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Luis Alberto Gallegos

OEA: TRIUNFO DE AMÉRICA Y DERROTA DE LOS EE.UU.

OEA: TRIUNFO DE AMÉRICA Y DERROTA DE LOS EE.UU.

Por: Luis Alberto Gallegos
Sábado 30 de abril del 2005.

Ayer viernes 29 de abril se ha zanjado una de las confrontaciones político-diplomáticas más emblemáticas y complejas en el hemisferio. El canciller mexicano Luis Derbez ha declinado seguir en la contienda electoral por la secretaría general de la OEA, lo que automáticamente deja al Ministro chileno José Miguel Insulza en la mejor de las posiciones para acceder a dicho cargo este próximo lunes 2 de mayo.

¿Qué ha pasado?

Es obvio que la campaña política y diplomática de Chile, Brasil, Venezuela, Uruguay y Argentina ha dado exitosos resultados. Haití, uno de los países beneficiarios de la ayuda humanitaria de Chile, modificó su voto del cual se sospechaba que, a pesar de los acuerdos favorables del CARICOM hacia Insulza, al parecer había ido a parar a Derbez. Paraguay, quien también había votado por la opción mexicana a cambio de la subsecretaría general de la OEA, modificó sus preferencias y ratificó su voto por Insulza. El Presidente Martín Torrijos de Panamá, quién también había votado por Derbez en las primeras elecciones, se comprometió con Insulza e incluso hizo lobby por esta candidatura ante el propio Presidente George Bush. Y, finalmente, Canadá quien había mantenido una sólida alianza con los EE.UU. en torno a Derbez, cambió abruptamente su voto hacia el chileno. Es decir, los aliados de Bush lo abandonaron. La estrategia y la extraordinaria gestión política de Chile indiscutiblemente fue impecable. Un caso de estudio clásico para las ciencias políticas y diplomáticas.

En otras palabras, como se dice en chileno, a los EE.UU. se le fue “desgranando el choclo” y sus aliados en estas elecciones le fueron dando la espalda. La Secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice pudo comprobar in situ en su reciente visita a Chile a propósito del encuentro de 109 cancilleres en la Conferencia de las Democracias, que la mayoría de países de la Región estaban a favor de Insulza y que su abanderado mexicano declinaba para evitar el bochorno de una estrepitosa derrota en las elecciones de este próximo lunes 2 de mayo.

Luis Dervez, no las traía todas consigo. A diferencia de Insulza que disponía del total apoyo del oficialismo y de la oposición dentro de Chile, el candidato mexicano en su propia tierra natal tenía resistencias internas y su parlamento estaba dividido ante su postulación. Igualmente, a diferencia de Insulza cuya coalición política se avizora como ganadora en las próximas elecciones presidenciales, el gobernante partido de Derbez es casi probable que deje el poder el próximo año. Y estos datos son importantes para darle soporte, continuidad y funcionalidad a un cargo como la secretaría general de la OEA. Quizá por ello, los EE.UU. optaron por reevaluar el apoyo a su candidato y finalmente su prescindencia fue crónica de una declinación anunciada. Dervez ahora deberá repensar su futuro político. Fue un serio revés percatarse de que paulatinamente sus iniciales votos de respaldo iban a parar a las filas de su adversario. No podía exponerse a una derrota estrepitosa en las elecciones del lunes próximo. Por lo menos al renunciar tiene la virtud de aparecer con una imagen de generosidad que le puede significar réditos políticos internos y quizá también pretender acceder a cargos de relevancia en la nueva administración de la OEA.

Ahora, ¿porqué los EE.UU. tuvieron que aceptar a Insulza? No necesariamente esta luz verde es a regañadientes, porque si una cosa se le puede reconocer a los EE.UU. es que sabe extraer ventajas de sus derrotas. Y quizá en esta ocasión esté visualizando que con Insulza en la secretaría general de la OEA puede tener más acceso a las tendencias de centro izquierda que hoy predominan en la Región. Quizá espera que con Insulza instalado en el sillón de este organismo regional pueda contar con más disponibilidad de Chile como plataforma para incidir en el Mercosur y en algunos países considerados clave para la administración norteamericana por su creciente influencia geopolítica en América Latina y El Caribe, como Brasil y Venezuela, y también aprovechar el prestigio del Presidente Lagos para influir más decididamente en lo que los EE.UU. califica de “democracias frágiles”, como Bolivia, Ecuador e incluso Perú. Es decir, Chile ya no sólo sería un trampolín económico, sino también político. Por lo demás, para EE.UU. México ya no es prioridad contingente considerando que es un aliado estratégico incondicional y bajo control.

Por primera vez en la historia de la OEA. los EE.UU. sufren la más cruda derrota de uno de sus favoritos. Este hecho político y diplomático es muy importante. Apresuradamente, el viernes 29 la Rice tuvo que retrasar su salida de Chile para negociar en las mejores condiciones que pudo una retirada que le permitiera dejar algunas de sus defensas intactas y no perderlas todas. Entre otras, dos cosas logró de parte de Chile. Uno, el compromiso de reactivar el alicaído ALCA que, a estas alturas, resulta más bien un saludo a la bandera por el creciente rechazo que esta iniciativa tiene en la Región y donde, a pesar del esfuerzo de Insulza por cumplir con la negociación con los EE.UU., lo más probable es que el ALCA continúe su persistente caída. Dos, colaborar desde la OEA a sudamericanizar y contribuir a “perfeccionar” la democracia interna de Venezuela que cada vez más solidifica su alianza estratégica con Cuba, tal como se ha verificado en la reciente visita del Presidente Hugo Chávez a la Isla. No obstante, este gesto también es un saludo a la bandera. Venezuela tiene una opción bolivariana sumamente clara de que su alianza con América Latina es fundamental para recuperar la capacidad autónoma de decisión propia de la Región y enfrentar en mejores condiciones a la superpotencia del Norte. De otro lado, la democracia interna de Venezuela es legítima ante sus propios actores internos después del experimento de ocho referéndum ganados a favor de Chávez en distintas materias y del ostracismo y severa crisis en que se ha sumido la oposición de derecha. Por tanto, aunque se esmere, poco será lo que Insulza podrá hacer respecto a estas exigencias.

La Rice no pudo obtener más de esta negociación. Ahora sólo le queda esperar que el lunes 2 de mayo, excepto Bolivia, todo el hemisferio brinde un espaldarazo decisivo al nuevo secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Sin embargo siempre queda la duda si en realidad fue necesaria esta negociación y si fue indispensable suscribir los compromisos establecidos con los EE.UU. Insulza tenía todas las de ganar en la votación próxima porque tenía asegurados por lo menos a 21 de los 34 votos necesarios para erigirse en triunfador. Por tanto, no requería del visto bueno de los EE.UU. y menos de establecer compromiso alguno. Pero, obviamente, se puede gobernar la OEA sin la venia ni el agrado de los EE.UU., incluso sin sus votos. Pero no se puede gobernar la OEA en contra de los EE.UU. Y eso el Presidente Ricardo Lagos y José Miguel Insulza lo saben muy bien. Después de todo, es un organismo creado y financiado por la administración norteamericana. La capacidad de maniobra de los chilenos les hizo entender que, aún ya sintiéndose triunfadores, había que ceder algunas posiciones y “contentar” al imperio.

¿Qué se visualiza para adelante?

La OEA ha visto depreciado su capital político por ineficiencia en sus objetivos de ser soberana, defensora de la democracia, los derechos humanos y el desarrollo independiente de los países que la conforman. Incluso ha tenido desafortunadas intervenciones en algunos países que le ha restado réditos en su gestión. Hoy, con la nueva administración tiene la oportunidad de resucitar y reinvindicarse ante la comunidad americana.

No es que la OEA se convierta en la plataforma de oposición a los EE.UU.. Eso no es posible hoy. Pero sí es posible que la OEA se convierta en tribuna de las sensibles y urgentes demandas de los países americanos, incluida la reivindicación legítima de Bolivia de salida al mar. Pero no sólo tribuna. La OEA hoy, en una creciente globalización en todas las esferas de la vida de las sociedades y estados, debe avanzar en un reposicionamiento de los países en mayor desventaja social y económica en el escenario global, mediante una política de promoción, defensa y respaldo de sus intereses en todas las esferas que le competen. La OEA debe constituirse en una real plataforma y red de soporte de las sociedades americanas más pobres, marginadas y desprotegidas del continente. Esa es su prioridad. Condoleeza Rice señala que la OEA debe atender a las “democracias frágiles” como Ecuador y Bolivia. Pero, ¿qué entendemos por democracias frágiles? Ecuador y Bolivia, ¿son en realidad “democracias frágiles” o en realidad democracias en efervescencia popular? ¿Acaso democracia frágil no es aquella permeable a las presiones y hegemonías de las superpotencias y sumisa a los estados más poderosos e intervencionistas? Quizá la OEA deba empezar por definir conceptos.

Finalmente, lo que hoy las fuerzas progresistas de América esperan es que la OEA realice profundas reformas estructurales y administrativas que conduzcan a este organismo regional a un efectivo proceso de democratización de su sistema. No es posible que la OEA se constituya en un ente fiscalizador de las democracias del hemisferio si es que dentro de sí misma aún se anidan formas poco democráticas de gestión y de decisiones. Sólo así será un organismo representativo, legitimado y eficiente. La democracia empieza por casa, dice un adagio. Pues bien, manos a la obra entonces.

SOCIEDAD CIVIL Y EL ACCESO A LA INFORMACIÓN AMBIENTAL

SOCIEDAD CIVIL Y EL ACCESO A LA INFORMACIÓN AMBIENTAL

POR: Luis Gallegos

PRINCIPIO 10

El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes.
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Es una tentación siempre presente querer hablar de muchas más cosas referentes a la sociedad de la información global y todo el debate que se realiza hoy en el planeta en torno a ello, y en donde la información ambiental se hace presente por su relevancia y alta sensibilidad ciudadana. Muchas sociedades y organizaciones ciudadanas del mundo se encuentran embarcadas en este diálogo ante el evento mundial de noviembre próximo en la Cumbre de Túnez.

Esperamos que este Seminario-Taller contribuya a aumentar la conciencia ciudadana del derecho al acceso a la información ambiental así como de la obligación del Estado de proveerla. Y esperamos que estas notas ayuden a visualizar algunas alternativas desde la perspectiva ciudadana.

COMUNICACIÓN AMBIENTAL Y PERIODISMO CIENTÍFICO

Es apropiado distinguir entre INFORMACIÓN AMBIENTAL y COMUNICACIÓN AMBIENTAL. Es de perogrullo decir que la información de por sí es unidireccional, vale decir, del emisor al receptor, mientras la comunicación suele ser bidireccional, es decir, fluye en ambos sentidos del emisor al receptor y viceversa. En la construcción de ciudadanía ambiental, de lo que se requiere es tejer puentes de diálogo que la sola información no lo puede asumir. Por cierto, es importante estar informado ambientalmente de modo veraz, oportuno y con calidad. Ello nos habilita para adoptar las decisiones adecuadas respecto a nuestro ambiente. Pero mucho más importante es estar conectado activamente a la gestión ciudadana ambiental mediante el acompañamiento interactivo y multilateral. Y esto lo posibilita la COMUNICACIÓN.

Asimismo, hablar de información ambiental en cuanto tal es también limitante, viéndolo desde la perspectiva de la ciencia de la comunicación. Quizá es preferible asumir que debemos transitar a un nuevo concepto que se denomina Comunicación Científica o, aplicado a la prensa, Periodismo Científico. Esta acepción es más precisa porque aborda la temática ambiental dentro del marco científico que le corresponde. Hacer comunicación ambiental es, en rigor, hacer comunicación científica. Hacer comunicación científica es contribuir a la gestión del conocimiento de la ciudadanía desde la propia cotidianeidad y desde los propios requerimientos de una mejor calidad de vida y de un entorno más armónico y saludable. El maestro Manuel Calvo decía que el periodismo científico enfoca un “área de conocimientos central para la vida comunitaria de este fin de siglo, y más aún del siglo entrante” (1).

LA INFORMACIÓN AMBIENTAL EN LOS GRANDES MEDIOS

El hecho que estemos reunidos aquí en torno al tema “Como la Sociedad Civil Ejerce el Derecho de Acceso a la Información”, es un indicio que algo no funciona en esta materia. Es decir, reconocemos que hoy en Chile la sociedad civil NO está ejerciendo como debe ser su derecho de acceso a la información ambiental, para no mencionar otras formas de información social, cultural, económica y política, a veces opacadas por la mercantilización, liviandad y farandulización de los medios.

Partamos de una breve revisión de la manera que los medios distribuyen la información ambiental hoy en Chile.

En los medios de la prensa escrita de cobertura nacional encontramos pocas secciones en donde de manera focalizada y sistemática se aborde el tema ambiental. Lo que sí existe son notas ambientales como parte de las secciones denominadas crónicas o breves, cuyo foco de interés se activa cuando hay acontecimientos que lo ameritan. Los casos de los cisnes y Celco en Valdivia, el incendio de la Torres de Paine, el de los glaciares y el proyecto Pascua Lama y actualmente el de las aves de la laguna de Batuco, son expresión de este enfoque en los conflictos ambientales. Eventualmente se destinan algunas secciones de ciencia para cubrir este tipo de noticias. Tal es el caso, por ejemplo, de la sección “Aldea Global” de La Nación; la de “Tendencias” de La Tercera; o la de “Ciencia y Tecnología” de El Mercurio. Nótese que, a diferencia de otros países donde expresamente las secciones pasan a denominarse AMBIENTALES, en nuestro caso se refugian bajo diversas generalidades. Salvo notables excepciones, la prensa escrita no tiene un tratamiento adecuado, más general y holístico del tema ambiental. Ya lo decía Noemí Miranda de La Tercera respecto al tratamiento de la información científica: “Para muchos otros, no somos más que manipuladores de la información al servicio de empresas periodísticas, comerciantes de la tragedia humana, cazadores de títulos sensacionalistas, mentirosos, calculadores, atentos a las necesidades de la gente sólo para venderlas como una impactante historia humana”. (2).

Los canales de televisión y la radio, tampoco escapan a esta misma percepción que la ciudadanía tiene respecto a la temática ambiental y científica en los medios de comunicación. Hay excepcionales programas de televisión que destinan espacios a temas ambientales de relevancia, tales como canal 7 TVN, canal 5 UCV y canal 11 Chilevisión. Pero la mayoría de las veces en horarios de escasa sintonía. En las radios sucede otro tanto. Son las emisoras comunitarias en donde esporádicamente se emiten reportajes relacionados con temas como medicina natural, salud, agua, huertos familiares y residuos sólidos, debido a que responden a las inquietudes locales de la gente.

LA COMUNICACIÓN AMBIENTAL EN LAS ONG

Respecto a las ONG el caso es particular. Estas instituciones son las que más han trabajado estos temas, pero lamentablemente debido a la escasez de recursos casi no tienen cobertura masiva ni en los grandes medios ni en medios de comunicación propios. Hay algunas ONG que acceden a medios radiales arrendados o de su propiedad, como es el caso de radio Tierra de La Morada, El Canelo de Nos o la radio en Internet del IEP, entre otras. La información ambiental de las ONG se reduce en la mayoría de las veces a eventuales notas de prensa cuando la gravedad del asunto lo amerita, a inserciones pagadas cuando hay plata o a eventos para publicitar la imagen corporativa.

No obstante, en donde sí las ONG han trabajado arduamente y con notable impacto es en el medio electrónico o en sus portales Web (3). La calidad informativa, la profundidad de sus textos, la facilidad de acceso y su amigable diseño, son las notas que las destacan, unas más que otras, por supuesto. No obstante, dos constantes se pueden percibir en la mayoría de ellas: la lenta actualización de sus secciones y la débil interactividad con los usuarios.

LA COMUNICACIÓN AMBIENTAL EN EL ESTADO

Desde la perspectiva del Estado, existe una rica experiencia con la Plataforma Web del Sistema Nacional de Información Ambiental de la CONAMA, SINIA, www.sinia.cl

Allí se puede encontrar una gran cantidad de información técnica ambiental a escala nacional y regional administrativa, en múltiples formatos, provenientes de diversas fuentes y con información disponible en forma dinámica. El servidor permite utilizar herramientas de manipulación de coberturas, activar capas, hacer zoom, consultar bases de datos y todas las regiones administrativas disponen con las siguientes capas de información geográfica: Carta Base, Centros poblados, Sociocultural, Agua, Biodiversidad y Suelo. No obstante, el alto grado de tecnicidad de este portal tiene la virtud de poder ser utilizado óptimamente por especialistas, pero el acceso y la facilidad de navegación para el público en general son complicadas. Asimismo, no dispone de herramientas de consultas, interacción y diálogo fluido.

