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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2014.

Cumbre ONU sobre cambio climático y los desafíos de Chile

Santiago, Chile, lunes 22 de septiembre de 2014, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- No existen muchos motivos para tener grandes expectativas acerca de los resultados de la Cumbre sobre Cambio Climático que Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, ha convocado para mañana martes 23 de septiembre. Este organismo internacional se encuentra lo suficientemente atenazado por los poderes fácticos de las corporaciones y las potencias, como para romper el cerco y producir acuerdos viables y razonables.

 

Tampoco hay que hacerse muchas ilusiones respecto a las posibilidades de que la COP 20 de diciembre 2014 en Lima y la COP 21 de diciembre 2015 en París, hagan lo propio. Lo más probable es que el protocolo de París –que debe reemplazar al protocolo de Kioto  de 1997-, se convierta, como ha sucedido en las recientes COP, en una declaratoria de principios inocua, poco ambiciosa y no vinculante.

 

El poder fáctico de las potencias

 

El contexto internacional sitúa a China y a Rusia empecinados en una carrera expansionista en lo económico y geopolítico, en donde la preservación de sus plataformas energéticas requiere de los combustibles fósiles, principalmente gas y carbón.

 

China, con 6017,7 millones de toneladas de emisiones totales de CO₂, ahora pretende acelerar su mercado de emisiones de carbón, y supuestamente reducirlas en un 45% para el 2020, aunque en realidad este país se ha convertido en el mayor emisor de CO₂ del mundo desde 2008.

 

Rusia, primer exportador de energía fósil del mundo, y con 1704,4 millones de toneladas de emisiones totales de CO₂, busca presentarse globalmente como ajeno a todo uso geopolítico de la energía convencional, aunque la crisis de Ucrania ha revelado, en cambio, que bien pudiera estar tentada a usar la energía como herramienta geopolítica; del mismo modo que lo hace el Departamento de Estado norteamericano.

 

En tanto que EEUU, con 5902,8 millones de toneladas de emisiones totales de CO₂, se encuentra apuntalado por el recién descubierto shale gas  o esquisto –nueva forma de combustible fósil-, que podría situarlo como autosuficiente e incluso gran exportador de este carburante no convencional. Los EEUU prometieron en 2009 a reducir en 17% sus emisiones antes del 2020, y este 2014, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) propuso reglas de reducción del 30% de emisiones de CO₂ al 2030 de plantas térmicas de carbón y gas. Sin embargo, las promesas de Barack Obama se las lleva el viento o, mejor dicho, se las lleva el Partido Republicano que, como fiel servidor de la gran industria y las corporaciones transnacionales petroleras, frena todas las medidas de reducción de emisiones de CO₂.

 

Fuente: http://4.bp.blogspot.com/-WMDAwN3WiX8/T2o6cXX1B8I/AAAAAAAAANE/GrTVBZ-Xfj0/s1600/ranking.jpg

 

La clave en mitigación: Voluntad y fuerza política de los gobiernos de países vulnerables

 

Por ello, las exigencias de la comunidad global por obtener compromisos de estas potencias por reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, caerían en saco roto en las cumbres de los próximos años.

 

Solo resta lo que ya alguna vez la ONU ha señalado: los esfuerzos por la mitigación de GEI y por la adaptación al cambio climático, debe reposar sustancialmente en las voluntades y decisiones políticas de los gobiernos –principalmente los más vulnerables-, en su capacidad de asociatividad regional, en su rechazo a la irracional ceguera de las superpotencias y en la gestión ambiental local de las propias comunidades en riesgo.

 

Chile y sus desafíos

 

El gobierno de Chile ha tenido una política acertada en lo fundamental en materia de cambio climático. Pudo haberse hecho más y mejor las cosas, como siempre suele suceder.

 

No obstante, a efecto de optimizar nuestras políticas públicas en este tema y, en esa misma medida, en avanzar en generar asociatividades en conjunto con los demás países de América Latina y el Caribe, sugerimos incluir los siguientes puntos, sobre la base de los ejes estratégicos adoptados por la ONU y el Ministerio del Medio Ambiente:

 

1. MITIGACIÓN:

 

1.1. Transformar la actual Ley 20/25 de ERNC en la Estrategia 20/20/20 que la anterior administración de la Presidenta Bachelet presentó en la COP 15  el 18 de diciembre de 2009 en Copenhague.

1.2. Incentivar en la región latinoamericana a liderar y asumir esta misma Estrategia 20/20/20 de reducción de emisiones y aumento de las ERNC.

1.3. Acelerar, profundizar y extender las Acciones Nacionales de Mitigación Apropiadas (NAMAs) mediante la incorporación proactiva de municipalidades y la ciudadanía a los procesos de medición de huella de carbono y las estrategias de desarrollo local bajas en carbono (LEDS). 

 

2. ADAPTACIÓN:

 

2.1. Nacionalización del Agua, modificación del Código de Aguas, ampliar los planes de emergencia ante la sequía y legislar sobre la protección de los Glaciares como nuestras reservas estratégicas de Agua.

2.2. Desarrollar la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), incluyendo en este instrumento la variable del cambio climático y aplicándola obligatoriamente en los Planes Reguladores Comunales (PRC).

