en sus esferas cotidianas de existencia.

            Una de los arquetipos culturales emanados del modelo neoliberal, es la del ciudadano-consumidor. La ciudadanía está determinada por la capacidad de consumo que disponga. La participación del ciudadano se ejerce en este caso en su accesibilidad al mercado. Las decisiones extra-económicas son delegadas a la clase política en cuanto tal. Al sistema no le interesa fomentar la participación política activa del ciudadano, le interesa mantenerlo cautivo en el consumismo y mitologizado en una autoimagen de bienestar y prosperidad. El consumidor resulta ser aparente dueño de sus propias decisiones económicas; en esta dimensión es donde realiza su ser ciudadano. En las actuales circunstancias de crisis económica el bien disciplinado y obediente consumidor resguarda su ahorro sin encalillarse (6) masivamente en el mercado y la banca, y es persuadido a esperar para hacerlo cuando vuelvan los buenos tiempos  que, se espera, sea el año 2.000.

            Un rasgo cultural notable de este tipo de ciudadano despolitizado creado por el sistema, es su individualismo. Se resta de la orgánica colectiva laboral porque puede atentar contra su estabilidad en el trabajo. Se resta de las expresiones orgánicas socio-políticas, sea porque no tiene motivaciones para ello, sea porque no satisfacen sus expectativas o simplemente porque no existen. Su acercamiento, participación, acceso o utilización de la orgánica social ocurre sólo cuando ve amenazada su integridad personal, familiar, su entorno y su seguridad ciudadana.

            Teóricamente, todo individuo tiene, fundido en sí mismo, tres roles en la sociedad moderna: productor, consumidor y ciudadano. Como productor es creador de bienes materiales o de servicios y, en cuanto tal, imprime su sello en el producto final o mercancía, como factor componente del capital variable y la plusvalía. Como consumidor es generador de la demanda del mercado y, por tanto, estimulador de oferta. Y como ciudadano es constructor de decisiones que, aunque él no las dirija o ejecute directamente, es mediado por el Estado, los partidos o las organizaciones sociales. Sin embargo, esta contextualización ideal del rol del individuo está mediatizada por los poderes que se entrelazan en las sociedades contemporáneas, donde los medios de comunicación, globales y locales, juegan un rol de distribuidor y catalizador de dichos roles.

            Podríamos añadirle a ese individuo estructurado un rol también existente aunque insuficientemente recogido y valorado por las ciencias sociales, políticas, económicas o de la comunicación. Es el rol holístico, del arquitecto de utopías, constructor de sueños, diseñador del arte y las cosmovisiones que nutren y dan sentido escatológico y ontológico a su quehacer en las tres dimensiones estructuradas.

            Mientras que el ciudadano-consumidor-de-mercancías se deleita con una autoimagen re-creada mediáticamente, en la esfera política la clase en el poder inventa e inaugura nuevos mitos sociológicos para suplir la ausencia de interlocutores o para crearlos de modo funcional a sus fines: el consenso. Este nuevo concepto le resulta útil a la clase dominante para rehuir cuentas pendientes con pasados períodos nefastos y generar un nuevo tipo de sistema-político-no-participativo. Mientras este denominado o supuesto consenso de las mayorías actúa como una forzada homogenización de las diferencias, en la esfera social y política, la globalización hace lo propio sofocando o estandarizando las identidades culturales -y hasta los lenguajes- propias de las diversidades. El consenso es válido como instrumento político operativo en la medida que se sustenta en el respeto e inclusión -y no la exclusión- de las diferencias.

            El tránsito a la democracia ha requerido en Chile no sólo ratificar un discurso ideológico de la fortaleza de su consenso político, sino particularmente un laborioso marketing de su moderno y exitoso modelo económico. Ello, no sólo con el fin de atraer a inversionistas extranjeros y de tener una imagen competitiva y existista en el exterior, sino también para consumo del mercado interno, con vista a que la ciudadanía genere una identificación con el modelo, lo reproduzca y le de soporte de largo plazo. Ello, obviamente, supone la generación de un estereotipo de individuo moderno, eficiente, audaz y exitoso. No importa en este caso las incoherencias que puedan haber en la macroeconomía en materia de pobreza, cesantía y reivindicaciones no resueltas; tampoco viene al caso el desfase entre una autoimagen creada en aras del mercado global, con las características culturales provincianas subsistentes. Lo importante es que la imagen externa del país venda. Lo realmente válido, desde esta perspectiva, es que la apariencia exterior del individuo denote competitividad y éxito.

            No obstante, vale la pena contrastar esta imagen de país, así como la identidad que se construye de los consumidores, con la implacable realidad de las cifras económicas. Según estudios de especialistas (7), la distribución del ingreso o la repartición de los beneficios del crecimiento económico en Chile se hace cada vez más injusta. Según la VII encuesta CASEN, del Ministerio De Planificación (MIDEPLAN), las cifras indican que la reducción de la pobreza se frenó y que pobres e indigentes suman actualmente casi 4 millones, es decir, una tercera parte de los chilenos. Mientras en 1990, el 20% más pobre captaba el 4,1% de las remuneraciones, en 1996 la porción del ingreso de ese sector cae al 3,9% y para el año 1998 hay una nueva caída al 3,7%. En cambio, la situación del quintil más rico se ha mantenido prácticamente inalterable. La encuesta Casen indicó que dicho segmento recibía en 1990 el 57,4% de las remuneraciones, y en 1998 recibía 57,3%.  Es decir, el ingreso de los más ricos en 1990 es 14 veces mayor al que percibe el 20% más pobre, en tanto que en 1998 es 16 veces mayor. Esto obviamente sin considerar los ingresos del capital, es decir, aquí sólo se incluye los ingresos del trabajo y no los excedentes ni las utilidades de las empresas. Tómese en cuenta que estamos hablando del período democrático y no de la dictadura de Pinochet, que ya había castigado severamente la capacidad de los sectores más pobres para capturar mayores niveles de ingreso. Estamos hablando de un período denominado crecimiento con equidad y no de cualquier crecimiento, sino de uno de los más espectaculares de América Latina. ¡Cuánto les gustaría a los países europeos e incluso Estados Unidos mostrar un 7% de crecimiento promedio anual durante esta última década!

            Es decir, si escarbamos bajo la superficie del sistema imperante y detrás de la máscara y del discurso con que se recubre el neoliberalismo, encontramos incoherencia. La esencia no concuerda con el fenómeno. Pero el sistema requiere de ese enmascaramiento colectivo e individual, porque el marketing así lo requiere. En la vitrina del mercado global hay que mostrar lo que encandila y brilla, lo exitoso y despampanante, no las hilachas, como se diría en Chile, es decir, las debilidades. En otras palabras, el sistema cultural y comunicacional ha girado en Chile en gran medida en torno a mitos. La cultura y las comunicaciones no se han nutrido de paradigmas o proyectos históricos, sino de una concepción mistificada de la realidad compuesta por una mezcla de nacionalismo, liderazgo, competitividad, exitismo y modernidad. El sistema socioeconómico-cultural creado por la dictadura militar y continuado por los regímenes democráticos ha vendido la ingenua pomada (8) del autodenominado jaguarismo, que sintetiza la metáfora del ganador.

            En cambio, en el período histórico precedente, vale decir, desde 1965 hasta 1973, lo que motorizaba al país eran otras motivaciones. El leit motiv para la acción ciudadana eran proyectos revolucionarios que irrumpieron a la escena político-cultural debido a la incapacidad de la clase dominante de entonces para encabezar un programa modernizador, de cambios o reformas. Por cierto, esos proyectos revolucionarios al plasmarse en la Unidad Popular (UP), mostraron su sino: su carácter retórico. La UP no pudo plasmarse en poder real porque detrás de la retórica del discurso político, de la semántica revolucionaria, no existía sino el viento, el deseo, las puras ganas. (9). En el ámbito propiamente comunicacional, la UP debilitó su propuesta al segmentar su mensaje a la clase obrera -a la que consideraba la protagonista central del proceso-, sin involucrar a las otras clases con mensajes más comunes y universales. Sin embargo, aún así, fue una praxis colectiva barnizada por el paradigma revolucionario de acceso de las clases subordinadas al poder. No eran mitos.

            El mito es la interpretación enmascarada de la realidad y no conduce necesariamente a proyecto alguno de futuro. Es conservador. El paradigma, en cambio, brota desde la esencia y las leyes de la realidad, se abre paso en la historia y en la conciencia individual y colectiva con vocación de realización y de futuro. Es transformador.

            La política, la cultura y las comunicaciones de Chile desde mediados de la década de los 60 hasta el 73 tenían el sello de los paradigmas de aquél entonces, en sus diversas manifestaciones. Fue una época epopéyica, inédita y prototípica. Desde 1973 a la actualidad, en cambio, la cultura imperante y actuante es la del mito recreado a imagen y semejanza del autoritarismo y del neoliberalismo. Las grandes interrogantes son, ¿cuándo se cerrará este ciclo mítico?, ¿de qué modo advendrá el siguiente?, ¿qué características tendrá? y ¿con qué actores intervendrá? (10)

           

            Para el sistema neoliberal chileno, la globalización de la comunicación resulta consustancial a sus fines. Le cae como anillo al dedo. La clase dominante con aspiraciones a extender su modelo exportador, requiere de instrumentos comunicacionales funcionales a tal pretensión. La globalización de la producción y comercialización de las mercancías, necesita de una herramienta comunicacional ad hoc que le permita, simultáneamente, disponer de mecanismos comunicacionales eficaces e instantáneos en la distribución de mensajes alrededor del planeta. Por cierto, antes de la globalización comunicacional, está la globalización de las mercancías y la globalización de la política. Y aquí no está en cuestión si son mercancías para la paz o para la guerra. Son simplemente mercancías en circulación planetaria que requieren de comunicación planetaria.

