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Cambio climático: Escenarios propicios para enfrentarlo

Santiago, viernes 5 de julio de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- La ONU ha designado a Perú como sede de la COP 20 para el 2014. Esta es una buena noticia para la ciudadanía ambiental y climática de Perú y América Latina. Es una ocasión favorable para retomar el tema del cambio climático en las agendas gubernamentales, ciudadanas, públicas y comunicacionales. Es, en definitiva, una buena nueva para el Planeta por las potencialidades que significa realizar esta Cumbre en una Región clave en cuanto a vulnerabilidad y en cuanto a capacidad de gestión pública y ciudadana sobre la materia.

 

¿Por qué Perú?

 

Es indudable que este país merece ser sede de la COP 20 debido a los avances que ha realizado en materia de políticas e iniciativas que ha desplegado respecto al cambio climático, tanto desde las autoridades del ramo como de las acciones ciudadanas. Y, sobre todo, debido a la voluntad política y social que ha mostrado para producir avances en estos temas. Perú se convierte así en el tercer país de América Latina en albergar la COP. Buenos Aires fue sede de la COP 4 y la COP 10 y el balneario mexicano de Cancún fue el escenario de la COP 16.

 

¿Por qué COP 20 es clave?

 

Debido a que es la cumbre planetaria previa a la de París en el 2015, en donde debe suscribirse un gran acuerdo global que comprometa a todos los Estados a reducir sus gases de efecto invernadero a fin de lograr la meta de evitar llegar a la fatídica cifra de 2°C de calentamiento del planeta. Por tanto, de lo que se avance, decida y apruebe en la cumbre en Perú, depende mucho lo que se suscriba en París. La COP 19, a realizarse este fin de año en Varsovia, resultaría poco relevante en relación a estos acuerdos. A menos, por supuesto, que haya sorpresas interesantes que, en este caso, podrían provenir de los EEUU, debido a las recientes decisiones de Obama en materia de lanzar un audaz plan sobre el cambio climático, evadiendo al Congreso norteamericano.

 

Ocasión propicia

 

La COP 20 es una ocasión oportuna para enfrentar el cambio climático a nivel Local, Regional y Global. Inspirándonos en el maestro Sun Tzu, para diseñar una estrategia contra el calentamiento global debemos elegir el mejor escenario donde haya destacadas ventajas para el éxito y sobre las que se tiene buen conocimiento; concentrar fuerzas y recursos que aseguren el éxito del objetivo; elegir el momento propicio donde estén presentes las condiciones más adecuadas para el éxito de los objetivos; y promover alianzas para concretar la estrategia.

 

Tres niveles

 

En este marco de reflexión, se nos ocurren tres dimensiones sobre las cuales podría actuarse para participar exitosamente en el proceso de la COP 20.

 

Una primera –el mejor escenario-, es sensibilizar, motivar y promover la más amplia participación ciudadana de Chile y los países de América Latina en torno a la necesidad de enfrentar el cambio climático, como uno de los riesgos y amenazas más severas que hemos tenido como humanidad en los últimos siglos. Para ello, es indispensable que acudamos a la principal herramienta que disponemos: las comunicaciones. Por ello, en Chile y en otros países hermanos, hemos iniciado este proceso de unidad de los comunicadores y medios que posibilite el diseño y desarrollo de estrategias en la información, educación y la comunicación sobre el cambio climático.

 

Compromisos de Gobierno

 

Una segunda –concentrar fuerzas-, es presionar e involucrar a nuestros respectivos gobiernos de modo que se comprometan a presentar propuestas en la COP 20 que incidan favorablemente en acuerdos globales de reducción de emisiones que evite llegar al aumento de 2°C global. Para ello, en el caso de Chile, requiere que las comunidades afectadas y en riesgo por la sequía, aumento del nivel del mar y desastres derivados del cambio climático puedan ser atendidas e incorporadas a procesos de gestión del conocimiento y educación climática, hídrica y energética que deriven en compromisos y propuestas de planes contra el cambio climático a nivel local, regional y nacional.

 

En Chile, el anterior gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) se comprometió en la COP 15 de Copenhague de 2009, con la Estrategia 20/20/20, que significa reducción de emisiones en 20% y aumento de energías renovables no convencionales (ERNC) a 20% para el año 2020. Esto fue ratificado recientemente por el actual gobierno y Ministra del Medio Ambiente en cuanto a la reducción de emisiones. Este es, por cierto, un buen punto de partida para obtener la reiteración y/o ampliación del compromiso nacional y global del próximo gobierno de Chile por esta estrategia contra el cambio climático.

 

Redes ciudadanas

 

Una tercera dimensión –promover alianzas-, es la necesidad de generar y participar en amplias redes ciudadanas a nivel local, regional, nacional y global que coincidan en la estrategia que consensuemos sobre este tema.