2.3. Fortalecer e inyectar recursos técnicos y financieros al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) a fin de acelerar la generación de semillas resistentes, transferencia tecnológica y capacitación a productores, en torno al calentamiento global.

 

3. GENERACIÓN DE CAPACIDADES:

 

3.1. Fortalecer la participación ciudadana otorgándole carácter vinculante especialmente en las zonas más vulnerables y de mayor riesgo.

3.2. Desarrollar formas de subsidios, fondos concursables o créditos blandos a las organizaciones socio ambientales para su gestión ambiental climática local.

3.3. Generar planes, mallas y programas de educación ambiental climática en la educación formal, así como en la educación no formal.

 

4. INSTITUCIONALIDAD:

 

4.1. Convertir al Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático en una instancia nacional que incluya a las municipalidades, ciudadanía organizada, las empresas y la academia, con carácter resolutivo y vinculante.

4.2. Generar una Subsecretaría de Cambio Climático en el Ministerio del Medio Ambiente.

4.3. Producir una evaluación con participación ciudadana del primer Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2008-2012 (PANCC) , generando las condiciones para el desarrollo del Segundo del 2014-2018.

21/09/2014 18:41 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Balance de la Cumbre Climática de la ONU

Santiago, jueves 25 de septiembre de 2014, por Luis Alberto Gallegos, editorial del Boletín GAL.-  Tal como se preveía, la Cumbre Climática de la ONU este 23 de septiembre, culminó sin pena ni gloria. Es una lástima que una instancia que suele equipararse a un Parlamento Global de los Gobiernos y Pueblos del Mundo, no se constituya en una eficaz herramienta de debates profundos, resoluciones, decisiones vinculantes y acciones concretas y no solo de palabras, promesas y buenas voluntades. Los signos de los tiempos ya no están para más discursos inconducentes.

 

Tienen razón quienes consideran que la ONU se ha convertido en un organismo anquilosado a merced de las grandes potencias y que requiere de nuevos aires democratizadores y renovadores en sus mecanismos, y sobre todo en su sistema de financiamiento. La ONU es un edificio que se está resquebrajando y sus reglas ya no se respetan. La ONU requiere ser reformada.

 

Las metas de Ban Ki-moon con la Cumbre

 

Por cierto que Ban Ki-moon no se propuso grandes metas en este evento, tan solo, escrutar opiniones, sondear las disponibilidades de los gobernantes asistentes e ir tejiendo la estructura de alianzas para las COP 20 (Lima) y la COP 21 (París).

 

Además, Ban sabía que una potente motivación para inspirar a los líderes de esta Cumbre era -qué duda cabe-, la Marcha Global de la Ciudadana contra el Cambio Climático del 21 de septiembre, que tuvo su epicentro precisamente en Nueva York. Ban la supo aprovechar muy bien, incluso adhiriendo en su discurso a los slogans más relevantes de las pancartas de los manifestantes.

 

Todos los gobernantes asistieron a esta Cumbre con este telón de fondo y cuidándose de no generar roces innecesarios con la sociedad civil global o con los movimientos socio ambientales de sus respectivos países. Todos se “abuenaron” con Ban y con la opinión pública internacional que los escrutaba al milímetro.

 

Aunque Ban Ki-moon, se mostró satisfecho ante los resultados de esta Cumbre Climática, hay quienes, sin embargo, la consideran como un lavado de cara sin grandes novedades.

 

Reacciones de los protagonistas

 

Curiosamente, fue el presidente de EEUU, Barack Obama, quien aterrizó y anunció medidas para ayudar a otros países a combatir el cambio climático, al considerar que es necesario adoptar un acuerdo  mundial “ambicioso” en el que todos los países se impliquen, y que “no puede haber excepciones”. “Reconocemos nuestro papel a la hora de crear este problema y aceptamos nuestra responsabilidad para combatirlo. Pero solo podemos tener éxito si todos los países se nos unen en este esfuerzo. No puede haber excepciones”, dijo Obama en su intervención en la Cumbre del Clima. Es de recordar que la enorme “tapa” que tiene Obama en el Congreso para sus iniciativas climáticas internas, es el Partido Republicano. A este respecto es de anotar que los Rockefeller ahora están abandonando el negocio del petróleo y se orientan a las ERNC, por una simple razón, la tendencia a la mayor tasa de ganancia a nivel global para las décadas futuras, migrará hacia las energías limpias. Con este precedente, es posible que los Republicanos atinen, dejando de lado sus prejuicios ideológicos, a hacer lo propio que los Rockefeller y le den luz verde a Obama en sus iniciativas ambientales. Por cierto, el tema ambiental y climático, también es un negocio rentable para las corporaciones transnacionales.

 

Paradojalmente, de quienes se esperaba más propuestas concretas, como del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, su intervención sin embargo, se redujo a una reiterada crítica a la falta de voluntad de los países ricos para luchar contra el cambio climático y las “soluciones capitalistas” que proponen, y lamentó que los países ricos sigan “proponiendo soluciones capitalistas con el viejo modelo destructor para darle respuesta a los gravísimos problemas que se han creado en los últimos cien años”. Es decir, más denuncias y menos propuestas concretas.