            Reciente encuesta en Chile indica que, aunque existen cuatro millones de pobres e indigentes, la gran mayoría de la población dispone de televisor y teléfono. El mercado de la televisión por cable, de la telefonía móvil y el acceso a Internet crece a un ritmo sin precedentes, al punto que empresas nacionales son rápidamente succionadas por grandes transnacionales de las comunicaciones (11). La población puede asumir racionamientos en su dieta o canasta familiar, pero el acceso a las comunicaciones es un rubro sagrado. Su desarrollo contraviene las tendencias recesivas o de austeridad. Esto tiene su explicación. El acceso a las comunicaciones modernas es fuente de nuevos tipos de códigos universales a los cuales es indispensable acceder para no ser excluido del tejido social, del consumo y del ámbito laboral. La única forma de no parecer un extraterrestre o de disponer de ventajas comparativas en la profesión o cualquier rubro de actividad, es estar on-line con lo último que haya sido lanzado al mercado. Además, estar conectado es símbolo de status y de aceptación social. En un sistema implacable en la competitividad, la innovación y el status son claves. Esta potencialidad de consumo comunicacional en crecimiento debe ser, como corresponde a un mercado que se precie de moderno, capitalizado por las empresas más competitivas. Una característica de la globalización de las comunicaciones será, por tanto, su tendencia a la concentración y monopolización de los medios. En Chile, ello es perceptible en el caso de las radioemisoras nacionales, donde el silenciamiento de varias de ellas de larga trayectoria en la historia cultural del país, ha sido en aras a buenos negocios que sus titulares han hecho mediante la venta o el arriendo de su frecuencia a grandes consorcios transnacionales. La solidaridad de clase no conoce fronteras...

 

¿ALTERNATIVAS?

 

            La globalización de las comunicaciones, a través de la radio, la prensa o la televisión, tiende a fagocitar las particularidades en pro de la instauración de códigos universales. No obstante, los códigos de la diversidad tratan de permanecer intactos. A veces los anhelos de expresar los sueños propios suelen soportar el tiempo y el olvido (12), manifestándose en ocasiones a través de formas inéditas y creativas de comunicación local, o irrumpiendo inusitadamente a través de eventuales eclosiones sociales o culturales.

            En América Latina y en Chile, el arquetipo cultural foráneo instalado es principalmente norteamericano. Ello es expresión, por cierto, de su hegemonía económica, política y militar que se ha visto reforzada unívocamente luego de la caída del muro de Berlín. Una investigación pendiente es conocer y explorar de qué modo se manifiesta esa hegemonía cultural mundializada en el contexto de nuestras naciones latinoamericanas y específicamente en Chile. Los países de esta parte del continente no se pueden sustraer a esa dependencia. El nacionalismo cultural -al viejo estilo liberal- resulta hoy difícil de sostener.

            Por cierto, las culturas locales para sobrevivir dependen de sus nexos con el exterior. Una cultura nacional debe crear vasos comunicantes con las culturas co-existentes en la escena internacional. La creación cultural de un pueblo puede convertirse en patrimonio del mundo entero. De ahí la vocación universal de toda cultura. Lo que, obviamente, resulta indispensable es conocer en qué términos se da ese intercambio, si es en términos de beneficio mutuo o de enriquecimiento o empobrecimento unilateral (13). Asimismo, es preciso determinar si la defensa de una cultura nacional es, efectivamente tal, o es simplemente un chauvinismo ocasional o incluso una xenofobia canalla.

            Dentro de Chile existe una multidimensionalidad de culturas -no tanto como en otros países como Colombia y Perú-, en donde también se reproduce una suerte de subordinación entre unas y otras. Culturas territoriales, étnicas, género y etáreas. Culturas dominantes y dominadas según su ubicación en la estructura de poder del Estado, de la economía y de las comunicaciones.

 

 

            Una postura existente que se sitúa como alternativa a la globalización creciente es la localización de las comunicaciones. Localización expresada en el diseño y ejecución de estrategias culturales que accedan a la gestión local de las comunicaciones; en la generación de alianzas ciudadanas y culturales amplias que rescate lo propio y sustancial del país en materia de creación intelectual y espiritual; y en la generación de sus propios proyectos programáticos de expansión exógena contraponiéndose a las globalizaciones sofocantes y al etnocidio cultural.

            Sin embargo, para otros un concepto más riguroso -con el que más nos identificamos- no es la localización, sino la democratización de las comunicaciones. Localizar puede entenderse como reducirse, jibarizarse, auto-limitarse. Democratizar, en cambio, adquiere la connotación del ejercicio del derecho a la libertad de expresión consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Democratizar significa, en esta perspectiva, no sólo el ejercicio de este derecho en lo local, sino también en lo global, el acceso de la ciudadanía a la gestión y a la emisión de su propia palabra. La disyuntiva no es entre lo global y lo local. Esta es una falacia, una manera enmascarada de entender y resolver esta contradicción. La disyuntiva real es entre el monopolio-global-autoritario y la democratización global y local de las comunicaciones.

            Hoy no es una sola voz la que puede atribuirse la unívoca representación cultural de Chile. Son muchas las voces y las culturas. Y todas quieren y deben hablar. Este es un país multilingue y multicultural, cuyas especificidades no están representadas adecuadamente en los medios globalizados, a pesar que se han ganado el derecho de hacerlo por el sólo hecho de existir, de alzar su voz y de ser escuchados. Si no es catalizado por el poder del Estado o los poderes actuantes en las comunicaciones, estas culturas, más tarde o más temprano, se abrirán paso en la escena cultural y comunicacional del país.

            La generación de nuevos marcos democráticos -no oligárquicos, no liberales-, requiere de un concepto y praxis nuevos de la interlocución ciudadana. La clase política percibe que la única manera de no repetir los mismos errores y horrores históricos de las décadas de los sesenta y setenta en América Latina, es generando un nuevo tipo de interlocutor que contribuya a generar un nuevo diseño y cuadro democrático en los países latinomericanos. No que contribuyan a retocar lo viejo, al añejo estilo del reformismo corporativo, sino a transformarlo en el fondo de sus paradigmas. Y esa contribución requiere de lo mediático. Los medios de comunicación -globales y locales- tienen un rol de primera magnitud en hacer salir de las penumbras y las soledades a ese interlocutor que puede convertirse en el actor y soporte de ese nuevo contexto democrático. Es más, la construcción o re-construcción de las democracias, requiere hacerlo desde su recreación en lo local, desde los espacios territoriales y temáticos ciudadanos. Pero también desde lo global. Entre la intencionalidad histórica democrática y los medios de comunicación globales y locales existe una interacción inevitable y necesaria. Ambos se necesitan, ambos se modelan mutuamente -política, económica y jurídicamente-.

            Evidentemente, las sociedades modernas apuntan, antes que a su balcanización, a un proceso creciente de alianzas, asociaciones y movimientos unitarios centralizadores por doquier. En Asia, Europa y América Latina fluyen iniciativas para la conformación de conglomerados económicos entre empresas o entre países. Del mismo modo, se generan instrumentos políticos concertacionistas que le hagan contrapeso internacional al neo-hegemonismo norteamericano. Por cierto, hay condiciones infraestructurales sobre la cual la comunicación global es un poderoso animador de este proceso re-aglutinador. Se percibe que las tendencias de las comunicaciones para la próxima década es al desarrollo de un proceso complejo y contradictorio de estas concertaciones.