 

En cada país ya existen redes y plataformas ambientales y ciudadanas a las que podríamos invitar o integrarnos en este proceso de unir esfuerzos climáticos. Un potente instrumento que ya existe son las organizaciones y mesas de diálogo ciudadano que vienen siendo impulsados exitosamente en Perú, como el Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático, Mocicc,  que pudiera ser el eslabón coordinador de la cadena de redes que se tejieran en la Región y a nivel Global.

 

Hoy, más que nunca, debemos tener una mirada global respecto al cambio climático. La exitosa participación ciudadana en la Cumbre de Copenhague de 2009, es un hito que hoy, con vista a la COP 20, debiera servir de referente y de punto de partida para decuplicarla. La participación de la sociedad civil en la COP 20 es fundamental y decisiva. De no producirse, dejaremos esta Cumbre a merced de las corporaciones globales y su lobby ante los gobiernos.

 

Red de comunicadores

 

También disponemos de otra importante herramienta que es la Red de Comunicación Ambiental de América Latina y El Caribe (RedCalc), que perfectamente pudiera participar activamente en este proceso.

 

En Chile, tenemos diversas redes regionales que se han organizado frente a la sequía y por el derecho al agua. Son comunidades y organizaciones que están luchando contra el cambio climático y la sequía. De las más de trescientas comunas existentes, más de cien han sido declaradas en emergencia hídrica. Un tercio del país está en crisis hídrica por el calentamiento global. Estas redes ciudadanas debieran participar activamente en propuestas con miras a la COP 20.

 

Los gobiernos locales

 

Del mismo modo, existe un segmento muy importante que también es sensible y está involucrado en el tema del cambio climático: los gobiernos locales. Los municipios generalmente son los primeros en recibir los reclamos y demandas de la ciudadanía respecto a los problemas que el cambio climático genera a nivel local. Antes de la COP 16, en Cancún, México, numerosos municipios del planeta se reunieron para analizar y elaborar propuestas específicas respecto a sus roles ante el cambio climático. Quizá hoy nuevamente los municipios deban hacer lo propio ante la COP 20. Desafío nuestro es apoyar estas iniciativas y esfuerzos.

 

Estos son nuestros desafíos ante el 2013-2014 respecto al cambio climático. De lo que hagamos y conquistemos en este período depende de lo que las próximas COP tendrán como nueva línea base climática. Y de ello, depende la sobrevivencia de nuestra Tierra. (FIN)

21/08/2013 12:24 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

7 propuestas ambientales al Comando de Bachelet

Santiago, miércoles 21 de agosto de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Los irrebatibles datos cuantitativos y cualitativos del escenario político y las tendencias del proceso eleccionario, nos permiten avizorar un desenlace donde el nuevo bloque histórico (*) emergente hoy podría instalar en noviembre próximo a Michelle Bachelet en el gobierno de Chile. Frente a ello, resulta indispensable contribuir a visualizar los temas ambientales que hoy se imponen como desafíos. Entre ellos, consideramos que podrían ser los siguientes:

 

1. El cambio climático es hoy el tema más relevante a nivel global, nacional y local. Asumirlo requiere el concurso de los tres actores clásicos de toda gestión ambiental, las autoridades políticas, la ciudadanía y el empresariado. Para ello, sería preciso considerar la necesidad de generar propuestas que expresen una suerte de gobernanza climática.  Esta nueva gobernabilidad específica en nuestro país podría considerar sinergias, acuerdos y planes respecto a la gestión climática local, regional y nacional, en torno a acciones que señala el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, tanto en su versión 2008-2012, como con el que probablemente le suceda para el período 2013-2017. Asimismo, esta gobernanza climática podría incluir en su acción las responsabilidades que nos corresponden como país en relación a las Conferencias de las Partes COP Nº 19, en este próximo mes de diciembre 2013 en Varsovia, la COP Nº 20, de diciembre del 2014 en Lima, y la COP Nº 21 de diciembre del 2015 en París. Esta última COP es clave, porque allí se debe decidir por un nuevo acuerdo global que reemplace al Protocolo de Kioto y genere compromisos nuevos y audaces en un eventual Protocolo de París. Chile tiene hoy la oportunidad y el reto de constituirse en uno de los países líderes en América Latina en esta materia, de hacerse cargo de sus responsabilidades comunes pero diferenciadas, y manteniendo y profundizando la misma línea de compromiso que el anterior gobierno de Bachelet expresó en la COP Nº 15 de diciembre de 2009, donde se presentó la Estrategia 20/20/20.