 

Por su parte, el presidente Ollanta Humala en la clausura de la Cumbre sostuvo que la COP 20 –que se realizará en Lima en diciembre de este año-, debe producir “un documento claro y coherente del nuevo acuerdo climático a ser suscrito en el año 2015”, en la COP 21. Aunque Humala dentro de su país enfrenta una oposición ciudadana que le reclama incoherencias ambientales ad portas la COP 20, parece que las críticas a este gobernante “le resbalan”.

 

China realmente si supo aprovechar este evento global para hacer un lavado de imagen audaz ante la comunidad global. Sabiendo que su estrategia geopolítica global requiere ser aceitada ante determinados países y pactos con los que necesita articular su expansionismo, China anunció a los cuatro vientos su decisión de reducir en un 40% las emisiones de CO₂ para el 2020. Aunque el viceprimer ministro Zhang Gaoli no supo explicar cómo va a lograr tal meta en un país que se ha convertido en el mayor emisor de GEI del mundo. Una incógnita. Si en el 2020 en China se lograse ello y si le creyésemos a Gaoli, por cierto que sería un buen ejemplo a seguir para otras potencias grandes emisoras de GEI. Ojalá todo esto no sea solo palabras…

 

La delegación rusa en la Cumbre del Clima se limitó a llamar a todos los países a firmar el acuerdo del clima independientemente del nivel de su desarrollo económico, según el representante especial del presidente ruso para asuntos climáticos, Alexander Bedritski. En otras palabras, Rusia no tiene nada que exhibir al respecto. 

 

Por su parte, la Unión Europea reafirmó su propuesta que plantea para 2030: una mitigación de los gases contaminantes en un 40% por debajo de los niveles de 1990, un incremento del 27% de la energía consumida procedente de energías renovables y un aumento del 30% en la eficiencia energética. Nada nuevo respecto a los compromisos que la UE ha venido planteando en los tiempos recientes y que la han convertido actualmente en la región líder en iniciativas ambiciosas sobre el cambio climático. Es probable que las mejores cartas de la UE sobre este tema las esté guardando bajo la manga para diciembre del 2015, cuando la COP 21 se realice en su territorio, en París. Es muy posible que Europa allí pretenda constituirse en quien lleva la batuta sobre el cambio climático a nivel global, disputándole el liderazgo a otras potencias. La COP 21, por cierto, es el evento clave del siglo en materia climática y de supervivencia de la humanidad y del Planeta. Y eso la UE lo sabe perfectamente.

 

Papel de Chile

 

Finalmente, quién realmente mostró un papel de estadista, con propuestas concretas, con un despliegue sorprendente de relaciones internacionales y capacidad de alianzas y asociatividad entre países, fue la presidenta Michelle Bachelet.

 

En esta Cumbre, Bachelet expuso las 7 prioridades (ver nota aparte) y compromisos de Chile ante la comunidad internacional y ante la propia ciudadanía del país, respecto al cambio climático. Siete prioridades que compartimos plenamente y que constituyen los ejes de los desafíos de Chile sobre el calentamiento global. Siete prioridades que incluyen lo sustancial de nuestras cuatro propuestas planteadas en este mismo Boletín (Nº 1727).

 

Podríamos anotar o agregar la necesidad de incorporar la transversalidad de la participación ciudadana como un componente clave de cada una de ellas. Ello, será tarea de nuestra propia ciudadanía que lo plantee y exija, así como de la sensibilidad ciudadana con que el gobierno de Bachelet administre sus políticas públicas.

 

Rol de la ciudadanía global y local

 

Para culminar, percibimos que las consideraciones que la ciudadanía de nuestro país podría extraer de esta Cumbre Climática, en lo fundamental son positivas, por tres razones:

 

Una primera porque permitió mostrar nuevamente que las movilizaciones sociales –como la de este 21 de septiembre y la demostración de fuerza ciudadana en la COP 15 de Copenhague en el 2009-, expresan la potencia, compromiso y capacidad de nuestra gente de incidir en las voluntades y decisiones políticas de los gobernantes respecto a los temas ambientales y climáticos.

 

Una segunda, porque permite visualizar los discursos, la praxis y las tendencias políticas y climáticas de los bloques de poder actualmente vigentes en el Mundo y a nivel latinoamericano y, de acuerdo a ello, aproximarnos al diseño de una propia estrategia de la ciudadanía climática, pensando sobre todo para este diciembre en Lima con la COP 20.

 

Y una tercera, porque, tal como señalamos en el editorial del Boletín antes indicado: “los esfuerzos por la mitigación de GEI y por la adaptación al cambio climático, debe reposar sustancialmente en las voluntades y decisiones políticas de los gobiernos –principalmente los más vulnerables-, en su capacidad de asociatividad regional, en su rechazo a la irracional ceguera de las superpotencias y en la gestión ambiental local de las propias comunidades en riesgo”. (FIN)

 

24/09/2014 19:15 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Boletín GAL: 10 años acompañando tu Gestión Ambiental Local

Santiago, lunes 29 de septiembre de 2014, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.-  Un 3 de octubre de 2004 se nos encargó producir un informativo ambiental para difundir las actividades de un proyecto de la CONAMA RM de aquél entonces, denominado “Gestión Ambiental Local III”. Desde ese primer momento, empezamos una aventura periodística que hasta nos ha permitido acompañarles día a día en vuestra labor cotidiana por hacer de las comunas y barrios un territorio más amable, sustentable y con mejor calidad de vida.