            Lo que ha marcado a Chile en la última década en materia de identidad cultural desde las comunicaciones, ha sido el surgimiento de un nuevo tipo de radioemisoras: las comunitarias. Su consistencia reposa en que desde el boom de su aparición a fines de 1989 ha transformado radicalmente el dial y la escena cultural de diversas comunidades y regiones del país. Hablar de radios comunitarias en América Latina y en Chile es, en definitiva, hablar del proceso de democratización de las comunicaciones. Los logros en esta materia -avanzados como en Colombia o limitados como en Chile (14)-, demuestran que los monopolios de las comunicaciones no son omnipotentes. Considerando la sensibilidad latinoamericana por democratizar sus Estados y sociedades, es posible obtener más avances. A la globalización monopólica de las comunicaciones, es plausible oponerle una globalización democrática. La legalidad radiofónica comunitaria -cual fuere la denominación en cada país- es importante porque legitima el derecho a la libre expresión y a conquistar un espacio democrático. Hay reclamarla -e interpelarla- permanentemente. Es natural que las expectativas de todo medio comunitario al buscar legalizarse sea que la institucionalidad vigente la proteja. Sin embargo, ello no siempre es así. A veces, aunque no se atente a la censura, la censura atenta con uno. Y la censura adquiere muchas formas: política, económica, social, de género, étnica, jurídica, técnica. Por más que se promulguen y apliquen modernas leyes liberales, los medios locales no tienen garantía de invulnerabilidad. Estas leyes no necesariamente constituyen la meta óptima de democratización del espectro radiofónico, porque se requerirían Estados de otro carácter. Se trata más bien de leyes neoliberales. Pero, aún así, pueden ser útiles. La obtención de leyes democratizantes de las comunicaciones locales es importante, pero no lo es todo. Lo jurídico es lo fenoménico. Lo esencialmente importante es contribuir a que nuestros pueblos se expresen, se organicen y participen como protagonistas de sus propias historias. Con ley o sin ley esa es la vocación de los comunicadores comunitarios. Los radialistas de Haití han mostrado al mundo una de las más brillantes y hermosas historias de esta vocación. Sólo cuando se democraticen los contextos político-sociales en América Latina, podemos imaginarnos la posibilidad de leyes de comunicación plenamente democráticas. Es decir, sólo tendremos medios de comunicación locales y globales en libertad amplia, en un régimen democrático amplio. Los actuales medios comunitarios pueden -y deben- ser, a su vez, eficaces instrumentos para acelerar este proceso. Ambas tendencias se nutren. Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú son ilustrativos al respecto. Mientras ello no se logre, sólo podremos reformar las leyes existentes. La razón de existir de todo medio comunitario es, en el fondo, ser parte de las esperanzas de un pueblo por cambiarlo todo. No sólo sus leyes: cambiar sus condiciones de vida, ser dueños de su destino, realizar sus sueños, de amar en libertad. Ese es el cordón umbilical que alimenta a este tipo de medios. No sólo para tener leyes de comunicación más democráticas y que todos puedan acceder a la propiedad y gestión de medios de comunicación, sino para cambiar las leyes de esta vida donde la pobreza y la muerte prematura son los signos imperantes.

 

 

            Estos necesarios cambios en el rol de los medios de comunicación globales y locales se hacen más urgentes en el momento del cambio de folio milenario de la historia de la humanidad. Más urgentes porque el paso al 2.000 no es un simple cambio de folio en el calendario, es un cambio donde están en juego multitudinarias energías míticas cuya incidencia en el orden establecido es aún impredecible. Vivimos en un momento de estructuración no sólo de proyectos históricos, sino también del cumplimiento de profecías (15). La era moderna abre paso a la post-moderna. La racionalidad da cabida a lo holístico. Me explico. Cuando hablamos de interlocutores ciudadanos y actores de medios locales y globales, hablamos de lo colectivo como constructor de nuevos espacios de interacción, de redes, de entrelazamiento a un nivel nunca antes visto en nuestra historia moderna, donde ya no basta hablar de UNO, sino del TODOS, o también, si se quiere, del TODOS, en el UNO. La "gran historia" se construye por la confluencia de muchas historias personales, locales, regionales (16). Un colectivo -y también un ser individual- dotado no sólo de inteligencia y paradigmas coherentes y brillantes, sino también portador de una fe nueva, de una potencialidad y energía capaz de creaciones inéditas en este recodo de la historia humana. Estamos a puertas de un milenio donde no sólo se están cristalizando las predicciones que los profetas anunciaban desde las ciencias y la tecnología, sino también donde pueden realizarse las esperanzas, los sueños y anhelos de una humanidad doliente por largos siglos. Hoy se nos muestra la posibilidad de que el género humano pueda, por fin, redimirse y avanzar un peldaño más en su humanización y en su divinización. Es hora de que hagamos de la comunicación global y local, un instrumento eficaz y vital de esta posibilidad.

           

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NOTAS:

 

(1) Los medios de comunicación en tiempos de crisis, Armand y Michéle Mattelart, Tercera Edición, Siglo XXi Editores, Madrid, 1985. p. 10.

(2) S. Nora y A. Minc, señalan que "Dejar a otros, o sea a bancos norteamericanos el cuidado de organizar esta 'memoria colectiva' y contentarse con tomar de ella equivale a aceptar una enajenación cultural. La creación de bancos de datos es, pues, un imperativo de soberanía" (L'infortisation de la société", enero 1978). Asimismo, cien autores y artistas franceses señalan: "No desconocemos la contribución de cada cultura al patrimonio universal, y nos regocijamos cada vez que la televisión nos presenta grandes obras llegadas de otras partes. Pero pensamos también que la cultura universal se empobrece cada vez que una cultura nacional se debilita o abdica". (Manifiesto de la Televisión). A.M. Mattelart, Ob. cit. p. 90 y ss.

(3)  En interesante, en este sentido, el planteamiento de J.Martín-Barbero cuando señala: " Lo que se está planteando no es que la identidad nacional sea efecto de la acción de los medios sino que éstos constituyen el espacio más ancho y cotidiano de convocación e integración nacional. Pero el espacio nacional sufre actualmente de un doble desdibujhamiento, que viene del contradictorio y complementario movimiento de globalización económica y fragmentación social, de mundialización de la cultura y revitalización de lo local: 'interconexión universal' de las redes vías satélites y 'liberación de las diferencias' étnicas, raciales, regionales, de género, de edad". Proyectar la Comunicación, J. Martín Barbero, Armando Silva (Compiladores), Editores Tercer Mundo, Bogotá 1997, p. 18.

(4) Citado en Unidad y diversidad de la literatura latinoamericana, José Luis Martínez, Editorial Joaquín Mortiz, México, 1979, p 20 y ss.

(5) J.L. Martínez, ob.cit. p 21.

(6) Chilenismo que significa endeudarse, adquirir bienes a crédito.

(7) Injusticia social, injusticia ambiental, Marcel Claude, artículo en diario LA NACION, Santiago, 18 junio 1999.

(8) Parafraseo del chilenismo "vender la pomada", que significa, convencer, persuadir, hacer bien un negocio; aunque también puede tener cierta connotación de embaucar, (Nota del autor).

(9) Anatomía de un mito, Tomás Moulian, Ediciones LOM, Santiago, 1997. p. 24.

(10)  Para algunos analistas, el período que se apertura en marzo del año 2.000 con el acceso del socialdemócrata Ricardo Lagos a la presidencia de la República, podría constituir el inicio de la instauración de algunos espacios de re-creación y participación político-cultural en el mundo ciudadano, debido a la presencia pivotante en su gestión de organizaciones políticas de izquierda y centro-izquierda, como el Partido Socialista (PS), el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Radical Socialdemócrata (PRSD). Otros, en cambio, son más pesimistas y señalan que el anclaje neoliberal que se avizora en el proyecto económico del actual candidato, está lo suficientemente atado a los actuales ejes de poder que le será muy difícil ser el artífice del cierre del ciclo mítico que indicábamos. En todo caso, las interrogantes planteadas siguen abiertas. La ciudadanía es la que podría dar su última palabra a este respecto. (Nota del autor).

(11) Para citar dos casos: sólo en los últimos meses, el servidor local RDC Internet fue adquirido por la First Com Corporation y Chilesat PCS lo fue por Leap Wireless International, ambas norteamericanas. (Nota del autor)

(12) "¿Podremos volver a recuperar nuestra 'originalidad'? El psiquiatra y filósofo de la cultura suiza, Carl Gustav Jung, propone la tesis que nada se pierde jamás en el alma; a veces parece desaparecido, puede haber sido reprimido en el subconciente, ya no parece visible, no tenemos memoria de lo que parece desvanecido, pero no se destruye, no se deja destruir. El sentido de pertenecer, la intuición de que podemos confiarnos en una aventura que nos lleva más allá de las disciplinas que hemos hecho nuestras y que nuestra cultura nos ha impuesto, es intocable, indestructible". En Entre el Terror y la Ternura, Joost Kuitenbrouwer, Ediciones CEAAL, Santiago, 1992. p.35.

(13) "Reconozco la pretensión y falta de modestia de un enfoque intercultural. Pertenezco y he sido formado -quiéralo o no- por mi propia cultura; cuando me refiero a otras culturas me doy cuenta que lo hago desde mi propia perspectiva y con mi interpretación personal. Comienzo a darme cuenta que para entender a las personas de otras culturas debo, antes que nada, aproximarme a ellas, lo que implica abandonar los prejuicios que tienen mis percepciones y valoraciones. En cierto modo, antes de comenzar a conocerlos debemos ser amigos. Hay un acto de amor que antecede al ver, lo que a su vez supera el simple conocer y nos conduce al entender. Y, el entender, a su vez, genera nuevas formas de conocer y ver, y profundiza el amor". J. Kuitenbrouwer, ob.cit. p. 11.