Por su parte, la Web de la Asociación Chilena de Municipalidades, paradojalmente, pese a ser la esfera del Estado en donde se fragua lo sustancial de la gestión ambiental local, su portal electrónico no dispone de una sección específica ambiental. Igualmente, si bien la gran mayoría de municipalidades del país disponen de su propio portal (4), las actividades y los temas ambientales, salvo excepciones, son débiles, escuetos o se encuentran refugiados -al igual que la institucionalidad ambiental municipal-, en otras áreas, departamentos y secciones, sin lograr destacar o perfilarse adecuadamente.

¿QUÉ ES INFORMACIÓN AMBIENTAL?

Según la Guía para funcionarios públicos sobre la transparencia en la información ambiental de la CONAMA, “la legislación chilena no cuenta con una definición acerca de qué es información ambiental.” (5).

Por ello es que se debe hacer referencia a las definiciones de la Convención de Aarhus (6), donde se señala que información ambiental es todo lo relativo al estado de los elementos del medio ambiente tales como el aire, atmósfera, agua, suelo, tierras, paisaje y los sitios naturales, diversidad biológica y sus componentes incluidos los organismos genéticamente modificados y la interacción entre éstos. Asimismo, se considera información ambiental todo lo relacionado con los factores que influyen sobre el medio ambiente, tales como las sustancias, la energía, el ruido y las radiaciones; también las actividades o medidas administrativas, los acuerdos relativos a medio ambiente, las políticas, leyes, planes y programas que tengan o puedan tener efecto sobre los elementos del medio. Finalmente, también se incluye como información ambiental lo referente al estado de salud del ser humano, su seguridad y condiciones de vida, así como el estado de los sitios culturales y de las construcciones en la medida que sean o puedan ser alteradas por el estado del medio ambiente.

Dentro de esta definición y considerando los acuerdos suscritos por Chile y concordante con la legislación vigente, se considera información ambiental susceptible de ser solicitada, conocida, analizada y fiscalizada por la ciudadanía, a toda la documentación relativa a los procesos, expedientes, insumos, antecedentes, documentos, presupuestos, datos y evidencias tangibles en posesión de los servicios públicos con referencia ambiental (7). Es un derecho no sólo de abogados, periodistas, técnicos o especialistas, sino de cualquier ciudadano. Es un derecho que incluye tanto a la información que está a disposición pública de modo permanente en los índices o registros de los servicios públicos o el Diario Oficial, como también a aquella información que no está disponible al público de modo permanente. Y este concepto obliga a entregar información a ministerios, intendencias, gobernaciones, servicios públicos, Contraloría, Banco Central, Fuerzas Armadas, Orden y Seguridad, gobiernos regionales, municipalidades y empresas públicas. Se exceptúa al Congreso y Poder Judicial por tener sus propias normas.

Ahora bien, la inevitable pregunta que se infiere es ¿qué mecanismos se han creado para que todo este cúmulo de información ambiental esté con acceso fácil, libre y oportuna para los usuarios y la ciudadanía en general?

Es obvio que sin información veraz, integral, de calidad, actualizada y oportuna, no hay participación social alguna. Sin información de este tipo no hay manera de formarse opinión propia, tomar las decisiones adecuadas y sentirse parte de un proceso de gestión ambiental. No hay identidad ni menos interés o motivación alguna para ejercer el derecho a la ciudadanía ambiental. Es más, la desinformación, expresa, encubierta o por ineficiencia, es la mejor manera de desincentivar la participación social y de engendrar formas de verticalismo, descontrol, ingobernabilidad y finalmente de autoritarismo.

¿Se ha sentido usted alguna vez “tramitado” ante alguna gestión en la esfera pública? ¿Ha vivido alguna vez que por llamarse Juan Pérez lo han peloteado de oficina en oficina ante algún reclamo o solicitud suya? ¿Percibe que la moderna globalización informativa y todos estos compromisos internacionales de Chile hayan llegado al Departamento de Aseo y Ornato de su Municipalidad? Ese es el tema: ¿cómo pasar de la declaración a la operatividad?, ¿cómo convertir las palabras en hechos?

La División de Organizaciones Sociales (DOS) ha identificado algunos obstáculos para acceder a la información ambiental (8): indefinición del concepto de información ambiental; información costosa; demora en la respuesta; indefinición de quién entrega la información; tecnicismo en la información; y barreras geográficas;

LA PROPUESTA DESDE EL ESTADO

Veamos lo que señala la “Guía para funcionarios públicos para la transparencia en la información ambiental”, que ha elaborado la CONAMA, RIDES y Participa (9) en cuanto a ideas prácticas para la entrega de información:

1. “Publicar los derechos ciudadanos para acceder a información ambiental y claridad en los mecanismos para lograrlo. Esto puede ser a través de campañas de sensibilización y de educación ambiental.

2. Contar con material impreso disponible sobre los derechos ciudadanos en materia de acceso a información ambiental y los servicios públicos donde puede encontrar la información que requiere. Elaboración de materiales informativos y educativos que contribuyan a satisfacer la demanda de información sin intermediarios (sistemas de autorespuestas), en particular en lo que se refiere a información ambiental básica. Estos pueden ser impresos, dispuestos en sitios Web u otros formatos.

3. Publicar periódicamente reportes o informativos sobre la gestión del servicio, material de difusión o materias de interés público.

4. Capacitar al o los funcionarios que reciben las solicitudes de información, en materia de acceso a la información, sobretodo destacando la importancia de proveer de información a los ciudadanos y del cumplimiento de leyes y normas que garantizan este derecho.

5. Generar y/o formalizar al interior del Servicio un sistema claro y eficiente de entrega de información, a través de un protocolo institucional.

6. En el caso de un Departamento o Biblioteca que almacena información de interés público: capacitar a o los funcionarios que atienden en materia de acceso a la información; disponer de fotocopiadora; tener horarios de atención al público; y llevar un libro de registro del tipo de información consultada.

7. Evaluar al menos dos veces al año el mecanismo de entrega de información, de tal manera de detectar falencias y aprendizajes que permitan mejorar continuamente el sistema de entrega de información.

8. Disponer en un lugar visible los derechos ciudadanos en materia de acceso a información ambiental.”

En cuanto a la generación de información ambiental, la Guía propone:

1. “Sistematización y publicación de data ambiental, sobre materias de interés público (por ejemplo, el catastro de bosque nativo, emisiones al aire o al agua, transferencia de contaminantes, etc.), desglosado regionalmente, de carácter público.

2. Reportes periódicos de temas ambientales de interés público, como el Informe País sobre el estado del medio ambiente u otros reportes o series de información sobre temas específicos.

3. Desarrollo de nueva información de acuerdo a las prioridades y necesidades del sector público y de las personas. Registro público de los datos existentes y claridad sobre quiénes proveen de estos datos.

4. Mecanismos que permitan satisfacer la demanda de información sin intermediarios (sistemas de autorespuesta), en particular en lo que se refiere a data ambiental y estados de tramitación de documentación.

5. Uso masivo de medios electrónicos y promoción de data ambiental gratuita.

6. Información orientada a públicos específicos.”

Podemos suscribir íntegramente todas estas ideas prácticas institucionales para optimizar el acceso a la información ambiental. La lógica de esta Guía, como su nombre lo indica, es desde el Estado y para uso interno de los funcionarios públicos. Es la lógica de cómo optimizar el servicio informativo al usuario. Lo sustantivo de esta propuesta es la relación SERVICIO-USUARIO o, en otras palabras, es la perspectiva de la binariedad ESTADO-INDIVIDUO. Son propuestas positivas. Es una buena manera de contribuir a la modernización del Estado y de su puesta a tono con las nuevas tendencias y las buenas prácticas en materia de gobernabilidad ambiental. No obstante, no son suficientes. Esta no es una guía para orientar o promover a la ciudadanía a cómo acceder a la información ambiental. Menos aún es una guía de cómo la ciudadanía se apropia, hace suya esta información, la procesa y la disemina.

UNA PROPUESTA DESDE LA CIUDADANÍA

Desde la perspectiva ciudadana la lógica es distinta, aunque complementaria a la visión de Estado que propone la Guía.

Chile dispone de una extraordinaria batería de instrumentos legales para facilitar y darle transparencia a la información ambiental desde la administración pública. No obstante, en este proceso de comunicación hay un elemento que ninguna norma legal o administrativa considera. Se trata de que en dichas normativas subyace el supuesto de que el Estado es responsable de ofrecer el MENSAJE -vale decir entregar la información ambiental disponible-, pero no se considera que el Estado también debe ofrecer el MEDIO, es decir, el instrumento a través del cual transmitir el MENSAJE. Sin medio, no hay mensaje.

Los medios que hasta el momento el Estado ha utilizado para estos fines son el registro de las oficinas de información de los servicios, el Diario Oficial, las inserciones de prensa, la Biblioteca del Congreso y la documentación impresa o digitalizada en Internet. Pero obviamente son insuficientes. El índice o registro de las oficinas de información muy pocos lo conocen, están desactualizados o no existen; el Diario Oficial lo leen los expertos; las inserciones pasan desapercibidas; la Biblioteca del Congreso es compleja; y la documentación impresa y digital no es de alcance masivo y se hace más distante con la aún persistente “brecha digital”.

La ciudadanía no tiene posibilidades de crear los medios de comunicación indispensables, debido fundamentalmente a recursos. Ello es tarea del Estado. En la gobernabilidad moderna el Estado no sólo está llamado a facilitar el acceso a la información ciudadana acerca de la administración pública, sino además está obligado a PROMOVER dicho acceso (10). Y dentro de la gestión de promoción del acceso ciudadano a la información ambiental debe, por tanto, hacerse cargo de crear los MEDIOS COMUNICACIONALES apropiados para que dicho derecho ciudadano sea ejercido de la manera más eficaz y participativa posible.

Proponemos algunas pistas de reflexión:

1. El acceso de la ciudadanía a la información ambiental hay que verlo en una doble dimensión. Por un lado, se trata de recabar datos respecto a la gestión ambiental local, regional o nacional, a efecto de participar lúcidamente en las decisiones de un desarrollo sustentable que permita una mejor calidad de vida y un entorno armónico y saludable. Por otro, se trata de un ejercicio democrático necesario para adquirir destrezas en la gobernabilidad ambiental y, sobre todo, en la gobernabilidad de las agendas políticas, económicas y culturales del país. El proyecto democrático de Chile no sólo es construir un Ciudadano Ambiental, sino construir un Ciudadano Integral con aptitudes de gobernabilidad local y global. Esto es promover el empoderamiento ciudadano.

2. La comunicación en cuanto disciplina tiene muchas escuelas, perspectivas o paradigmas (11). La vida y los procesos sociales son una fuente inagotable de conceptos paradigmáticos. Para los fines del Desarrollo Sustentable consideramos válida la creación del paradigma de la Comunicación Sustentable. Esta forma de comunicación tiene dos soportes. Una consiste en incorporar a la comunicación como un factor sustancial de toda gestión ambiental o de todo proyecto sustentable. No hay éxito o gestión eficaz de un propósito ambiental, si no considera a la comunicación como una de sus herramientas fundamentales. Un segundo soporte -que tiene que ver con el tema que hoy abordamos-, se refiere a que toda comunicación sustentable, para ser tal, debe disponer de una plataforma privilegiada y diversificada de intercambio comunitario de mensajes, vale decir, debe realizarse en el contexto del diálogo social y de la activa participación ciudadana.

3. El acceso de la ciudadanía a la información ambiental no es sólo un acto administrativo funcional a la gestión ambiental local, sino que es uno de los componentes de los nuevos procesos de Gestión del Conocimiento Ciudadano que conjuga ciencia, gobernabilidad y participación. Es preciso resituar la información, la comunicación y el conocimiento científico como los vectores conducentes a optimizar y renovar nuestras formas de hacer política y de construir comunidad.

4. El acceso de la ciudadanía a la información ambiental no sólo debe ser en calidad de receptora de datos, sino que debe al mismo tiempo suscitar y crear el rol de re-emisora de esa misma información, a efecto de diseminarla, multiplicarla e involucrar a nuevos actores. Ello supone crear sistemas de comunicación comunitarios (radio, televisión, Internet, multimedia, espacios abiertos de interacción) con el apoyo del Estado. No solo hay que crear el MENSAJE, sino también hay que crear el MEDIO.

PROPUESTAS PRÁCTICAS:

Si bien el Estado tiene la obligación de facilitar el acceso a la información ambiental de la ciudadanía a través de ministerios, intendencias, gobernaciones, servicios públicos, Contraloría, Banco Central, Fuerzas Armadas, Orden y Seguridad, gobiernos regionales, municipalidades y empresas, la ciudadanía tiene el derecho de crear sus propios sistemas de información ambiental.

Según el Principio 10 y la propia legislación de Chile, el Estado no sólo FACILITA el acceso a la información ambiental, sino que también debe PROMOVER que la ciudadanía participe en este proceso informativo dotándose de las condiciones apropiadas y oportunas de “participar en los procesos de adopción de decisiones”. Si se desea ser coherentes con el Principio 10, los convenios internacionales suscritos y el propio compromiso con la ciudadanía del país, el Estado, por tanto, debe brindar los instrumentos, recursos, infraestructura y todas las facilidades para que la ciudadanía participe y genere su propio Sistema de Información Ambiental.

Para que la ciudadanía genere sus propios y soberanos procesos y sistemas de información ambiental, complementarios a los que se ofrecen desde el Estado, proponemos las siguientes medidas básicas:

1. Promover encuentros comunales, regionales y nacional de organizaciones ciudadanas, ecológicas y ONG ambientales con el objeto de diseñar Planes Ciudadanos de Información y Comunicación Ambiental por comuna, región y a nivel nacional.

2. Creación de Redes comunales, regionales y nivel nacional de organizaciones ciudadanas, ecológicas y ONG ambientales, que ejecuten dicho Plan y estén conectadas mediante propias Web y redes sociales y virtuales.

3. Organización de Nodos de Información Ambiental Ciudadana comunales, regionales y nacional, en donde opere una Ventanilla Única de Información Ambiental por comuna, región y nivel nacional.

4. Generar un Proceso de Investigación y Registro ciudadano acerca de casos, problemas, riesgos, conflictos, procesos, EIA, buenas prácticas, seguimiento periodístico y enlaces globales acerca de temas ambientales de la comuna, región y nivel nacional.

5. Creación de una Base Integrada de Datos Ambientales por comuna, región y nivel nacional, en donde se integre, consolide, clasifique y se brinde servicios de información ambiental a la ciudadanía sobre su comuna, región o nivel nacional.

6. Creación de un Sistema de Comunicación Ciudadano Ambiental por comuna, que disemine, transmita y distribuya información a los hogares, barrios, escuelas, organizaciones sociales, centros laborales, mediante emisores multimediales de comunicación comunitarios que integre a prensa escrita, televisión, radios, arte, cultura, cabildos comunitarios y Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

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NOTAS:

(1) Calvo Hernando, Manuel: “Aportaciones Iberoamericanas al periodismo científico”, Chasqui, Nº 55, Quito, septiembre 1996 http://www2.metodista.br/unesco/PCLA/revista3/res%20eventos3-1.htm

(2) Miranda Gómez, Noemí: “Científicos y periodistas: hacia la reconstrucción de los nexos con la sociedad”, Ponencia presentada al Tercer Encuentro de Periodismo Científico, Mideplan, 16 y 17 de Octubre de 2003, Curacaví, Chile.