 

2. La gestión de recursos hídricos es una urgencia a abordar prioritariamente. La sequía y las crisis hídricas de 102 comunas del país ponen este tema en la agenda ambiental de modo fundamental para el próximo gobierno de Bachelet. Es de Perogrullo señalar que la sequía actual de Chile –semejante a la que globalmente se percibe en diversas latitudes- es un efecto del calentamiento global que trae aparejado procesos de desertificación, carencias hídricas, alteraciones en los procesos agropecuarios y riesgos alimentarios. Las políticas de Piñera en esta materia (construcción de embalses, inyección de napas subterráneas, inducción de nubes y construcción de un acueducto de Sur a Norte), hay que revisarlas en su eficacia y rediseñar una política de Estado que, del mismo modo que en el cambio climático, genere una nueva gobernanza hídrica que comprometa a los tres actores indicados. Hay que pensar en innovadoras tecnologías que permitan que en el Norte de Chile –zona más vulnerable ante la sequía-, se pueda acceder a nuevas formas de obtención de agua potable, como, por ejemplo, con plantas desalinizadoras destinadas para consumo humano y no solo para uso industrial o minero. Asimismo, es preciso repensar y potenciar la política agropecuaria y alimentaria del país generando la adaptación al cambio climático, tal como lo viene impulsando el Instituto de Investigaciones Agrarias, INIA, y la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, del Ministerio de Agricultura, MINAGRI.

 

3. La energía y la vulnerabilidad energética del país impone la necesidad de reformular la composición de la matriz energética, inyectando nuevo rol a las energías renovables no convencionales, ERNC, y ampliando su participación del 3,4% a un efectivo 20% de la misma en un período razonable que bien pudiera ser el 2020, manteniendo la Estrategia 20/20/20 de diciembre del 2009. Limpiar la matriz energética y desarrollar la eficiencia energética, va de la mano con resolver el tema de la descarbonización de la producción, desacoplar el Producto Interno Bruto, PIB, del consumo de energía, y también en prevenir y resolver adecuadamente los conflictos socio-ambientales que pudieran extenderse en el siguiente período. Aquí, por cierto, el tema de las termoeléctricas es un caso urgente a atender.

 

4. Los residuos sólidos domiciliarios (RSD) y los 384 kilogramos de basura per cápita al año que produce cada chileno actualmente, nos coloca muy por encima del promedio de otros países de América Latina, de 230 kilos. Además, es un tema fuente de conflictos locales y municipales. La solución que propone la actual Subsecretaría de Desarrollo Regional, Subdere, es que se deben construir al menos 27 nuevos  rellenos sanitarios, además de los 25 que ya existen en el país. A nuestro juicio, es posible pensar también en otras opciones. Por ejemplo, fomentar mayores tasas de reciclaje en la nueva Ley General de Residuos, incluyendo a los recicladores en dicha normativa, fomentando la organización y desarrollo empresarial de los actuales 60.000 recicladores, impulsando fuertemente la RSE de las empresas respecto a sus residuos o la denominada Ley de Responsabilidad Extendida al Productor (REP); y, sobre todo, apoyando la generación de plantas de biogás en las comunas que tengan condiciones territoriales propicias, donde hayan ventajas comparativas mayores, sinergias intercomunales y voluntades políticas favorables por parte de los municipios.

 

5. El Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) del Ministerio del Medio Ambiente, junto con el Sistema Nacional de Certificación de Establecimientos Educacionales (SNCAE), se ha convertido en uno de los programas claves y emblemáticos de gestión ambiental local del ramo. Hay que impulsarlo de forma potente generando amplias y eficaces sinergias con otros actores locales, inyectando recursos para desarrollo técnico, participación ciudadana, difusión y eficaces estrategias de educación ambiental. En particular, el SCAM se configura como la antesala de experiencias de gestión ambiental local expresadas en las Ecocomunas y Ecobarrios, prácticas tan exitosas en otros países. El 2014 es, quizá, el momento apropiado para brindar un potente impulso a este tema.

 

6. La participación ciudadana es un tema candente y controvertido en los diferentes procesos ambientales del país, desde el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA, hasta la gestión ambiental local. No solo es perceptible que se carece de una política de gestión de controversias y conflictos socio-ambientales, sino que no existen políticas, instrumentos y capacidades para resolverlos. La ciudadanía percibe que no está participando como corresponde o que sus opiniones o decisiones son adoptadas solo de modo consultivo y que no tienen carácter vinculante. Quizá habría que generar un amplio debate ciudadano –que pudiera incluir una consulta plebiscitaria- en donde se reciban propuestas de la ciudadanía de los modos, profundidad y mecanismos más expeditos para repensar y generar políticas públicas más asertivas en esta materia. Hoy en día, tanto en Chile como en diversos países de América Latina, la participación ciudadana se expresa fundamentalmente en el desarrollo de conflictos socio-ambientales y en las demandas de la gente por un entorno limpio, calidad de vida digna y el rechazo a proyectos contaminantes y depredadores principalmente mineros, forestales y termoeléctricos. En esta perspectiva, uno de los aspectos en donde la participación ciudadana no está definida suficientemente es en lo referente a los Planes de Cierre mineros (**). Y, definitivamente, donde hay riesgos de mayor conflicto es en las comunidades indígenas donde sus derechos están vinculados con la educación, uso de los recursos naturales y llegar a acuerdos con ellas para el desarrollo de proyectos mineros, geotérmicos, etc. Los pueblos originarios son los que con mayor sensibilidad perciben que sus derechos son vulnerados sin respetar el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que establece la consulta obligatoria a los pueblos originarios a medidas que los afecten. Hoy, en Chile, la participación ciudadana ambiental, debe ser reformulada en nuevas políticas públicas que garanticen a la ciudadanía que su voz, opinión y decisiones se respeta por parte del Estado y el gobierno.