(14) La Ley General de Telecomunicaciones de Chile ha ido incorporando sustanciales modificaciones en ámbitos que se refieren a las comunicaciones satelitales, internet, radiotelefonía móvil y multimedia, asi como también en las normativas de televisoras regionales y radioemisoras locales, denominadas de mínima cobertura. Pero estos cambios son aun insuficientes e incluso son menos avanzados que los producidos en las legislaciones de otros latinoamericanos. La definición jurídica precisa sobre las radios comunitarias se denomina SERVICIOS DE RADIODIFUSION DE MINIMA COBERTURA. Es decir, los "constituidos por una estación de radiodifusión cuya potencia radiada no exceda de 1 watt como máximo, dentro de la banda de los 88 a 108 MHz. Esto es, la potencia del transmisor y la que se irradia por antena no podrá exceder de 1 watt y su cobertura, como resultado de ello, no deberá sobrepasar los límites territoriales de la respectiva Comuna. Excepcionalmente y sólo tratándose de localidades fronterizas o apartadas y con población dispersa, lo que será calificado por la Subsecretaría, la potencia radiada podrá ser hasta 20 watts". Asimismo, este tipo de emisoras sólo podrán perseguir finalidades culturales o comunitarias, o ambas a la vez. La Ley define como titulares de la concesión de frecuencia a personas jurídicas. Se entiende por persona jurídica a todo tipo de institución que disponga de autorización expresa del Estado para existir y funcionar como tales. Por ejemplo: sociedades anónimas, sociedades de responsabilidad limitada, corporaciones, sindicatos, partidos, cooperativas, asociaciones gremiales, organizaciones comunitarias, etc. Las concesiones para los titulares de emisoras de mínima cobertura es de TRES AÑOS, pudiendo renovarse previa solicitud del interesado 180 días antes del fin del respectivo período. Para las emisoras de mínima cobertura rigen las mismas disposiciones generales, por ello tienen las mismas facultades legales que las radios comerciales. Pero, según el artículo 13 B, letra a), a las emisoras de mínima cobertura "les queda prohibido radiodifundir avisos comerciales o propaganda de cualquier especie. No se considera propaganda la difusión de credos religiosos". (Nota del autor).

(15) Predicciones del fin del milenio. Juan Guillermo Prado, Editorial Grijalbo, Santiago, 1991. p. 89 y ss.

(16)  J. Kuitenbrouwer, ob.cit. p. 8.

 

 

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El autor es periodista, docente universitario y exdirector de la radio “Academia” de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, de Santiago, Chile. Teléfonos: 56-2-2775390. Fax: 56-2-2773150. Email: gallegos@rdc.cl

 

Gestión Ambiental LOCAL y Calentamiento GLOBAL

Santiago, viernes 29 de mayo de 2009, por Luis Alberto Gallegos, editor Boletín GAL.-  La gestión ambiental local, GAL, y su interrelación con el cambio climático global es un asunto de suma importancia, en cuanto al impacto y retroalimentación entre ambos.

 

No obstante, en torno al tema existe muy poca literatura e investigaciones. Menos aún hay experiencia y sistematizaciones. En los organismos internacionales y los expertos en la materia existe la convicción de que se sabe mucho acerca de los parámetros globales del cambio climático pero, sobre cómo va a afectar a las comunidades locales, no existe aún investigación, conocimiento ni bases científicas (1). Es un tema, una agenda y un desafío abierto.

 

De lo que existe absoluto convencimiento para las autoridades de nuestro país y en concordancia con el artículo 4.8 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, es que Chile cumple con 7 de las 9

características de vulnerabilidad ante este fenómeno (2). Es decir, el país es altamente vulnerable y de extremo riesgo a los efectos del calentamiento global.

 

En Chile los próximos 40 años las temperaturas podrían aumentar entre 1º y 1,5º centígrados y las lluvias podrían llegar a disminuir entre un 10% y un 15%.  La agricultura en la zona central es la más vulnerable por el impacto del cambio climático en la producción de vino y la fruta (3). La Región Metropolitana es vulnerable debido a la alta contaminación, comunas rurales en proceso de desertificación y zonas precordilleranas y ribereñas en riesgo de desastres naturales (4).

 

La gestión ambiental local, GAL, evoluciona a una praxis nueva

 

A pesar que en la Región Metropolitana no se dispone aún de los estudios de impacto comunal específicos de parte de los especialistas, podría ser indispensable que la ciudadanía y los gobiernos locales incursionen en preliminares diagnósticos comunales, diseños de planes locales y una gestión ambiental que incluya actividades de mitigación y adaptación al cambio climático. Ese es el sentido del Proyecto del XII Concurso del Fondo de Protección Ambiental 2009 de Conama y el IEP: “Campañas de mitigación de gases de efecto invernadero, uso eficiente de la energía y participación ciudadana en el marco de planes locales de adaptación al cambio climático”. Y ese es el sentido de este documento que ahora les entregamos.

 

La gestión ambiental local, GAL, podemos entenderla como el “proceso estratégico y participativo que se desarrolla a nivel local y que a través de la estructura municipal genera un conjunto de decisiones y acciones ejecutivas, con la finalidad de mejorar permanentemente la calidad de vida de su población y el sistema medioambiental que la sustenta” (5). En efecto, la gestión ambiental local evoluciona constantemente: “veinte años atrás el tema ambiental era una conversación de unos pocos, hoy es un tema de una gran mayoría, y mañana será un pilar fundamental de nuestra cultura” (6).

 

Así, los programas GAL I, II y III – proyectos de la CONAMA RM-  han respondido a un proceso acumulativo de necesidades, desafíos y respuestas en la gestión ambiental local. Cada versión GAL tuvo su momento propicio y su respuesta precisa. El GAL I de 2004 fomentó la visibilización y sistematización de las experiencias creativas e innovadoras en gestión ambiental local, que se expresó en ferias, cabildos y talleres con participación de 16 comunas. El GAL II de 2005-2006, puso énfasis en la capacitación técnica en 31 comunas sobre sistemas de gestión ambiental para funcionarios municipales y ciudadanos. El GAL III en 2007-2008, respondió a los requerimientos de 37 comunas sobre el acceso a la información ambiental en torno a la Ley 20.285 de Acceso a la Información Pública.

 

Hoy, 2009 y en adelante, la gestión ambiental local, GAL, tiene irremediablemente un sello distintivo y nuevo: la transversalidad del cambio climático en todas o casi todas las actividades ambientales municipales y ciudadanas. En este sentido, la presente gestión ambiental local tiene “dos caras de la misma moneda”: un impacto propiamente local y un impacto global. Ya no es posible entender la gestión ambiental local a la manera antigüa. Hoy las nuevas circunstancias globales nos demandan reformular nuestra forma de entender y ejecutar la GAL y de reinsertarla en el nuevo marco y condicionamientos que el cambio climático nos impone. Ahora la praxis del GAL se actualiza, se innova y compatibiliza según los requerimientos glocales. (7)

 

¿Cómo?

 

Toda acción local tiene un impacto global. Por ejemplo. Cada chileno y chilena producimos actualmente casi 4 toneladas per cápita de dióxido de carbono, CO2, al año (8). Si nuestra propia y personal gestión ambiental local –ahorrando energía y agua-, pudiera reducir 3 de los 12 kilogramos de CO2 que emitimos diariamente, lograríamos bajar la cuota como país de 64 millones a 48 millones de toneladas de CO2 anuales.

 

En esta perspectiva, es necesario incorporar el cambio climático a la gestión ambiental local, GAL, de la comuna y fomentar una cultura climática, generando hábitos, educación y estilos de vida que contribuyan a mitigar y adaptarse al cambio climático

 

La GAL podría levantar mapas de fuentes de emisión local de gases de efecto invernadero, GEI, y mapas de vulnerabilidad en la comuna o el barrio; diseñar Planes de Mitigación y Adaptación Local-Comunal; incluir el cambio climático en las políticas públicas locales: Pladecos, Ordenanzas, normativas; generar espacios públicos de diálogo sobre el cambio climático; organizar campañas de información a la ciudadanía; promover la educación climática formal y no formal; y organizar mecanismos de fiscalización ciudadana de fuentes emisoras locales de GEI, entre otras actividades (9).

 

Finalmente, invitamos a las municipalidades y a las organizaciones socioambientales de la Región Metropolitana a participar del proyecto “Campañas de mitigación de gases de efecto invernadero, uso eficiente de la energía y participación ciudadana en el marco de planes locales de adaptación al cambio climático”, próximo a realizarse mediante talleres en 26 comunas. Más información: luisalbertogmz@gmail.com fono 7857084, móvil 09-5732334.

 

Notas:

(1)       BBC: http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/05/090517_0427_riesgo_desastres_gm.shtml

(2)       Características de países especialmente vulnerables al cambio climático:

a) Países insulares pequeños;

b) Países con zonas costeras bajas;

c) Países con zonas áridas y semiáridas, zonas con cobertura forestal y zonas expuestas al deterioro forestal;

d) Países con zonas propensas a los desastres naturales;

e) Países con zonas expuestas a la sequía y la desertificación;

f)  Países con zonas de alta contaminación atmosférica urbana;

g) Países con zonas de ecosistemas frágiles, incluidos los ecosistemas montañosos;

h) Países cuyas economías dependen en gran medida de los ingresos generados por la producción, el procesamiento y la exportación de combustibles fósiles y productos asociados de energía intensiva, o de su consumo;

i) Países sin litoral y los países de tránsito.

Conama: http://www.conama.cl/portal/1301/articles-44691_recurso_1.pdf, Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, página 13.