 

Los impulsores originales de esta iniciativa fueron: Pablo Badenier, Guillermo Pedroni, Oriana Salazar, Gabriel Aránguiz, María Elena Correa, Germán Venegas, Daniel Vicente, Mauricio Garrido, Jaime Ugalde, Hugo Ilabaca y otros amig@s que se nos escapan en este instante.

 

Y, sobre todo, los mayores impulsores fueron ustedes, estimad@s lectores, y en particular los integrantes de las unidades de medio ambiente de las municipalidades y los líderes de las organizaciones socio ambientales del país, sin cuyo apoyo, entusiasmo y compromiso no habría sido posible que este 3 de octubre cumplamos 10 años de vida.

 

A tod@s ellos, GRACIAS DE TODO CORAZÓN!

 

Lecciones de una década

 

Son muchas las lecciones que quienes editamos este medio hemos ido aprendiendo. Y hasta ahora no termina. La comunicación ambiental, del mismo modo que la educación ambiental, es un proceso bi-direccional: enseña conocimientos a los destinatarios y también a los emisores.

 

Lo que un periodista primero aprende en su trabajo es a respetar las fuentes, es decir a los creadores primigenios de la noticia: tanto a los actores que la generan como a los escribidores que convierten esa acción en palabra.

 

Pero, también el periodismo permite un proceso inverso: convertir la palabra en acción. Y esta conversión de la oralidad a la gestualidad es válida, tanto para el actor ciudadan@ como para el escribiente.

 

Desde esta interpretación del periodismo comprometido, ustedes no se imaginan cómo el BGAL ha enriquecido nuestra vida y actividad profesional. No nos ha dado plata, pero nos ha obsequiado algo mucho más valioso -que quizá las instituciones de educación superior quisieran disponer-: conocimiento científico-ambiental actualizado y acompañamiento humano a las comunidades que luchan por sus derechos ambientales.

 

En esta nota trataremos de adelantar algunos aprendizajes de quienes somos los emisores, esperando que en algún momento ustedes, como destinatari@s, puedan indicarnos cuáles son los suyos.

 

Comunicación y GAL van de la mano

 

Una primera percepción desde esta experiencia, es que toda gestión ambiental local requiere, de modo indispensable, comunicar sus mensajes. Comunicarlos no solo para visibilizarlos, sino fundamentalmente para sistematizar los conocimientos y las experiencias que dicha gestión nos deja.

 

Escribir acerca de lo que hacemos es una buena manera de aprender de la práctica, es una forma de praxis. Es ordenar nuestra experiencia según lo que Laswell (1) en su famoso paradigma nos enseñó: qué hacemos, cómo lo hacemos, con quiénes, dónde, cuándo, por qué y para qué. Es dejar constancia en la historia de que existimos y de que contribuimos a construirla. Es, además, parafraseando lo que una vez Tolstoi (2) dijo: escribir y publicar lo que ocurre en nuestra aldea local, es una forma de universalizar nuestra acción en la aldea global.

 

Incidencia en las decisiones

 

Desde esta humilde experiencia periodística hemos podido constatar que es posible y necesario que nuestra palabra incida en los tomadores de decisiones. Incidencias que se manifiestan en la posibilidad de participar en la construcción de las agendas mediáticas de algunas publicaciones; en la contextualización, animación de voluntades y colaboración en el diseño de las decisiones de las políticas públicas ambientales; y en la generación de insumos de conocimiento para los actores de la gestión ambiental local en las comunas, municipalidades, comunidades y organizaciones socio ambientales. El papel de los medios de comunicación es precisamente ese.

 

Por cierto, debemos admitir que algunas veces nos han tildado de tremendistas, pesimistas o apocalípticos ante algunos hechos, como el cambio climático, por ejemplo. Es posible que así sea, pero la verdad es que la indolencia, insensatez y pasividad de algunos actores locales y globales –como líderes de las grandes corporaciones y de las superpotencias-, nos enerva y a veces nos saca de nuestras casillas.

 

Lo admitimos, no debería ser así. Dicen que el periodismo debiera ser neutral, pero también no pueden pedirnos que seamos cien por ciento objetivos. La objetividad absoluta en las comunicaciones no existe. Las noticias atraviesan el tamiz de la subjetividad de quien las escribe o de la línea editorial del medio (3), por tanto, resulta inevitable que puedan incorporar y estar cargadas de cierto grado de subjetividad del redactor o redactora.

 

La comunicación se debe al pueblo, a la ciudadanía

 

Habiendo brotado en sus inicios desde un estamento del Estado, el BGAL ha ido redefiniendo lenta aunque ineluctablemente sus raíces. Terminado el programa GAL de antaño –que ahora se desarrolla en el Ministerio del Medio Ambiente bajo otros parámetros-, este medio electrónico quedó un poco a la deriva y ahí se produjo un primer viraje. Y optamos por orientarlo desde una perspectiva ciudadana.