 

7. La institucionalidad ambiental ha sido modificada con la Ley Nº 20.417. Entre las diversas razones que se esgrimió para modificar la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente o Ley Nº 19.300, se señaló que se debía a la necesidad de dotar al sector de una estructura legal moderna, acorde a los nuevos requerimientos del tema ambiental y otorgarle mayor poder de fiscalización y accionar político. No obstante, siendo un gran avance, la nueva normativa preserva aún el carácter de una institucionalidad híbrida, en donde el Ministerio del Medio Ambiente tiene poderes limitados y quien posee toda la autoridad para las grandes decisiones resulta ser el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad. Asimismo, la nueva institucionalidad, si bien otorga o agrega tres nuevas responsabilidades ambientales a los municipios sumándolas a las tres tareas ya preexistentes en la Ley Orgánica de Municipalidades, LOC, no les brinda los suficientes recursos técnicos y financieros a los gobiernos locales. Esta situación amerita repensar y diseñar correctivos que normen estas deficiencias y potencien al Ministerio del Medio Ambiente como un efectivo instrumento político empoderado, técnicamente eficiente y con suficientes recursos.

 

Estos siete puntos son -entre otros que, por cierto, pudieran perfectamente agregárseles-, a nuestro juicio, los más relevantes y urgentes a repensarse, incluirse en un programa de gobierno y desarrollarse en una eventual próxima administración de Bachelet. Este podría ser un proceso de políticas públicas que debiera gestarse del mismo modo cómo se pretende desarrollar la actual campaña electoral: desde abajo, con la participación de la gente, con consultas públicas y con transparencia. (FIN)

……………….

 

(*)  http://www.socialismo-chileno.org/febrero/Biblioteca/portelli.pdfm

(**) El Cierre y Abandono es el conjunto de actividades que deben ejecutarse para devolver a su estado inicial las zonas intervenidas por una instalación minera. Un punto que no se ha abordado bien en el SEIA es sobre los Planes de Cierre. Si bien, existe un punto vinculado a la Participación Ciudadana, sólo es informativa y no permite a la comunidad evaluar el cierre de las faenas para que permita una verdadera “Licencia Social para Salir”. 

21/08/2013 12:24 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Certificación de la gestión ambiental municipal y local: Llegó la hora de evaluar

Santiago, viernes 2 de agosto de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- El Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) es uno de los programas emblemáticos del Ministerio del Medio Ambiente. Acorde y sintonizado con los avances de los procesos ambientales a nivel internacional y aprendiendo de sus buenas prácticas, el SCAM se ha configurado como uno de los instrumentos fundamentales para la gestión ambiental local y municipal. Este 2013, a este proceso  de las 125 municipalidades  les ha llegado la hora de ser evaluado y transparentado ante las comunidades municipales y ante la ciudadanía. Es lo que se denomina el proceso de Auditorías.

 

¿Qué es el SCAM?

 

Según el Ministerio del Medio Ambiente, “La Certificación Ambiental Municipal, SCAM, es un sistema holístico de carácter voluntario que permite a los municipios instalarse en el territorio como modelos de gestión ambiental, donde la orgánica municipal, la infraestructura, el personal, los procedimientos internos y los servicios que presta el municipio a la comunidad integran el factor ambiental en su quehacer”.

 

¿Cuáles son los beneficios de participar en el SCAM?

 

Nuevamente, según el Ministerio del Medio Ambiente, los beneficios de los municipios que se integren al SCAM son: “prestigio institucional frente a la comunidad; involucramiento de los funcionarios(as) y ciudadanos(as) favoreciendo la gobernanza ambiental; apoyo en la difusión ambiental  y concientización ambiental; optimización del uso de la energía, eficiencia hídrica de agua y disminución de los desperdicios; estabilidad del sistema gestión ambiental independiente de los cambios de autoridades; mayores oportunidades para capacitación funcionaria y la inyección de recursos mediante puntajes adicionales; y e ingreso y prioridad en los convenios internacionales en materia de GAL”.

 

¿Nada más?