(3)       Painter, James, BBC: “De acuerdo con los modelos elaborados por los investigadores, en los próximos 40 años las temperaturas podrían aumentar al menos entre 1º y 1,5º centígrados y las lluvias podrían llegar a disminuir entre un 10% y un 15%. Estos cambios podrían afectar, en particular, a la producción agrícola del centro del país, donde vive la mayor parte de la población. "La agricultura en la zona central es la más vulnerable," le dijo a la BBC el profesor Fernando Santibañez, de la Universidad de Chile, y agregó que están en riesgo "particularmente el sector forestal, y las vides y algunas frutas que dependen del riego".Chile es el mayor exportador de cobre del mundo, pero el vino, las frutas y los productos forestales constituyen una cuarta parte de sus exportaciones.  Según Santibañez, los famosos vinos chilenos son especialmente vulnerables a los cambios que se prevén en el clima.  "El estrés térmico puede influenciar negativamente la productividad de algunas especies de uva", explicó Santibañez. "Las temperaturas mas altas pueden causar una aceleración en el desarrollo de la uva y causar una caída en la productividad y la calidad". http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/05/090524_chile2_lp.shtml 

(4)       Proyecto del XII Concurso del Fondo de Protección Ambiental 2009 de Conama: “Campañas de mitigación de gases de efecto invernadero, uso eficiente de la energía y participación ciudadana en el marco de planes locales de adaptación al cambio climático”. El problema que este proyecto busca solucionar es la vulnerabilidad de la RM al impacto del cambio climático debido a:

- Alta contaminación de emisión de gases de efecto invernadero en las industrias y el transporte

- Zonas ribereñas expuestas a inundaciones y erosión de los suelos

- Sectores precordilleranos en riesgo de derrumbes y destrucción de viviendas e infraestructura

- Desertificación en la zona norponiente de la región, que afectará la producción agropecuaria

- Alteración de la flora y fauna en los límites arbóreos en la precordillera

- Derroche en el uso del agua y de la energía

- Epidemias por inundaciones, escasez o contaminación el agua

- Ciudadanía no informada técnica-científicamente

- Ausencia de estrategias o planes ciudadanos en cambio climático

- Necesidad de que la gestión ambiental local incluya planes de mitigación adaptación y generación de  capacidades ante el cambio climático. http://www.conama.cl/ciudadaniaambiental/1312/article-45624.html

(5)       Rungruangsakorn, Carlos, “Gestión Ambiental Local: Estrategia, modelos e indicadores, Un enfoque municipal”; U. Andrés Bello, 2006, p. 28.

(6)       División de Organizaciones Sociales, DOS. (1997-8). La Función del Municipio en el Sistema de Impacto Ambiental. P. 44. Citado por Rungruangsakorn, Carlos, Ob. Cit., p. 20.

(7)       Podemos definir la glocalización desde una perspectiva económica o cultural: Como término económico se refiere a la persona, grupo, división, unidad, organización o comunidad que está dispuesta y es capaz de "pensar globalmente y actuar localmente". El concepto implica que la empresa se adapte a las peculiaridades de cada entorno, diferenciando sus producciones en función de las demandas locales.  A nivel cultural, según Antonio Bolivar, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada, glocalización es la mezcla que se da entre los elementos locales y particulares con los mundializados. Supone que en un mundo global, en el que asistimos a una progresiva supresión de las fronteras a nivel económico, político y social, se incrementa la existencia de barreras culturales, generadas por las personas que defienden sus tradiciones de la globalización cultural. http://es.wikipedia.org/wiki/Glocalizaci%C3%B3n

(8)       “La directora del Programa Chile Sustentable, Sara Larraín, criticó a las autoridades de Energía y a las empresas eléctricas por el nuevo aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), dado a conocer en la Segunda Comunicación Nacional de Chile sobre Cambio Climático. El país, que duplica la media de emisiones de Latinoamérica y secunda a China en la expansión de éstas a nivel mundial, aumentó nuevamente la emanación del principal catalizador del calentamiento global. “De 1984 a la fecha, Chile pasó de 1,8 toneladas de CO2 per cápita a 4 toneladas, lo que significa un aumento de 190% en las emisiones. Esto es consecuencia de una política energética que persiste en el falso criterio de la ‘neutralidad tecnológica’, pues las empresas no internalizan los costos ambientales de los proyectos termoeléctricos y optan por la alternativa más contaminante, el carbón. La autoridad debe sincerar el costo asociado que pagan quienes se enferman, deben ausentarse del trabajo, costear impactos sobre economías agrícolas, además de las secuelas previsibles por el calentamiento global”, dijo la ambientalista. http://www.fotolog.com/tierra_libre

(9)       Ver portal: http://radioclima.org/nweb_portal/site/ver_archivo.php?id=128

Fortalezas y debilidades del Plan de Cambio Climático de Chile

Santiago, martes 20 de enero de 2009, por Luis Alberto Gallegos M., Editor del Boletín GAL.-  El Plan Nacional de Cambio Climático dado a conocer el 4 de diciembre pasado por el gobierno es concreción práctica y cumplimiento de los compromisos adquiridos por Chile, respecto al artículo 4.1(b) de la Convención Marco de Cambio Climático, CMNUCC, que señala que “las Partes deberán formular, aplicar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y, según proceda, regionales, que contengan (…) medidas para facilitar la adaptación adecuada al cambio climático”.(1)

 

Probablemente una de las ausencias notables –entre otras- de este Plan sea que no se haya explicitado suficientemente su origen y sentido. Por ello es que quizá haya cierta confusión respecto a su papel, atribuciones y funcionalidades.

 

El Plan de cambio climático es –o mejor dicho, debería ser- un proceso de corto, mediano y largo plazo, transversal e interactivo, y constantemente evaluable, flexible y perfeccionable. Es un proceso de permanente praxis y conocimiento. Este tipo de Plan debe entenderse como un concepto y metodología de la planificación ascendente y descendente. La planificación ascendente es el proceso de tránsito de lo local a lo global, de lo particular a lo general, con la amplia inclusión y participación de todos los actores. La planificación descendente, en cambio, es el flujo de lo global a lo local y de lo general a lo particular, cuyo primer paso es el diseño y generación estratégica del propio Plan.

 

En este sentido no es malo que este plan sea un “plan de planes”, como se le ha calificado desde algunas lecturas. Por el contrario, ese es su espíritu: constituirse en una herramienta que apoye la generación de planes locales, institucionales, sectoriales, sistémicos y organizacionales. No sólo debe ser un instrumento de permanente actualización del conocimiento técnico científico sobre el cambio climático en el país, las regiones y las comunas -particularmente las más vulnerables-, si no que debe constituirse en el eje rector de la planificación y gestión ascendente -institucional y ciudadana- y de las políticas públicas y sociales en mitigación, adaptación y fomento de capacidades.

 

Fortalezas…

 

El objetivo general del Plan es “Minimizar los impactos adversos al cambio climático, a través de acciones integradas que permitan determinar la vulnerabilidad país y las medidas de adaptación para enfrentarlos adecuadamente, aportando al mismo tiempo, a la mitigación de gases de efecto invernadero”.(2)

 

Una de sus primeras fortalezas –en análisis comparado con los planes climáticos de algunos países de América Latina, Unión Europea y Asia (3)-, lo constituye el uso de una estructura lógica muy bien afinada y estandarizada a otras experiencias internacionales. También lo es su avanzado estado del arte en el diagnóstico en materia científica acerca del impacto del cambio climático en Chile, sus regiones y localidades. Aunque en algunos casos –como, por ejemplo, los índices percápita de emisiones- se haya basado en datos desactualizados (4).

 

Asimismo, otro aspecto destacable es su concreción en cuanto a determinar plazos y responsabilidades, al punto de disponer de una carta Gantt muy precisa. Sin embargo, llama la atención algunas metas a corto plazo cuyos períodos de ejecución prácticamente estarían en la actualidad a un 50% de lo programado, no habiéndose ejecutado todavía política alguna al respecto.

 

Una fortaleza relevante del Plan es cuando señala, en materia de adaptación: “El Estado debe abordar el cambio climático de una manera explícita en las distintas políticas sectoriales e instrumentos de gestión que tienen relación con este problema global, de manera de contemplarlo como un eje estratégico en todos los ámbitos de la política pública” (5). Es decir, bajo este tenor, a partir de su publicación, este instrumento sobre el cambio climático se constituye en el eje articulador, transversal, estratégico y prioritario de las políticas públicas nacionales, regionales y locales. Es la primera vez que en nuestro país se plantea el tema del cambio climático bajo esta definición. La pregunta inevitable es: ¿hasta qué punto los servicios públicos del Estado y las municipalidades asumirán como vinculante esta definición?

 

Otra de sus fortalezas tiene que ver con el rediseño de la institucionalidad de cambio climático en el país a objeto de hacerla coherente con los propósitos del Plan. Allí se señala: “Es necesario revisar a la luz de la Estrategia y de la implementación de este Plan de Acción, el mandato y composición del Comité Nacional Asesor, así como ver mecanismos de hacer más activo su involucramiento en las decisiones de política pública en materia de cambio climático”(6). Este asunto es clave. Es indispensable generar una institucionalidad que permita realizar un efectivo monitoreo, evaluación y seguimiento del desarrollo de este Plan. El Comité Nacional habría agotado sus posibilidades y resulta indispensable crear otro organismo o refundar el mismo, de modo que adquiera más poder de gestión y coordinación del Plan incorporando a nuevos sectores clave, como la ciudadanía organizada.