 

No ocultamos para nada que, dada la orfandad de recursos para sobrevivir, en algún momento estuvimos tentados a ofrecerlo al mercado de las empresas del sector. Pero, para bien o para mal, el mercado nos echó y ninguna empresa a la que consultamos nos acogió. No éramos bienvenidos. La marca original y el aroma a progresismo activó rápidamente sus anticuerpos y sus agentes nos expulsaron de la “Matrix” (4).

 

Hoy, luego de diez años, seguimos en la orfandad de recursos o quizá peor, pero orgullosos de haber preservado nuestra opción por la ciudadanía, como dice el teólogo Gutiérrez (5), una “opción por los pobres” de nuestro Chile y nuestra América. Y no nos arrepentimos. Y ahí seguiremos, junto a ustedes (FIN).

 

(1) Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Harold_Lasswell

 

(2) Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_Tolst%C3%B3i

 

(3) Ver https://www.cibercorresponsales.org/pages/qu%C3%A9-son-la-objetividad-y-la-subjetividad y también http://www.monografias.com/trabajos82/subjetividad-noticieros/subjetividad-noticieros.shtml

 

(4) Alusión a la película del mismo nombre que devela la existencia de dos realidades o, más bien de una realidad y de una ficción. La Matrix, en esta cinta, resulta ser la ficción creada por el sistema capitalista a fin de someter a los humanos a los designios de las máquinas cibernéticas. La realidad, en esta obra, es aquella dimensión que subvierte la ficción para recuperar la humanidad del Planeta. En nuestra opinión, esta película, más allá que algunos la interpreten como apocalíptica, es un signo de Esperanza, de que alguna vez la Matrix-capitalista, desaparecerá de la faz de la Tierra para dar a luz al hombre y a la mujer originales y auténticos. Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Matrix

 

(5) Ver http://www.opuslibros.org/Index_libros/Recensiones_1/gutierrez_teo.htm

28/09/2014 22:54 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

10 Años del Boletín GAL: Urge generar políticas de comunicación ciudadana en la gestión ambiental local

Santiago, martes 30 de septiembre de 2014, por Luis Alberto Gallegos, Editorial de Boletín GAL.- En el editorial de este lunes 29 señalábamos que las comunicaciones ambientales –a partir de la experiencia del Boletín GAL-, no solo son indispensables para la visibilidad y difusión de los proyectos de gestión ambiental local (GAL), sean ciudadanas o municipales.

 

Indicábamos que, sobre todo, la comunicación ambiental se constituye en una herramienta de desarrollo del conocimiento científico-ambiental –en particular para los diagnósticos ambientales-, en un potente factor de generación de asociatividad y redes socio ambientales; y de plataforma ineludible a la hora del diseño y la ejecución de las estrategias ambientales a nivel local, regional, nacional o global.

 

En otras palabras, sin comunicación ambiental, no hay GAL.

 

Es esta edición, compartiremos con ustedes algunos contenidos resumidos de los conceptos desarrollados en los talleres del Programa de Educación Ambiental Ciudadano y Municipal (PEAM) que el equipo del Boletín GAL y el Instituto de Ecología Política (IEP), han desplegados junto a municipalidades y organizaciones ciudadanas socio ambientales de algunas regiones del país.

 

Información, educación y empoderamiento

 

Para realizar sus proyectos y planes ambientales, los gobiernos locales y la ciudadanía requieren adoptar decisiones acertadas y oportunas. 

 

Para tomar decisiones adecuadas se necesita tener conocimientos exactos y suficientes acerca del estado del medio ambiente local -o también denominada línea base-, circunstancias, entorno y propósito del proyecto o actividad ambiental a ejecutar.

 

Para acceder a estas condiciones, es necesaria la comunicación ambiental. Sin información y conocimiento veraz, integral, de calidad, actualizado y oportuno, no hay decisión política adecuada ni proyecto ambiental exitoso.

 

Sin conocimiento no hay manera de formarse opinión propia, tomar el camino adecuado y sentirse parte de un proceso de gestión ambiental.

 

La capacidad de tomar decisiones sobre el medio ambiente expresa el grado de conocimiento local y global y es la antesala del empoderamiento ciudadano. Y no hay empoderamiento sin facultades de decisiones.

 

No existe participación ciudadana ambiental alguna sin información, sin conocimiento, sin empoderamiento, sin poder. A mayor conocimiento, mayor poder político y mayor capacidad de decidir ambientalmente.

 

Según el Principio 10 (Río de Janeiro, 1992): “El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. (...) Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos”.

 

¿En qué medida y de qué forma la comunicación es una herramienta pedagógica ambiental?

 

La comunicación ambiental tiene una triple misión: informar con alto nivel de conocimiento científico, ser un factor educativo y fomentar la participación ciudadana.

 

Especificidad de lo ambiental

 

La eficiencia y éxito de la gestión ambiental se garantiza con la articulación entre los gobiernos locales y las organizaciones ciudadanas.