 

Bueno, en realidad si tan solo tuviéramos municipios desarrollando todas estas definiciones y procesando o siendo adjudicatarios de los beneficios del SCAM, tendríamos gobiernos locales potentes y actores fundamentales en la gestión ambiental local y en el desarrollo sustentable del país.

 

Pero, el SCAM no es solo ello. Es probable que incluso sus propios creadores en la Europa de los 70 o sus promotores en América Latina, no hayan visualizado suficientemente las diversas potencialidades de este proceso.

 

Por ejemplo, en varias Cumbres sobre Cambio Climático o también denominadas Cumbres de las Partes, COP, las reuniones globales de las autoridades municipales que en algunas ocasiones les ha precedido, han significado una sensibilización acerca de este tema y la adopción de compromisos para generar procesos de gestión climática local que apunten a la mitigación de gases de efecto invernadero, la adaptación al calentamiento global y el acceso a recursos técnicos y financieros de la ONU para solventar estas actividades.

 

Lo mismo podríamos decir acerca de las cumbres municipales globales sobre el agua, energía, residuos sólidos y planificación territorial, entre otros temas referidos al desarrollo sustentable. Y en ello, los municipios o gobiernos locales, han tenido un papel clave.

 

Lo global se expresa en lo local

 

Lo importante es admitir que los municipios, participantes de procesos de certificación o no, son los componentes claves de la nueva gobernanza ambiental en este planeta. Gobernanza que incluye a las autoridades locales, a la ciudadanía y a los actores económicos.

 

Hoy, es una realidad constatada por los expertos, que la gestión ambiental global –que a veces no resulta tan eficaz como se espera-, se manifiesta sustancialmente en el ámbito local. Es más, los avances en la gestión ambiental global, parte en primera instancia en los avances en la gestión ambiental local. Es su soporte, es su fundamento.

 

Estrategia clave

 

El papel de los municipios y de los procesos SCAM apunta a una estrategia que trasciende los propios sistemas de certificación ambiental municipal.

 

Hoy pareciera ser que el énfasis en la gestión ambiental municipal radica en el cumplimiento de sus compromisos y metas y en poder ascender de una fase a otra del sistema SCAM. Y claro, es así, porque es un proceso institucional que debe cumplirse y que permite desarrollar capacidades de gestión ambiental municipal que son muy importantes.

 

No obstante, la estrategia va mucho más allá de obtener la meta de un municipio sensibilizado, capacitado y eficiente en gestión ambiental.

 

La estrategia reside en transitar -al culminar el proceso de certificación ambiental-, hacia un proceso de desarrollo de las Ecocomunas, en territorios donde las municipalidades hayan obtenido relevantes logros y éxitos en su gestión ambiental local. Es decir, allí donde las municipalidades se hayan constituido en Ecomunicipios.

 

Las Ecocomunas

 

El concepto y experiencia de Ecocomunas se han desarrollado especialmente en Suecia. Repensando nuestra estrategia de las Ecocomunas, desde la perspectiva chilena, podemos señalar lo siguiente.

 

La construcción de una Ecocomuna significa generar un proceso de desarrollo sustentable a nivel comunal que involucre a los tres actores clave de toda gobernanza ambiental: autoridad local, ciudadanía y los actores económicos.

 

Una Ecocomuna es una unidad territorial donde en todo el sistema ambiental –subsistema natural, subsistema construido y subsistema socio-cultural- el concepto y praxis del desarrollo sustentable ha sido generado o se le procesa exitosamente, aplicado con eficiencia y validado ante eventuales certificaciones y transparencias ciudadanas.

 

Por cierto, el proceso de construcción de una Ecocomuna significa un camino mucho más complejo que el de una certificación ambiental municipal o comunal, pero es el desafío necesario luego de obtener el nivel o fase de excelencia del SCAM.

 

Por ejemplo, una tarea indispensable en la construcción de una Ecocomuna es el diseño y ejecución de una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), un concepto y política pública recientemente asumidos por el Ministerio del Medio Ambiente y que deberá ser desarrollado en su momento a nivel comunal.

 

Los desafíos de hoy: Auditorías SCAM

 

En el escenario actual, lo que nos corresponde es cumplir y validar los avances y logros que los municipios han logrado en materia de gestión ambiental local y específicamente en los compromisos asumidos en el marco del SCAM.

 

Y para ello, hay un instrumento: las Auditorías SCAM.

 

En este segundo semestre 2013 los municipios involucrados en el proceso SCAM de diversas regiones, deben cumplir con responder con las Auditorías Ambientales respectivas. Y ello es un compromiso indicado en las normativas del Ministerio del Medio Ambiente y de la propia institucionalidad municipal.

 

No es un examen de evaluación al estilo clásico. No es una fiscalización externa de la gestión ambiental municipal. No es un proceso sancionatorio. No es una auditoría al estilo tradicional.