(3) Veamos un listado de las Web más relevantes de las ONG:

Agrupación de Organizaciones Ecológicas de Chile www.ecoplaza.cl
Arriba E`La Chancha, Agrupación de Ciclistas www.arribaelachancha.cl
Chile Sustentable www.chilesustentable.net
Ciudad Viva www.ciudadviva.cl
Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y Flora www.codeff.cl
Corporación El Canelo de Nos www.canelo.cl
Defensores del Bosque Chileno http://www.elbosquechileno.cl
Diario de la Sociedad Civil www.sociedadcivil.cl
Fundación Terram http://www.terram.cl
Informativo orgánico http://www.inforganic.com
Instituto de Ecología Política http://www.iepe.org
Instituto del Medio Ambiente http://www.idma.cl/
Movimiento Furiosos Ciclistas www.furiosos.cl
Noticias del área forestal http://www.lignum.cl/
Observador Ambiental Latinoamericano www.oalatinoamericano.org
Portal de Acuicultura http://www.aqua.cl/
Portal de ambiente, ecología y naturaleza http://www.ecoportal.net/
Portal de Biodiversidad http://www.biodiversidadla.org
Portal de educación ambiental www.ecoeduca.cl
Portal de industrias de contaminación en aire, aguas y suelos http://www.induambiente.cl/
Portal de ingeniería hidráulica, sanitaria y ambiental http://www.ambientesanitario.cl/index.php
Portal de minería http://www.areaminera.cl/
Portal de temas ambientales de Latinoamérica http://www.ecoamerica.cl/main/
Portal del Medio Ambiente http://www.sustentable.cl/portada/home_portada_y_secciones.asp
RENACE-Chile www.renace.cl
Revista de arquitectura y urbanismo www.reivistaca.cl
Revista Ecoplaza www.ecoplaza.cl

(4) Web de Municipalidades de Chile según fuentes de la AchM: www.munitel.cl

I Región Arica www.muniarica.cl
I Región Huara http://usuarios.lycos.es/juan2/HUARA.HTML
I Región Iquique www.municipalidadiquique.cl
I Región Pica www.pica.cl
I Región Pozo Almonte www.pozoalmonte.cl
I Región Putre www.turismoputre.cl
II Región Antofagasta www.municipalidaddeantofagasta.cl
II Región Mejillones www.mejillones.cl
II Región Taltal www.taltal.cl
III Región Copiapó www.copiapo.cl
III Región Diego de Almagro www.diegodealmagro.cl
IV Región Andacollo www.andacollo.cl
IV Región Canela www.canela.cl
IV Región Combarbalá www.municombarbala.co.cl
IV Región La Higuera http://members.tripod.com/~municipalidades/lah.htm
IV Región La Serena www.canela.cl
IV Región Los Vilos www.losvilos.cl
IV Región Paihuano http://members.tripod.com/~municipalidades/pai.htm
IV Región Río Hurtado www.riohurtado.cl
IV Región Salamanca www.salamanca.cl
IV Región Vicuña http://www.angelfire.com/wv/turismunivic/
IX Región Carahue www.carahue.cl
IX Región Curarrehue www.curarrehue.cl
IX Región Lautaro www.munilautaro.cl
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X Región San Pablo www.sanpablo.cl
X Región Valdivia www.munivaldivia.cl
XI Región Aysén www.aysencomuna.cl
XI Región Coyhaique www.coyhaique.cl
XI Región O’Higgins www.ohiggins.cl
XII Región Punta Arenas www.puntaraenas.cl

(5) “¿Cómo garantizamos el derecho ciudadano a información ambiental?”, Guía para funcionarios públicos para la transparencia en la información ambiental, CONAMA, RIDES, Participa, Santiago, diciembre 2004, página 6.

(6) Convención Europea de Acceso a la Información, Participación Ciudadana en la Toma de Decisiones y Acceso a la Justicia en Temas Ambientales, Aarhus, Dinamarca, junio de 1998.

(7) El Reglamento contenido en el DS Nº 26/2001 sobre el Secreto o Reserva de los actos y documentos de la Administración del Estado del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, incluye en el art. 3º letra a) el concepto de “todo escrito, correspondencia, memorándum, plano, mapa, dibujo, diagrama, documento gráfico, fotografía, microforma, grabación sonora, video, dispositivo susceptible de ser leído mediante la utilización de sistema mecánicos, electrónicos o computacionales y, en general, todo soporte material que contenga información, cualquiera que sea su forma física o características, y las copias de aquéllos”. Citado por la Guía para funcionarios públicos para la transparencia en la información ambiental, CONAMA, RIDES, Participa, Santiago, diciembre 2004, página 10.

(8) Fuente: Estudio de Calidad de la Atención, Dirección de Presupuesto 1998, Mori, Modernización 2000. Citado por la Guía para funcionarios públicos para la transparencia en la información ambiental, CONAMA, RIDES, Participa, Santiago, diciembre 2004, página 20.

(9) “¿Cómo garantizamos el derecho ciudadano a información ambiental?”, Guía para funcionarios públicos para la transparencia en la información ambiental, CONAMA, RIDES, Participa, Santiago, diciembre 2004, página 23 y ss.

(10) Esta consideración está contemplada en el Manual Básico sobre Aplicación Práctica de la Ley de Probidad y Otras Materias de Especial Relevancia para el Control, elaborado por el Consejo de Auditoría Interna General de Gobierno y el Ministerio Secretaría General de la Presidencia. Fuente: http://www.comisiondefensoraciudadana.cl/

(11) Son diversas las conceptualizaciones que tratan de explicar el proceso comunicativo. La comunicación es compleja debido a que es una de las áreas de mayor rango interdisciplinario que existe. Muchos investigadores, de diferentes disciplinas, trataron de fijar una idea única desde su propia óptica. No obstante, hasta ahora no se ha logrado unificar todas las ideas y planteamientos.

Una de esas ópticas es el denominado Paradigma Cibernético de la Comunicación que tiene su origen en las investigaciones desarrolladas por la física y la ingeniería electrónica en el ámbito de la comunicación de mensajes de Claude Shannon. En lo sustancial señala que las formulaciones matemáticas de la comunicación entienden que todo mensaje aportan una determinada cantidad de información; cantidad medible físicamente, que aumenta cuando disminuye su probabilidad de transmisión. La probabilidad de un mensaje depende de una serie de variables, como el número total de mensajes existentes, que a su vez está determinado por la rigidez o flexibilidad del código utilizado.

También existe el llamado Paradigma Sociológico de la Comunicación sostenido por Harold Lasswell, en donde se distingue al individuo como una unidad del análisis comunicativo, desarrollando el empleo de las técnicas sociológicas más típicas y conocidas para conocer el resultado de la comunicación. En este paradigma los mensajes tienen funciones claras que se desarrollan en las personas y en los grupos, contextualizados en su respectivo marco social. Estas funciones de la comunicación serían: la función informativa que da a conocer los hechos y las ideas de la realidad; la función de la interpretación o la explicación y el comentario de lo comunicado; la función de la transmisión cultural, en donde toda comunicación supone un intercambio de cultura; y la función de distracción, que significa que la comunicación tiene su faceta lúdica y de entretenimiento.

De otro lado, también se ha desarrollado el Paradigma Semiótico de la Comunicación de Fernando Saussure que, en base a presupuestos lingüísticos, entiende que gran parte de las actividades humanas son un sistema de signos. La semiótica conceptúa el mensaje como un conjunto de signos y el proceso de comunicación como un proceso de significación, como un proceso portador de sentido. Este paradigma sostiene que, al ser la lengua un modelo compartido por los miembros de una comunidad, se convierte en un sistema de signos que adquieren valor en su relación con los demás. Para este paradigma, la lengua es un sistema que no conoce más que su propio orden, el orden de lo sincrónico, lo presente y lo actual.

Finalmente tenemos el Paradigma Antropológico de la Comunicación, que sostiene que la comunicación entre dos interlocutores no se limita a la comunicación verbal, se trata de un proceso mucho más complejo donde el comportamiento corporal, todos los gestos, todos los movimientos voluntarios e involuntarios juegan un papel particular. Este paradigma reconoce la existencia de un código de comportamiento característico de cada cultura. Todo acto humano es regido según los códigos de comportamiento culturalmente establecidos. En otras palabras, la comunicación es un todo integrado, un proceso social permanente que engloba diversos modos de comportamiento: la palabra, el gesto, la mímica, la mirada, el espacio individual.

Como se puede apreciar cada uno de los paradigmas de la comunicación, coloca de relieve una determinada lectura del proceso comunicativo. Nos inclinamos a considerar que todas son válidas y complementarias. (N. del A.)

Hacia una ciudadanía climática (II)

Hacia una ciudadanía climática (II)

Por: Luis Gallegos

TENTEN-VILU Y COICOI-VILU

“Hace muchísimos años la Isla Grande de Chiloé, y todo el enjambre de islas que le rodean, formaban un solo cuerpo con el Continente Americano.
Sin embargo, un día apareció repentinamente la Diosa de las Aguas Coicoi-vilu (de Co: agua y vilu: culebra) con la intención de destruir todo lo que hubiera sobre la tierra. Obedeciendo a sus mandatos, las aguas comenzaron a elevarse inundando valles y cerros, y sepultando a sus horrorizados habitantes en las profundidades del mar.
Cuando todo parecía perdido, hizo su aparición la Diosa de la Tierra, Tentén-vilu (de Ten: tierra y vilu: culebra). Tentén-vilu comenzó a luchar contra su enemiga, a la vez que elevaba las tierras inundadas y protegía a sus habitantes, ayudándolos a subir a las partes más altas, transformándolos en pájaros, o dotándolos del poder de volar.
La batalla duró mucho, finalmente Tentén-vilu venció parcialmente a Coicoi-Vilú, pues a pesar de que esta última se retiró, las aguas nunca regresaron a sus límites originales.
Como consecuencia de toda esta lucha, los valles, cerros y cordilleras que antes formaban la zona, quedaron transformados en un archipiélago de inigualable belleza, que es lo que hoy conocemos con el nombre de Archipiélago de Chiloé.”
Fuente: Mitología Chilota, www.serindigena.cl
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La quema de combustibles fósiles y la tala y quema de bosques, liberan dióxido de carbono (CO2). La acumulación de este gas, junto con otros (*), atrapa la radiación solar cerca de la superficie terrestre, causando un calentamiento global.

La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera ha subido en un 31% desde el año 1750. Un ritmo sin precedentes en los últimos 20.000 años. Como resultado de esto, habrá un aumento global de la temperatura entre 1.5 y 4.5°C en los próximos 100 años.

En los próximos 45 años el aumento de temperatura tendrá efectos en los patrones de lluvia y viento, el nivel del mar podría subir y amenazar islas y áreas costeras bajas, habría mayor hambruna y otras catástrofes y también se alteraría drásticamente la producción agrícola internacional y los sistemas de intercambio.

¿Cuál es la cuota de CO2 de cada persona?

Los mayores emisores de gases de efecto invernadero (GEI) que provocan el calentamiento global son las grandes industrias de los diez países de alto volumen de emisiones de CO2: EE.UU., China, Rusia, Japón, India, Alemania, Canadá, Inglaterra, Corea del Sur e Italia.

No obstante, cada uno de nosotros también aportamos nuestra propia cuota de GEI. Nuestras emisiones de CO2 brotan de todos los aspectos de nuestra vida cotidiana: el transporte, la calefacción, la alimentación o incluso el entretenimiento. Las residencias y el comercio son responsables del 25% de las emisiones de los GEI (**).

Cada vez que encendemos la calefacción eléctrica, a kerosene o de gas, estamos directa o indirectamente quemando combustibles fósiles y emitiendo GEI. Cuando utilizamos el auto, emitimos CO2 de la gasolina que quema el motor. Cuando comemos carne o arroz, estamos indirectamente contribuyendo a la producción de metano originado por las vacas o proveniente de los arrozales. Cuando desechamos materia orgánica como comida, sobras y papel, ésta se descompone en los vertederos de basura y produce metano. Cuando usamos refrigeradores con el componente clorofluoruro de hidrógeno (CFH), apelamos a uno de los gases de efecto invernadero más contaminante. Incluso cuando respiramos emitimos CO2 (***).

Es decir, ¿se ha puesto a pensar usted cuántas emisiones de estos gases se producen en nuestros hogares? Todos y cada uno de nosotros producimos en nuestras casas, escuelas y lugares de trabajo una cuota personal de CO2, el más común de los gases con efecto invernadero que el Protocolo de Kioto pretende combatir.

¿Cuánto de GEI producimos individualmente? Según la BBC.Mundo, unos científicos de la universidad inglesa de East Anglia inventaron un sistema para medir la cantidad de CO2 que una persona común y corriente emite en su vida cotidiana, para el caso inglés. Un reportero de The Guardian se sometió a la prueba y descubrió que cada día aportaba a la atmósfera unos 15 kilos de CO2, sólo por usar calefacción central, el gas de la cocina y la luz de las seis bombillas de 100 watts con que ilumina su casa. Sumando y sumando, el computador, la radio, el refrigerador, la plancha, el auto, el profesional llegó a una cifra impresionante: su cuota de CO2 llegaba alrededor de cinco toneladas y media al año (****).

Se trata, por cierto, del caso específico de una persona que vive sola y en condiciones de vida de un país industrializado. Pero si trasladamos el caso a una familia urbana latinoamericana de cuatro miembros, es posible que estemos cercanos a ese rango. Hagamos el ejercicio de calcular lo que en la propia familia y en nuestro barrio o comuna se produce de GEI a nivel del hogar. Lo mismo podría hacerse en cada una de las Regiones del país. Los resultados serían asombrosos.

Emisiones de CO2 por habitante en los países con mayor volumen de GEI

Emisiones de CO2 en millones de toneladas Toneladas CO2 por Variación en % entre
1990 2000 habitante 1990/2000
EE.UU. 4.843,8 5.650,0 20,9 16,7
Unión Europea 3.159,5 3,141,0 8,4 -0,6
China 2.358,1 2.467,0 2,0 4,6
Japón 1.048,5 1.177,0 9,3 12,3
India 594,7 968,0 1,0 62,8
Australia 258,7 320,0 17,1 23,8
España 207,2 269,0 6,8 30,0
TOTAL MUNDIAL 21.297,3 22.997,0 Sin datos 8,0
Fuente: Weekly Report 45/2001, German Institute foe Economic Research. Citado por: www.appa.es

Emisiones de CO2 de algunos Países de América Latina en 1996

Millones de Toneladas Métricas de CO2 Porcentaje del Total Mundial Emisión Per Cápita de Toneladas Métricas de CO2
Brasil 550 * 2,3 Sin datos
Argentina 130,1 0,5 3,7
Chile 48,9 0,2 3,4
Perú 26,2 0,1 1,1
Ecuador 24,5 0,1 2,1
Bolivia 10,1 Sin datos 1,3
Uruguay 5,7 Sin datos 1,8
* Datos de 2004. Emisiones de dióxido de carbono por incendios en la Amazonía y las producidas por la quema de combustibles fósiles como el petróleo en todo Brasil.
Fuentes: Elaborado a partir de: Economía y Ambiente, www.up.edu.pe/ciup/enlace_archivos%5CBoletin10.pdf y de estudios del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) y de la Universidad de Brasilia, divulgados por el diario "OGlobo", Brasil, www.noticias24horas.buenosdiasplaneta.org,

En definitiva, el aumento de la temperatura del planeta no es sólo culpa de los Estados más industrializados o de las grandes corporaciones, sino que todos tenemos también nuestra cuota de responsabilidad. Lo importante, entonces, junto con calcular la cantidad de GEI que emitimos, es crear nuevas alternativas de consumo de energía, generar otros hábitos ambientales y desarrollar una cultura climática que permitan hacernos cargo de la aplicación del Protocolo de Kioto y de la Agenda 21 Local en nuestras casas, centros laborales y en nuestra vida personal.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos frente al cambio climático?

Si nos quedamos sólo con la información parcial de las cifras macro de emisión de GEI de las grandes industrias, corporaciones y países, lo más probable es que arribemos también a conclusiones parciales. Es obligación de los gobiernos, las empresas, las instituciones globales y las organizaciones ambientales hacerse cargo de estas cifras macro, e implementar políticas y estrategias nacionales y globales que enfrenten el cambio climático. Ese es uno de los principales objetivos del Protocolo de Kioto.

No obstante, esa no es toda la realidad. La otra parte de la verdad, en las cifras micro, es que cada uno de nosotros cotidianamente también somos responsables de nuestras cuotas de emisión. Por tanto, debemos hacernos cargo de esa parte de la verdad. Tenemos el derecho a vivir en un ambiente saludable, y también tenemos el deber de contribuir como individuos a mejorar nuestra calidad de vida. No podemos excluirnos de nuestro propio papel en la gestión ambiental local y global.

Construirnos como ciudadanos climáticos incluye, por ende, participar, dialogar y exigir a los gobiernos, empresas y entidades internacionales que cumplan con los acuerdos globales y que se implementen políticas nacionales frente al cambio climático. Pero también significa comprometernos con nuestra cuota personal para generar una cultura climática de ahorro energético, hábitos ambientalmente saludables y uso de alternativas de vida adaptables al cambio climático, entre otras muchas opciones (*****). Eso sería actuar en lo global y en lo local.

Cuatro líneas de acción se podrían desprender de todo esto:

1. Podemos hacer el ejercicio de calcular lo que en el hogar, centro laboral o escuela se produce de GEI.
2. Podemos trazar metas y compromisos como ciudadanos climáticos referidos a esas estimaciones.
3. Podemos elaborar una lista básica de consejos prácticos que nos adapte al cambio climático.
4. Podemos diseñar las líneas o contenidos que deben incluirse en nuestra Agenda 21 Local o Plan Ambiental en el barrio o la comuna, sobre cambio climático.