 

El Plan señala: “Un aspecto central en el ámbito de la educación será la de relevar la problemática del cambio climático en la malla curricular de los distintos niveles educacionales del país, desarrollando los correspondientes programas educativos a nivel básico y medio, enmarcados en un Programa Nacional de Educación para el Cambio Climático” (7). Esto es fundamental. El cambio climático tendrá sus momentos peak en el 2025, 2050 y 2100. Y ello supone que las nuevas generaciones adopten sensibilidad, información y formación en torno a este tema, de modo que sean capaces de adoptar las decisiones apropiadas y eficaces en el momento oportuno. Decisiones que las generaciones anteriores no pudimos llevar a cabo.

 

Y debilidades…

 

En cuanto a las debilidades, lo más destacable es el insuficiente compromiso en materia de mitigación. En efecto, el Plan indica que “cabe señalar que, si bien nuestra contribución al aumento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero es baja (0,2%), según los datos obtenidos de inventarios anuales nacionales, las emisiones del país aumentaron un 300% en un período de 20 años (1984-2003), y que en estas estadísticas, el sector energía es el que mayores aumentos ha generado y generará al país” (8). Estas aseveraciones indican, por tanto, que resulta indispensable adoptar medidas drásticas y urgentes en esta materia. Además, Chile ahora es segundo a nivel global, luego de China, en tasa de incremento de emisiones de dióxido de carbono. En la Cumbre de Poznan, se planteó que los países emergentes se comprometan a una reducción de emisiones entre 15% y 30%.

 

No obstante, el Plan se atiene solamente a “efectuar un análisis para determinar el potencial total y sectorial estimado de reducción de emisiones que el país podría alcanzar, para un horizonte de tiempo dado (i.e., 2015, 2020, 2025 y 2030)” (9) y a enumerar algunas acciones en materia de eficiencia energética y energías renovables que resultan insuficientes para modificar sustancialmente la matriz energética del país (10). Ello a pesar de que existen estudios y propuestas mucho más audaces y ambiciosas de reducción de emisiones y política energética, tanto en el escenario internacional como nacional.

 

Hoy en Poznan, Polonia, se debaten novedosas propuestas en este rubro, principalmente del Reino Unido que será el primer país del mundo en hacer obligatorias las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% hasta 2050 (11) y la UE que reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero un 30% en 2020 y un 80% en 2050 (esto supone que cada habitante emitirá dos toneladas de dióxido de carbono al año, el nivel de los países más pobres actualmente) (12).

 

De otro lado, en el plano nacional conocidas son, entre otras, las interesantes e innovadoras propuestas del Programa Chile Sustentable respecto a este tema que perfectamente pudieran constituirse en insumos de las políticas públicas en esta materia (13).

 

En un aspecto clave, el de la reducción de las emisiones o mitigación, el Plan resulta poco ambicioso y promisorio. En definitiva, en materia de compromisos de reducción de emisiones, el Plan se empantana en ambigüedades allí en donde se debe ser absolutamente preciso y exigente. No es posible ampararnos en consideraciones ya añejas del protocolo de Kyoto que no obligan a nuestro país a reducciones de emisiones.

 

En este sentido nos parece que supeditar nuestros compromisos como país en materia de mitigación al apoyo tecnológico y financiero de los países industrializados podría entenderse como parte del proceso negociador en las cumbres internacionales pre-Copenhague (14). Pero en nuestra política interna es preciso dar un salto adelante que evidencie voluntad política, propósitos ambiciosos en reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y dar señales de liderazgo coherente en el escenario regional latinoamericano en esta materia. Ello cuando precisamente se habla de responsabilidades comunes y diferenciadas en este rubro. Toda decisión o indecisión en este ámbito, tiene un impacto global. Y es hora que seamos consecuentes entre nuestra palabra y nuestros gestos.

 

Otra de las debilidades sustanciales del Plan se refiere a la participación ciudadana en la adaptación y generación de capacidades ante el cambio climático. Definitivamente, el Plan no considera a la sociedad civil como un actor fundamental en su desarrollo. Tal como señaláramos en una consulta ciudadana en doce regiones del país en octubre 2008, la adaptación al cambio climático es centralmente tarea ciudadana, por que es en el mundo social donde reside la mayor vulnerabilidad y los mayores riesgos ante su impacto. Por ende, es preciso fortalecer el protagonismo de la sociedad civil con acciones asociativas en torno a este tema. El actor ciudadano requiere socializar en su propio lenguaje el conocimiento técnico científico sobre el cambio climático. Requiere dotarse de formas modernas de cooperación y asociatividad en red. Y, sobre todo, requiere de la capacidad de participar, proponer e incidir en las decisiones de las políticas públicas y en las agendas locales y regionales vinculadas al cambio climático.

 

Una debilidad crucial del Plan es la ausencia de políticas públicas sobre adaptación al cambio climático a nivel local. No hay manera de enfrentar este fenómeno global, si no es desde la Gestión Ambiental Local, GAL. Y este tipo de gestión o Agenda Local 21, debe urgentemente incorporar el cambio climático a la actividad socio-política-ambiental de la comuna, el barrio y la Región. El Plan debe constituirse en una herramienta de fomento y de articulación de los planes locales, institucionales, sectoriales, sistémicos y organizacionales. Y estos planes particulares deben tener como funciones las siguientes:

 

Levantar mapas de fuentes de emisión local de GEI

Levantar mapas de vulnerabilidad en la comuna o el barrio

Diseñar Planes de Mitigación y Adaptación Local-Comunal

Incluir el cambio climático en las políticas públicas locales: Pladecos, Ordenanzas, normativas

Generar espacios públicos de diálogo sobre el cambio climático

Organizar campañas de información a la ciudadanía

Promover la educación climática formal y no formal

Organizar mecanismos de fiscalización ciudadana de fuentes emisoras locales de GEI

Gestionar y ejecutar proyectos socioeconómicos locales de Mecanismos de Producción Limpia

Generar una cultura climática mediante formación, nuevos hábitos y estilos de vida que contribuyan a adaptarse al cambio climático

 

Las prácticas innovadoras respecto a estas Agendas Locales de Cambio Climático ya se visualizan en las experiencias de la Red de Cambio Climático de América Latina de 2004, con 294 miembros (15); con la campaña contra la desertificación de El Canelo de Nos en la IV Región desde 2005 (16); con los proyectos regionales de Casa de la Paz en 2007 (17); con la recientemente constituida Alianza por la Justicia Climática por 14 ONGs chilenas (18); por los Diálogos Ciudadanos de Cambio Climático del IEP en 12 regiones en 2008 (19) y por los casi 200 proyectos locales de cambio climático financiados por el Fondo de Protección Ambiental, FPA, para 2009 por la CONAMA. Son estas experiencias de gestión ambiental local sobre cambio climático que el Plan debe potenciar, articular, recoger experiencia, sistematizar y fomentar para su réplica en el país.

 

Otras debilidades del Plan se relacionan con notables ausencias de temas con indiscutible peso específico en este escenario:

 

1)       La identificación de ecosistemas, especies de la flora y la fauna más vulnerable al cambio climático en nuestro país no está lo suficientemente explicitado.

2)       Los bosques como los grandes sumidores de CO2 y los glaciares como las grandes reservas de agua para Chile, no están instalados como prioridades en las políticas públicas del Plan para su urgente protección.

3)       Las formas de adaptación de la agricultura y una posición clara ante los organismos genéticamente modificados -que para algunos países y sectores aparecen como formas de adaptación-, no están en el Plan.

4)       El turismo no figura, a pesar de que nuestro país tiene un potencial enorme en este rubro, e incluso en la última cumbre mundial de turismo de hace unos meses en Lima, el tema de agenda central era, precisamente, el impacto del cambio climático en estas actividades.

5)       El ordenamiento territorial y los planes reguladores aparecen sólo en lo relativo a zonas costeras vulnerables, cuando estos temas debieran ser considerados en la actualización de todas las normativas y ordenanzas comunales y regionales sobre esta materia.

6)       Las migraciones o refugiados ambientales o climáticos tampoco se incluyen, cuando nuestro país y la Región están procesando flujos migratorios cuyas motivaciones ya no sólo serían económicas, sino también ambientales.

7)       La política de biocombustibles y la nuclear sólo se les menciona sin profundizar en sus reales implicancias como fuentes energéticas y como supuestas panaceas al cambio climático.

8)       La gestión de riesgos, políticas de prevención y papel de los sistemas de seguros tampoco se han considerado, cuando en otros países este aspecto ya se ha instalado en la generación de planes ante desastres, alertas tempranas y revisión de las coberturas de aseguradoras.

9)       Las comunicaciones y la información en los sistemas y medios de difusión no aparecen como uno de los instrumentos claves en la generación de una nueva cultura climática.

10)    El rol y políticas del Estado ante las mujeres, indígenas, trabajadores y tercera edad, en cuanto segmentos sociales vulnerables al cambio climático, brillan por su ausencia.

11)    Los eventuales beneficios que el cambio climático podría conllevar para ciertos procesos productivos silvoagropecuarios, no se mencionan.

 

En definitiva, este Plan contiene fortalezas que hay que afirmar y perfeccionar, pero también tiene severas debilidades que deben ser subsanadas a la brevedad. Es indispensable generar en el país un gran movimiento de diálogo, información, debate y participación ciudadana respecto al Plan Nacional de Cambio Climático. Es preciso organizar consultas ciudadanas en todas las regiones y comunas.