 

La red de gobernabilidad a nivel comunal, que incluye las decisiones políticas de los gobiernos locales y la participación de la sociedad civil, se hace realidad en espacios y herramientas de comunicación transparentes, bidireccionales y vinculantes.

 

La gobernabilidad ambiental requiere una dinámica interactiva o sinergia entre los actores involucrados, es decir, herramientas específicas de comunicación y un sistema eficiente de gestión.

 

Agenda 21 y Convención de Aarhus

 

El Capítulo 28 de la Agenda 21 (Río de Janeiro, 1992) recomienda que cada autoridad local debe promover un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones locales y empresas, y aprobar un "Programa 21 local", para recibir la información necesaria para formular las mejores estrategias ambientales.

 

Chile no dispone de una definición exacta de información ambiental. Por ello se acude a la Convención de Aarhus, que la define como el estado del aire, atmósfera, agua, suelo, tierras, paisaje, sitios naturales, biodiversidad, energía, ruido, radiación, administración, acuerdos, políticas, leyes, planes, programas, salud, seguridad, condiciones de vida y sitios culturales.

 

Por ello, se ha definido que la información ambiental es toda la documentación relativa a los procesos, expedientes, insumos, antecedentes, documentos, presupuestos, datos y evidencias tangibles en posesión de los servicios públicos con referencia ambiental. Su acceso es un derecho no sólo de abogados, periodistas, técnicos o especialistas, sino de cualquier ciudadano.

 

Es un derecho que incluye tanto a la información que está a disposición pública de modo permanente en los índices o registros de los servicios públicos o el Diario Oficial, como también a aquella información que no está disponible al público de modo permanente y a la que la ciudadanía puede acceder. En Chile, este derecho está refrendado por la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública y por las normativas de participación ciudadana en el SEA, por ejemplo.

 

Agenda 21 y la información ambiental

 

La Agenda 21 recomienda fortalecer la capacidad local, provincial, nacional e internacional, de utilización de la información en los procesos de adopción de decisiones. Recomienda dar acceso a la información pertinente en la forma y en el momento en que se precise para facilitar su uso.

 

Señala que los gobiernos deberían considerar la posibilidad de introducir los cambios institucionales necesarios en el plano nacional, para lograr la integración de la información sobre el medio ambiente y sobre el desarrollo.

 

Recomienda suministrar a las comunidades locales la información y los métodos que necesitan para que apliquen los conocimientos y los enfoques tradicionales y autóctonos, cuando proceda. Esto reviste particular importancia en el caso de las poblaciones rurales y urbanas y los grupos indígenas, de mujeres y de jóvenes.

 

Chile y la información ambiental

 

La democracia en Chile no sólo es construir un Ciudadano Ambiental, sino construir un Ciudadano Integral con empoderamiento y aptitudes de gobernabilidad local y global.

 

La información, la comunicación y el conocimiento científico son los componentes que permiten renovar nuestras formas de hacer política y de construir gobernanza.

 

El ejercicio de la ciudadanía en el Derecho de Acceso a la Información Pública y Ambiental, no sólo debe ser en calidad de receptora sino también de re-emisora de la misma información.

 

La ciudadanía tiene el derecho de crear sus propios sistemas de información ambiental. Hay que crear sistemas de comunicación ciudadanos (radio, televisión, Internet, multimedia, espacios abiertos de interacción) con el apoyo del Estado. No sólo hay que crear el MENSAJE, sino también hay que crear el MEDIO.

 

El Estado no sólo debe facilitar el acceso a la información ambiental, sino que también debe promover que la ciudadanía genere y participe en su propio proceso informativo.

 

El Estado debe brindar los instrumentos, recursos y normativas para que las organizaciones ciudadanas organicen su propio Sistema de Información Ambiental.

 

Por ejemplo, las radios comunitarias y ciudadanas es una esfera de comunicación y educación ambiental eficaz tanto en el mundo urbano como rural. Asimismo, el acceso a Internet y a la democratización de la informática en las comunidades sobre todo más vulnerables, en riesgo ambiental o consideradas “Zonas de Sacrificio”, es un desafío urgente para que informen acerca de sus problemas y de sus propuestas de resolver sus problemas ambientales.

 

Los municipios y las organizaciones ciudadanas pueden construir redes de comunicación, a partir de la Gestión Ambiental (GAL).  Esas redes pueden constituirse en formas de gobernanza y en modalidades de un Sistema Ciudadano de Información Ambiental.

 

Este es un desafío y una responsabilidad del actual gobierno de la presidenta Bachelet, de poder generar las condiciones a que los grandes desafíos respecto al cambio climático, planes de descontaminación, enfrentar la sequía, entre otros temas clave, puedan ser informados, comunicados y educados, mediante los propios medios de comunicación de la ciudadanía ambiental. (FIN)

29/09/2014 21:17 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

2004-2014 BOLETÍN GAL: Una década contra el cambio climático y un futuro incierto

Santiago, Chile, miércoles 1 de octubre de 2014, por Luis Alberto Gallegos, editorial Boletín GAL.- El Boletín GAL tiene una posición bien definida respecto al cambio climático. Este tema no solo se convirtió en uno de los puntos de pauta prioritarios en su agenda periodística desde hace 10 años, sino que fue y es uno de los componentes indispensables en los diversos cursos de educación ambiental que desarrollamos en organizaciones socio ambientales y municipalidades.