En el seminario sobre “Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL”, Santiago 20 de abril, se harán talleres para compartir experiencias, trabajar criterios y crear herramientas acerca de estas y otras alternativas de gestión ambiental local. Información: luisalbertogmz@terra.cl / Fonos: 56-2-2775390, 09-5674472. Web: http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/

--------------

NOTAS:

(*) Lista Resumen sobre Gases de Efecto Invernadero (GEI):

Gas Invernadero Concentración 1750 Concentración 1992 Fuerza Irradiativa (W/m2)
Dióxido de Carbono 280 ppmv 355 ppmv 1,56
Metano 0,8 ppmv 1,72 ppmv 0,5
Oxido Nitroso 275 ppbv 310 ppbv 0,1
CFC-11 0 280 pptv (siguiente)
CFC-12 0 484 pptv 0,3 (todos los CFCs)
HCFCs/HFCs 0 Sin datos 0,05
Ozono Troposférico Sin datos Variable 0,2 - 0,6
Ozono Estratosférico Sin datos 300 unidad. dobson -0,1

(**) Los sectores de mayor emisión de dióxido de carbono (CO2) y, por tanto, que más alteran la temperatura del planeta, son: electricidad (35%), residencias y comercio (25%), industria (20%) y transporte (20%) (*). Fuente: Source, John Browne, “Beyond Kyoto”, Foreing Affairs, 1 July 2004. Citado por www.terra.org

(***) “Al respirar se emite CO2. Y no poco. En la respiración, plantas y animales consumen oxígeno y emiten dióxido de carbono. Sólo por respirar, los humanos emitimos por persona y cada día unos 1.140 gramos de CO2, si comemos lo normal y seguimos la dieta media de 2.800 kcal (más o menos...ya que la eficiencia calórica del carbono quemado depende también del tipo de alimento: grasas, proteínas o hidratos de carbono). La cantidad no es desdeñable. El CO2 emitido por día y por persona equivale a lo que emite un automóvil en un recorrido de unos 5 kilómetros. Si multiplicamos 1.140 gramos/día por 6.000 millones de personas, resulta que sólo por respirar la humanidad emite al año unos 2.500 millones de toneladas de CO2... que es una cantidad considerable, mayor que la disminución requerida en el Protocolo de Kyoto (la reducción requerida en el Protocolo es de poco más de 1.000 millones de toneladas, un 5% de las emisiones de 1990)”. Foro de Periodistadigital.com. Autor: silves311. Fecha: 16/02/05. Web: http://www.periodistadigital.com

(****) Tomado de “Confieso que emito CO2”, de Carolina Robino, BBC.Mundo, 16/02/05. Web: http://news.bbc.co.uk

(*****) Comparación del impacto ambiental de las diferentes formas de producir electricidad (Emisiones de contaminantes - toneladas por GWh - en la producción de electricidad, para todo el ciclo de combustible -gas natural en ciclo combinado-)

Fuente de energía CO2 NOx SO2 Partículas sólidas en suspensión CO Hidro-carburos Residuos nucleares Total
Carbón 1.058,2 2,986 2,971 1,626 0,267 0,102 - 1.066,1
Gas natural 824,0 0,251 0,336 1,176 TR TR - 825,8
Nuclear 8,6 0,034 0,029 0,003 0,018 0,001 3,641 12,3
Fotovoltaica 5,9 0,008 0,023 0,017 0,003 0,002 - 5,9
Biomasa 0,0 0,614 0,154 0,512 11,361 0,768 - 13,4
Geotérmica 56,8 TR* TR TR TR TR - 56,8
Eólica 7,4 TR TR TR TR TR - 7,4
Solar térmica 3,6 TR TR TR TR TR - 3,6
Hidráulica 6,6 TR TR TR TR TR - 6,6

Fuente: US Department of Energy, Council for Renewable Energy Education y Worldwatch Institute. Citado en: www.appa.es
(*) TR: trazas. La emisión de la biomasa presuponen la regeneración anual de la cantidad consumida, la que raras veces sucede. La hidráulica y la biomasa tienen graves consecuencias para la diversidad biológica, y los residuos radiactivos plantean graves problemas de seguridad durante más de 200.000 años. Otros impactos son la minería a cielo abierto en el caso del carbón, los vertidos de petróleo y la seguridad de las centrales nucleares.

La comunicación es parte sustancial de la investigación científica

La comunicación es parte sustancial de la investigación científica

Por: Luis Gallegos, Periodista, Chile.

Los colegas Alex Fernández y Saúl Escalera, han intervenido recientemente en torno a las relaciones entre la ciencia y el periodismo. Un tema holístico apasionante sobre el cual me quiero referir.

En verdad en esta balbuceante postmodernidad vivimos de manera muy lenta un proceso de transdisciplinaridad que a veces es natural que nos confunda. Las diversas disciplinas científicas o humanísticas tienden a entrecruzarse, acercándose o refractándose del mismo modo como antaño lo eran la religión y la ciencia. Pero esto es ya asunto del pasado. La teología de la liberación nos ha iluminado para entender este dilema. Sin embargo entre el periodismo y la ciencia no tenemos teología y ocurre algo semejante, guardando las especificidades y distancias. No disponemos de una lectura común entre una y otra disciplina estando frente a un mismo hecho objetivo. Cada una tiene sus propios propósitos, metodologías e instrumentos. Sin embargo en lo que sí ambas coinciden es que sus productos deben estar al alcance del público. Tal como Dan Brown nos dice en su novela(1), los científicos publican o perecen. Y los periodistas, para qué decirlo, se deben a sus receptores. El problema radica en cómo acceder al público. En otras palabras, cómo los códigos científicos y los códigos de la comunicación se fecundan de modo que cada una, preservando su rigurosa intangibilidad, conquistan la atención de los lectores, los apasionan y crean condiciones de transformar la realidad a través de las acciones correctas de quienes tienen que adoptar las decisiones respectivas.

No obstante, en este camino de tender puentes entre el periodismo y la ciencia, o mejor, entre la comunicación y la ciencia, hay que ser pragmáticos. No es hora de cegarnos en los dogmatismos, ideologismos o celos disciplinarios que a veces nos acechan. No estamos hablando de filosofías, sino de cómo dos disciplinas se sirven y apoyan co-laborativamente en llegar al público.

Para tales efectos, el colega Fernández nos sugiere programas de intercambio, "con becas para periodistas por parte de departamentos de ciencia o programas de periodismo para desarrollar cursos básicos de filosofía y metodología de la ciencia". Mientras que Escalera nos propone "producir siempre dos tipos de informes sobre lo que descubrimos: (1) uno científico-tecnológico con lujo de detalles y conclusiones de rigor científico arbitrada por pares científicos y publicable en revistas especializadas, y (2) otro en lenguaje común, para hacer disponibles las innovaciones que hemos realizado a la sociedad en general, para que luego ella plantee a sus legisladores que moldeen las políticas y regulaciones sobre cómo se debe utilizar dicha tecnología para bien de la sociedad".

Ambas propuestas son válidas pero no suficientes. En la educación formal, las universidades o instituciones académicas de educación superior ofrecen carreras de periodismo o de comunicación social con mallas curriculares que incluyen -no siempre en todas- los ramos de epistemología, periodismo científico o periodismo ambiental. Pero al parecer y a la luz del estudio realizado por la Escuela de Periodismo y Medios de Comunicación de la Universidad de Minnesota, ello no es suficiente. Y no es suficiente porque habitualmente no son científicos quienes dictan esas cátedras de modo que puedan expresar los códigos específicos que la ciencia utiliza en su proceso del conocimiento.

En el caso de las carreras científicas tampoco existen mallas curriculares que incluyan ramos de comunicación o periodismo o redacción, excepto en especialidades de informática donde se trabajan ramos de redes de comunicación o comunicación de datos o lenguajes algoritmicos. Los ramos electivos u optativos tampoco brindan la ocasión para que los estudiantes transiten por las comunicaciones, sino que se les ofrecen alternativas vinculantes a la especialidad científica o que sirva de refuerzo a la misma.

En resumen, aún no disponemos de una educación formal que posibilite un trasvasije de conocimientos entre ambas disciplinas. Hay que crear nuevas mallas curriculares que incorporen tanto nociones básicas de comunicación en las disciplinas científicas, como nociones de gestión del conocimiento científico en las disciplinas de comunicación y periodismo.

A las becas y a los dos tipos de informes que proponen nuestros colegas mencionados, hay que añadir también la creación de formas de educación no formal que tanto científicos como comunicadores tenemos la obligación de organizar, que nos permitan incentivar y multiplicar los vasos comunicantes entre ambas disciplinas. Seminarios, encuentros, equipos interdisiciplinarios, proyectos de investigación conjunta, estrategias de comunicación co-laborativas, reportajes con profesionales de ambas disciplinas. etc. La creatividad puede ser muy vasta para ingeniarnos en esta novedosa y necesaria gestión del conocimiento holístico y transdisciplinario. Este es el reto.

(1) Dan Brown, "Angeles y Demonios", Umbriel, España, 2004. P. 229

Preparan estrategias de adaptación al cambio climático en Chile

Preparan estrategias de adaptación al cambio climático en Chile

Universidades, Municipalidades y Organizaciones Sociales de Chile:

Preparan estrategias de adaptación al cambio climático

Por: Luis Gallegos
Santiago, 18 de Marzo del 2005

Las Universidades Bolivariana y Academia de Humanismo Cristiano, junto a la Asociación de Municipalidades y la Red de Municipales de Atención Primaria Ambiental, convocan al Seminario Taller sobre “Cambio Climático Global y Adaptación Local”, este 20-21-22 de Abril del 2005

En este evento se estudiarán los principales impactos del cambio climático en Chile y América Latina que, según estudios científicos recientes, se expresarían en alteraciones climáticas con fuertes lluvias, sequías, desastres hídricos, el desplazamiento de las siembras a zonas menos fértiles y la disminución de la producción de alimentos. Según estos mismos estudios, se estaría produciendo el deshielo de los glaciares y la crecida del mar, debido a lo cual muchas familias perderían sus hogares porque decenas o cientos de metros de costa desaparecerían en los próximos 100 años.

Según estos pronósticos el calentamiento global del planeta podría provocar el desplazamiento de más de 150 millones de personas hacia el año 2050. Serían «refugiados del clima» que huyen de la subida del nivel de las aguas del mar o abandonan las tierras estériles para la agricultura. Según estos estudios, los refugiados ambientales serían el principal problema del siglo XXI porque la subida del mar comportaría la desaparición de ciudades enteras.

En consideración a que el 16 de febrero pasado entró en vigencia el Protocolo de Kioto y varios gobiernos anuncian que están trabajando en una nueva estrategia de adaptación para hacer frente a la problemática del cambio climático, los organizadores señalan que es necesario que en América Latina se adopten urgentes medidas de mitigación y adaptación.

Para reflexionar, intercambiar experiencias y generar propuestas se organiza este Seminario-Taller con la participación de destacados expositores como José Javier Gómez, de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL; Humberto Peña, de la Dirección General de Aguas, DGA; Javier García, de la CONAMA; Dr. Jorge Carrasco, de la Dirección Meteorológica de Chile; Dr. Alberto Maturana, de la ONEMI; Jessica Mualim, Alcaldesa de Municipalidad de María Pinto y Presidenta de la Comisión del Medio Ambiente de la Asociación Chilena de Municipalidades; y Marcelo Corral, de la CONAMA.

También expondrán Mario González, de la Universidad Bolivariana; Mónica Ihl, de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano; Manuel Baquedano, del Instituto de Ecología Política, IEP; Patricio Lanfranco, de Ciudad Viva; Solange Daroch, del Programa Ciudadanía Ambiental de CONAMA/PNUMA/PNUD; Suad Chahín, de la División de Organizaciones Sociales y Rodrigo Cerda, del Instituto del Medio Ambiente, IDMA.

Este evento se realizará en la sede central de la Universidad Bolivariana, Lucrecia Valdéz Nº 360, Alt. Huérfanos 2900, Santiago. Mayores informaciones al fono: 56-2-2775390 / Móvil: 09-5674472, o al Email: luisalbertogmz@terra.cl Web: http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/

Conceptos, Antecedentes y Estrategias: Documento Base del Seminario sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL.

Conceptos, Antecedentes y Estrategias: Documento Base del Seminario sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL.

LA CIENCIA CLIMÁTICA

Existe consenso científico que el clima global se alterará significativamente en este siglo. Ello es resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero, tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos, los que, al estar atrapando una porción creciente de radiación infrarroja terrestre, harán aumentar la temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C.

La Tierra recibe energía del Sol en forma de radiación electromagnética, la superficie terrestre recibe radiación ultravioleta (UV) y radiación visible y emite radiación terrestre a la forma de radiación infrarroja. Estos dos grandes flujos energéticos deben estar en balance. Pero la atmósfera afecta la naturaleza de este balance. Los gases invernadero permiten que la radiación de onda corta solar penetre sin impedimento, pero absorben la mayor parte de la emisión de ondas largas terrestres. Por ello la temperatura global promedio es de 288K o 15°C, 33 grados más alto que si no tuviera atmósfera. Este efecto se llama el "Efecto Invernadero".

Aunque hay incertidumbre respecto a las implicaciones del cambio climático global y las respuestas de los ecosistemas, ello puede traducirse en desequilibrios económicos sobre todo en países que dependen de recursos naturales. Asimismo, tendrá impacto directo en la expansión del área de enfermedades infecciosas tropicales, inundaciones de terrenos costeros y ciudades, tormentas más intensas, la extinción de incontables especies de plantas y animales, fracasos en cultivos en áreas vulnerables y aumento de sequías.

El Cambio Global Climático es un cambio atribuido directa o indirectamente a las actividades humanas que alteran la composición global atmosférica, agregada a la variabilidad climática natural observada en periodos comparables de tiempo.

La IPCC (Panel Internacional sobre Cambio Climático), un panel de 2500 científicos de primera línea, acordaron que "un cambio discernible de influencia humana sobre el clima global ya se puede detectar entre las muchas variables naturales del clima". Según el panel, la temperatura de la superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 0.6°C en el último siglo. Las emisiones de dióxido de carbono por quema de combustibles, han aumentado a 6.25 mil millones de toneladas en 1996, un nuevo récord. Por otro lado, 1996 fue uno de los cinco años más calurosos que existe en los registros (desde 1866). Por otro lado se estima que los daños relacionados con desastres climáticos llegaron a 60 mil millones de US$ en 1996, otro nuevo récord.

De acuerdo a la IPCC, una duplicación de los gases de invernadero incrementarían la temperatura terrestre entre 1 y 3.5°C. Aunque no parezca mucho, es equivalente a volver a la última glaciación pero en la dirección inversa. Por otro lado, el aumento de temperatura sería el más rápido en los últimos 100.000 años, haciendo muy difícil que los ecosistemas del mundo se adapten.

El consenso científico como resultado de esto, es que seguramente habrá un aumento global de la temperatura entre 1.5 y 4.5°C en los próximos 100 años. Esto agregado al ya existente aumento de 0.5°C que ha experimentado la atmósfera desde la revolución industrial.

En la última década, varios modelos complejos de circulación general (GCMs), han intentado simular los cambios climáticos antropogénicos futuros. Han llegado a las siguientes conclusiones:
 Un calentamiento global promedio, entre 1,5 y 4,5 °C ocurrirá, siendo la mejor estimación 2,5 °C
 La estratosfera se enfriará significativamente.
 El entibiamiento superficial será mayor en las altas latitudes en invierno, pero menores durante el verano.
 La precipitación global aumentará entre 3 y 15%.
 Habrá un aumento en todo el año de las precipitaciones en las altas latitudes, mientras que algunas áreas tropicales, experimentarán pequeñas disminuciones.

Modelos más recientes dependientes del tiempo, que acoplan los componentes oceánicos y atmosféricos, han entregado estimaciones más confiables, los resultados más significativos indican:
 Un calentamiento global promedio de 0,3 °C por década, asumiendo políticas no intervencionistas.
 Una variabilidad natural de aproximadamente 0,3 °C en temperaturas aéreas superficiales globales, en una escala de décadas.
 Cambios en los patrones regionales de temperatura y precipitaciones similares a los experimentos de equilibrio.

Como conclusión, la temperatura global promedio podría aumentar entre 2 y 4 °C para el año 2100, si el desarrollo global continúa a los ritmos actuales. Si se incorpora la influencia de los aerosoles atmosféricos al modelo, el calentamiento disminuye a aproximadamente 0,2 °C por década, en los próximos 100 años. Esta tasa de cambio climático, aún así, es más rápido que en cualquier otro momento de la historia de la Tierra. Si las naciones no actúan, el mundo podrá experimentar numerosos impactos adversos como resultado del calentamiento global futuro.

Poder predecir cómo esto afectará al clima global, es una tarea muy difícil. El aumento de temperatura tendrá efectos expansivos. Por ejemplo, los patrones de lluvia y viento, que han prevalecido por cientos y miles de años, de las que dependen millones de personas, podrían cambiar. El nivel del mar podría subir y amenazar islas y áreas costeras bajas. En un mundo crecientemente sobrepoblado estas presiones causarán directamente mayor hambruna y otras catástrofes.

La quema de combustibles fósiles y la tala y quema de bosques, liberan dióxido de carbono. La acumulación de este gas, junto con otros, atrapa la radiación solar cerca de la superficie terrestre, causando un calentamiento global. Esto podría en los próximos 45 años, aumentar el nivel del mar lo suficiente como para inundar ciudades costeras en zonas bajas y deltas de ríos. También alteraría drásticamente la producción agrícola internacional y los sistemas de intercambio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aun un pequeño aumento de temperatura puede causar un aumento dramático de muertes debido a eventos de temperaturas extremas; el esparcimiento de enfermedades tales como la malaria, dengue y cólera; sequías, falta de agua y alimentos. La IPCC lo plantea así: "El cambio climático con certeza conllevará una significativa pérdida de vidas".