 

Las Auditorías SCAM es un proceso de validación de los avances de los municipios involucrados en el proceso de gestión ambiental local y en el cumplimiento de las metas y compromisos asumidos con el Ministerio del Medio Ambiente y con la comunidad. Es un instrumento similar al FODA que todos los funcionarios de los municipios conocen y manejan. Es una herramienta de apoyo que permite conocer las debilidades y fortalezas ambientales de las municipalidades. Es fundamentalmente un soporte de apoyo para identificar dónde prestar atención y dónde optimizar la gestión ambiental municipal. Es, como señala el Maestro  Sun Tzu, una manera de afinar y reajustar nuestra estrategia ambiental a las nuevas circunstancias locales, nacionales y globales.

 

Nuestro aporte

 

Este boletín ambiental y el Instituto de Ecología Política (IEP) tienen un largo compromiso con los municipios y la ciudadanía en sus procesos de gestión ambiental local. Ahora, en el marco del SCAM, lo reiteramos.

 

Ofrecemos nuestros servicios de generación de capacidades para fortalecer los procesos municipales y ciudadanos en el SCAM, brindamos nuestros aportes profesionales ambientales que contribuyan a optimizar el desarrollo de las Auditorías SCAM y, sobre todo, nos ponemos en disponibilidad de apoyo de convertir estratégicamente vuestras comunas en Ecocomunas.

 

Más informaciones: luisalbertogmz@gmail.com

22/08/2013 15:43 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Las lecciones de la encuesta CEP

Santiago, viernes 30 de agosto de 2013, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- Las encuestas siempre son relativas, sobre todo cuando se trata de una como la del Centro de Estudios Públicos, CEP, cuya propiedad y conducción responden a intereses de Luksic, Matte, Paulmann y Harald Beyer. No obstante, aún así sería un grave error menospreciarla. Incluso en tales condiciones, es un instrumento útil y referencial.

 

Nadie sabe para quien trabaja

 

El senador Juan Antonio Coloma (UDI) tiene razón cuando destaca el resultado referido a la candidatura de la Nueva Mayoría, que alcanzó 44% en la pregunta abierta sobre quien le gustaría que fuera el próximo mandatario: “A pesar del esfuerzo que el comando de (Michelle) Bachelet hacía para que tuviera más del 50% claramente no es la mayoría del país”. Y tiene razón porque, en efecto, tales resultados son un campanazo no para el triunfalismo, sino para el compromiso con humildad y responsabilidad, tal como lo ha indicado el comando de Bachelet.

 

La gran diferencia, es que a Michelle Bachelet le hace falta 7 puntos para ser mayoría en el país y ganar en primera vuelta, mientras que a la candidata de la UDI y RN, Evelyn Matthei, le hace falta 32,06% para siquiera acercarse al resultado que su bloque obtuvo en el 2009. Esto ya no es un campanazo, es simplemente un batacazo.

 

Lo ambiental en la CEP

 

Ante la pregunta de los tres problemas más relevantes que atender por parte de la autoridad, los encuestados respondieron en la encuesta CEP con un 47% seguridad ciudadana, 47% salud y 44% educación. El tema ambiental quedó relegado a un 8%, apenas un punto superior a la medición de nov.-dic. 2012, que fue de 7%.

 

Podríamos inferir, por tanto, que a los encuestados por CEP lo medio ambiental les tiene casi sin cuidado, en comparación a los tres primeros problemas. Tales resultados, sin embargo, no concuerdan con otras mediciones.

 

Por ejemplo, IV Encuesta sobre Percepción y Actitudes hacia el Medioambiente, elaborada por el Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello y Estudios Cuantitativos UNAB, que incluyó a más de 1.075 personas de las Regiones de Valparaíso, Metropolitana y Biobío y se realizó en abril de 2013, arrojó que el 34% de los chilenos declara reciclar versus el 16,9% de los hogares que señalaron separar basura en el último Censo 2012.

 

Asimismo, la encuesta Ipsos y WWF, realizaron una medición entre el 8 y el 19 de Marzo de 2013, a una población de chilenos y chilenas, usuarios de internet, mayores de 18 años y residentes de Santiago y regiones, la que reflejó que el 49% de ellos conoce campañas ambientales como la Hora del Planeta, y un 26%, lo que equivale a un millón 600 mil personas, realizó alguna actividad medioambiental en torno a ella.

 

En ambos casos, estos instrumentos expresan una preocupación real  de la población acerca del tema ambiental y, además, una actitud y respuesta ante tales problemas. En este sentido, es probable que la medición del CEP haya estado mal direccionada.

 

También hay que anotar que es posible que el tema ambiental haya estado subsumido en otros temas con mayor representatividad cuantitativa como, por ejemplo, la salud, pobreza e incluso derechos humanos. Vale señalar que entre los temas consultados por el CEP no figura, como tales, la ciudadanía y los problemas socio-ambientales de las regiones. De haber estado formulado en estos términos es muy probable que los resultados del ítem ambiental no sean de un 8% sino de mucho más. Lo medioambiental se ha convertido hoy en Chile en un asunto, tema, problema o conflicto transversal y más amplio que el que la encuesta arroja.