 

Escribimos este editorial conscientes que su contenido puede ser materia de controversia. Pero, también admitimos que nuestra verdad no es la verdad absoluta. Y, también, que lo que escribimos puede o a veces requiere ser objeto de provocación al diálogo y al debate. Bienvenida sea la controversia, porque de la contradicción, aparece la síntesis.

 

El cambio climático es uno de los fenómenos que se ha convertido en una disciplina permanente de estudio o conocimiento científico ambiental. No obstante, cada vez que nos sumergimos en la infinita literatura, estudios y procesos de diálogos globales, no nos queda más remedio que lamentar nuestra profunda decepción de cómo el género humano, por responsabilidad de las corporaciones y líderes globales, está cavando su propia tumba.

 

Por naturaleza somos optimistas, somos esperanzados en la vida y en todo aquello que nos hace una ciudadanía guerrera, con una voluntad de acero y con un corazón de oro; pero, tratándose de este asunto del calentamiento global, sopesando lo que se hace, lo que no se hace y lo que se hace mal, lamentablemente nos hace pesimistas.

 

En este sentido, compartimos el dolor y las tribulaciones de un científico como James Lovelock, catalogado injustamente de catastrofista. Tener la lucidez científica y decirla sin ambages de que la especie humana o, por lo menos, una porción significativa de la población global, tiene sus días contados debido al cambio climático, requiere audacia y valor.

 

Para Lovelock, los efectos del cambio climático son irreversibles –opinión que compartimos- y, ante ello, nuestro Planeta -como la GAIA o unidad orgánica sabia o más sabia que nosotros como una especie producto de su propia evolución-, sabrá sobrevivir. Pero, en el desenlace de este fenómeno antropogénico, es probable que solo una porción de nuestra humanidad global pueda subsistir -y preservar lo creado por ella-, solo, y solo si, se crean las reales y efectivas condiciones de adaptación humana a este fenómeno denominado cambio climático. Lo demás, es discurso para las galerías, como dicen nuestros políticos.

 

Por ejemplo, no existen suficientes fundamentos serios que demuestren –faltando 60 días para su realización-, de que la COP 20 de diciembre 2014 en Lima y la COP 21 de diciembre 2015 en París, realmente se conviertan en unas cumbres distintas a lo que fue la COP 15 del 2009 en Copenhague; la Cumbre Climática de la vergüenza.

 

Los líderes globales nos cuentan cuentos de esperanzas e ilusiones de grandes logros y de la “ineludible” firma de un protocolo de París que reemplace de modo más eficaz que el protocolo de Kioto.

 

Pero, por ejemplo, luego de la reciente Cumbre de la ONU, ¿qué gobernante de las potencias globales ha dado señales de efectiva voluntad y decisión de asumir la responsabilidad de reducir emisiones de GEI y de aportar fondos para la adaptación de los países vulnerables? Ninguno.

 

Lo decíamos en una edición anterior:

 

El contexto internacional sitúa a China y a Rusia empecinados en una carrera expansionista en lo económico y geopolítico, en donde la preservación de sus plataformas energéticas requiere de los combustibles fósiles, principalmente gas y carbón.

 

China, el mayor emisor del mundo desde 2008, y con 6017,7 millones de toneladas de emisiones totales de CO₂, se compromete -no sabemos cómo-, a reducirlas en un 45% en el 2020. Rusia, primer exportador de energía fósil del mundo, y con 1704,4 millones de toneladas de emisiones totales de CO₂, por su parte pretende presentarse globalmente como ajeno a todo uso geopolítico de la energía, aunque la crisis de Ucrania ha revelado, en cambio, que bien pudiera estar tentada a usar la energía como herramienta geopolítica.

 

En tanto que EEUU, con 5902,8 millones de toneladas de emisiones totales de CO₂, se encuentra apuntalado por el recientemente descubierto shale gas o esquisto –nueva forma de combustible fósil-, que podría situarlo como autosuficiente y gran exportador de este carburante.

 

Igualmente, ¿qué líder de las grandes corporaciones transnacionales se ha comprometido a aportar a la ONU para la adaptación de los países en riesgo a sequías, subidas del nivel del mar o a las enfermedades denominadas por la OMS como las 12 plagas del cambio climático? Ninguno. Los Rockefeller ahora anuncian que están abandonando el negocio del petróleo y se orientan a las ERNC. ¿Por qué lo hacen? Porque la tendencia a la mayor tasa de ganancia capitalista a nivel global en las décadas futuras migrará hacia las energías limpias.

 

Por todo este escenario, somos pesimistas de lo que las organizaciones mundiales, como la ONU y las corporaciones, puedan hacer algo eficaz ante esta tragedia.

 

Ahora bien, ante tanta visualización científica del desastre que se avecina y que ya está actuando y ante tanta indolencia y desesperante inacción de los líderes globales, ¿por qué los medios de comunicación se hacen cómplices de una sordina informativa ante esta situación?