El calentamiento de la Tierra, además de descongelar las capas polares, puede causar un cambio en el sistema de circulación del aire, cambiando patrones de lluvia. De esta manera, por ejemplo, el Medio-Oeste norteamericano (fuente agrícola de Estados Unidos), podría transformarse en desierto, y las zonas de cultivo moverse hacia áreas de Canadá.

CONTEXTO INTERNACIONAL

La Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU, es el más completo de los planes de acción para los 90’s y más allá, adoptada por la comunidad internacional. Representa un set de estrategias integradas y programas detallados para parar y revertir los efectos de la degradación ambiental y promover el desarrollo adecuado y sustentable en todos los países.

La Conferencia sobre Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, realizada en Río de Janeiro en Junio 1992, confronta diversas áreas que se relacionan con el cambio global, proveyendo un contexto de políticas que enfrentan el cambio global, incluye: recursos naturales, impactos ambientales del desarrollo, protección de ecosistemas, compartir ideas científicas, internalización de costos ambientales, etc.

La Convención Marco sobre Cambio Climático, firmada por 165 estados, compromete a sus firmantes a la meta de “estabilizar la concentración de gases invernadero en la atmósfera a niveles que eviten interferencias antrópicas con el sistema climático”. Este año 2004 se cumple una década de esta Convención, que se conmemorará con la 10ª Conferencia de la COP-10 en Buenos Aires, Argentina, desde el 6 al 17 de diciembre.

El IPPC (Panel Internacional sobre Control Climático) es un cuerpo internacional, que consiste en delegados y científicos intergubernamentales, que desde 1988 están evaluando el calentamiento global. Su última evaluación mayor fue “Cambio Climático 1995”, que proveyó la base para la reunión de Ginebra y la reunión en Kyoto, Japón en diciembre 1997.

En definitiva, el Cambio Climático Global es un hecho, aunque existen los escépticos de siempre, no representan de ninguna manera un grupo mayoritario. Es por ello que los Gobiernos a nivel mundial han reaccionado ante la amenaza cada vez más cercana de alteraciones climáticas que puedan colocar sus economías y millones de vidas en peligro.

El Cambio Climático Global, por otro lado, ha dejado muy claro la globalización de los problemas ambientales. Es imposible e inútil enfrentar los problemas más graves en el ambiente si no es una empresa que involucre a todas las naciones. Todos estos síntomas también se dan en Chile. Los cambios locales son parte de un fenómeno planetario. El cambio global nos afecta, estamos inmersos en él.

Según la investigación en modelos de simulación, los resultados para Chile y Norteamérica sugieren que el cambio significaría para todas las latitudes un aumento de temperatura de más de 3,5ºC, pero con diferencias entre ambos hemisferios. En Chile, el cambio sería mayor a medida que aumenta la latitud.

Respecto al calentamiento global se anticipan aumentos de temperatura de 2 a 5ºC en promedio una vez que se duplique el CO2. Este efecto, debido a la presencia de otros gases, se produciría entre los años 2.030 y 2.050. Por la asimetría interhemisférica el aumento de temperatura se sentirá unos 20 a 30 años antes en el Hemisferio Norte que en el Sur.

Una predicción reciente que considera la asimetría entre hemisferios anticipa que los cambios serán mucho más lentos y de menor envergadura en nuestro hemisferio. Debe considerarse que estas predicciones anticipaban para la actualidad incrementos de temperaturas mayores que los medidos. De ser acertadas, corrigiendo por el incremento medido, los sectores más australes de nuestro país apenas percibirán la duplicación del CO2 en los primeros decenios del siglo, con el incremento de temperatura del orden de 0,5ºC.

En relación al ciclo hidrológico, se espera que con el aumento de temperatura aumente la evaporación y la nubosidad, lo que aumentaría las precipitaciones, aunque no hay consenso de si será sólo el invierno y en todas partes por igual. Algunos modelos predicen desecación en algunas áreas y aumento de precipitación en otras, pero, sin embargo, no logran coincidir entre sí.

Otro aspecto poco conocido es el de las reacciones humanas ante los cambios climáticos y sus consecuencias. Es de esperar que ante cambios en la distribución de las potencialidades del planeta se observen respuestas psicológicas individuales, así como económicas, sociales y geopolíticas. Por ello, dependiendo de la magnitud local y relativa de los cambios climáticos, podría haber cambios importantes en el orden mundial vigente.

Ante la magnitud del cambio en ciernes, donde se sugiere que habrá cambios en muchas variables simultáneamente y muchas de las cosas que damos por sentadas ya no serán así, cabe preguntarse por las estrategias que países pequeños, como Chile, deben adoptar. Pareciera que dos elementos fundamentales de esa estrategia deberán ser, por un lado, mantenerse informados acerca de qué se sabe de los cambios y cómo afectarán a distintas partes de la biosfera y, por otro, ponderar la importancia que los distintos componentes del cambio global podrían tener en Chile.

El cambio global ya se está produciendo, su complejidad es mayor que la de cambios pasados, y recién se está sólo empezando a comprender su magnitud y significado.

Sin duda la mejor manera de compenetrarse con lo que sucede es aprender lo que se investiga en otras partes y relacionar esos descubrimientos con la situación chilena. No parece razonable intentar investigar lo que podría suceder en Chile manteniéndose aislado de los avances en el resto del mundo, pero es necesario investigar cómo se dan los fenómenos en el país. Sabemos que la particularidad de los ecosistemas locales es tanta como para que, ni en Chile ni en ninguna otra parte del mundo, pueda descansarse sobre resultados obtenidos en otros lugares y confiarse que los sistemas locales responderán en forma similar. Es preciso averiguar cómo responderán nuestros ecosistemas y cómo podrían mitigarse los cambios en sociedades como la nuestra.

Por otro lado, todos los aspectos del cambio global no afectan a todos los países con igual importancia, ni tienen la misma velocidad de desarrollo. Como se mostró, la evidencia disponible sugiere que el cambio climático sería relativamente lento en Chile, comparado con lo esperado a latitudes similares en el Hemisferio Norte. Pero los cambios asociados a la industrialización, al cambio de uso de la tierra y de los recursos, podrían ser mucho mayores y más rápido. En otras palabras, y a modo de hipótesis, podría ser que los cambios debido al cambio de uso de la tierra y la industrialización fuesen tan rápidos y desbastadores que los cambios climáticos queden enmascarados. Por ejemplo, podría ser que cuando haya transcurrido suficiente tiempo y se den las condiciones para verificar el efecto del cambio climático sobre la distribución de los bosques de Chile, ya no queden bosques porque han sido sobreexplotados. Lo mismo podría suceder con otros ecosistemas y con distintas especies.

De tal modo es preciso mantenerse informado del conocimiento existente sobre los cambios globales, puesto que por la globalización de la economía mundial los efectos locales son tan importantes como los relacionados con otros centros de producción y consumo. Esto ocurrirá más rápido en la medida que entendamos que nuestros problemas son parte de un fenómeno más general. Pero, también es necesario revaluar continuamente la importancia de los distintos aspectos del cambio global y cómo ellos afectan a los ecosistemas de nuestro país y a su sociedad. Los más capacitados y más interesados en hacerlo somos los chilenos. El país no puede permanecer al margen de la investigación sobre el cambio global que se está produciendo, a riesgo de depender de interpretaciones hechas por otros en base a realidades ecológicas y sociales diferentes.

Chile ratificó la Convención de Cambio Climático en 1994 y pasó a ser ley de la República el 13 de Abril de 1995. Si bien Chile forma parte de esta Convención, se ha participado en diversos foros, se han hecho estudios y proyecciones, éstos no han llegado a satisfacer completamente las necesidades planteadas por el desarrollo del país, debido principalmente a la falta de un respaldo político y científico adecuado y debido a la falta de información a la ciudadanía. Esta situación debe revertirse.

Es imperiosa la necesidad de aumentar la participación de la comunidad científica de nuestro país en el enfrentamiento de este problema, junto con incrementar también la inversión en nuevos recursos humanos que nos permitan participar activa, continua y coherentemente en, entre otros, el Panel Científico de Cambio Climático.

ANTECEDENTES RECIENTES

En una conferencia celebrada en febrero del 2005, en Exeter, Reino Unido, Bill Hare, un científico del Instituto alemán Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, describió los riesgos globales del aumento de las temperaturas para las especies, los ecosistemas, la agricultura, el agua y las condiciones socioeconómicas. Elaborado mediante una síntesis de estudios académicos recientes y de diversos campos, el calendario del Dr. Hare indica que los efectos del cambio climático aumentarán rápidamente según vaya aumentando la temperatura media global. Según el Dr. Hare, los peligros para las civilizaciones son enormes, y habrá refugiados medioambientales que traspasarán fronteras debido a la falta de agua y alimentos. Esto será especialmente cierto en el caso de los países en desarrollo, añadió. Los refugiados ambientales serán el principal problema del siglo XXI porque la subida del mar comportará la desaparición de ciudades enteras. Una catástrofe natural peor que la del tsunami del sureste asiático. Si el tsunami hubiera pasado a finales del XXI con un aumento de medio metro del nivel del mar, el número de muertos ascendería a más de un millón de personas. Con una subida de sólo 10 centímetros, la tormenta de 1953, que causó 2.000 muertos en Holanda, hubiera provocado decenas de miles de víctimas en los Países Bajos.

En el caso agrícola, la preocupación científica es global. Para el doctor Mark Howden, del Departamento Ecosistemas Sustentables del CSIRO de Australia, los cambios en el clima podrían reducir la calidad y cantidad de los productos, la confiabilidad de las producciones y la sustentabilidad de recursos como el agua. "La caída en la producción agrícola comenzará a sentirse bastante rápido; en una escala de 20 años podremos ver los impactos", señaló Dieter Schoene, funcionario de la FAO. Según estudios de esta última entidad, realizados en conjunto con el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), como consecuencia del cambio climático, en 2080 el rendimiento de los cultivos caerá y desaparecerán algunas zonas templadas. No obstante, el impacto dependerá de variables como latitud, altitud y tipo de cultivo. Por los altos niveles de CO2 en la atmósfera, plantas como el trigo, el arroz o la soya tendrán una mejor eficiencia fotosintética que el maíz o la caña de azúcar, lo que aumentaría su producción. También podrían estimularse cultivos en zonas donde antes no existían. Según el estudio de la FAO muchos países industrializados (áreas de América y Europa, e incluso Rusia) se tornarán aptas para cultivar cereales. Los grandes perdedores serían países de América Latina y el Caribe, así como de África y Asia, donde las alzas de la temperatura dejarían muchas tierras improductivas. En Sudamérica aumentarán las áreas que requieren riego. Si hoy 170 millones de hás. dependen de las lluvias, con el calentamiento global serían 320 millones. En Centroamérica y el Caribe, éstas pasarán de 75 a 100 millones de hectáreas. En cambio, en las zonas tropicales y subtropicales los períodos de crecimiento de los cultivos serían mucho más cortos.

IMPACTO EN CHILE

Según el Dr. Jorge Carrasco, de la Dirección Meteorológica de Chile, localmente y de acuerdo a los resultados del reporte del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) de 2001, la costa oeste de América del Sur a lo largo de Chile muestra un aumento generalizado de la temperatura del aire del orden de 0.2 ºC para el período 1901 – 2000, mientras que en la Península Antártica el aumento es de alrededor de 0.5 a 1 ºC en los últimos 30 años. Sólo un leve enfriamiento se observa en la región sur, en las latitudes cercanas a Puerto Montt de alrededor de -0.2 ºC. En los últimos 40 años, el análisis de diversas estaciones del país indican un aumento de la temperatura media anual (y las medias estaciónales) de alrededor de 1 ºC entre Arica y Concepción. Mientras que entre Temuco y Coyhaique-Balmaceda se sigue manifestando más bien una leve disminución de la temperatura. Por otra parte, el gradual calentamiento que mostraban las estaciones australes, indican también una disminución que se inicia alrededor de 1980 tal como lo revelan las temperaturas de la localidad de Punta Arenas.

De acuerdo con el Dr. Carrasco, en cuanto a la precipitación se estima una disminución generalizada en el siglo XX a lo largo de la costa occidental de América del Sur. En general, se observa una disminución de un 10 al 20% entre La Serena y Santiago, la que aumenta a 30- 50% en Concepción y Valdivia, mientras que sólo un 5% de disminución en Punta Arenas. El comportamiento de la precipitación en Chile esta muy asociada al fenómeno de El Niño y La Niña, principalmente en la zona central. Las predicciones del IPCC indican que ante un escenario de calentamiento, El Niño y La Niña se harían más frecuentes e intensos por lo que pueden incidir a que aumenten los eventos extremos como inundaciones y sequías. Chile, siendo afectado por estos fenómenos, no estaría ajeno a la ocurrencia de estos extremos.

De otro lado, el Dr. Carrasco indica que se estima que Chile cuenta con una superficie de glaciares de alrededor de 20.575 km2, de los cuales un 75% correspondería a los 1751 glaciares inventariado al año 2000 (Rivera y otros 2000). A lo largo de la cordillera de Los Andes, incluyendo los campos de hielo Patagónicos, la mayoría de los glaciares muestran un retroceso durante la segunda mitad del siglo XX, tal como lo revelan estudios realizados investigadores como Casassa y Rivera. En general se observa un retroceso salvo en el glaciar Pio XI ubicado en los Campos de Hielo Sur, donde se registra un avance como consecuencia de la dinámica misma del glaciar cuyo efecto es mayor al que pudiera tener un cambio medio ambiental. Hay evidencia, al menos en Chile, de un ligero aumento de la isoterma cero que justificaría en parte el retroceso de los glaciares andinos. Los análisis hidrológicos indican un aumento de los caudales de los ríos como producto de los deshielos de los glaciares. Esta situación puede llegar a ser preocupante en el corto plazo en la zona centro-sur del país, la que se podría ver afectada por la falta de agua potable como consecuencia de una disminución de las precipitaciones y un calentamiento que provoca los deshielos.

Según el Dr. Carrasco, no se tiene información del comportamiento de la altura media del nivel mar en las costas Sudamérica, pero se estima un leve aumento. A nivel mundial en aumento alcanza a alrededor de 15 centímetros y para fines del presente siglo podría alcanzar alrededor de unos 50 centímetros más. Las regiones de hielos y nieves permanentes (incluidos Antártica y Groenlandia) representan 70 metros de agua equivalente. Es decir que, sí hipotéticamente se derrite toda la nieve y hielo existente en el planeta, el nivel medio del mar subiría 70 metros. En el largo plazo (por sobre los 300 años), la Antártica Occidental puede representar el peligro más inmediato por su condición de inestabilidad ante un continuo calentamiento del planeta. Esta porción de la Antártica representa un equivalente de 5 metros de aumento del nivel medio del mar en caso de colapso y su total deshielo. Para la región latinoamericana tampoco se cuenta con información sobre cambios en el comportamiento de las plantas y animales, aunque se percibe en Chile un avance del desierto que debiera conllevar otros cambios en la fauna de los ecosistemas alterados. Según las simulaciones climáticas de los modelos numéricos, se estima que los eventos El Niño y La Niña se vean alterados (siendo más intensos y/o frecuentes) y por ende eventos catastróficos como inundaciones y sequías se esperan que aumenten. Las fuentes de agua para consumo y uso industrial se verán alteradas produciendo escasez y falta de energía hidroeléctrica en muchas regiones alterando y generando, probablemente, conflictos regionales socioeconómicos de magnitud aún inciertos. El aumento del nivel medio del mar amenaza y podrá afectar islas y zonas costeras bajas. En general, el cambio del clima puede alterar comportamiento humano en el sentido de tener que mitigar los efectos del cambio y adaptarse a los nuevos paisajes, provocando tal vez migraciones de poblaciones hacia lugares en donde sus necesidades, cada vez más crecientes, sean satisfechas.

Desde hace ya varios años que las autoridades y científicos nacionales realizan estudios para identificar y evaluar el impacto en los distintos sectores del país, incluida la vulnerabilidad agrícola. Estimaciones de la comunidad científica criolla indican que en los próximos 40 años la pluviometría anual de ciertas áreas del país podría sufrir cambios de más de 30%. Ello implicaría que hacia 2040 en la zona altiplánica podrían aumentar las lluvias respecto a los niveles actuales; desde la II Región hasta Puerto Montt, la precipitación disminuiría hasta 20-25%. De Chiloé al sur la precipitación podría aumentar haciendo más lluviosos los climas australes.