 

 

Sistema de alianzas

 

En la ciencia y la praxis política la clave de toda estrategia es el sistema de alianzas. Saber construirla de modo coherente, sólida y eficaz, es la llave que abre las puertas a éxitos en el avance de un programa político estratégico.

 

Hoy en Chile, estamos asistiendo a una reedición ampliada y corregida de una política de alianzas como la que llevó a Salvador Allende al poder con los socialistas, comunistas y radicales en 1970. Incluso, la actual es más amplia, donde encontramos al Partido Socialista (PS), Partido Demócrata Cristiano (PDC), Partido por la Democracia (PPD), Partido Radial Socialdemócrata (PR), el Partido Comunista (PC), la Izquierda Cristiana (IC), el Movimiento Amplio Socialista (MAS) e independiente de centroizquierda.

 

Hoy, esta alianza es la más sólida, diversa y representativa del abanico político de centroizquierda que podamos registrar en la historia republicana de Chile. Jamás se ha tenido un sistema como el que la Nueva Mayoría expresa. Es un logro de la oposición en su conjunto, pero sobre todo es el artificio político de un personaje fundamental: Michelle Bachelet.

 

Este solo hecho de por sí ya bastaría para considerar a esta alianza política de centroizquierda como uno de los éxitos más grandes en América Latina, en materia de acuerdos políticos. Que sepamos, no existe un sistema de alianzas de centroizquierda que se le asemeje en nuestro continente, con una articulación de organizaciones con diversas ideologías, misiones y visiones, como la que Nueva Mayoría representa. Ello, será materia de estudio de las ciencias políticas futuras.

 

Orígenes

 

Es de Perogrullo admitir que los orígenes del surgimiento de este nuevo sistema de alianzas políticas de centroizquierda hoy en Chile, tiene nombre y apellido.

 

Es de lamentar que no haya sido producto de un proceso de balance, sistematización y reelaboración estratégica de los propios partidos involucrados. Pero, en política, hay siempre actores impredecibles o subterráneos que, en su momento, surgen a la luz, cual topo de la historia.

 

En este caso, los protagonistas no son componentes necesariamente partidarizados, sino la sociedad civil, la ciudadanía. Ha sido la gente de los movimientos estudiantiles, regionales y socio-ambientales, quienes se han convertido en el gran actor y decidor que este proceso político hoy en Chile se esté dando como se está desarrollando. De ellos es el mérito.

 

Las percepciones y decisiones que la alianza Nueva Mayoría extrae de este proceso político-social resultan cruciales y representativas de este movimiento social. Incluyendo sus conflictos internos y diferencias naturales, los líderes de esta alianza han sido notoriamente perspicaces, intuitivos y asertivos. Falta convertirlo en programa de gobierno.

 

Bloque histórico

 

En realidad, hoy estamos asistiendo en Chile al diseño y construcción de un nuevo bloque histórico. Un conglomerado muy diverso de intereses sociales, económicos, culturales y políticos que podrían transformar este país en uno totalmente distinto.

 

Y cuando hablamos de un bloque histórico no lo hacemos tan solo de los partidos políticos de la alianza Nueva Mayoría. Hablamos del peso específico de los componentes de la sociedad civil que la hizo posible. En definitiva, son los actores ciudadanos los que incidieron en forma determinante en el diseño y construcción de esta nueva sinergia, y porque sus demandas y exigencias son las que podrían o deberían marcar a fuego el programa de gobierno que los represente.

 

En otras palabras, cuando hablamos de un nuevo bloque histórico en el Chile del siglo XXI, hablamos de la hegemonía social, política y cultural de los diversos estamentos ciudadanos, hombres y mujeres, que han gatillado la conformación de la Nueva Mayoría, que le dan sustento ideológico y le brindan un soporte estructural en la sociedad.

 

De preservar este soporte social como el gran capital de la alianza Nueva Mayoría, respondiendo y proyectando sus demandas hacia el futuro, entonces podríamos decir que la nueva hegemonía socio-política de centroizquierda de Chile se instalaría en el poder y se consolidaría como gobierno y, probablemente, como Estado.

 

Estrategia inclusiva

 

De obtener esta alianza Nueva Mayoría un triunfo electoral, ello representaría el primer paso hacia transformaciones sustantivas en el país, tanto en lo económico, social, político y cultural. Aunque, hay que reconocer, que cuatro años es un período muy reducido para ejecutar un programa de gobierno de alcance e incidencia estratégica.

 

Este hecho obliga a ampliar el sistema de alianzas para asegurar el diseño y ejecución de una estrategia de transformación de largo plazo.