 

Una primera lectura es que las agendas mediáticas están silenciadas y/o controladas por los gobernantes de potencias y líderes de corporaciones a fin de, supuestamente, no generar pánico en la población. Estos sujetos saben y tienen acceso a toda la información científica disponible y actualizada acerca del estado o línea base del impacto del cambio climático y de los efectos que ya se están produciendo en diversas zonas del globo. Incluso las grandes potencias conocen el impacto del cambio climático en sus propios territorios y comunidades. Sus agencias y servicios de inteligencia incluso lo catalogan como un componente grave ante su “seguridad nacional” y causa de eventuales guerras futuras.

 

Entonces, ¿por qué no asumen voluntades proactivas y adoptan decisiones sensatas en políticas públicas nacionales y globales sobre este desastre, acorde con lo que los científicos del IPCC han publicado y recomiendan?

 

La única explicación es que sus ambiciones de preservar su poder político y económico son tan gigantescas que los ha enceguecido de tal manera que los está convirtiendo en los verdugos de su propia gente, sus propios pueblos y de la humanidad global. Una vez más, en la historia de la humanidad el ego es el criminal más grande de nuestra gente. Sino, indaguemos en las motivaciones megalómanas de aquél que creó la última guerra mundial.

 

Pero, también desde nuestras comunidades a veces somos funcionales a las intenciones de estos individuos. A veces algunos de nuestros líderes socio ambientales, nuestros académicos, técnicos, expertos y ambientalistas, no hacen lo que la historia y la vida les demanda. Hoy el cambio climático no es una tarea más de nuestra gestión ambiental. Es la tarea. Hoy, el cambio climático no es el escenario ambiental para generar proyectos que nos beneficie o permita subsistir como organización. Hoy, el cambio climático es un asunto de vida o muerte.

 

Aunque, también, debemos reconocer que en diversas latitudes, hay gente, profesionales y organismos que se la están jugando desde las zonas y países más vulnerables. Hoy ya hay poblaciones que la sequía las condenan a la inanición; hay comunidades cuyos territorios ya se están inundando por la subida del mar; hay gente que ya sufre las enfermedades que la OMS ha anunciado. Y hay organismos que se la juegan. Hay personalidades que están aportando lo mejor de sí. A estos protagonistas valerosos y heroicos, va nuestro reconocimiento porque no solo luchan por su sobrevivencia como pueblo, sino que su gesta es un aporte a la sobrevivencia de todos nosotros y a la subsistencia de nuestro Planeta.

 

Tal como ya lo hemos señalado en otras ediciones de este medio, ahora solo resta hacer lo que alguna vez la ONU dijo: los esfuerzos por la mitigación de GEI y por la adaptación al cambio climático, debe reposar sustancialmente en las voluntades y decisiones políticas de los gobiernos –principalmente los más vulnerables-, en su capacidad de asociatividad regional, en su rechazo a la irracional ceguera de las superpotencias y en la gestión ambiental local de las propias comunidades en riesgo.

 

En este sentido, compartimos plenamente lo que el Gobierno de Chile y el Ministerio del Medio Ambiente están llevando a cabo. Si hay que reafirmar la esperanza y superar el pesimismo, el catastrofismo o lo apocalíptico, entonces debemos, como especie humana de Chile, como ciudadanía, como autoridad política y como productor, lo que ahora proponemos:

 

1. MITIGACIÓN:

1.1. Transformar la actual Ley 20.25 en la Estrategia 20/20/20 que la anterior administración de la Presidenta Bachelet presentó en la COP 15 el 18 de diciembre de 2009 en Copenhague.

1.2. Incentivar en la región latinoamericana a asumir esta misma estrategia de reducción de emisiones y aumento de las ERNC.

 

2. ADAPTACIÓN:

2.1. Nacionalización del Agua, modificación del Código de Agua, ampliar los planes de emergencia ante la sequía y legislar sobre la protección de los Glaciares como nuestras reservas estratégicas de Agua.

2.2. Desarrollar la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), incluyendo en este instrumento la variable del cambio climático y aplicándola obligatoriamente en los Planes Reguladores Comunales.

2.3. Fortalecer e inyectar recursos técnicos y financieros al INIA a fin de acelerar la generación de semillas resistentes al calentamiento global.

 

3. GENERACIÓN DE CAPACIDADES:

3.1. Fortalecer la participación ciudadana otorgándole carácter vinculante especialmente en las zonas más vulnerables y de mayor riesgo.

3.2. Desarrollar formas de subsidios, fondos concursables o créditos blandos a las organizaciones socio ambientales para su gestión ambiental climática local.

3.3. Generar planes, mallas y programas de educación ambiental climática en la educación formal, así como en la educación no formal.

 

4. INSTITUCIONALIDAD:

4.1. Convertir al Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático en una instancia nacional que incluya a las municipalidades, ciudadanía organizada y las empresas, con carácter resolutivo y vinculante.

4.2. Generar una Subsecretaría de Cambio Climático en el Ministerio del Medio Ambiente.

4.3. Producir una evaluación con participación ciudadana del primer Plan de Acción Nacional sobre Cambio Climático 2008-2012, generando las condiciones para el desarrollo del segundo del 2014-2018. (FIN)

30/09/2014 22:46 Luis Gallegos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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