La temperatura tampoco se escapa. En la I y II Región se elevaría menos de 2 grados, mientras que en el centro del país y la región austral el alza podría bordear los 3 grados. "Esto podría alterar los rendimientos de los cultivos. Se podría producir más rápido, pero la calidad puede ser menor", sostiene Fernando Santibáñez, profesor del Centro de Agricultura y Mediambiente de la U. de Chile. Se podrían modificar variables claves para la agricultura como heladas, horas frío, la ocurrencia de días cálidos y las temperaturas mínimas, entre otras. Lo anterior implicaría una modificación de las condiciones climatológicas actuales en las distintas regiones del país, por lo que las zonas de cultivo de los frutales y los industriales se desplazarían más hacia el sur de donde están hoy e incluso el potencial ganadero de las regiones australes podría aumentar. La mayor vulnerabilidad agrícola estaría entre la IV y la X Región, precisamente aquellas donde se concentra la producción agrícola de exportación. También podrían alterarse las condiciones sanitarias del país. "El clima no muy extremo de Chile controla la agresividad de las plagas. Con una temperatura más alta, los ciclos se acortan y las plagas se multiplican más rápido. Lo mismo ocurre con las enfermedades bacteriales y los hongos", recalca Santibáñez. Pero no todo sería malo. Los cambios abrirían la opción de una agricultura subtropical o tropical en zonas más centrales, como mangos o papayas. También podrían mejorar los rendimientos de las especies forestales, pues podrían aumentar su velocidad de crecimiento, lo que no afectaría su calidad.

Los meteorólogos Walterio Hugo y Miguel Egaña, mediante registros de 70 a 100 años, calcularon que para el año 2050 los valles vitivinícolas de las regiones V y Metropolitana presentarán una clara tendencia al calentamiento (1 a 2 grados) y una propensión generalizada a un decrecimiento en las precipitaciones de la zona central.

En el estudio "El Cambio climático y sus probables efectos en el cultivo de la vid en la zona central de Chile", los profesionales de la Dirección Meteorológica de Chile usaron el modelamiento de las condiciones climáticas a largo plazo del Programa de la ONU para el Desarrollo. Según los autores, esos cambios reducían el período de heladas y se atenuaría el régimen de frío invernal. La menor disponibilidad de agua de riego conllevará un aumento de costos y un desplazamiento de los cultivos de la vid más al sur de la VII Región. En tanto, los valles de la IV Región tendrán mayor disponibilidad de calor que en la actualidad, lo que estimulará la brotación temprana y adelantaría la vendimia. Esto aumenta la calidad del destilado de las uvas pisqueras y potenciaría los vinos dulces.

LIMITACIONES Y TRANSACCIONES DE LAS EMISIONES DE CO2

En enero del 2005, la Unión Europea impuso cuotas obligatorias del bióxido de carbono y otros gases que provocan el efecto invernadero sobre la tierra. Así, inició el mercado de compra y venta del derecho de emitir CO2. La iniciativa ETS ( Emisión Trading System) limitará las emisiones de CO2 al interior de la Comunidad Económica Europea estableciendo el pago una multa de 40 euros por cada tonelada métrica extra del gas emitida en el periodo que va del 2005 al 2007, para el segundo periodo, el monto de la multa aumenta a 100 euros. Esta disposición homologa las normas estipuladas por el Protocolo de Kyoto.

Al ratificar Rusia el Protocolo de Kyoto, convertirá en obligatorias las reducciones de CO2 para los 124 países que ya ha aceptado el acuerdo. El Presidente Vladimir Putin prometió acelerar la aprobación a cambio del apoyo de la Unión Europea a la demanda de Rusia de ser incorporada a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Pese a estos avances todavía resulta primordial lo que Estados Unidos haga al respecto. La administración Bush ha rechazado en forma tajante las limitaciones de Kyoto porque cree que paralizarán la economía y porque estima simplemente que es demasiado costoso hacerlo. “Si llegaran a imperar los límites a la emisión de carbono en los EE.UU. estrangularían el crecimiento y pondrían a América en una desventaja competitiva respecto al mundo. La nación no hipotecará su crecimiento y la prosperidad por reducir las emisiones de gas invernadero’’ afirmó a mitad de año el Secretario de Energía, Spencer Abraham.

Hay conciencia de lo difícil que es lograr un acuerdo común de todos los estados de la potencia del Norte debido a que poseen autonomía e independencia en la toma de sus decisiones y políticas. Así, Texas, un estado netamente petrolero, es probable que no esté abierto a tomar medidas restrictivas. Sin embargo, otros estados, principalmente del noreste que por la experiencia de los huracanes temen los efectos devastadores del clima, adoptan medidas y trazan planes. Es el caso de como Massachussets que ya tiene un plan de reducción de un 10 % de las emisiones al año 2020. En junio, California propuso un 30% de reducciones en las emisiones de coche al 2015. Muchos otros estados estudian acciones semejantes.

Contra todo mal presagio hay signos alentadores al respecto. Un notable ejemplo, lo consigna un artículo dedicado al tema en la edición de agosto del Bussines Week, la revista de economía de mayor prestigio de los Estados Unidos. Se trata de la inédita decisión tomada el 21 de julio, por el ministro de justicia general de Nueva York, Eliot Spitzer y abogados de otros siete estados que demandaron a las compañías con mayores utilidades de la nación para que reduzcan las emisiones de los gases que están calentando el planeta. “El calentamiento global amenaza nuestra salud, nuestra economía, nuestros recursos naturales, y el futuro de nuestros niños. Es claro que debemos actuar ’’, señaló el ministro de justicia.

Pese a los esfuerzos de adaptaciones a tecnologías menos contaminantes y medidas reductoras de emisiones que están desarrollando por su cuenta las compañías estadounidenses, cubriendo el vacío de política de la administración Bush, las expectativas realistas indican que la temperatura de todas maneras subirá. Y esto porque, según predicen los expertos al ritmo actual, China, India y otras naciones en crecimiento probablemente emitirán en un par de décadas el doble de lo que hoy emiten. Los países en desarrollo son responsables de apenas la tercera parte de las emisiones de gases invernadero del mundo. Pero esa cifra aumentará en la medida que sus ciudadanos compren más coches y consuman más energía. La Casa Blanca no ignora el asunto. Ha llamado a reducciones voluntarias y financia investigación en tecnologías nuevas, a las cuales apuesta su optimismo. “Si tenemos éxito en la captura del carbono y coches que corren con células de combustible de hidrógeno, resolveríamos la mayor parte del problema con el cambio climático” comenta Spencer Abraham.

Los países obligados bajo el Protocolo de Kyoto a reducir sus cuotas de emisión de gases invernadero han hallado en el mercado de bonos transables de emisión, un modo de eludir su responsabilidad o paliar el incumplimiento de las tasas a quienes no alcanzarán las metas fijadas por Kyoto. Este mecanismo les permite comprar bonos CER (toneladas métricas de gases invernadero cuya reducción ha sido certificada) a industrias fuera de sus fronteras que hayan reducido sus emisiones por propia iniciativa. Bajo este procedimiento ya se han vendido US$ 3.500 millones, equivalentes a transacciones del orden de 500 millones de toneladas métricas de CO2.

Es una opción económicamente rentable, aunque hipócrita de las economías más contaminantes que optan por comprar descontaminación ajena mientras realizan los ajustes en sus procesos productivos, establecen fondos dirigidos a financiar proyectos de reducciones de Co2 o de desarrollo de energías renovables. Hay quienes, sin embargo, consideran el comercio de bonos una herramienta poderosa para estimular las tecnologías de eficiencia en el aprovechamiento de la energía y la disminución de emisiones.

Son varios los países que no estarán en condiciones de cubrir las cuotas de reducción fijadas por el Protocolo de Kyoto sobrepasando sus emisiones de gases invernadero. Así, Japón deberá cubrir 177 millones de toneladas emitidas en exceso comprando bonos, Canadá 50 millones. Quince países de la CCE deberán adquirir 729 millones de toneladas de CERs, De ese total, España comprará 123 millones, Austria 30 millones de toneladas, Holanda 67 millones, Noruega 13 millones, Suiza 5 millones. Se exceptúan de esta lista el Reino Unido (Gran Bretaña), Suecia y Alemania que estarán bajo sus máximos permitidos de contaminación.

¿EN QUÉ CONSISTE LA ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO?

El Dr. Jorge Carrasco, de la Dirección Meteorológica de Chile, señaló en el Seminario “Cambio climático, desastres y adaptación” del 1-2 de diciembre en Santiago de Chile, que el problema del cambio climático es hoy en día un problema de gobierno y sociedad civil, de políticas e innovación, de información e incentivos y de energía limpia; que involucra a todos los actores desde el nivel local hasta la esfera internacional. La atmósfera no tiene fronteras ni tampoco los cambios que en ella ocurren ni sus consecuencias en el sistema climático. La emisión de los gases efecto invernadero debe reducirse o a lo menos no aumentar, y para ello se requiere de formulación de políticas que apunten en esa dirección.

En el marco de la Convención se asignan metas nacionales de reducción para los países desarrollados e insta al desarrollo y uso de tecnología limpias, sobre todo la transferencia de éstas a los países en vías de desarrollo. Después de una década, existe conciencia a nivel gubernamental de que hay que luchar contra el cambio climático reduciendo las emisiones, mitigando sus consecuencias y adaptándose a los cambios, todo esto a un costo lo más económico posible. El cambio climático pasa a ser un elemento integral del desarrollo sostenible. El gran desafío que nos ha planteado el cambio climático es: ¿cómo garantizar a la población un crecimiento con eficiencia y estabilidad sin destruir, degradar ni cambiar el medio ambiente para tener una sociedad mundial equitativa y en desarrollo armónico con el sistema climático?

En el mismo evento señalado, Javier García, consultor de la CONAMA y Punto focal del IPCC para Chile, señaló que la Mitigación, como respuesta al Cambio Climático en el largo plazo, busca estabilizar las concentraciones de CO2 en la atmósfera mediante la reducción de las misiones antropogénicas y el aumento de su captura. Se estima que una reducción de emisiones de un 60% con respecto a las emisiones de 1990 estabilizaría el clima en la situación actual (Fuente IPCC).

Respecto a la Adaptación, García la caracteriza como la capacidad de un sistema para ajustarse al Cambio Climático, para moderar daños potenciales, tomar ventajas de las oportunidades o enfrentar las consecuencias. En este sentido, Adaptación es el proceso mediante el cual se mejoran, desarrollan e implementan estrategias para moderar y tratar las consecuencias del Cambio Climático. De tal manera que habrían tres formas de Adaptación:

1. Adaptación autónoma, al cambio climático es esencialmente un proceso inconsciente de respuesta en todo un sistema ante el cambio, entendido comúnmente en términos de ajustes de ecosistemas.
2. Adaptación reactiva, como su nombre lo indica, implica una respuesta deliberada ante un choque o impacto climático, con el fin de recuperarse y prevenir impactos similares en el futuro.
3. Adaptación anticipatoria, involucra acción planificada, en anticipación de los efectos de cambio climático, para preparar ante y minimizar sus impactos potenciales.

Siguiendo esta misma línea de reflexión, en forma general existen dos formas de adaptación: la adaptación espontánea o reactiva y la adaptación planificada o pro-activa. La inmensa mayoría de las formas de adaptación se darán a nivel local y en forma espontánea, dependiendo de las necesidades individuales y capacidades de un determinado sector de la economía. Existen, sin embargo, algunos sectores estratégicos en que media la inversión pública y privada a gran escala (acueductos, represas hidroelécticas, sistemas de riego,etc.) que requieren de políticas nacionales y medidas pro-activas de adaptación.

En esta perspectiva, las Políticas de Adaptación deben considerar los siguientes aspectos:
1. Política de Ordenamiento del Territorio
2. Manejo del borde Costero
3. Manejo de cuencas hidrográficas
4. Predicción meteorológica
5. Prevención de riesgos y catástrofes naturales
6. Programas de salud, control de epidemias y plagas
7. Programas agropecuarios, control de epidemias y plagas
8. Programas de construcción y mantención de infraestructura
9. Programas de planificación de energía

En otros países de América Latina, como Argentina, se han diseñado también estrategias de Adaptación al Cambio Climático consistentes en: fortalecer y actualizar los sistemas de alerta temprana ante sucesos climáticos extremos integrados en una red nacional; rediseñar la infraestructura para las nuevas condiciones (por ej.: cambio de recurrencia de inundaciones); establecer un fondo de compensación da las víctimas del Cambio Climático; exigir al Estado la recopilación de la información existente y apoyo a la investigación para obtener un diagnóstico de la situación y su difusión, especialmente en ámbitos de comunidades amenazadas; evaluar los efectos, impactos negativos, regionales del Cambio Climático y discutir y buscar estrategias apropiadas de mitigación y adaptación; incluir en la planificación y ordenamiento territorial a nivel municipal, provincial y nacional la vulnerabilidad ocasionada por Cambio Climático. Asimismo se plantea la necesidad de crear Planes Nacionales de Adaptación y Planes Regionales de Adaptación. (FIN)

Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL

Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL

Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL
Santiago de Chile, 20-21-22 de Abril del 2005

En Conmemoración del Día de la Tierra (22 de Abril) 35º Aniversario “Protegiendo nuestra Salud Infantil y nuestro Futuro” y del Día Mundial del Agua (22 de Marzo) Decenio Internacional ONU 2005-2015 "El agua, fuente de vida"

La Décima Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP 10), que en diciembre del 2004 reunió en Buenos Aires a delegaciones de 148 naciones, ha vuelto a poner de manifiesto el contradictorio desarrollo del sistema económico mundial, que alienta un crecimiento generador de irrecuperables pérdidas a los países por la degradación medioambiental, el agotamiento de los recursos naturales y los efectos del cambio climático.

En dicho evento y en estudios realizados, se ha confirmado que el AGUA constituye uno de los vehículos principales de impacto del cambio climático. Para el caso de América Latina, fuertes lluvias, tormentas, sequías, desastres hídricos y el desplazamiento de las siembras a zonas menos fértiles ya se dejan sentir en la agricultura sudamericana, lo que en unos años podría disminuir la producción de alimentos en la región.

En la Conferencia sobre Cambio Climático que reunió a 200 científicos de 30 países en febrero del 2005 en el Servicio Meteorológico de Exeter, Reino Unido, se concluyó que el fenómeno es mucho más serio de lo que se pensaba. El informe reafirma que los ecosistemas muestran los efectos del cambio climático y los cambios en el hielo polar; el deshielo de los glaciares y las alteraciones de los regímenes de lluvia ya ocurren; se agravarían los problemas de la sequía o el acceso al agua potable; habrá daños a la agricultura, más enfermedades, crecidas del mar y muerte de bosques Muchas familias perderán sus hogares debido a que decenas o cientos de metros de costa desaparecerán en los próximos 100 años. El calentamiento del planeta podría provocar el desplazamiento de más de 150 millones de personas hacia el año 2050. Serán «refugiados del clima» que huyen de la subida del nivel de las aguas del mar o abandonan las tierras estériles para la agricultura. Según estudios, los refugiados ambientales serán el principal problema del siglo XXI porque la subida del mar comportará la desaparición de ciudades enteras.

Este 16 de febrero se inicia el Protocolo de Kioto y varios gobiernos anuncian que están trabajando en una nueva estrategia para hacer frente a la problemática del cambio climático: ADAPTACIÓN. Señalan que impulsar la nueva estrategia podría ser de gran contribución para destacar las prioridades en los próximos años. Sin embargo, según el Índice de Desastres Locales (IDL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –que calcula los riesgos sociales y ambientales provocados por desastres de pequeña escala, e incluye número de víctimas, personas perjudicadas y daños a viviendas y cultivos-, América Latina y el Caribe siguen siendo muy vulnerables a sufrir grandes pérdidas humanas y económicas por desastres naturales; según este Índice, todos los países de la región están prácticamente reprobados, pues ninguno alcanza una efectividad de 60 por ciento para enfrentar catástrofes.

Frente este panorama, es necesario que en América Latina se adopten urgentes medidas de mitigación y adaptación. Un primer frente son los recursos hídricos, donde es preciso identificar cuáles son los mayores riesgos a que el cambio climático nos expone. Un segundo frente es la gobernabilidad ambiental local, que es donde con mayor rigor, eficiencia y capacidad de gestión puede organizarse la adaptación al cambio climático. Y, finalmente, un tercer frente es la educación y la comunicación ciudadana que es, en definitiva, donde se juega la capacidad de la sociedad organizada en diseñar y ejecutar sus propias estrategias frente al cambio climático global.

Para reflexionar, intercambiar experiencias y generar propuestas a, les invitamos a Seminario-Taller sobre Cambio Climático GLOBAL y Adaptación LOCAL, a realizarse en Santiago de Chile, el 20-21-22 de Abril del 2005.