 

Los medios de comunicación no se han hecho eco de este proceso y, salvo excepciones, han obviado de sus agendas este urgente tema. Es momento propicio a que se fomente el papel y participación activa de los medios locales, regionales y ciudadanos. Los grandes medios se han autoexcluido de esta enorme tarea. Hay que privilegiar a los medios que sí están cercanos a la gente.

 

Finalmente, el Instituto de Ecología Política, IEP, ha realizado una primera versión de estas consultas en doce regiones de Chile. Se disponen de instrumentos, metodologías y diseño de propuestas ciudadanas que están a disposición de las autoridades pertinentes y de la sociedad civil. Pero ello no basta. Ahora el Estado debe promover que las organizaciones ciudadanas emitan su opinión respecto a este diseño estratégico de planificación descendente y le imprima su sello social en forma ascendente. Es hora de actuar. Nadie sobra en este proceso. Ahora llega el momento propicio de la voz ciudadana en el tema del cambio climático.

 

NOTAS

 

(1)       www.humboldt.org.co/download/cambioclima.pdf , p. 7

(2)       Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, 2008-2012, p. 40.

(3)       Ver Planes de Cambio Climático de Argentina, Bolivia, Perú, México, Venezuela, Canadá, España y China en: http://www.radioclima.org/nweb_portal/site/lista_archivo.php?id=43

(4)       El Plan señala: “Por otro lado, Chile aparece en la posición 90 respecto a las emisiones de CO2 per cápita en el mundo para el año 2004, con un valor de 3.9 ton CO2/habitante, de acuerdo al “Informe sobre desarrollo humano 2007-2008: la lucha contra el cambio climático”, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (2007). En el contexto sudamericano, Chile aparece como el segundo país más alto en cuanto a este indicador de emisiones de CO2 per cápita”. ibidem. P. 17. No obstante, según otros estudios, “Chile ha ido aumentando las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por persona en toneladas métricas al año: 2001, 3,53; 2002, 3,45; 2003, 3,66; 2004, 4,06; 2005, 4,14”. http://paises.enerclub.es/guia_ampliada/Chile--36/Energ%EDa--

7/Emisiones%20de%20CO2%20per%20c%E1pita--97/index.html

(5)       Ibidem, p. 32

(6)       Ibidem, p. 25. Este Comité Nacional Asesor sobre Cambio Global tiene por “objetivo central asesorar y coordinar a las distintas instituciones vinculadas a los temas de cambio climático y de cambio global, y en especial al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Comisión nacional del Medio Ambiente”. Diario Oficial/Normas Generales/Año 1996/DO 29/05/1996. Docto 466 1996 Ministerio de Relaciones Exteriores. Asimismo, el Plan dice: “Con el propósito de cumplir los compromisos adquiridos en materia de cambio climático, como el desarrollo de comunicaciones nacionales, en 1996 se creó el Comité Nacional Asesor sobre Cambio Global, que actúa como órgano consultivo nacional para abordar la temática en Chile. La presidencia le corresponde a CONAMA, la vicepresidencia al Ministerio de Relaciones Exteriores y lo integran, además, el Ministerio de Agricultura, la Comisión Nacional de Energía, la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante, la Dirección Meteorológica de Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, y la Academia Chilena de Ciencias. El decreto de creación indica que el Comité puede invitar a sesionar a otras instituciones e individuos, según sea necesario”. Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, 2008-2012, p. 23

(7)       Ibidem, p. 36.

(8)       Ibidem, p. 34

(9)       Ibidem, p. 51

(10)    Según el Plan se llevarán a cabo las siguientes acciones específicas en materia de eficiencia energética y energía renovable: “1. Mejorar las estimaciones del potencial de ahorro y eficiencia energética a escala nacional y regional, por sector de consumo. Para ello, se cuantificará el potencial de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, con la aplicación del plan de acción 2007-2015 de Programa País de Eficiencia Energética, cuyo objeto es limitar el crecimiento del consumo de energía en sectores como: transporte, industria, minería, público y residencial. Adicionalmente, se establecerá el potencial de reducción de dicho programa respecto de la línea de base.

2. Fortalecer el Programa País de Eficiencia Energética, conforme a los resultados del potencial de ahorro y eficiencia energética, a objeto de reforzar las acciones en materia de eficiencia energética en el sector de construcción, comercial, residencial, industrial y de transporte, y evaluar su potencial de mitigación futura.

3. Estudiar el potencial de generación energético renovable. Para ello, se obtendrá y cuantificará el potencial de limitación del crecimiento de emisiones de gases de efecto invernadero, producto de las nuevas inversiones que se realicen en este ámbito, como resultado de las acciones de promoción del desarrollo de energías renovables no convencionales en el país y de las adecuaciones regulatorias realizadas.

4. Realizar un monitoreo permanente de la evolución de la línea de base actual y proyectada, a efectos de dar cuenta de la evolución natural del crecimiento de la demanda, así como las nuevas condiciones que se presenten en la oferta energética.

5. Crear el Centro de Energías Renovables, como apoyo a la definición de políticas y de orientación a los inversionistas.

6. Ejecutar el fondo de garantía estatal para inversión en energías renovables y eficiencia energética.

7. Impulsar la instalación de sistemas solares térmicos o para generación de electricidad, en los sectores público, comercial, residencial e industrial, aprovechando al máximo los recursos solares que Chile posee.

8. Proveer la infraestructura y seguridad necesarias para el uso masivo y habitual de la bicicleta como medio de transporte”. Ibidem, p. 51

(11)    http://ania.urcm.net/noticia.php3?id=26183

(12)    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Europa/afronta/dividida/cumbre/clima/elpepisoc/20081207elpepisoc_6/Tes

(13)    Ver Aporte potencial de: Energías renovables y no convencionales y eficiencia energética a la matriz eléctrica 2008-2025 en: http://www.chilesustentable.net/

(14)    “La aplicación de la responsabilidad del conjunto de los países no Anexo I, debe darse en un marco de decidido apoyo tecnológico y financiero, por parte de los países Anexo I y de construcción de capacidades en los propios países no Anexo I, conjugando las circunstancias y capacidades nacionales. Estas últimas serán evidentes en la medida en que existan estudios que posibiliten una adecuada toma de decisiones”. Documento presentado por la delegación chilena en la Cumbre de Poznan, p. 2. Ver Boletín GAL 696 del martes 9 de diciembre de 2008.

(15)    http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/?yguid=129096281 Esta red se constituyó en diciembre de 2004 por representantes de 40 organizaciones ciudadanas, quienes emitieron la Declaración de Santiago: Los miembros de ONG, universidades, municipalidades, empresas y entidades de comunicación, expresamos:
1.- Compartimos el consenso científico de que el Cambio Climático se altera y se debe a las actividades humanas que modifican la composición atmosférica que expone principalmente las áreas más vulnerables de la sociedad, la economía, la flora, la fauna y las vidas de nuestros compatriotas.
2.- Sostenemos que para enfrentar el cambio climático ya actuante en Chile, es indispensable la revisión de algunos paradigmas y abrir nuevos espacios de reflexión y participación.
3.- Nos comprometemos a integrar nuestras voces particulares a un espacio más grande, a través de organizaciones y redes como la que estamos formando actualmente.
4.- Nuestras propuestas para el efecto del cambio climático se basan en Mapas Conceptuales.
5.- Nos comprometemos a crear una Estrategia sobre el Cambio Climático, que permita incidir en el nivel político, a nivel de la gobernabilidad, y permita avanzar en la creación de una Masa Crítica identificada con su entorno.
6.- Nos comprometemos a generar una Metodología de Estudio y Conocimiento sobre el Cambio Climático.
7.- Nos comprometemos a crear una Red de Cambio Climático independiente, con un propósito propio y sin tildes organizacionales.
8.- Compartimos el criterio de que el tema del cambio climático lo contextualizamos en el amplio tema ambiental, entendiéndolo como una amplia gama, un gran abanico donde juegan factores como el político, el económico, el filosófico y el religioso.
9.- Reiteramos que es necesario crear una Estrategia Educativa a Largo Plazo con una Visión Holística.
10.- Convenimos en presentar esta Declaración ante la sociedad civil de Chile, América Latina y El Caribe.
Santiago, 2 de Diciembre del 2004. Adolfo Cortés (CODELCO), Alejandro González (CODEP), Bernardo Reyes (IEP), Carlos Díaz (CODEP), Carmen Blumberg (IEP), Carolina Heidke (Universidad de Valparaíso), Carolina Silva (Casa de la Paz), Cecilia Araya (CODEP), Claudia Martínez (Municipalidad de Huechuraba), Claudia Quezada (Universidad de Valparaíso), Cristián Villalobos (CODEFF), Cristián Villarroel (IEP), Domingo Valdebenito (Universidad de Playa Ancha), Erick Maturana (Universidad ARCIS), Estela Ospina (Consultora Ambiental), Felipe Oyarzún (Municipalidad de San Bernardo), Flavia Bustos (CODEFF), Fresia Figueroa (RENACE), Gisela Sanhueza (Colegio La Inmaculada de Peñaflor), José Luis Barías (Consultor Ambiental), Juan Orellana (Municipalidad de San Bernardo), Juan Pablo Muñoz (Universidad ARCIS), Karl Böhmer (Universidad ARCIS), Luis Gallegos (Coordinador del Seminario), Marlen Soto (Universidad de Valparaíso), Melania Paredes (Universidad de Valparaíso), Miriam Pinto (CODEFF), Orlando Ruz (CODEFF), Oscar Ponce Universidad ARCIS), Pamela Garay (Universidad de Valparaíso), Paula Solar (Municipalidad de Pudahuel), Paulina Aldunce (Universidad de Chile), Rodrigo Mellado (CODEFF), Rosa Flores (CODEFF), Rosita Garay (Universidad de Chile), Roxana Bórquez (Universidad de Chile), Sofía Merino (Universidad de Valparaíso),  Ximena Salinas (CODEFF), Lake Sagaris (VP, Ciudad Viva), Rubén Cárdenas Galindo (Estudios Agrarios Ancud)