 

Este cerrojo estratégico solo se logra mediante la inclusión de nuevos sectores sociales, ambientales, étnicos, políticos y económicos.

 

Y, naturalmente, ello equivale a atraer a fuerzas políticas tanto de centro como de la izquierda.

 

Significa disputarle a la derecha significativos sectores de centro. Este proceso, no exento de agudos procesos de conflictos políticos, podría implicar considerar demandas del centro socio-político. Asimismo, también podría significar incluir a las fuerzas políticas extra-sistema o de izquierda dura, con exigencias que pudieran considerarse en un programa de gobierno.

 

Ambientalistas

 

En este contexto, en el marco de una política inclusiva del nuevo bloque histórico en Chile, los sectores ambientalistas tienen un rol relevante. Y ello se debería a que los problemas y conflictos socio-ambientales podrían tener la tendencia a mantenerse -e incluso incrementarse- simultáneamente a una eventual no ejecución pronta de una política de desarrollo sustentable, limpia, no contaminante y reductor de la huella de carbono.

 

En este caso, no solo estamos hablando de las organizaciones políticas ambientalistas, ecologistas o verdes que existen o que pudieran crearse en el futuro cercano –al compás de la agudización del cambio climático y la carbonización del Producto Interno Bruto (PIB)-, sino que hablamos sobre todo de los movimientos socio-ambientales que se han multiplicado en las regiones del país.

 

De no generarse políticas públicas que superen la tendencia hasta ahora vigente de una economía acoplada al consumo energético, de un modelo de desarrollo no sustentable y depredador y una institucionalidad ambiental subordinada y sin empoderamiento en sus decisiones, entonces se debilitarían las opciones de una alianza sólida con las organizaciones ambientales y socio-ambientales de regiones.

 

La Nueva Mayoría tiene la opción y posibilidad de incluir a estas organizaciones socio-ambientales en su sistema de alianzas, considerándolas como sus aliados naturales. Porque, en verdad, los ambientalistas y movimientos regionales y locales debieran, por derecho propio y de forma natural, ser parte de esta alianza. Por ejemplo, en el abanico integrante de la Nueva Mayoría podría estar presente perfectamente el Partido Ecologista y otros movimientos ambientalistas. Pero, las desconfianzas persisten por un efecto político de inercia. Quizá en el proceso de gobernabilidad ambiental próximo, podría ser posible revertir esta tendencia.

 

No solo de los partidos o grupos ambientalistas estamos hablando. Hablamos de las organizaciones y movimientos ciudadanos de las casi tres decenas de conflictos socio-ambientales regionales que hoy operan o están latentes en el país. Hablamos de las más de un centenar de comunas en emergencia hídrica, casi la tercera parte de las comunas de Chile. En todos o casi todos estos casos, las demandas ciudadanas están vinculadas a asuntos no resueltos satisfactoriamente de contaminación del aire, impactos de la minería en suelos y napas, deforestación de empresas forestales, contaminación de aguas, sequía, desertificación, destrucción de glaciares, instalación de proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos, entre otros.

 

Es decir, curiosamente, estamos hablando de todos los movimientos ciudadanos que han dado origen a este nuevo sistema de alianza política que se denomina Nueva Mayoría.

 

Y volvemos al principio. Si la alianza Nueva Mayoría no es capaz de responder positiva, eficientemente y de asumir la solución de los problemas socio-ambientales de la propia ciudadanía que le dio origen, entonces estamos ante un fenómeno de incoherencia y de renuncia a las fuentes primigenias.

 

De producirse este escenario, entonces, estaríamos asistiendo a los funerales prematuros de esta novedosa alianza. Sería, al decir de García Márquez, la crónica de una muerte anunciada. Esperemos que, ojalá, no sea así.

 

Opciones estratégicas

 

A nuestro juicio, tres consideraciones se desprenden de estos enunciados:

 

1.  La Nueva Mayoría debería ampliar la composición de su directiva incorporando a todas las organizaciones partidarias que la sustentan –superando y ampliando la actual directiva que proviene del antiguo conglomerado Concertación por la Democracia-, con igualdad de derechos y obligaciones. Es preciso brindar una señal de democracia interna en el nuevo soporte de alianzas.

 

2.  Establecer un Consejo Ambiental Nacional, con carácter vinculante, que reemplace al Comité de Ministros por la Sustentabilidad (CMS), conformado por representantes del Ministerio del Medio Ambiente; Comisiones de Medio Ambiente de Diputados y Senadores; Superintendencia del Medio Ambiente, Tribunales Ambientales, organizaciones socio-ambientales, ONG ambientales y la academia.

 

3. Conformar Consejos Ambientales Regionales que expresen la misma representatividad a nivel regional lo que expresa el Consejo Ambiental Nacional. (FIN)

29/08/2013 21:45 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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