Programa

Miércoles 20 de Abril:
Primera Mesa Redonda
TEMA: Riesgos, Impactos y Desastres del Cambio Climático vinculados al AGUA
 Cuencas, Sequías e Inundaciones
 Huracanes, Deshielos, Tsunamis y riesgos Costeros
Ponentes:
- Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA
- Organización Panamericana de la Salud, OPS
- Comisión Nacional del Medio Ambiente, CONAMA
- Dirección General de Aguas, DGA, Ministerio de Obras Públicas Transportes y Telecomunicaciones, MOPTT

Segunda Mesa Redonda
TEMA: Estrategias de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en la Gestión LOCAL
 Políticas en el ámbito local y municipal
 Planes de contingencia y mitigación
Ponentes:
- Programa de Gestión Ambiental Local, GAL-CONAMA
- Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior, ONEMI.
- Defensa Civil de Chile, DCCh
- Asociación Chilena de Municipalidades, AchM
- Red Municipal de Atención Primaria Ambiental, Red APA-Chile

Tercera Mesa Redonda
TEMA: Cambio Climático y Participación CIUDADANA
 Educación y Cultura Climática
 Agendas Públicas y las Comunicaciones
Ponentes:
- Mesa de Ciudadanía Ambiental del PNUMA/PNUD, Capítulo Chile
- División de Organizaciones Sociales, DOS, Ministerio Secretaría General de Gobierno, SEGEGOB
- Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF-Chile
- Universidad Bolivariana
- Universidad Academia de Humanismo Cristiano
- Instituto de Ecología Política, IEP

Jueves 21 de Abril:
TALLER: Gestión Local sobre “Mitigación de desastres en sistemas de Agua y Saneamiento”

Viernes 22 de Abril:
TALLER: Gestión Local y Campañas sobre “Pregunta y Opina sobre el Cambio Climático” y “Recomendaciones y Consejos para adaptarnos al Cambio Climático”

CONVOCAN:
 Red Municipal de Atención Primaria Ambiental: Formada el año 1999, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), agrupa a catorce municipios de la Región Metropolitana para la gestión ambiental municipal, creando conciencia de que el nivel local es el espacio preferente de intervención, donde se pueden generar condiciones para establecer un sistema más participativo y abierto a la comunidad. La Estrategia de Atención Primaria Ambiental, permite a los municipios revalorizar el nivel local, integrándolos en el contexto regional, nacional y global.
 SONORADIO Producciones: Es una organización no gubernamental sin fines de lucro con RUT Nº 78.309.190-9. Su objeto es la investigación y realización de proyectos de comunicación. Desarrolla labores de capacitación, educación y difusión, con seminarios, charlas, cursos, simposios, congresos, convenciones, foros, encuentros nacionales o internacionales. Edita, produce y difunde todo tipo de materiales de comunicación audiovisual, encuestas, sondeos de opinión, estudios de marketing, sistematización de estudios, campañas publicitarias y programas radiales.

Informaciones e inscripciones:
Luis Alberto Gallegos
Coordinador General
Fono: 56-2-2775390 / Móvil: 09-5674472
Email: luisalbertogmz@terra.cl
Web: http://espanol.groups.yahoo.com/group/cambioclimaticoglobal/

Comunicación global y local e identidad cultural en Chile

Comunicación global y local e identidad cultural en Chile

Comunicación global y local e identidad cultural en Chile

Luis Gallegos M..- Periodista y docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad Santo Tomás, de Chile. Santiago, 1999.


Para los fines de la presente reflexión, conviene aproximarse a la definición de comunicación global, que se resume en el concepto de cultura de masas, entendido como cultura que nace con las comunicaciones de masas que hacen posible la entrega casi simultánea de mensajes idénticos mediante mecanismos de reproducción y distribución rápidos a un número de personas relativamente grande e indiferenciado en una relación anónima.1

Como toda comunicación, la global tiene sus defectos y sus virtudes. Entre los primeros, podemos señalar que tiene una visión generalizante de la cultura. Cada cultura se sustenta en una tradición, lenguaje, códigos y memoria específicos. La globalización de las comunicaciones, en una era de reestructuración de la producción de mercancías culturales, tiende a la estandarización cultural y a la recreación de estereotipos. La comunicación global, al homogenizar los mensajes, puede derivar en la privación de las culturas.

Sin embargo, la comunicación global también tiene sus virtudes. La principal es disponer de un soporte tecnológico sin precedentes en las comunicaciones. La aspiración de toda cultura es su universalización: ésa es su vocación ontológica, su razón de ser.

La globalización resulta ser un dispositivo brillante para esta vocación. ¡Cómo hubieran deseado los griegos y otras culturas de la antigüedad disponer de satélites y de Internet! Su expansión y hegemonismo hubiera sido cosa de minutos. Por ello no es extraño que pueblos indígenas avasallados –como los de Chiapas o los mapuches–, hoy acudan a Internet para difundir sus realidades y reivindicar sus derechos. El aporte de la globalización comunicacional es obvia para tales menesteres. En el fondo, la cuestión reside en qué cultura está detrás del control de los grandes medios de comunicación globales y cuáles son sus intereses.

La era de la revolución y mundialización de las comunicaciones ha creado situaciones de desavenencias culturales en otras latitudes. El vertiginoso cambio suscitado en la tecnología de las comunicaciones a través de la televisión abierta, por cable y el satélite obligó desde hace años a países como Canadá o Bélgica a proteger mediante programaciones locales, sus propias identidades culturales frente a la intromisión tecnológica y cultural proveniente de países con el mismo idioma.

Desde la década de los setenta, Europa –y especialmente Francia– vio reaparecer nuevas formas de nacionalismo cultural de intelectuales, artistas, editores y trabajadores de la prensa, ante la amenaza de la invasión cultural de potencias internacionales.2

La hegemonía que impone Estados Unidos en las comunicaciones globales no sólo se expresa en el control del 70% del mercado de las exportaciones de información por computadora y casi el monopolio de la información científica y técnica, sino además en la presencia del inglés como el idioma internacional de las redes de información.

Las comunicaciones que han incidido en tal proceso son principalmente la televisión, la radio e Internet. En distintos grados y formas, cada uno de estos medios de comunicación han moldeado el tránsito cultural, acelerándolo en ciertas tendencias o retardándolo en otras. El intercambio de mercancías, llevado al intercambio de mensajes globales, ha universalizado culturas aunque también ha subordinado otras.

Llama la atención, en todo caso, el que la globalización de las comunicaciones, con sus correspondientes impactos en las identidades culturales de localidades, etnias y naciones, salvo excepciones, no haya generado o incrementado un sostenido movimiento de resistencia que, de algún modo, se pronosticó como inevitable. Más bien ha habido una suerte de adaptación, integración o complementariedad cultural cuyos efectos aún no se pueden identificar claramente.

En América Latina y en Chile, el tránsito acelerado a una globalización de las distintas esferas de la vida económica, política y comunicacional, ha sido de manera aparentemente natural para sus actores, sin aparente oposición, sin la suficiente irrupción del nacionalismo cultural. Es más: pareciera que se necesitaba un fenómeno de esta naturaleza, sea para expansión de los mercados, sea para disputar liderazgos regionales, sea para reproducir estereotipos o por la necesidad de nuevos paradigmas y mitos.

La globalización también ha tenido un efecto disolvente en el antimperialismo de antaño. En rigor, las actuales son circunstancias donde Estados Unidos ejerce un omnímodo hegemonismo en todas las esferas, incluida la cultural. Más bien son las tendencias liberales las que han dado muestras de disconformidad con esa suerte de sofocación e incluso etnocidio cultural a que la globalización somete a las culturas nacionales de diversas latitudes.

La comunicación local...

En ese sentido es relevante la presencia de actores que, al decir de cierto pensador del siglo pasado, han actuado como el topo de la historia: las clases, razas y géneros subordinados, marginados y desposeídos. Ellos son los que, desde distintas ópticas y guardando sus diferencias, han dado su voz de alerta y han organizado una incipiente resistencia expresada con diversidad. En otras palabras: es la ciudadanía la que de manera dispersa, inorgánica y aun sin proyecciones estratégicas, ha optado por disputar palmo a palmo territorios culturales a las trasnacionales de las comunicaciones.

Una de esas expresiones es la comunicación local que, apropiándose de la tecnología moderna o potenciando los recursos propios, ha intentado revertir parcialmente en espacios focalizados la trasnacionalización del pensamiento y el espíritu, y ha buscado recuperar la identidad propia de sus orígenes. Las experiencias son múltiples: radio, cine y televisión comunitaria, prensa barrial y temática, video popular, teatro callejero, grafitis contestatario, arte popular, redes de intercambio, cantores de la calle, peñas folclóricas, religiosidad popular, entre otras.

Podemos admitir que en los estertores del viejo milenio y en la alborada del próximo, la confrontación con el neoliberalismo y la mundialización de las comunicaciones va a estar centrada en la escena cultural –especialmente desde la esfera local– con un vigor inusitado y resurgido desde las entrañas más profundas del ser mismo de los actores involucrados.

Dada la dimensión de segmentos sociales involucrados en estas experiencias, pareciera que la expresión comunicación local queda corta. Porque ello induce a pensar en lo micro, en lo pequeño, en lo minimizado, en lo focal, cuando en realidad estamos ante una gigantesca multitud de personajes y ante una multifocalidad impresionante. Propondría más bien el concepto de comunicación ciudadana como la expresión que más se ajusta a la realidad de ese fenómeno. Además, porque de todas las experiencias indicadas hay medios para todos los gustos. ¿Cómo definir a una radio comunitaria de 50 kilowatts como medio local? Imposible. La potencia y cobertura no determina el carácter del medio. La definición de comunicación ciudadana, además, rescata el sello de lo que ha venido a llamarse el tercer sector de la sociedad. Lo ciudadano como uno de los roles del individuo en su inserción social, en su asunción como ser en relación a, situado y conectado, referenciado por sus nexos con los demás. Lo cuidadano no sólo en su sentido tardíamente liberal de los derechos y deberes, sino lo ciudadano como el espacio donde se dirime el futuro de la sociedad y, en definitiva, de la humanidad.

Intentemos explorar y entender el porqué la comunicación local ha sido de modo natural y sin tránsito la que le ha salido –como dicen los comunicadores centroamericanos, como David frente a Goliat– a las trasnacionales de la globalización.

Un primer acercamiento nos induce a admitir que la globalización tiene grandes vacíos y carencias en su propuesta comunicacional que probablemente sean su sino existencial ineluctable. Una de ellas, la fundamental, es –salvo excepciones– la débil participación ciudadana, el acceso al medio del receptor, la recreación permanente de la dualidad emisor-receptor/receptor-emisor, lo que obviamente el medio globalizado no lo puede hacer a plenitud por su propio carácter.

En cambio, la comunicación local o ciudadana tiene la virtud de ser mucho más permeable y flexible a la participación social, de modo que se adapta a la realidad de los auditores y receptores. Esto hace que la gente asuma al medio como suyo, lo incorpore a su identidad, se apropie del mismo.

No obstante, ello no significa que los medios globales no logren acceder a cierto grado de apropiación del receptor. Se pueden presentar situaciones donde algunos de esos medios globalizados lo logran, particularmente en la radio donde la identificación con programas, personajes o con estilos es mucho más frecuente que con la TV o la prensa. Pueden crearse situaciones de coexistencia entre ambos tipos de medios.

En sondeos de sintonía se han dado casos donde radioyentes expresan sus preferencias por radioemisoras satelitales, pero también por la radio local de su comuna, localidad o región. La diferencia radica en el grado de proximidad que se establece entre el medio y el receptor. Dicha proximidad está cifrada por códigos, lenguaje, memoria, complicidad, sentimentos... En otras palabras: por identificación cultural.

Como parte de este empoderamiento que el receptor-emisor obtiene del medio local o ciudadano mediante su participación de mil diversas formas, podemos señalar que un aspecto crucial siempre presente es el de las expectativas de cambio que se desprende de ese tipo de relación medio-receptor. Sean estos cambios de carácter prosaico –servicios de utilidad pública o doméstica– o sean cambios de carácter estratégico –desarrollo local, calidad de vida, medio ambiente, relaciones de fuerza, acumulación de poder.

A diferencia del medio global que se percibe lejano y parte componente de las estructuras de poder, el medio local o ciudadano tiene la virtud de constituirse potencial o efectivamente en el instrumento de transformación ciudadana. El medio como posibilidad de ser instrumento de poder. Éste es el quid del asunto.

El empoderamiento que el receptor-emisor adquiere en el medio local también tiene una particularidad muy importante: la construcción de espacios democráticos locales o regionales. El acceso de la ciudadanía al ejercicio de la democratización de la sociedad y sus estructuras, tiene más relevancia y fluidez desde lo local, desde lo propio y lo próximo.

Por ello, los medios locales tienen la excelencia para esta expresión de lo político y lo cultural, y también en lo económico, cuando se trate de crear la gestión productiva en la población.

Sin embargo, tal faceta no se verá satisfecha desde el medio global, excepto cuando la ciudadanía irrumpa en la conflagración de hechos políticos de envergadura o simplemente cuando se convierta efectivamente en poder local, regional o, en definitiva, cuando se instale como el nuevo poder del Estado.

...Y la gestación del mito cultural neoliberal

En Chile, la identidad cultural ha tenido un proceso de transformación paulatina aunque creciente en dos esferas: en los paradigmas o modelos arquetípicos y en las relaciones sociales o en el sentido de pertenencia a un colectivo.

Históricamente ese país constituye la típica expresión cultural de una nación creada a imagen y semejanza de valores propios gestados a costa de mucho ensayo y error. Expresión cultural con definidos rasgos enraizados a un terruño que, aunque apartado geográficamente de los centros de poder mundial, perfiló el carácter y personalidad propias del chileno.

Sin embargo, este perfil fue –de forma paulatina e ineluctable y al compás del emergente modelo neoliberal– abriéndose al mercado internacional, a las culturas foráneas y a la fascinación del poder propio. Crecientemente, el arquetipo cultural nativo fue trastocándose en otro con mucho de exitismo, consumismo y autocomplacencia, e incluso en algunos casos de prepotencia. Los medios alimentaron un modelo de individuo autosuficiente y autoreferencial. Ese nuevo sentido del ser nacional se extendió a gran velocidad no sólo en la clase dominante, sino en las clases subordinadas que instantánea y mediáticamente adquirieron para sí los nuevos modelos y estereotipos, y los reproducían en sus esferas cotidianas de existencia.

Uno de los arquetipos culturales emanados del modelo neoliberal es la del ciudadano-consumidor. La ciudadanía está determinada por la capacidad de consumo que disponga. La participación del ciudadano se ejerce en este caso en su accesibilidad al mercado. Las decisiones extraeconómicas son delegadas a la clase política en cuanto tal. Al sistema no le interesa fomentar la participación política activa del ciudadano: le interesa mantenerlo cautivo en el consumismo y mitologizado en una autoimagen de bienestar y prosperidad.

El consumidor resulta ser aparente dueño de sus propias decisiones económicas; en esta dimensión es donde realiza su ser ciudadano. En las actuales circunstancias de crisis económica, el bien disciplinado y obediente consumidor resguarda su ahorro sin “encalillarse”3 masivamente en el mercado y la banca, y es persuadido a esperar para hacerlo cuando vuelvan los buenos tiempos.

Un rasgo cultural notable de ese ciudadano despolitizado creado por el sistema, es su individualismo. Se resta de la orgánica colectiva laboral porque puede atentar contra su estabilidad en el trabajo. Se resta de las expresiones orgánicas sociopolíticas, sea porque no tiene motivaciones para ello, sea porque no satisfacen sus expectativas o simplemente porque no existen. Su acercamiento, participación, acceso o utilización de la orgánica social ocurre sólo cuando ve amenazada su integridad personal, familiar, su entorno y su seguridad ciudadana.

Teóricamente todo individuo tiene tres roles en la sociedad moderna: productor, consumidor y ciudadano. Como productor es creador de bienes materiales o de servicios y, en cuanto tal, imprime su sello en el producto final o mercancía, como factor componente del capital variable y la plusvalía. Como consumidor es generador de la demanda del mercado y, por tanto, estimulador de oferta. Y como ciudadano es constructor de decisiones que, aunque él no las dirija o ejecute directamente, es mediado por el Estado, los partidos o las organizaciones sociales. Sin embargo, esa contextualización ideal del rol del individuo está mediatizada por los poderes que se entrelazan en las sociedades contemporáneas, donde los medios de comunicación, globales y locales, juegan un rol de distribuidor y catalizador de dichos roles.

Podríamos añadirle a ese individuo estructurado un rol también existente aunque insuficientemente recogido y valorado por las ciencias sociales, políticas, económicas o de la comunicación. Es el rol holístico, del arquitecto de utopías, constructor de sueños, diseñador del arte y las cosmovisiones que nutren y dan sentido escatológico y ontológico a su quehacer en las tres dimensiones estructuradas.