(16)    http://www.elcanelo.cl/nweb_portal/proyectoriohurtado/documentos.php?codCategoria=1

(17)    http://www.casadelapaz.cl/casadelapaz/publico/portada.htm

(18)    www.justiciaclimatica.cl

(19)    http://radioclima.org/usuarios/intranet-lista.php?id=1 Este proyecto lo realizó el Instituto de Ecología Política en doce regiones con el apoyo de la DOS: Región de Los Ríos, Región de Arica-Parinacota, Región de Tarapacá, Región de Antofagasta, Región de Coquimbo, Región de Atacama, Región de O`Higgins, Región del Maule, Región de BioBio, Región de La Araucanía, Región de Aysén, Región Metropolitana. Participaron 552 líderes sociales y se  elaboraron 11 Planes Regionales de Cambio Climático que se pueden descargar del portal indicado.

(20)    http://www.fpa.conama.cl/efpa/nomina.php?id_expediente=730980&nomina=proyecto_admisibilidad

 

En el marco de la Campaña 350: Fase final de elaboración de Planes Comunales de Cambio Climático en la Región Metropolitana

Santiago, martes 6 de octubre de 2009, por Luis Alberto Gallegos, Boletín GAL.- En su fase final se encuentran los Talleres del proyecto sobre Gestión Ambiental Local y Cambio Climático, del Fondo de Protección Ambiental, FPA, 2009, de la CONAMA RM.

Desde el 9 de junio y hasta la fecha, han participado las Municipalidades y organizaciones ciudadanas y ambientales de Maipú, Santiago, Padre Hurtado, Recoleta, Santiago, Melipilla, La Pintana, El Bosque, Cerro Navia, Quinta Normal, Peñaflor, Quinta Normal, Talagante, San José de Maipo, Lampa, Talagante, Lo Espejo, Estación Central, El Monte, San Miguel.

 

Desde esta semana y hasta el 4 de noviembre, en su fase final, este programa recorrerá las comunas restantes de Til Til, Peñalolén, Pudahuel, Alhué, La Reina, La Cisterna, María Pinto, San Bernardo y Pedro Aguirre Cerda.

 

Esta fase final del programa de Talleres comunales del FPA 2009 deseamos dedicarla en solidaridad con la Campaña Internacional de Acción Climática 350, organizada para llamar la atención de los líderes mundiales y la sociedad para reducir los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera a 350 partes por millón (ppm). El dia central de esta gigantesca campaña se realizará el sábado 24 de octubre.


Alta vulnerabilidad de la Región Metropolitana

La Región Metropolitana está expuesta a las siguientes vulnerabilidades ante el cambio climático:

 

1. Creciente dependencia energética de combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón.

2. Alta contaminación de emisión de gases de efecto invernadero en la industria y el transporte.

3. Dependencia hídrica en un 70% del glaciar Echaurren en derretimiento y extinción en 50 años

4. Alta densidad poblacional y el parque automotriz.

5. Comunidades ribereñas expuestas a inundaciones y erosión de los suelos.

6. Sectores precordilleranos en riesgo de derrumbes y destrucción de viviendas e infraestructura.

7. Desertificación en la zona norponiente de la región, que afectará la producción agropecuaria.

8. Posible alteración de la flora y fauna en los límites arbóreos en la precordillera.

9. Cultura del derroche en el uso y gestión del agua y de la energía.

10. Riesgo de epidemias por inundaciones, escasez o contaminación del agua.

11. Ciudadanía no informada suficientemente en lo técnico-científico del cambio climático.

12. Ausencia de estrategias o planes ciudadanos locales en cambio climático con participación ciudadana.


Las mujeres constituyen el segmento más vulnerable al cambio climático por sequías, inundaciones, derrumbes, escasez de alimentos y epidemias. Las mujeres en casos de desastre y Gestión de Riesgo, son un pilar fundamental para la reconstitución del hogar, la familia y la comunidad. Pero, pocas veces se le brinda información y capacitación como líder comunitario y gestora de procesos sociales de reconstrucción. Esta iniciativa brindar las capacidades para que las mujeres estén con mejores aptitudes para asumir su rol en equidad y con eficiencia la mitigación, adaptación y generación de capacidades contra el cambio climático.

Objetivo de este programa

El objetivo de este proyecto es informar, capacitar y generar habilidades en los participantes a fin de que diseñen Planes Comunales de Cambio Climático que desarrollen como parte de su Gestión Ambiental Local, GAL.

 

Este objetivo posibilita que la ciudadanía acceda al diseño y ejecución de políticas públicas sobre cambio climático en sinergia con las autoridades locales, como asimismo contribuir a una nueva cultura climática que eduque y genere hábitos y conductas ambientales sustentables en la población.

En 2008, el Instituto de Ecología Política, IEP, realizó un proyecto similar a nivel nacional en doce regiones, que permitió avanzar en el diseño de propuestas ciudadanas para la elaboración de Planes Regionales de Cambio Climático en las regiones indicadas. Estas propuestas fueron entregadas a la Ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, el jueves 12 de marzo de 2009, a fin que las considere en las estrategias y planes futuros.


En particular esta iniciativa entrega instrumentos técnicos a los participantes, que les permite calcular la cuota de las emisiones de dióxido de carbono en sus domicilios, escuelas, empresas o municipalidades. Asimismo, habilita a los asistentes con herramientas que les permita reducir tales emisiones de gases de efecto invernadero, mediante la eficiencia energética y con un mecanismo de compensación de emisiones. Es lo que se denomina la estrategia de CEROCO2.

 

Programa del Taller

 

El título de esta actividad es: “Campañas de mitigación de gases de efecto invernadero, uso eficiente de la energía y participación ciudadana en el marco de planes locales de adaptación al cambio climático”.

 

 Primer Módulo: La ciencia climática

 

1. ¿Qué es el cambio climático?

2. Causas

3. Combustibles fósiles

4. Efecto Invernadero

5. Impactos

6. Derretimiento de glaciares

7. Subida del nivel y acidificación del Mar

8. Desertificación y sequía

9. Desastres

10. Las doce Plagas

 

Segundo Módulo: Compromisos de Chile

 

1. Estrategia Nacional de Cambio Climático

2. Plan de Acción Nacional de Cambio Climático

3. Estrategia global y acción local

4. Protocolo de Kioto

5. Cumbre de Copenhague

 

Tercer Módulo: Mitigación de gases de gases de efecto invernadero, GEI

 

1. Técnicas de cálculo, reducción y compensación de emisiones de gases de efecto invernadero

2. Herramienta www.cero.co2

3. Eficiencia energética, campaña de recambio de ampolletas y reducción de costos por hogar

4. Ejercicios prácticos

 

Cuarto Módulo: Diseño de Planes Climáticos Locales

 

1. Impacto del cambio climático en la comuna

2. Rol de la ciudadanía y gobernanza climática

3. La gestión ambiental local (GAL) y la mitigación, adaptación y generación de capacidades

4. Diseño de planes locales de Prevención y Gestión de Riesgo

5. Hábitos y conductas ciudadanas: ahorro energético e hídrico

6. Redes, Internet, boletín GAL y medios de comunicación locales

7. Ejercicio de plan climático local

 

Entrega de Diplomas y Cierre del Taller


Iniciativa apoyada por el FPA 2009

Este proyecto es novedoso e innovador. Permite la posibilidad de asociatividad de municipios de la RM que tienen las mismas vulnerabilidades y desafíos frente al cambio climático; permite que se genere nueva experticia en las organizaciones sociales frente a este tema, tal como lo vienen demostrado los Ecobarrios en Maipú y otras comunas; colabora con la adquisición de capacidades para que las Municipalidades incorporen planes de eficiencia energética en sus comunas, tal como la Municipalidad de Santiago lo está haciendo; y permite la generación y fortalecimiento de redes ciudadanas en torno a planes comunales de cambio climático.



Es un proyecto apoyado por el Fondo de Protección Ambiental, FPA 2009, de CONAMA RM, que ejecuta el Instituto de Ecología Política en asociación con la Municipalidad de Maipú, Municipalidad de Lampa y el Instituto Técnico de Formación Ambiental, IDMA.


Más información:
http://radioclima.org/nweb_portal/site/lista_archivo.php?id=45
www.ceroco2.cl
www.radioclima.org