Mientras que el ciudadano-consumidor-de-mercancías se deleita con una autoimagen recreada mediáticamente, en la esfera política la clase en el poder inventa e inaugura nuevos mitos sociológicos para suplir la ausencia de interlocutores o para crearlos de modo funcional a sus fines: el consenso. Este nuevo concepto le resulta útil a la clase dominante para rehuir cuentas pendientes con pasados periodos nefastos y generar un nuevo tipo de sistema-político-no-participativo. Mientras ese denominado o supuesto consenso de las mayorías actúa como una forzada homogenización de las diferencias, en la esfera social y política, la globalización hace lo propio sofocando o estandarizando las identidades culturales –y hasta los lenguajes– propias de las diversidades.

Imágenes contrastantes

El tránsito a la democracia ha requerido en Chile no sólo ratificar un discurso ideológico de la fortaleza de su consenso político, sino particularmente un laborioso marketing de su moderno y exitoso modelo económico. Ello, no sólo con el fin de atraer a inversionistas extranjeros y de tener una imagen competitiva y exitista en el exterior, sino también para consumo del mercado interno, con vistas a que la ciudadanía genere una identificación con el modelo, lo reproduzca y le dé soporte de largo plazo.

Tal circunstancia, obviamente, supone la generación de un estereotipo de individuo moderno, eficiente, audaz y exitoso. No importan las incoherencias de la macroeconomía en materia de pobreza, cesantía y reivindicaciones no resueltas; tampoco viene al caso el desfase entre una autoimagen creada en aras del mercado global, con las características culturales provincianas subsistentes. Lo importante es que la imagen externa del país venda. Lo realmente válido, desde esta perspectiva, es que la apariencia exterior del individuo denote competitividad y éxito.

No obstante, vale la pena contrastar esa imagen de país, así como la identidad que se construye de los consumidores, con la implacable realidad de las cifras económicas. Según estudios de especialistas4, la distribución del ingreso o la repartición de los beneficios del crecimiento económico en Chile se hace cada vez más injusta. Según la VII encuesta CASEN, del Ministerio de Planificación (MIDEPLAN), las cifras indican que la reducción de la pobreza se frenó y que pobres e indigentes suman actualmente casi cuatro millones, es decir, una tercera parte de los chilenos.

Mientras en 1990, el 20% más pobre captaba el 4.1% de las remuneraciones, en 1996 la porción del ingreso de ese sector cae al 3.9% y para el año 1998 hay una nueva caída al 3.7%. En cambio, la situación del quintil más rico se ha mantenido prácticamente inalterable. La encuesta CASEN indica que dicho segmento recibía en 1990 el 57.4% de las remuneraciones, y en 1998 recibía 57.3%.

En otros términos: el ingreso de los más ricos en 1990 es 14 veces mayor al que percibe el 20% más pobre, en tanto que en 1998 es 16 veces mayor. Esto obviamente sin considerar los ingresos del capital, es decir, aquí sólo se incluyen los ingresos del trabajo y no los excedentes ni las utilidades de las empresas. Tómese en cuenta que estamos hablando del periodo democrático y no de la dictadura de Pinochet, que ya había castigado severamente la capacidad de los sectores más pobres para capturar mayores niveles de ingreso. Estamos hablando de un periodo denominado crecimiento con equidad y no de cualquier crecimiento, sino de uno de los más espectaculares de América Latina. ¡Cuánto les gustaría a los países europeos e incluso a Estados Unidos mostrar un 7% de crecimiento promedio anual durante la última década!

Así, pues, si escarbamos bajo la superficie del sistema imperante y detrás de la máscara y del discurso con que se recubre el neoliberalismo, encontramos incoherencia. La esencia no concuerda con el fenómeno. Pero el sistema requiere de ese enmascaramiento colectivo e individual, porque el marketing así lo exige.

En la vitrina del mercado global hay que mostrar lo que encandila y brilla, lo exitoso y despampanante, no las “hilachas”, como se diría en Chile, es decir, las debilidades.

En otras palabras: el sistema cultural y comunicacional ha girado en Chile en gran medida en torno a mitos. La cultura y las comunicaciones no se han nutrido de paradigmas o proyectos históricos, sino de una concepción mistificada de la realidad compuesta por una mezcla de nacionalismo, liderazgo, competitividad, exitismo y modernidad. El sistema socioeconómicocultural creado por la dictadura militar y continuado por los regímenes democráticos ha vendido la ingenua “pomada”5 del autodenominado jaguarismo, que sintetiza la metáfora del ganador.

En cambio, desde 1965 hasta 1973, lo que motorizaba al país eran otras motivaciones. El leit motiv para la acción ciudadana lo constituía una serie de proyectos revolucionarios que irrumpieron a la escena político-cultural debido a la incapacidad de la clase dominante de entonces para encabezar un programa modernizador, de cambios o reformas. Desde 1973 a la actualidad, la cultura imperante y actuante es la del mito recreado a imagen y semejanza del autoritarismo y del neoliberalismo.

Para el sistema neoliberal chileno, la globalización de la comunicación resulta consustancial a sus fines. Le cae como anillo al dedo. La clase dominante con aspiraciones a extender su modelo exportador, requiere de instrumentos comunicacionales funcionales a tal pretensión. La globalización de la producción y comercialización de las mercancías necesita de una herramienta comunicacional ad hoc que le permita, simultáneamente, disponer de mecanismos comunicacionales eficaces e instantáneos en la distribución de mensajes alrededor del planeta. Por cierto, antes de la globalización comunicacional, está la de las mercancías y la de la política. Y aquí no entra en cuestión si son mercancías para la paz o para la guerra: son simplemente mercancías en circulación planetaria que requieren de comunicación planetaria.

Una reciente encuesta en Chile indica que, aunque existen cuatro millones de pobres e indigentes, la mayoría de la población dispone de televisor y teléfono. El mercado de la televisión por cable, de la telefonía móvil y el acceso a Internet crece a un ritmo sin precedentes, al grado de que empresas nacionales son rápidamente fagocitadas por grandes trasnacionales de las comunicaciones. 6

La población puede asumir racionamientos en su dieta o canasta familiar, pero el acceso a las comunicaciones es un rubro sagrado. Su desarrollo contraviene las tendencias recesivas o de austeridad. Esto tiene su explicación. El acceso a las comunicaciones modernas es fuente de nuevos tipos de códigos universales a los cuales resulta indispensable acceder para no ser excluido del tejido social, del consumo y del ámbito laboral.

La única forma de no parecer un extraterrestre o de disponer de ventajas comparativas en la profesión o cualquier rubro de actividad, es estar on line con lo último que haya sido lanzado al mercado. Además, estar conectado es símbolo de estatus y de aceptación social. En un sistema implacable en la competitividad, la innovación y el estatus son claves.

Una característica de la globalización de las comunicaciones será, por tanto, su tendencia a la concentración y monopolización de los medios. En Chile ello es perceptible en el caso de las radioemisoras nacionales: el silenciamiento de varias de larga trayectoria ha sido posible gracias a que sus dueños han vendido o arrendado la frecuencia a grandes consorcios trasnacionales. La solidaridad de clase no conoce fronteras...

¿Alternativas?

La globalización de las comunicaciones tiende a fagocitar las particularidades en pro de la instauración de códigos universales. No obstante, los códigos de la diversidad tratan de permanecer intactos; a veces los anhelos de expresar los sueños propios suelen soportar el tiempo y el olvido, manifestándose en ocasiones a través de formas inéditas y creativas de comunicación local, o irrumpiendo a través de eventuales eclosiones sociales o culturales.

En América Latina y en Chile, el arquetipo cultural instalado es principalmente norteamericano. Ello es expresión de la hegemonía económica y militar estadounidense, que se ha visto reforzada luego de la caída del Muro de Berlín. El nacionalismo cultural resulta hoy difícil de sostener.

Las culturas locales para sobrevivir dependen de sus nexos con el exterior. Una cultura nacional debe crear vasos comunicantes con las culturas coexistentes en la escena internacional. La creación cultural de un pueblo puede convertirse en patrimonio del mundo entero. De allí la vocación universal de toda cultura. Lo que obviamente resulta indispensable es conocer en qué términos se da ese intercambio: si es en términos de beneficio mutuo o de enriquecimiento o empobrecimento unilateral.

Una postura existente que se sitúa como alternativa a la globalización creciente es la localización de las comunicaciones. Localización expresada en el diseño y ejecución de estrategias culturales que accedan a la gestión local de las comunicaciones; en la generación de alianzas ciudadanas y culturales amplias que rescate lo propio y sustancial del país en materia de creación intelectual y espiritual; y en la generación de sus propios proyectos programáticos de expansión exógena contraponiéndose a las globalizaciones sofocantes y al etnocidio cultural.

Sin embargo, para otros un concepto más riguroso –con el que nos identificamos más– no es la localización sino la democratización de las comunicaciones. Localizar puede entenderse como reducirse, jibarizarse, autolimitarse. Democratizar, en cambio, adquiere la connotación del ejercicio del derecho a la libertad de expresión consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Democratizar significa, en esa perspectiva, no sólo el ejercicio de tal derecho a nivel local, sino también a nivel global: supone el acceso de la ciudadanía a la gestión y a la emisión de su propia palabra. La disyuntiva no es entre lo global y lo local. Ésa constituye una falacia, una manera enmascarada de entender y resolver esta contradicción. La disyuntiva real es entre el monopolio-global-autoritario y la democratización global y local de las comunicaciones.

Hoy no es una sola voz la que puede atribuirse la unívoca representación cultural de Chile. Son muchas las voces y las culturas. Y todas quieren y deben hablar. Éste es un país multilingüe y multicultural, cuyas especificidades no están representadas adecuadamente en los medios globalizados a pesar de que se han ganado el derecho de hacerlo por el solo hecho de existir, de alzar su voz y de ser escuchados. Si no es por el poder del Estado o los poderes actuantes en las comunicaciones, estas culturas –más tarde o más temprano– se abrirán paso en la escena cultural y comunicacional del país.

La generación de nuevos marcos democráticos –no oligárquicos, no liberales– requiere de un concepto y praxis nuevos de la interlocución ciudadana.

La clase política percibe que la única manera de no repetir los mismos errores y horrores históricos de los años sesenta y setenta en América Latina, es generando un nuevo tipo de interlocutor que contribuya a generar un nuevo diseño y cuadro democrático en los países latinoamericanos. No que contribuyan a retocar lo viejo, al añejo estilo del reformismo corporativo, sino a transformarlo en el fondo de sus paradigmas. Y esa contribución requiere de lo mediático.

Los medios de comunicación –globales y locales– tienen un rol de primera magnitud en hacer salir de las penumbras y las soledades a ese interlocutor que puede convertirse en el actor y soporte de ese nuevo contexto democrático. Es más: la construcción o reconstrucción de las democracias, requiere hacerlo desde su recreación en lo local, desde los espacios territoriales y temáticos ciudadanos. Pero también desde lo global. Entre la intencionalidad histórica democrática y los medios de comunicación globales y locales existe una interacción inevitable y necesaria. Ambos se necesitan, ambos se modelan mutuamente desde las perspectivas política, económica y jurídica.

Evidentemente, las sociedades modernas apuntan, antes que a su balcanización, a un proceso creciente de alianzas, asociaciones y movimientos unitarios centralizadores por doquier. En Asia, Europa y América Latina fluyen iniciativas para la conformación de conglomerados económicos entre empresas o entre países. Del mismo modo, se generan instrumentos políticos concertacionistas que le hagan contrapeso internacional al neohegemonismo norteamericano.

Lo que ha marcado a Chile en la última década en materia de identidad cultural desde las comunicaciones, ha sido el surgimiento de un nuevo tipo de radioemisoras: las comunitarias. Desde su aparición a fines de 1989, han transformado radicalmente el dial y la escena cultural de diversas comunidades y regiones del país.

Hablar de radios comunitarias en América Latina y en Chile es, en definitiva, hablar del proceso de democratización de las comunicaciones. Los logros en esa materia –avanzados como en Colombia o limitados como en Chile– demuestran que los monopolios de las comunicaciones no son omnipotentes. Considerando la sensibilidad latinoamericana por democratizar sus Estados y sociedades, es posible obtener más avances. A la globalización monopólica de las comunicaciones es plausible oponerle una globalización democrática.

La legalidad radiofónica comunitaria es importante porque legitima el derecho a la libre expresión y a conquistar un espacio democrático. Hay que reclamarla –e interpelarla– permanentemente. Es natural que las expectativas de todo medio comunitario al buscar legalizarse sea que la institucionalidad vigente la proteja. Sin embargo, ello no siempre es así. A veces, aunque no se atente a la censura, la censura atenta contra uno. Y la censura adquiere muchas formas: política, económica, social, de género, étnica, jurídica, técnica.

Por más que se promulguen y apliquen modernas leyes liberales, los medios locales no tienen garantía de invulnerabilidad. Estas leyes no necesariamente constituyen la meta óptima de democratización del espectro radiofónico porque se requerirían Estados de otro carácter. Se trata más bien de leyes neoliberales. Pero, aun así, pueden ser útiles.

La obtención de leyes democratizantes de las comunicaciones locales es importante, pero no lo es todo. Lo jurídico es lo fenoménico. Lo esencialmente importante es contribuir a que nuestros pueblos se expresen, se organicen y participen como protagonistas de sus propias historias. Con ley o sin ella, esa es la vocación de los comunicadores comunitarios. Sólo cuando se democraticen los contextos político-sociales en América Latina, podremos imaginarnos la posibilidad de leyes de comunicación plenamente democráticas.

Los actuales medios comunitarios pueden y deben ser, a su vez, eficaces instrumentos para acelerar este proceso. Ambas tendencias se nutren. Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú son ilustrativos al respecto. Mientras ello no se logre, sólo podremos reformar las leyes existentes.

La razón de existir de todo medio comunitario es, en el fondo, ser parte de las esperanzas de un pueblo por cambiarlo todo. No sólo sus leyes: cambiar sus condiciones de vida, ser dueños de su destino, realizar sus sueños, amar en libertad. Ése es el cordón umbilical que alimenta a ese tipo de medios. No sólo para tener leyes de comunicación más democráticas y que todos puedan acceder a la propiedad y gestión de medios de difusión, sino para cambiar las leyes de esta vida donde la pobreza y la muerte prematura son los signos imperantes.

Los necesarios cambios en el rol de los medios de comunicación globales y locales se hacen más urgentes rumbo al próximo siglo. La era moderna abre paso a otra posmoderna. La racionalidad da cabida a lo holístico. Me explico: cuando hablamos de interlocutores ciudadanos y actores de medios locales y globales, nos referimos a lo colectivo como constructor de nuevos espacios de interacción, de redes, de entrelazamiento a un nivel nunca antes visto en nuestra historia moderna, donde ya no basta hablar de UNO, sino de TODOS, o también, si se quiere, de TODOS en el UNO. Un colectivo –y también un ser individual– dotado no sólo de inteligencia y paradigmas coherentes y brillantes, sino también portador de una fe nueva, de una potencialidad y energía capaz de creaciones inéditas en el recodo actual de la historia humana.

En los umbrales de un nuevo milenio no sólo se están cristalizando las predicciones científicas y tecnológicas, sino también pueden realizarse las esperanzas, los sueños y anhelos de una humanidad doliente por largos siglos.

Hoy se nos muestra la posibilidad de que el género humano pueda, por fin, redimirse y avanzar un peldaño más en su humanización y en su divinización. Es hora de que hagamos de la comunicación global y local, un instrumento eficaz y vital de esa posibilidad.

NOTAS

1) Mattelart Armand y Micchéle, Los medios de comunicación en tiempos de crisis, Tercera Edición. Madrid. Siglo XXI. 1985.

2) S. Nora y A. Minc señalan: "Dejar a otros, o sea a bancos norteamericanos, el cuidado de organizar esta ‘memoria colectiva’ y contentarse con tomar de ella, equivale a aceptar una enajenación cultural. La creación de bancos de datos es, pues, un imperativo de soberanía". ("L’infortisation de la société", enero 1978). Asimismo, 100 autores y artistas franceses señalan: "No desconocemos la contribución de cada cultura al patrimonio universal, y nos regocijamos cada vez que la televisión nos presenta grandes obras llegadas de otras partes. Pero pensamos también que la cultura universal se empobrece cada vez que una cultura nacional se debilita o abdica."

3) Chilenismo que significa endeudarse, adquirir bienes a crédito.

4) Marcel Claude, "Injusticia social, injusticia ambiental", en La Nación, Santiago de Chile, 18 de junio de 1999.

5) Parafraseo del chilenismo "vender la pomada", que significa, convencer, persuadir, hacer bien un negocio; aunque también puede tener cierta connotación de embaucar.

6) Para citar dos casos: sólo en los últimos meses, el servidor local RDC Internet fue adquirido por la First Com Corporation, y ChilesatPCS lo fue por Leap Wireless International, ambas empresas norteamericanas.

FUENTE: http://www.cem.itesm.mx/dacs/buendia/rmc/rmc60/luisg.html